La celebración del denominado “II Día del Niño” en la plaza de toros de Teruel ha abierto un nuevo frente de debate social y político en la ciudad, al confrontar las advertencias de organismos internacionales de protección de la infancia con la apuesta institucional del PP desde el Ayuntamiento por fomentar la tauromaquia entre menores.
La jornada, organizada por la Asociación Cultural Taurina Turolense “El Ruedo” con la colaboración del Ayuntamiento, tendrá lugar el próximo domingo 22 de marzo y se presenta como una actividad gratuita orientada a la promoción de la cultura taurina entre jóvenes. Sin embargo, ha sido duramente cuestionada por la Fundación Franz Weber, que denuncia la exposición de niños y niñas a la violencia.
Advertencias internacionales y críticas
Desde la Fundación Franz Weber califican de “lamentable” la convocatoria, que incluye actividades como sueltas de reses e incluso un novillo embolado, y critican especialmente la implicación del consistorio turolense como entidad colaboradora.
La organización recuerda que esta iniciativa se produce apenas un mes después de que el Comité de los Derechos de la Infancia de Naciones Unidas reiterara su preocupación por la participación de menores en festejos taurinos. En sus últimas observaciones sobre el Estado español, el organismo incluyó esta cuestión dentro del apartado de “violencia contra los niños”.
El Comité instó a establecer la edad mínima de 18 años para participar en eventos taurinos —incluyendo festivales y escuelas— y pidió impulsar campañas de sensibilización sobre los efectos negativos que este tipo de violencia puede tener en la infancia, tanto para quienes participan como para quienes asisten como público.
No es la primera vez que se emite esta recomendación. Ya en 2018, el mismo organismo había trasladado una petición similar, que en esta ocasión se amplía señalando también la responsabilidad del Gobierno de Aragón en su cumplimiento.
Desde la Fundación Franz Weber sostienen que este tipo de convocatorias buscan “un relevo generacional” a través de la normalización de la violencia hacia animales, y alertan de que en Teruel ya se han registrado incidentes en encierros con presencia de menores. Además, acusan al gobierno municipal de mantener una actitud “negacionista” ante las recomendaciones de expertos internacionales en derechos de la infancia.
Defensa del evento y apoyo institucional
Frente a estas críticas, la organización del “Día del Niño” defiende el carácter “formativo, participativo y regulado” de la jornada. Durante la presentación oficial del evento, celebrada en el Ayuntamiento de Teruel, el concejal responsable de la plaza de toros, Carlos Méndez, destacó la colaboración institucional y la coordinación con la asociación organizadora.
La programación arrancará a las 11:30 horas con un ‘taller didáctico’ impartido por recortadores y profesionales del mundo taurino, con el objetivo de acercar las suertes del toreo popular a los más jóvenes “de forma segura”.
Por la tarde, a partir de las 16:30 horas, se celebrará un festejo de promoción con exhibiciones protagonizadas “por jóvenes recortadores de entre 12 y 16 años”. A continuación, se desarrollará una suelta de becerras para menores inscritos previamente y una suelta general, finalizando con una vaca embolada dirigida a mayores de 16 años.
Desde “El Ruedo” subrayan que todas las actividades cumplen con la normativa vigente del Gobierno de Aragón en materia de espectáculos taurinos, incluyendo las edades de participación y las características de las reses.
Tradición frente a derechos de la infancia
El “Día del Niño” se consolida así institucionalmente como una cita destacada dentro del calendario taurino del sur del país, reflejo del supuesto arraigo de esta violenta tradición en la ciudad, donde la peña organizadora cuenta con cerca de 700 socios y socias.
Sin embargo, la polémica evidencia una tensión creciente entre la pervivencia de prácticas violentas vinculadas a la tauromaquia y los estándares internacionales en materia de derechos de la infancia.
El debate, lejos de cerrarse, vuelve a situar en el centro la pregunta sobre los límites entre tradición, legislación vigente y protección efectiva de niños y niñas. En Teruel, por ahora, ambas posturas siguen lidiando —nunca mejor dicho— en la misma plaza.

