El análisis químico del agua del río Val, realizado por Ecologistas en Acción, indica que el ‘último’ vertido tiene una mayor carga contaminante que los producidos en enero de 2022. Estos vertidos están siendo investigados por la Fiscalía, que aún no ha identificado su autoría. Los fallos de la EDAR, la falta de control de los ayuntamientos sobre las empresas que, presuntamente, realizan los vertidos ilegales a la red de alcantarillado, o que esté declarada como ‘Zona Vulnerable’ la vega del Queiles “por usar aguas de riego cargadas de nitratos, de origen ganadero como así ha certificado la propia CHE”, parecen no importarle a la DGA, que se mantiene en una preocupante inacción.













