Los Juegos Olímpicos de 2024, o XXXIII Olimpiada, ya están en marcha. Este sábado se han entregado las primeras medallas, de las 5.084 fabricadas para la ocasión con 18 gramos de hierro de la icónica torre Eiffel. El primer oro de París ha sido para el dúo Sheng Lihao y Huang Yuting de la República Popular de China, reeditando el título de Tokio 2020 en la prueba de rifle de aire a 10 metros por equipos mixtos de tiro deportivo. También han llegado los primeros casos de dopaje, el judoca iraquí Sajjad Shenen que ha quedado suspendido, y las primeras polémicas. El espectáculo está servido.
Tras la inédita ceremonia inaugural por las aguas del Sena de este viernes, lo que no pudo empañar la lluvia lo ha hecho la ultraderecha y la Conferencia Episcopal francesa. Con la iglesia hemos topado. En un comunicado, los obispos –en masculino, por supuesto– lamentan "profundamente" que se incluyeran "escenas de burla y mofa del cristianismo" y denuncian, lo que a su entender, son "prejuicios de algunos artistas", según publica Naiz. Sin hacer referencia directa, a nadie se le escapa que se refieren a la parte de la ceremonia titulada 'Festividad', inspirada en el cuadro "La última cena" de Leonardo da Vinci. Una escena que fue protagonizada por el colectivo LGTBIQA+, con drag queens, una modelo trans y el cantante Philippe Katerine en el papel de Dionisos. La extrema derecha, a la que tampoco gustó la aparición de Aya Nakamura –cantante francesa nacida en Mali–, ha sido más directa y habla de "aquelarre woke". Un conocido ultra, Javier Tebas –el todopoderoso presidente de La Liga–, la calificó de "irrespetuosa e infame". Mientras tanto, la izquierda francesa sonríe. Y es que nunca llueve a gusto de todes. Pero, porqué no reconocerlo, que gustito da ver a la ultraderecha escocida.
Los de París ya han sido llamados los Juegos "de la paridad". Por vez primera habrá el mismo número de atletas, 5.250, en competiciones masculinas y femeninas. En Tokio 2020, hace tres años, las mujeres representaron al 49% del total de atletas, frente al 45% de Río 2016. Un paso importante. Pero eso, solo un paso. Sigue habiendo una profunda desigualdad en el deporte en aspectos como los salarios y las oportunidades. La brecha es abismal en otros estamentos: entrenadoras o árbitras son aún minoría. Por no hablar del apoyo de la federación neerlandesa en estos Juegos a Steven van de Velde, un jugador de voleibol playa que fue condenado a sus 19 años por violar a una niña de 12. El camino por recorrer sigue siendo largo.

Esta es la tercera vez que la capital francesa acoge unos Juegos Olímpicos (1900, 1924 y 2024), un récord que ostenta junto a Londres. Fue precisamente hace 124 años en París cuando las mujeres pudieron competir. Apenas 22, eso sí. La tenista inglesa Charlotte Cooper se convirtió entonces en la primera en ganar una medalla olímpica. Los de 1924, famosos por la película "Carros de fuego", fueron los últimos Juegos del misógino barón Pierre Frèdy de Coubertin, el que afirmaba que el papel de las mujeres debía limitarse a "mirar, aplaudir y coronar a los ganadores". En esa edición, hace ahora un siglo, también en París, otra mujer haría historia al ganar tres preseas, la nadadora estadounidense Gertrude Ederle. Dos años después, fue la primera mujer en cruzar a nado el Canal de la Mancha, rompiendo las marcas de cinco hombres. Su historia se cuenta en 'La joven y el mar', donde la jedi Daisy Ridley se mete en su piel.
Nombre propios en París
En los Juegos Olímpicos de 2024, es una mujer la decana. Se trata de la china-chilena Tania Zeng. Su deporte, el tenis de mesa. "Si mi cuerpo me lo permite yo sigo jugando. Eso me da felicidad, alegría, salud", afirma. Y el primer récord llegaba el pasado miércoles de manos de la surcoreana Lim Sihyeon de 21 años, quien registró la mejor marca femenina en tiro con arco con 694 puntos.
La jinete alemana Isabell Werth y la nadadora estadounidense Katie Ledecky, dominadora indiscutible en los últimos años en la piscina en las pruebas de fondo, tienen la oportunidad de inscribir sus nombres en los libros de historia, ganando el mayor número de medallas de oro olímpicas en cualquier deporte. Hasta ahora, el récord femenino actual lo ostenta la gimnasta soviética Larisa Latynina, con nueve medallas de oro. Ledecky, que se colgó la primera de sus siete medallas de oro con apenas 15 años en los Juegos de Londres 2012, tendrá enfrente a una rival importante Ariarne Titmus. La australiana es la punta de lanza de esa nueva generación de nadadoras aussies que se atrevió a cuestionar la hegemonía estadounidense en los pasados Juegos de Tokio. En su primer encuentro en París, este mismo sábado en la final de los 400 libres, Titmus se ha llevado el oro revalidando el título, y Ledecky solo ha podido ser bronce.
La tiradora georgiana Nino Salukvadze tiene la oportunidad de ampliar su récord de participaciones en más Juegos Olímpicos. Estos serán sus décimos consecutivos desde su estreno en Seúl 1988, nueve años antes de que naciera Simone Biles, la gimnasta más condecorada de la historia, y que vuelve a una cita olímpica "con más ganas que nunca", después de poner, en los pasados Juegos de Tokio, el foco sobre los problemas de salud mental que genera el exceso de presión en deportistas de alto nivel. Biles también aspira a superar el récord de Latynina.
"Quiero terminar como yo quiera". Así lo afirmó la jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce, campeona olímpica de los 100 metros lisos en Pekín 2008 y Londres 2012 y cinco veces campeona mundial —2009, 2013, 2015, 2019 y 2022—. A sus 37 años, París será su despedida del tartán y lo quiere hacer con una nueva medalla que ratifique su condición de la mejor velocista de todos los tiempos. Una tarea nada sencilla, pues enfrente tendrá a la estadounidense Sha’Carri Richardson o a su compatriota Shericka Jackson por un podio del que la conocida como "pocket rocket" no se ha bajado en ninguna de sus cinco participaciones olímpicas.

La keniana Faith Kipyegon quiere encadenar su tercer título consecutivo de campeona olímpica de los 1.500 metros, algo nunca logrado por ninguna atleta. El pasado año batió los récords del mundo de los 1.500, la milla y los 5.000, buscará el más difícil todavía, repetir en la capital francesa el doblete que logro en los Mundiales de Budapest 2023 en los que se colgó el oro en los 1.500 y los 5.000.
"Le dije a mi hija que le iba a traer la medalla y que se la iba a poner al cuello". La judoca francesa Clarisse Agbegnenou se coronó el pasado mes de mayo por sexta vez en su carrera campeona del mundo de la categoría de hasta 63 kilos. El título llegó apenas once meses después de dar a luz a su primera hija, a la que Agbegnenou, de 31 años, sueña con ver aplaudiéndole en el Champ de Mars Arena con una nueva medalla de oro olímpica, tras las dos, una en la categoría individual y otra con el equipo mixto, que conquistó en los Juegos de Tokio.
A sus 25 años la duda no está en saber si Janja Garnbret es la mejor escaladora del mundo, sino en saber si la eslovena, máxima favorita para colgarse el oro en los Juegos de París, es la mejor escaladora de todos los tiempos. Una pregunta que parece tener una clara respuesta a tenor del impresionante palmarés de Garnbret, que no sólo puede presumir de ser la primera y hasta ahora única campeona olímpica de la especialidad, sino también ganadora de ocho oros mundiales, cuatro europeos, así como más de cuarenta victorias en pruebas de la Copa del Mundo.
Entre las ausencias de estos Juegos, destaca por encima de todas la de la venezolana Yulimar Rojas. La plusmarquista mundial de triple salto, no podrá revalidar su oro de Tokio 2020, ni siquiera la plata en Río 2016. La culpa, una lesión entrenando el pasado 10 de abril en el tendón de Aquiles. Lo mismo le pasa a la velocista jamaicana, doblete en 100 y 200 en Tokio, Elaine Thompson-Herah que se pierde la cita de París con la misma lesión.
Algunos datos para marear
En sus 19 días de competición, estos Juegos acogen 32 deportes diferentes en 329 eventos –152 femeninos, 157 masculinos y 20 mixtos–. París da la bienvenida al breaking, estilo de baile urbano que se originó en Estados Unidos en la década de 1970, arraigado en la cultura del hip-hop. Y a ocho nuevas disciplinas: tres en vela –kitesurf, 470 y regatas oceánicas–, dos de piragüismo –slalom extremo femenino y masculino–, una nueva categoría de peso en el boxeo femenino, el skeet mixto (tiro) y una prueba de atletismo, también mixta, que sustituye a los 50 kilómetros marcha. Se suman al skate, al surf y la escalada deportiva, que tan buena acogida tuvieron en Tokio 2020, en un intento del COI de recuperar el interés de una juventud aburrida de olimpismo. Todo en 35 sedes, incluida Teahupo’o, en la costa suroeste de la isla de Tahití a 15.700 kilómetros de París donde se celebrará la competición de surf.
La Villa Olímpica alberga a 14.250 atletas y personal técnico. En ella se servirán hasta 40.000 comidas cada día y sus restaurantes estarán abiertos las 24 horas. El fútbol es el deporte con un calendario más amplio, del 24 de julio al 10 de agosto, aunque con cinco jornadas de descanso. Los más extensos, por número de jornadas de competición, son el balonmano, el voleibol y el waterpolo (16 días) seguidos del baloncesto, el tenis de mesa y el voley playa (15).
El fin de semana del 3 y 4 de agosto será el más intenso en cuanto a lo deportivo, al coincidir por primera vez el atletismo, la natación y la gimnasia. Al finalizar ese domingo se habrán entregado la mitad de las medallas menos una. El 10 de agosto será el día con más pruebas con preseas, 39; y el 30 de junio el que menos, 12. Estos Juegos prometen ser los más digitales de la historia con 3,2 mil millones de interacciones en las redes sociales oficiales.
EEUU con 630 atletas es la delegación olímpica más numerosa, de las 206 representadas –incluido el Equipo Olímpico de las personas Refugiadas del COI–. Sí está Israel, a pesar de su genocidio en Gaza, y no están Rusia ni Bielorrusia, vetadas por el organismo internacional por la guerra de Ucrania. Belice, Liechtenstein, Nauru y Somalia, con un atleta cada una; Andorra, Islas Cook, Mauritania, Tuvalu, Myanmar, Samoa Americana e Islas Salomón, con dos; Brunei, Bután, Chad, Guinea Ecuatorial, Kiribati, Lesotho, Micronesia, Palau, San Cristóbal y Nieves, Santo Tomé y Príncipe y Seychelles, con tres, son las representaciones más pequeñas. Aragón, bajo las banderas de los comités español y belga, presenta en París a nueve deportistas. ¿Algún día llegará?
Más sobre París 2024 aquí. Calendario y resultados en la web oficial de París 2024.

