María Galindo: Machocracia no es democracia

No hace falta que estemos de acuerdo en todo, pero tengamos un punto de conexión, por ejemplo, despatriarcalizar -no feminizar- la política, la ciencia o la economía. La activista anarquista y feminista propone este punto de partida y nos habla del binarismo, del Parlamento de las Mujeres y de la disputa por el relato.

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Imagen de archivo de María Galindo. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

El pasado 29 de febrero asistí en el Ateneu del Raval de Barcelona al conversatorio abierto con María Galindo, de Mujeres Creando de Bolivia, titulado “Machocracia no es Democracia. Feminismo, fascismo y democracia liberal” organizado por Diverses8M. Tras situarse como integrante de un movimiento de mujeres anarcofeminista que ha construido en Bolivia un espacio de rebeldía social en el que las mujeres pueden leerse a sí mismas desde un lugar diferente, de desobediencia, desacato y esperanza, que produce práctica y teoría como comprensión del mundo, María nos interpeló con un buen puñado de cuestiones. Traigo aquí algunas de ellas de forma rápida con el objetivo de compartirlas y poder pensar sobre ellas.

La despatriarcalización

como horizonte de sentido antisistémico para los feminismos, frente a la insuficiente igualdad de género neoliberal; como punto de encuentro de múltiples y diferentes sujetos y metodologías feministas. No hace falta que estemos de acuerdo en todo, pero tengamos un punto de conexión. Despatriarcalizar -no feminizar- la política, la ciencia o la economía. La despatriarcalización como método de desmontaje de la lógica perversa de la integración en las estructuras establecidas a cambio de la pérdida del derecho a cuestionar esas mismas estructuras.

La despatriarcalización como lugar de partida de una realidad rupturista que ya está sucediendo, el desacato masivo y profundo, invisibilizado, de miles de mujeres cuyas rebeldías cotidianas no están siendo registradas, pero que se sienten interpeladas por los feminismos y salen a las calles desde un feminismo intuitivo que no nace de la teoría sino de la experiencia vital, de no tener trabajo, sueldo ni vivienda dignos, de no llegar a fin de mes; de soportar desprecios y agresiones en múltiples escalas, que nace en las aulas, en los empleos, en el transporte público, en las cárceles, en las familias, en los hogares.

La disputa por el relato

Qué sucede y quién tiene el derecho de contarlo. Cómo construir narrativas alternativas a las oficiales. Por esto, por ensayar la construcción de un relato diferente acerca de la realidad boliviana, Galindo ha sido censurada del periódico de su país Página 7, tras diez años escribiendo en él (de forma gratuita). En Bolivia se han difundido dos relatos paralelos:

-El del golpe de estado al primer presidente indígena del continente a manos de la CIA, para controlar el litio. Si te apartas de este relato eres golpista, derechista y colonialista.

-El de la conquista de la democracia. Con este golpe se ha derrocado a un tirano. Si no estás de acuerdo con este relato eres sediciosa y evista.

En este contexto de tensión polarizada, conmigo o contra mí, Mujeres Creando se han atrevido a hacer un ejercicio de desobediencia, de creatividad, y de posibilidad de actuar. El primer paso ha sido tomar distancia para percibir lo que ocultan y simplifican ambos bandos, y poder construir un relato no binario de lo que está ocurriendo. Un relato que no es neutral ni intermedio, que es incómodo e inapropiable porque se sale de la polarización victimador/víctima, héroe/malvado, caudillo bueno/caudillo malo.

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María Galindo durante el conversatorio del Ateneu del Raval de Barcelona. Foto: Esther Moreno.

El Parlamento de las Mujeres

La construcción de este relato se ha hecho a partir de una metodología, no tanto de un enfoque teórico. No sabemos qué ocurre, nos lo ocultan. El día siguiente al golpe de estado el parlamento boliviano está vacío y el presidente y el vicepresidente de la nación salen del país. Mujeres Creando decide convocar un Parlamento de Mujeres. Esta metodología se toma prestada del arte contemporáneo, en concreto de Paul Preciado, quien en la Documenta 14, en Atenas, propuso un Parlamento de los Cuerpos. El contexto griego era el siguiente: el gobierno de Tsipras convoca un referéndum en 2015 para preguntar al pueblo si acepta el ajuste estructural -las políticas de austeridad- propuesto por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central. La respuesta de la sociedad griega es un rotundo No -Oxi- a las mismas. El parlamento griego es incapaz de asumir el mandato popular, acepta los ajustes de la Troika y todo el proceso griego, como sabemos, se irá a la mierda, con las gravísimas consecuencias que siguen ocurriendo en la actualidad. En esos días, en medido de fuertes movilizaciones sociales, el parlamento está en la calle. Ese Parlamento de los Cuerpos propuesto por Preciado expropia al estado el concepto de parlamento.

La metodología propuesta por Mujeres Creando para el Parlamento de las Mujeres en Bolivia consiste en que cada una habla en primera persona, nadie representa a nadie. Por fín no me representan! explica Galindo, añadiendo que la representación política está erosionada, que es una simulación. El tiempo máximo para cada interlocutora son ocho minutos, aunque hay mujeres que en tres dejan las cosas muy claras. Las sesiones son largas. La suma de las voces, voces no autorizadas, no escuchadas, silenciadas, despreciadas, de diferentes orígenes sociales y económicos, propone una narrativa diferente, en forma de mosaico, que reconstruye el relato de la crisis de largo aliento vivida en Bolivia. Con este ejercicio de democracia directa y de diálogo colectivo, Mujeres Creando se han convertido -una vez más- en sospechosas para unos y para otros, pero han ganado algo: salir de la polarización fascistizante, en palabras de María, del binarismo político, del destino de mártires o héroes. Y respirar alegría y libertad.

Esta construcción de lectura propia, colectiva y pública de un acontecimiento tan dramático, se ha vuelto inapropiable y contagiosa, y ya van diez parlamentos de mujeres en distintas ciudades del país, organizados por grupos diferentes; sólo el primero, en La Paz, fue convocado por Mujeres Creando. La importancia de la necesidad de construir esa lectura propia colectiva, siempre en proceso, o tragarnos si no la lectura de los medios, los políticos o la academia.

La izquierda y la derecha

Para Galindo son dos pilares de la misma estructura que se retroalimentan, en un binarismo político simplificado que se nutre y se aporta sentido mutuamente, construyendo una ficción que no consigue ocultar la caducidad de sus marcos conceptuales, que nos sirven para quedarnos donde estamos pero no para transitar hacia donde queremos ir. Con el MAS en el gobierno boliviano ardió la Chiquitania, se firmó el contrato del litio, se ha realizado el desmonte de la Amazonia para producir necrodiesel... y quienes dieron el golpe de estado fueron sus aliados, no las feministas críticas a las que se pretende linchar. El gobierno progresista español, nos pregunta María, ¿derogará la Ley de Extranjería? ¿Cómo se posiciona ante el genocidio en las fronteras de Europa? Hoy hemos sabido que España enviará efectivos a Grecia para reprimir a los migrantes y refugiados en la frontera truca.

El sistema y las lógicas de representación política están quebradas y no podemos seguir moviéndonos entre estos paradigmas tan pervertidos cuyo resultado es que quienes nos representan, en realidad nos sustituyen. Del mismo modo que estamos asistiendo a la privatización de los servicios públicos, asistimos también a la privatización de la política. Y con esto finalizó su intervención María Galindo.

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