La coalición de gobierno PP-Vox-PAR en la DGA, liderada por Jorge Azcón, ha anunciado su intención de “eliminar el reconocimiento del aragonés y el catalán como lenguas propias” con urgencia y alevosía, asegurando que su iniciativa “pueda ser tramitada en las Cortes de Aragón antes del verano”. En este caso no caben sorpresas, pues Azcón ya anunciaba en su último programa electoral que eliminaría toda referencia a las dos lenguas propias de Aragón: aragonés y catalán, que junto al castellano (y los idiomas de las nuevas aragonesas) forman el rico ecosistema plurilingüe aragonés.
Azcón, en su competencia electoral con el ultraderechista Vox, ha decidido que su acción de gobierno esté marcada por el sesgo ideológico, y que los postulados antidemocráticos y preconstitucionales de su socio guíen a su gobierno. Para desgracia de Aragón, el PP aragonés siempre ha mantenido “un hecho diferencial” con el resto de sus delegaciones territoriales, politizando al máximo lo que debería ser únicamente una cuestión socio-cultural y de defensa de un patrimonio universal, y a diferencia de sus compañeros en Galiza o País Valencià (por poner dos ejemplos) siempre ha ridiculizado a los idiomas propios de su territorio y a los hablantes de aragonés y catalán.
Sí es más sorprendente que Azcón, máximo representante del sobredopado nacionalismo hispano-madrileño en Aragón, se comporte como un acomplejado y crea que la promoción y defensa del aragonés y catalán implican un crecimiento del nacionalismo y/o independentismo aragonés, como si escuchar a Feijóo hablando en galego -en la variedad que guste- implicara más votos para el BNG. En ese sentido, desde la DGA señalan que “existe el riesgo de que en Aragón se acabe hablando el catalán de Barcelona”, es de suponer que con su gobierno será mayor el riesgo de que en Aragón se acabe hablando el castellano de la calle Serrano de Madrid.
Se define lingüicidio como el proceso político-social mediante el cual la lengua de una determinada cultura desaparece parcial o totalmente, víctima de la influencia, en mayor parte directa y coercitiva, de otra cultura. Y se establecen tres componentes para certificar la definición, el componente económico, el jurídico, y el componente ideológico, que se define, a su vez, como los prejuicios lingüístico-culturales que avalan la desaparición de las lenguas consideradas inferiores. Y eso es exactamente lo que pretende Jorge Azcón: que desaparezcan el aragonés y el catalán de Aragón, considerados por él “idiomas inferiores” y que prevalezca únicamente el castellano.
El aragonés, como el catalán y el castellano hablados en Aragón, son un patrimonio cultural único y debería ser una obligación ética para cualquier administración aragonesa defenderlos, potenciarlos y enseñarlos, todos ellos. Debería ser un orgullo para cualquier político aragonés poder presumir de gobernar un territorio con la riqueza lingüística de Aragón, pero el sectarismo ideológico de Azcón le impide disfrutar de esta riqueza.
Firmas ciudadanas para “mantener la protección legal del aragonés y el catalán de Aragón”
A iniciativa del Rolde de Estudios Aragoneses se ha abierto una página de firmas que ya recoge unas 2.500 en tan sólo 48 horas. En ella se indica que “más de 150.000 personas conocen o emplean en su vida cotidiana el aragonés y el catalán de Aragón, dos lenguas minorizadas protegidas por la Constitución española, la Carta Europea de las lenguas, el Estatuto de Autonomía de Aragón y la legislación sectorial aragonesa”.
Explican como “el Gobierno de Aragón PP-Vox, con el apoyo del PAR, ha anunciado una modificación legal que supondrá la eliminación de las lenguas y sus nombres, que va a impedir su enseñanza y su promoción y difusión, así como la de la cultura expresada en estas lenguas”.
Y solicitan “tu firma para exigir a las autoridades aragonesas que mantengan la protección actual de nuestras lenguas y garantizar su supervivencia e impedir su desaparición a corto plazo”.
Protección legal de los idiomas aragonés, catalán y castellano de Aragón
En el Estado español el castellano está sobreprotegido, cuenta con toda la maquinaria del Estado, con instituciones como la RAE, con una comunidad de hablantes de varios cientos de millones de personas -con todas sus variedades locales, dentro y fuera de la península ibérica-, con el reconocimiento legal de las instituciones internacionales, y con cientos de millones de dinero público para su promoción en todos los continentes.
Por su parte, el catalán cuenta con protección legal en territorios como Catalunya, País Valencià o Illes Balears, con una comunidad de hablantes de varios millones de personas, con varios millones de euros para su enseñanza y promoción, y con cierto reconocimiento internacional.
En el caso del aragonés, uno de los idiomas con mayor riesgo de desaparición del continente europeo, sólo cuenta con el leve reconocimiento legal de su existencia en el Estatuto de Aragón y en una Ley de Lenguas de mínimos y descafeínada que no otorga derechos. Sin embargo para Jorge Azcón, el problema es ‘el aragonés’.
El Consejo de Europa señala que “la defensa y el reforzamiento de las lenguas minoritarias representa una contribución a la construcción de Europa, puesto que ella no puede ser fundada, según los ideales de los miembros del Consejo de Europa, más que sobre los principios de la democracia y del derecho a la diferencia”, sobre esto nada se sabe de la opinión de Azcón, que igual en su escoramiento populista también se ha convertido al euroesceptico.
Por su parte, el artículo 7 del Estatuto de Aragón recoge que:
Lenguas y modalidades lingüísticas propias
- Las lenguas y modalidades lingüísticas propias de Aragón constituyen una de las manifestaciones más destacadas del patrimonio histórico y cultural aragonés y un valor social de respeto, convivencia y entendimiento.
- Una ley de las Cortes de Aragón establecerá las zonas de uso predominante de las lenguas y modalidades propias de Aragón, regulará el régimen jurídico, los derechos de utilización de los hablantes de esos territorios, promoverá la protección, recuperación, enseñanza, promoción y difusión del patrimonio lingüístico de Aragón, y favorecerá, en las zonas de utilización predominante, el uso de las lenguas propias en las relaciones de los ciudadanos con las Administraciones públicas aragonesas.
- Nadie podrá ser discriminado por razón de la lengua.
Mientras que el artículo 3 de la Constitución española dice, literalmente que: "El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos".
La Carta Europea de las Lenguas Minoritarias, firmada por el Estado español y de obligado cumplimiento, establece “que la protección de las lenguas minoritarias históricas de Europa, que en algún caso corren el riesgo de desaparecer, contribuye al mantenimiento y al desarrollo de las tradiciones y la riqueza culturales del continente. Además, la posibilidad de utilizar estas lenguas tanto en la vida privada como en la pública constituye un derecho imprescriptible”. También incluye que “en los territorios donde se hablen dichas lenguas, y según la situación de cada una de ellas, las partes basarán su política, su legislación y su práctica en: el reconocimiento de las lenguas minoritarias como expresión de la riqueza cultural. La necesidad de una acción resuelta de fomento de las lenguas minoritarias, con el fin de salvaguardarlas. La facilitación y/o el fomento del empleo oral y escrito de las lenguas minoritarias en la vida pública y en la vida privada. La provisión de formas y medios adecuados para la enseñanza y el estudio de las lenguas minoritarias en todos los niveles apropiados, o la provisión de medios que permitan aprender una lengua minoritaria a los no hablantes que residan en el área en que se emplea dicha lengua, si así lo desean. Entre otras disposiciones.





