San Miguel, alegación por alegación: lo que pidió la vecindad, lo que respondió Chueca y lo que se ha hecho

Un mes después de la reapertura, la Plataforma de Afectados por la Reforma del Coso y la Plaza de San Miguel confronta las alegaciones vecinales con las respuestas del Ayuntamiento y el resultado de las obras. Denuncia ayudas sin cobrar, problemas de accesibilidad y movilidad, y compromisos incumplidos, pero también recoge las mejoras conseguidas tras meses de reclamaciones.

05 noviembre, 2026. 10:41
Imagen de archivo de las obras en plaza San Miguel | Foto: Ayuntamiento de Zaragoza

La plaza de San Miguel de Zaragoza lleva varias semanas abierta al público, pero las reivindicaciones vecinales continúan. La Plataforma de Afectados por la Reforma del Coso y la Plaza de San Miguel ha elaborado un documento de ocho páginas en el que confronta las alegaciones presentadas durante la tramitación del proyecto con las respuestas del Ayuntamiento y el resultado que puede observarse actualmente sobre el terreno.

El colectivo vecinal considera que, tras la visita de Natalia Chueca a la que la alcaldesa denominó “plaza de cuento”, el Gobierno municipal da prácticamente por terminada la intervención, pese a que todavía quedan cuestiones pendientes. Por eso ha decidido recuperar las propuestas que formuló antes y durante las obras y comprobar cuáles se han atendido, cuáles se han modificado y cuáles siguen sin respuesta.

El resultado es un balance crítico de una reforma que ha costado 7,2 millones de euros y cuya intervención global, incluida la remodelación del Coso, todavía no ha concluido. El documento recoge siete bloques de alegaciones y dos problemas adicionales relacionados con la anchura de la calzada y el acceso a un garaje.

De seis a doce meses de obras y cinco comercios cerrados

La primera alegación vecinal advertía del impacto económico que tendría una intervención prolongada sobre los establecimientos de la zona, especialmente si afectaba a dos campañas navideñas. La Plataforma propuso retrasar dos meses el comienzo de los trabajos, garantizar el tránsito peatonal, establecer ayudas directas, impulsar campañas comerciales y eliminar temporalmente el IBI a los negocios afectados.

El Ayuntamiento respondió que retrasar el inicio trasladaría las afecciones a otros periodos de actividad, como la Semana Santa. También recordó la existencia de bonificaciones fiscales y anunció ayudas directas y campañas del programa Volveremos.

La Plataforma contrapone ahora aquellas respuestas con lo sucedido. Recuerda que el concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, llegó a anunciar en comisión municipal que los trabajos durarían seis meses, pero la plaza no reabrió hasta transcurridos doce.

Según el balance vecinal, cinco comercios familiares han cerrado, mientras establecimientos de la calle San Miguel quedaron excluidos de las ayudas pese a tener las obras frente a sus puertas durante meses.

El colectivo asegura que, a fecha de elaboración del documento, ningún comercio había recibido todavía las ayudas económicas anunciadas. También denuncia que la campaña Volveremos se activó durante la última semana de las obras, cuando buena parte de los perjuicios ya se habían producido.

Las consecuencias sobre el pequeño comercio vuelven así a ocupar un lugar central en las reclamaciones de la Plataforma, que considera insuficientes tanto la cobertura de las ayudas como los plazos de aplicación de las medidas municipales.

Bancos sin respaldo, terrazas y una pérgola que sigue generando rechazo

La segunda alegación se centraba en la distribución del mobiliario urbano, la accesibilidad y la ocupación del espacio público por las terrazas.

La Plataforma había solicitado que árboles, bancos y jardineras impidieran la expansión de las terrazas hacia el centro de la plaza y que todas las sillas y bancos dispusieran de respaldo y reposabrazos, teniendo en cuenta el envejecimiento de la población del entorno y las necesidades de las personas con diversidad funcional.

El Ayuntamiento respondió que se contemplaba la instalación de 17 bancos y ocho sillas accesibles, con respaldo y reposabrazos. Respecto a las terrazas, remitió su regulación a las ordenanzas municipales y recordó que la plaza está considerada zona saturada.

Sin embargo, el balance vecinal sostiene que cuatro de los bancos instalados carecen de respaldo y reposabrazos y que ninguna de las ocho sillas dispone de estos elementos. Añade que no se ha respetado la distribución del mobiliario prevista en el proyecto ni se ha facilitado el plano de plantas bajas que había solicitado para conocer la ocupación del espacio público.

La Plataforma denuncia también la expansión de la terraza del Caballo Blanco. Según sus datos, el establecimiento ha pasado de las ocho mesas cuadradas y cinco redondas altas de velador contempladas en su licencia, con una capacidad aproximada de 30 personas, a utilizar 20 mesas cuadradas y seis redondas, con una ocupación que en ocasiones superaría las 90 personas.

El colectivo reprocha al Ayuntamiento que no haya delimitado sobre el pavimento las superficies autorizadas para las terrazas, lo que, según denuncia, dificulta el paso peatonal e invade el espacio entre jardineras.

La tercera alegación abordaba uno de los elementos más controvertidos de la reforma: la pérgola.

La Plataforma había pedido sustituirla por una fuente ornamental, al considerar que la estructura metálica rompe la estética del entorno histórico y resulta incompatible con el carácter patrimonial de una plaza rodeada de edificios protegidos. También cuestionó la necesidad de instalar una nueva zona infantil, dada la existencia de otros espacios de juego próximos y las características demográficas del barrio.

El Ayuntamiento defendió la pérgola como la solución más adecuada para generar sombra sin obstaculizar el tránsito peatonal. Argumentó que la fuente había sido descartada por el Servicio de Infraestructura Verde y que la Comisión Provincial de Patrimonio había informado favorablemente sobre la instalación.

El resultado, según la Plataforma, es que la zona infantil no se ha ejecutado, pero la pérgola sí, pese a las reclamaciones vecinales. El colectivo considera que, al desaparecer del proyecto el espacio de juegos, habría quedado superficie suficiente para instalar la fuente que había propuesto.

Doce árboles talados y diecinueve plantados

La cuarta alegación se refería a la vegetación. El tejido vecinal pidió conservar los cinco árboles de la isleta oeste, evitar las jardineras metálicas y habilitar un parterre natural alrededor de la fuente ornamental que proponía.

También reclamó carteles para recordar la obligación de recoger los excrementos de los perros y evitar el vertido de productos de limpieza en alcorques y zonas ajardinadas.

El Ayuntamiento respondió que los árboles de la isleta eran de pequeño porte, carecían de protección específica y resultaban incompatibles con la nueva distribución prevista. Defendió la plantación de tulíperos y tilos, así como la instalación de jardineras frente al césped, por las características del entorno y las dificultades de mantenimiento.

La Plataforma aporta ahora un nuevo recuento del arbolado una vez abierta la plaza: doce árboles talados y diecinueve plantados, distribuidos en ocho perales, dos tulíperos y nueve tilos.

Según su análisis, se ha plantado un tulípero menos de los previstos y nueve tilos frente a los quince inicialmente contemplados. Además, advierte de que, salvo los tulíperos, los nuevos ejemplares tienen un porte considerablemente menor que el arbolado eliminado.

El colectivo denuncia también que no se han colocado los carteles solicitados para proteger las plantaciones.

Este recuento actualiza el análisis difundido anteriormente por la propia Plataforma, cuando todavía se refería a las plantaciones previstas en los planos del proyecto.

Atascos, carril bici y menos aparcamientos para motos

Las siguientes alegaciones se centraron en la movilidad, uno de los aspectos que más preocupaban al tejido vecinal antes del comienzo de las obras.

La Plataforma advirtió de que la concentración de autobuses, taxis, vehículos de reparto y tráfico privado podía provocar retenciones en una calzada reducida a un carril por sentido. Temía que los atascos alcanzaran San Vicente de Paúl, Miguel Servet y el paseo de la Mina, dificultando incluso el paso de los servicios de emergencia.

El Ayuntamiento respondió que se restringiría el acceso a la plaza, permitiendo el tránsito de residentes, vehículos de carga y descarga, emergencias, servicios públicos, bicicletas y vehículos de movilidad personal.

Según el balance vecinal, siguen produciéndose retenciones que ocasionalmente alcanzan el paseo de la Mina. El colectivo también señala que el trazado del carril bici se ha modificado respecto al diseño inicial, trasladándolo desde el interior de la zona este hasta las proximidades de la parada de autobús y la calzada central.

Otra de las discrepancias afecta al aparcamiento de motocicletas. Antes de las obras, la Plataforma contabilizaba 27 plazas en San Miguel y otras 14 en la calle Reconquista, un total de 41. Ante la desaparición del estacionamiento de la plaza, propuso habilitar entre 25 y 30 plazas adicionales en el chaflán de Antonio Agustín con La Cadena.

El Ayuntamiento descartó esa ubicación por tratarse de suelo privado de uso público y planteó la posibilidad de habilitar estacionamientos en otras calles del entorno.

La Plataforma denuncia que el resultado ha sido una reducción considerable de la oferta: solo se han habilitado 16 nuevas plazas en Reconquista, mientras las 14 anteriores se han destinado a carga y descarga, con estacionamiento de motos permitido únicamente entre las 21:00 y las 8:00 horas.

El colectivo considera que la dotación actual resulta claramente insuficiente respecto a las 41 plazas disponibles antes de la reforma.

Carga y descarga pendiente y dos modificaciones conseguidas tras meses de reclamaciones

La séptima alegación se refería a las zonas de carga y descarga y a los espacios necesarios para vehículos de grandes dimensiones.

La Plataforma propuso ampliar hasta 14 metros la reserva situada en el Coso, junto a Espartero, y habilitar otra de doce metros en el acceso desde el paseo de la Mina. También planteó una solución específica para los vehículos que prestan servicio al hotel Reino de Aragón, evitando maniobras complicadas en calles estrechas.

El Ayuntamiento informó favorablemente sobre la ampliación de la reserva del Coso, aunque remitió su ejecución al servicio competente. Respecto al hotel, señaló que sus responsables debían tramitar la autorización correspondiente y que la propuesta vecinal no cumplía la instrucción técnica aplicable, aunque reconoció la necesidad de disponer de un espacio seguro para vehículos grandes.

La Plataforma asegura que estas actuaciones siguen pendientes de ejecución, por lo que no puede valorar todavía su resultado.

El documento concluye con dos cuestiones adicionales que permiten comprobar también qué modificaciones se han conseguido gracias a la lucha vecinal.

La primera afecta a la anchura de la calzada central. El proyecto contemplaba siete metros, una dimensión que la Plataforma consideraba insuficiente para permitir la coincidencia de varios autobuses y el paso de vehículos de emergencia. Por ello solicitó ampliarla hasta los 8,20 metros.

Según el colectivo, aquella propuesta nunca recibió respuesta formal. Sin embargo, la calzada finalmente se ha ensanchado hasta los 8,20 metros reclamados y las paradas de autobús se han desplazado ligeramente para evitar que queden completamente enfrentadas. También se ha rehecho una curva para facilitar las maniobras de los autobuses.

La Plataforma reconoce estas modificaciones, aunque advierte de que todavía se forman filas de hasta tres autobuses y cuestiona que no se haya señalizado un ceda el paso en el carril bici para proteger a quienes bajan del transporte público.

La segunda corrección afecta al acceso al garaje del número 12 de la plaza. El diseño inicial contemplaba una entrada de tres metros de anchura y nueve de recorrido en curva, lo que, según las alegaciones, obligaba a realizar maniobras marcha atrás cuando coincidían vehículos entrando y saliendo.

La Plataforma solicitó ampliar el acceso a 4,50 metros. Tras meses de reclamaciones, en abril de 2026 se acordó una anchura mayor, de 5,50 metros.

El resultado final, según sus mediciones, es un acceso diáfano de 5,58 metros, una modificación que el colectivo recoge entre las mejoras finalmente ejecutadas.

La revisión de las alegaciones permite así distinguir entre propuestas rechazadas, compromisos que la Plataforma considera incumplidos, actuaciones todavía pendientes y modificaciones incorporadas después de las reclamaciones vecinales.

Un balance que llega cuando el Gobierno de Chueca parece dar por concluida la intervención en la plaza, pero que, para quienes han seguido las obras durante estos meses, mantiene abiertas numerosas preguntas sobre su planificación, ejecución y resultado.

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