Cada cuatro años, cuando se celebran las asambleas de La Vía Campesina, la organización mundial que reúne a cientos de sindicatos agrarios y asociaciones campesinas, se reservan momentos de representación colectiva para escenificar la victoria. Los humanos necesitamos ciertos rituales para aprender a ganar. Para mí, el 1º de mayo es eso mismo. Y puede seguir siéndolo. Tenemos que repensar la movilización social en estas circunstancias, porque sigue siendo igualmente necesaria y más vital que nunca.


