Los ricos aragoneses se ahorran otros 36 millones en impuestos

La rebaja del Impuesto de Sucesiones y Donaciones para las grandes fortunas desploma los ingresos por este tributo en su primer año de aplicación, mientras el enfriamiento de la actividad económica comienza a tener efectos menguantes en las arcas de Aragón

impuestos
Las familias más pudientes de la comunidad se han aplicado un notable ahorro de dinero con la rebaja del Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Foto: PxHere (CCO)

Las familias más pudientes de Aragón se ahorraron más de 36 millones de euros en el primer año de aplicación de las rebajas en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, el que grava las herencias y las entregas de bienes entre parientes, que las Cortes de Aragón aprobaron en septiembre de 2018 para comenzar a aplicarla en noviembre de ese año.

La comparación de los datos sobre la recaudación tributaria que el Gobierno de Aragón ofrece mes a mes en su portal de transparencia indican cómo los ingresos por ese concepto pasaron de 139,76 millones de euros entre enero y noviembre de 2018 a 101,67  en el mismo periodo de 2019, lo que da una diferencia de 38,09. A esa cifra hay que restarle la diferencia de 1,62 obtenidos entre el último diciembre previo a la reforma tributaria (13,15) y el primero posterior (14,77), lo que deja el saldo final en 36,47.

Esa merma de los ingresos, calculada sobre los derechos reconocidos, que es el dinero que la Hacienda autonómica ha ‘facturado’ a los contribuyentes, aunque un recaudación efectiva puede retrasarse tanto por los plazos de pago como por eventuales recursos, se sitúa en el entorno del 27%; es decir, que la aportación del Impuesto de Sucesiones se está desplomando por debajo de tres cuartas partes de lo que suponía.

En cualquier caso, y salvo sorpresa a falta de conocer oficialmente el cierre de las cifras a 31 de diciembre, la combinación entre la rebaja tributaria y el margen de seis meses que los herederos y los receptores tienen para presentar las autoliquidaciones del impuesto, los ingresos por este tributo llevan camino de caer a su peor nivel en, prácticamente, una década y media.

Un desplome recaudatorio tras varios años de récord

En este sentido, los 101 millones de los once primeros meses del año pasado se encuentran muy por debajo de unos registros que llevan sin bajar de los 136 desde 2006 y que alcanzaron su récord en 2017, con 201,08, según recoge un informe del Gobierno de Aragón.

A partir de ahí, y tras dos años de ascensos notables, con trece millones sobre los 136 del ejercicio anterior en 2016, previos a un aumento de más de 51 al año siguiente, la recaudación comenzó a menguar con una caída de más de 45, hasta los 154,53 de 2018.

En ese incremento de la recaudación, que provocó la mejor etapa histórica del impuesto con una media de 168,5 millones de euros anuales entre 2016 y 2018, tuvo mucho que ver la intensa labor de la Inspección de Tributos de la comunidad autónoma, que solo en los nueve primeros meses de 2017 había aflorado una bolsa de fraude de 31,6 millones de euros entre ocultaciones de las cantidades realmente percibidas y errores involuntarios en los datos de las autoliquidaciones.

Medio millón por cabeza libre de impuestos

Justo al final de ese trienio llegó la rebaja fiscal para las familias más potentadas, con la que la realidad fiscal aragonesa, en la que cinco de cada seis herencias quedaban libres de impuestos (otra cosa es la plusvalía municipal), pasaba a aplicar exenciones al grueso de quienes se encontraban en ese ya reducido grupo.

¿En qué consistió la reforma, pactada por PSOE y C’s y a la que se sumaron PP y Par con la oposición de IU, Cha y Podemos en un agrio debate? Los principales puntos consistieron en elevar de 150.000 euros por heredero a 500.000 la parte del legado exenta de tributar (un millón en Andalucía, 300.000 euros en Castilla y León), en mantener las cotas de exención de tres millones para los hijos menores de 21 años y de 300.000 para las viviendas de uso habitual, en eliminar el requisito de tener un patrimonio preexistente de menos de 402.678 euros para acogerse a esas ventajas fiscales y en ampliar la lista de sus beneficios a nietos, biznietos, tataranietos, tíos y sobrinos.

Los datos de recaudación van confirmando los pronósticos que la Dirección General de Tributos hizo en 2017, según los cuales más del 80% de quienes se veían obligados a tributar por este impuesto iban a dejar de tener que hacerlo.

Entre otros motivos, porque la herencia media en Aragón oscila, según los distintos grupos de clasificación de herederos y de legados, entre 43.832 y 84.396 euros, según un estudio de la Dirección General de Tributos con datos de 2014 a 2017, cuando la valoración de la vivienda había comenzado a bajar a nivel de mercado pero no en términos catastrales. En esa etapa, la mediana de las herencias iba de 13.478 a 29.021 euros; es decir, que la mitad de los aragoneses heredaban bienes valorados en menos de esas cifras.

Paralelamente, con la configuración anterior a la reforma, “el promedio de parientes de Grupo II que no han pagado en los últimos 7 años es del 91,01% (porcentaje todavía superior en 2016 y 2017, 92,39% y 93,39% respectivamente)”, es decir, que entre menos de uno de cada diez y apenas uno de cada quince hijos, padres y cónyuges se veían obligados a tributar.

Lo sustentaban “las grandes herencias”

¿Y cuánto pagaban los que pagaban? No mucho, según el informe de Tributos: el tipo efectivo osciló en 2016 “entre el 6,56% para quienes recibieron menos de 150.000 euros, y el 19,41% para los que recibieron más de 1.000.000. Comparado con el IRPF, el 19,41%, es el tipo al que aproximadamente tributaría una nómina anual a la que le correspondiera una base liquidable de 13.000 euros”.

De hecho, los técnicos tributarios de la DGA destacan “la gran progresividad” que tenía este impuesto al combinar “un grupo muy numeroso de contribuyentes con cuota cero (en torno al 80%) con otros a los que se les aplica tipos de gravamen muy elevados”, lo que hace que “el impuesto sea sustentado por las grandes herencias” y no por “las clases medias”. “La recaudación del impuesto la sustentan quienes reciben una mayor herencia o quienes contaban con un patrimonio previo relevante”, añadían, descartando el mantra más utilizado por los contrarios a este tributo.

Sin embargo, las posiciones de un PSOE en pleno viraje preelectoral hacia la centralidad acabaron confluyendo con las de un C’s empeñado entonces en disputarle ese espacio, y también con las de un Par y un PP que tradicionalmente han hecho bandera de las rebajas fiscales, para acabar aplicando una intensa poda a las posibilidades recaudatorias del impuesto.

Menos actividad económica y más ICA

Los efectos de esa decisión política comienzan a dejarse sentir con claridad en unas arcas autonómicas que, además de sufrir las estrecheces que provoca la reticencia del Gobierno central a liquidar algunas partidas atrasadas del IVA, comienzan a notar también los primeros síntomas del enfriamiento de la actividad económica.

En este sentido, los 38 millones de merma de ingresos registrados entre enero y noviembre del año pasado en el apartado de Sucesiones y Donaciones suponen algo más de la sexta parte (17,4%) de los 218,4 en los que se ha reducido la recaudación tributaria en su conjunto en relación con el mismo periodo del ejercicio anterior, cuando su peso previsto sobre el conjunto (sin descontar la rebaja) es de apenas el 4%.

Las dos principales caídas se registran en los dos impuestos más directamente vinculados a la actividad económica, como son el IRPF, cuya evolución depende fundamentalmente de la que ofrecen los salarios, y del IVA, relacionado con el consumo tanto privado como industrial. El primero desciende en 50 millones de euros y el segundo en 21, tendencia que siguen otros que dependen de sectores como la venta de viviendas (Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos se dejan 6,3) y también algunos como el de los depósitos bancarios (-1,1), Patrimonio (1,2) o los del ramo del juego (-3,4).

No obstante, el bloque de los Impuestos Especiales, tradicionalmente considerados como indicadores del ritmo de la producción y el consumo del país mantienen un rendimiento similar al del ejercicio anterior, lo que podría ser un indicio de que el enfriamiento de la actividad económica está teniendo una intensidad mucho menor de la pronosticada por los economistas de posiciones más liberales y conservadoras.

El ICA, el polémico y contestado Impuesto de Contaminación de las Aguas sigue incrementando su recaudación al pasar de los 57,9 millones de enero a noviembre de 2017 a los 64,2 del año pasado. Es el que más crece de todos los que el Gobierno de Aragón gestiona, ya sea parcialmente o por completo. Lo hace a un ritmo superior a los 500.000 euros mensuales.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies