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Aragón: cuando la precariedad arruina la juventud

La comunidad ha perdido en dos décadas una cuarta parte de su población de 15 a 29 años en un proceso de descapitalización humana que tiende a intensificarse por la combinación de la emigración juvenil y un desplome de la natalidad estrechamente vinculados con la falta de oportunidades laborales
| 10 enero, 2020 07.01
Aragón: cuando la precariedad arruina la juventud
Miles de jóvenes han abandonado Aragón en los últimos años en busca de mejores oportunidades o se han refugiado en los estudios a la espera de mejores tiempos. Foto: Piqsels (CCO)

Aragón ha perdido una cuarta parte de su juventud en dos décadas: el número de habitantes de 15 a 29 años, los del último tramo de la formación académica y el primero de la vida laboral, pasó de 250.536 a 189.863, con una caída del 24,22%, entre 1998 y 2019, según recoge el informe “La juventud en Aragón“, elaborado por CCOO, que destaca que, en ese mismo periodo, el padrón de la comunidad creció un 11,43%.

¿Qué está ocurriendo para que una comunidad con su dispersa población en un cronificado proceso de envejecimiento haya cada vez menos jóvenes? Básicamente, dos cosas: nacen menos y se van más, en ambos casos, principalmente, como consecuencia de las dificultades que el deterioro del mercado de trabajo genera para criar y para ganarse la vida. Se trata de un proceso que se ha intensificado en los últimos años y que se da de manera generalizada en el conjunto del país, donde la pérdida de un 24,62% de la población joven convive con un aumento del censo del 17,95%.

«Entre enero de 1998 y el mismo mes de 2019, la población joven (entre 15 y 29 años) ha sufrido un elevado descenso, tanto en España como en Aragón», señala el estudio, que destaca que «el grupo que mayores descensos ha experimentado ha sido el comprendido entre los 20 y los 24 años, con disminuciones del 29,61%», mientras que en el de 15 a 19 años «el descenso ha sido algo menor, del 17,26%».

El informe pone sobre la mesa varios datos inquietantes que «continúan mostrando el envejecimiento que sufre nuestra comunidad», como el hecho de que el porcentaje de menores de 25 años se quede en el 23,3% (24,6% en España), que la edad media sea de 44,7 años (casi veinte meses por encima de la media estatal), que más de la mitad de los habitantes hayan cumplido los 45 o que el índice de envejecimiento, que mide la relación entre los mayores de 65 y los menores de 20, alcance en Aragón el 115,9%, un registro «muy por encima del español que se sitúa en el 97% demostrando claramente que nuestra población se enfrenta a un serio problema de relevo generacional, generado, entre otras causas, por la disminución de la natalidad y el aumento en la esperanza de vida de la población».

Más de 15.000 nuevos estudiantes

En ese cuadro, y cuando se trata de la juventud, «continuamos hablando de empleos ligados a actividades de bajo valor añadido, temporalidad desmesurada y jornadas parciales involuntarias, todo ello unido a una devaluación salarial», añade el estudio, que apunta que aunque «la situación de los jóvenes en el mercado laboral mejora en términos globales» estos «siguen soportando altas tasas de paro, bajos salarios, altos índices de temporalidad, elevada parcialidad y sobrecualificación» que llevan a dos consecuencias: «la edad de emancipación cada vez se alarga más y es un hecho la pérdida de capital humano y talento que se ha producido en los últimos años».

Los datos de ocupación y de desempleo resultan, en este sentido, reveladores. La tasa de empleo de los menores de 30 años ha pasado del 53,12% al 44% en la misma década en la que la del conjunto de la población avanzaba algo más de medio punto, mientras el ratio de paro del 21,7% de mediados del año pasado duplicaba con creces el 9,98% de la comunidad.

Así, las dificultades para emplearse y la baja calidad de los puestos de trabajo a los que accede la mayoría de ellos sitúa a buena parte de los jóvenes ante dos alternativas: refugiarse en los estudios a la espera de tiempos mejores, una opción por la que se han inclinado más de 15.000 en los últimos seis años o buscarse la vida en otros lugares, que ha sido en la última década la decisión de otros casi 5.000 que situaban a mediados del año pasado por encima de los 10.500 el número de los aragoneses de 15 a 34 años residentes en el extranjero, prácticamente el doble que cuando comenzó la crisis.

El Gobierno de Aragón puso en marcha la pasada legislatura el llamado Plan de Retorno de Talento Joven, que el año pasado facilitó el regreso de 74 de esos migrantes (46 mujeres y 28 hombres) menores de 75 años con un sistema de ayudas que llega a alcanzar los 3.000 euros por beneficiario (incluye gastos de desplazamiento y de transporte de enseres y mascotas y los dos primeros meses de alquiler) y en el que participan el IAJ (Instituto Aragonés de la Juventud) y con el que colaboran 54 empresas locales a través del Inaem.

Indicadores demográficos menguantes

Los datos relativos a la juventud, en cualquier caso, son solo uno más de los que dan forma al inquietante horizonte demográfico que afronta la comunidad, en la que la llegada de más de 46.000 inmigrantes que el INE (Instituto Nacional de Estadística) pronostica para la próxima década no sería suficiente para paliar la pérdida de algo más de 48.000 habitantes autóctonos que prevén esas mismas estimaciones.

Los nacimientos, pese al repunte previsto para mediados de este década, seguirán siendo al cabo del año más de 4.000 menos que las defunciones pese al descenso de estas, llegarán del extranjero 3.500 nuevos aragoneses más de los que saldrán hacia otros países cada año y el intercambio demográfico con el resto de comunidades autónomas será ligeramente favorable para Aragón, por apenas dos centenares de personas al año.

Mientras tanto, y a la espera de conocer la fiabilidad de esas prospecciones con una esperanza de vida que ha avanzado más de un año y medio en los últimos diez para acercarse a los 83 y seis meses, los indicadores demográficos de Aragón muestran unas tendencias claramente menguantes.

Así, la tasa de natalidad ha retrocedido en una década de 10,23 a 7,58 bebés por cada mil habitantes con descensos tanto entre la población autóctona como entre la migrante (también se reduce la de fecundidad en ambos colectivos), la reposición de fallecidos por nacidos del año de la Expo ha pasado a un saldo negativo de casi el 30% y el saldo vegetativo encadena nueve años en números rojos mientras la edad a la que las mujeres tienen el primer hijo se retrasaba en más de año y medio para superar los 31 años entre las aragonesas y los 27 entre las de origen foráneo.

En esa situación, en la que incluso han cambiado las causas de muerte de los aragoneses (el cáncer ya se cobra casi 4.000 vidas al año y las enfermedades mentales y del sistema nervioso se han multiplicado por más de siete en cuatro décadas para provocar más de un tercio de los óbitos), solo los flujos migratorios compensan la pérdida vegetativa de población que padece Aragón, con saldos positivos superiores a los 5.000 habitantes por trimestre en el intercambio con el extranjero (llegan 15.838 foráneos más de los que se van en año y medio y emigran 423 españoles más de los que vienen) y de algo más de 800 (2.474 entre enero de 2018 y junio de 2019) con el resto del Estado.

¿Por qué se tienen menos hijos y más tarde?

En ese descenso de la natalidad, que convive con un retraso hasta la postergación en la edad de la maternidad, tiene una clara influencia la situación laboral de las mujeres: las razones económicas, la situación laboral o las dificultades para conciliar han llevado a no haber tenido hijos y/o proponerse no tenerlos a 5.390 mujeres, suponen la principal razón por la que 29.340 descartan hacerlo al menos en los próximos tres años, son el principal motivo por el que 19.948 no han tenido tantos como hubieran querido (un tercio de este grupo) y suponen las principales causas disuasorias para otras 19.557 que no han sido madres.

Quizás por eso más del 80% de las 317.547 aragonesas de 18 a 55 años (259.275) reclaman medidas de fomento de la natalidad entre las que, tras la ampliación de los permisos de maternidad y de paternidad y su equiparación (88.669), destacan las mejoras en las condiciones de flexibilidad horaria y para acceder a excedencias (67.691, más 31.951 que abogan por un subsidio de crianza), por delante de las relacionadas con la disponibilidad de guarderías (27.469) y con las asignaciones económicas (43.494)

«España envejece, con cohortes de población joven cada vez menos numerosas y tiene que afrontar el enorme reto demográfico, laboral y económico que esto representa. La regresión demográfica supone un reto muy profundo para la sostenibilidad de nuestra economía y del sistema de bienestar», señala otro informe de CCOO sobre la “Generación móvil“, que llama la atención sobre el hecho de que ese envejecimiento corre paralelo a otra tendencia: «la población en edad de trabajar disminuye».

«Sin condiciones laborales dignas y suficientes las personas no pueden emanciparse ni tener un proyecto vital propio», apunta el estudio, que considera prioritario «apostar por una política decidida de fomento de la natalidad y desarrollo de los derechos de maternidad/paternidad y de la educación infantil» junto con la instauración de «condiciones laborales y salariales suficientes y alojamiento estable y asequible para poder emanciparse [los jóvenes] y desarrollar su proyecto vital y familiar». Todo, añade, junto con una política de inmigración que regule «la llegada e inserción con plenos derechos de la población» que llegue «a trabajar, a estudiar o a residir en España, y que sirva también como un mecanismo de atracción de talento y oportunidades a población procedente de otros países».

10 enero, 2020

Autor/Autora

Periodista. @e_bayona


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