El ultraderechista, machista, homófobo y racista Jair Bolsonaro, nuevo presidente de Brasil

El candidato por el Partido Social Liberal (PSL), Jair Bolsonaro, gana las elecciones presidenciales en Brasil con un 55,20% de los votos, frente al 44,80% de los apoyos conseguidos por el candidato del PT, Fernando Haddad. Este resultado representa el regreso de la extrema derecha al país latinoamericano después del fin de la dictadura en 1985.

Jair Bolsonaro.

La ultraderecha ganó en Brasil. El fascista, machista, racista, militarista, homófobo y excapitán del Ejército, Jair Bolsonaro sucederá al mandatario Michel Temer el próximo 1 de enero para gobernar el país latinoamericano hasta 2022. Temer, salpicado por corrupción, llegó a la presidencia brasileña en mayo de 2016 tras un "golpe de estado institucional" o "impeachment" contra la presidenta electa Dilma Rousseff.

Tras confirmarse la victoria de Bolsonaro en la segunda vuelta de las presidenciales, con el 55,20% de los votos frente al 44,80% que ha obtenido el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, el nuevo presidente brasileño afirmó: "Mi Gobierno será defensor de la Constitución, de la democracia y de la libertad. No es la promesa de un partido, es un juramento a Dios" y añadió que hay que dejar de "coquetear con el comunismo".

"Lo que ocurrió en las urnas no fue la victoria de un partido, sino la celebración de un país por la libertad", aseguró Bolsonaro, tras una oración religiosa oficiada por el senador y pastor evangelista Magno Malta, uno de sus colaboradores, quien ha agradecido a Dios por "librar" a Brasil de los "tentáculos de la izquierda".

Bolsonaro, reconocido defensor de la familia tradicional y de la dictadura militar brasileña (1964-1985) que dejó al menos 421 personas muertas reconocidas, llegó a afirmar en campaña electoral: "El error fue torturar y no haber matado más". Además, manifestó que en su mandato, "o la izquierda sale del país, o se va a la cárcel".

La campaña ha sido de las más polarizadas en las últimas décadas de Brasil por el enfrentamiento directo de dos políticos opuestos. El ultraderechista no asistió a ninguno de los debates presidenciales y su campaña se enfocó en el desprestigio del candidato de izquierdas, Fernando Haddad, que entró en la campaña veinte días antes de la primera vuelta electoral para sustituir a Lula da Silva tras ser vetado por el Tribunal Electoral.

El discurso fascista de Bolsonaro ha calado en Brasil. Según apuntaba la activista brasileña Talita de Fátima en un artículo publicado en este medio, Bolsonaro pretende "armar a la población civil y dar un cheque en blanco a la policía militar para matar en las periferias, y que éstos no puedan ser juzgados por matar a inocentes, cosa que la policía brasileña ya hace; ya mata a la población pobre y negra, y luego preguntan".

Además, Bolsonaro "quiere quitar los derechos al colectivo LGTBi, un colectivo que es excesivamente discriminado en Brasil", un país con el mayor registro de asesinatos de este colectivo del mundo, uno cada 48 horas. El ultraderechista "quiere quitar las tierras de protección indígenas, y kilombas para dárselas a los grandes propietarios agropecuarios", defiende que "las mujeres tienen que ganar menos por quedarse embarazadas".

Bolsonaro pregona que "la Amazonía no es de los brasileños, y que la va a entregar a los EEUU" y que el Brasil de hace 50 años "era mejor para todos", cuando "en el Brasil de hace 50 años los negros, los indígenas, las mujeres y el colectivo LGTBi no tenían derechos, y la desigualdad social era mucho mayor que la que hay ahora".

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