La Policía de Brasil pide que se presenten cargos contra el presidente Temer por corrupción

La investigación gira en torno a 2,4 millones de dólares en fondos ilícitos que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño de Michel Temer habría recibido en 2014 de la constructora Odebrecht, que se encuentra en el centro de un entramado de corrupción que ha salpicado a numerosos gobiernos de Latinoamérica. Temer se convirtió en presidente de Brasil en mayo de 2016 tras un "golpe de estado institucional" contra la presidenta electa Dilma Rousseff.

Protestas contra el "golpe" de Temer contra Rousseff. Foto: TeleSur

La Policía de Brasil solicitó este miércoles a la Fiscalía que presente cargos contra el presidente del país, Michel Temer, por haber aceptado presuntamente sobornos y haber incurrido en un delito de blanqueo de capitales.

Según un documento presentado por las fuerzas de seguridad brasileñas al que tuvo acceso la agencia Reuters, la investigación gira en torno a 10 millones de reales (2,4 millones de dólares) en fondos ilícitos que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Temer habría recibido en 2014 de la constructora Odebrecht, que se encuentra en el centro de un entramado de corrupción que ha salpicado a numerosos gobiernos de Latinoamérica.

En este sentido, la Policía Federal dijo, en su informe final de la investigación sobre el supuesto pago de sobornos, haber encontrado indicios de que Temer recibió "ventajas indebidas" de la constructora, según informaron este miércoles fuentes oficiales, y recoge la agencia Efe.

Las conclusiones de la investigación fueron enviadas esta semana a la Corte Suprema, que ahora las remitirá a la Fiscalía para que decida si presenta denuncia formal contra el jefe de Estado.

Según el autor del informe policial, el comisario Thiago Delabary, además de los indicios de que el gobernante se benefició de "ventajas indebidas", hay sospechas de que Temer cometió los crímenes de corrupción pasiva y lavado de dinero.

La oficina de Temer, que era entonces vicepresidente del país, indicó que el mandatario no ha incurrido en ningún delito y que los fondos recibidos por parte de Odebrecht fueron "donaciones" realizadas de forma legal durante la campaña.

El documento policial señala además al ministro de Minas y Energía, Wellington Moreira Franco, y al jefe de Gabinete de Temer, Eliseu Padilha, como presuntos involucrados en el supuesto entramado, por lo que pide que ellos también se enfrenten a cargos por el mismo delito.

La fiscal general de Brasil, Raquel Dodge, ya solicitó en marzo que se investigara a Temer a pesar de que la Constitución impide que sea juzgado por delitos cometidos antes de convertirse en presidente, siempre y cuando permanezca en el cargo.

Temer llegó a la presidencia tras un "golpe de estado institucional" contra Dilma Rousseff

Cabe recordar que Michel Temer se convirtió en presidente de Brasil en mayo de 2016 tras un "golpe de estado institucional" o "impeachment" contra la presidenta electa Dilma Rousseff, cuando, después de más de 21 horas de debate, el Senado brasileño aprobó, por mayoría simple, someter a un juicio político a la mandataria y la apartó del cargo durante 180 días, tiempo máximo para que concluyera el proceso contra ella y en el que fue sustituida por el entonces su vicepresidente, Michel Temer.

El 31 de agosto de ese mismo año, el Senado brasileño confirmaba la destitución de Rousseff como presidenta de Brasil, al consumarse el "impeachment", tras una votación que arrojó un resultado estremecedor de 61 votos a favor por 20 en contra. Rousseff negó haber cometido delitos y denunció que era víctima de un "golpe".

"El 'impeachment' es un golpe contra el pueblo y la nación. Es un golpe misógino, es homófobo y es racista", denunció Rousseff. "Es el segundo golpe al que me enfrento en mi vida", recordó, en referencia al golpe militar de 1964, que resultó en una dictadura contra la que ella luchó durante años.

Una ola de protestas sociales contra el gobierno de Temer llenaron las calles de Brasil y fueron duramente reprimidas por la policía. Las primeras consecuencias del golpe llegaron con  la desaparición de los ministerios que en Brasil tenían un cometido más social, como el ministerio de Cultura, o los de Mujer e Igualdad Racial, Desarrollo Agrario y Derechos Humanos.

En octubre de este año, 2018, está prevista la celebración de elecciones generales para elegir al presidente y al vicepresidente, así como al Congreso Nacional, los Gobernadores y Vicegobernadores estatales, las Asambleas Legislativas estatales y la Cámara Legislativa del Distrito Federal.

Unas elecciones que estarán marcadas de nuevo por el "golpe" y la censura, ya que hace unos días, el Tribunal Superior Electoral de Brasil, desoyendo al Comité de Derechos Humanos de la ONU, vetó la candidatura inscrita por el Partido de los Trabajadores (PT) -el mismo partido que el de Rousseff- del expresidente Lula da Silva, actualmente en prisión, después de haber sido condenado en segunda instancia por presuntos delitos de corrupción.

 

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