El silencio y los aplausos por Eloy Pérez llegan después de un mes de denuncias por las condiciones del personal de limpieza

Desde que empezara la emergencia sanitaria, los y las trabajadoras de la limpieza han denunciado la falta de material de seguridad pero su crisis no empezó en marzo, llevan años denunciando las privatizaciones y recortes en la Sanidad que ahora nos toca sufrir

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Ilustración: Evas Cortés Jiménez.

En las últimas horas se ha conocido la noticia del fallecimiento de un empleado de limpieza del hospital Miguel Servet de Zaragoza. Eloy Pérez Aguarón tenía 61 años y ha fallecido a consecuencia del coronavirus tras permanecer varias semanas en la UCI del Clínico Universitario Lozano Blesa.

Eloy no entrará a formar parte de las estadísticas de personal sanitario fallecido al tratarse de un trabajador de una contrata, las privatizaciones en la Sanidad se han encargado de ello. Sus compañeros y compañeras han sido quienes se han tomado el relevo para honrar su memoria y este martes salían a las puertas del Miguel Servet para realizar un minuto de silencio. Este miércoles han vuelto a salir para recordarle con otro minuto de silencio.

El silencio llega ahora pero las denuncias por las condiciones laborales y sanitarias de esta plantilla no ha cesado desde que comenzará esta crisis y la otra, la de 2008 que provocó el inicio del desmantelamiento de la Sanidad que ahora nos toca sufrir.

La limpiadora, Ana Cuevas Pascual, denunciaba hace ya un mes la invisibilidad a la que son sometidos y sometidas estas trabajadoras y recordaba que “no somos heroínas. Somos hijas, madres, abuelas y, sobre todo, seres humanos conscientes de que, nuestro humilde trabajo, puede salvar vidas. También tenemos memoria. Y cuando todo esto pase llegará el momento de purgar a los que han demostrado su incompetencia y falta de humanidad”.

Un día antes, J.M. Marshall anunciaba en su artículo ‘¿Y quién limpia todo esto?’ lo que estaba por venir y pedía más material de seguridad para las plantillas de limpieza: “Se han hecho cursillos, se han dado protocolos y las empresas han repartido equipos de protección. Pero los equipos de protección han generado una suerte de ejército de Pancho Villa en que cada quien lleva lo que le ha tocado”. Este no era el primer artículo que escribía sobre la precariedad en los sectores de limpieza, ya en 2019 hablaría de EULEN.

Baudillo, conductor de ambulancias, no se olvidaba, hará ya también un mes en una entrevista para Sara Povo, de la situación de aquellos y aquellas trabajadoras que no son sanitarias pero conviven día a día con el COVID-19, “con esta crisis cada vez hay más conciencias que se dan cuenta que estamos pagando con creces los recortes y las externalizaciones de muchos servicios de la sanidad pública”. Y apuntaba que “es por eso que después de años de recortes y de externalizaciones de servicios esenciales de la sanidad como las ambulancias, la limpieza, muchas cocinas, lavanderías, laboratorios, etcétera, hoy, más que nunca se pone de manifiesto la imperiosa necesidad de que acabar con todas las subcontratas y devolverle a la publica todo lo que le ha sido robado durante estos años”.

Incluso, Amnistía Internacional advertía de los peligros a los que estaba siendo expuesto este personal “no sanitario” y denunciaba la falta de material de protección para todas las personas que hacen que un hospital salga adelante, “el personal de limpieza, celadores, administrativos... siguen por debajo de lo necesario. Incluso el personal de cocina y de mantenimiento también está por debajo, porque el hospital está ahora mismo trabajando al 200%”.

Hace tan solo unos días, las diputadas de las Cortes de Aragón por Podemos, Erika Sanz e Itxaso Cabrera publicaban la reflexión “No saldremos juntas de esto” y recordaban que esta crisis sanitaria también era una crisis de cuidados: “Las trabajadoras de las residencias, las empleadas del hogar, de la limpieza, las trabajadoras del servicio de atención a domicilio, trabajadoras del campo, empleadas de los supermercados, para todas ellas la afectación de la COVID-19 ha traído mayores riesgos por la exposición al contagio sin medidas de protección, más precariedad y sobrecarga de trabajo de la que ya tenían antes de la pandemia”.

Este miércoles, los compañeros y compañeras de este trabajador también recordaban al primer sanitario fallecido por coronavirus en Aragón, el doctor José Luis San Martín del centro de salud de San Pablo. En los carteles del homenaje se hacía un llamamiento a la ciudadanía: “Los aplausos de hoy, para nuestro compañero Eloy”.

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