El sector porcino en Aragón: ¿es toda la carne de excelente calidad?

Aragón lidera todas las clasificaciones en lo referido al cerdo, los datos son irrefutables, se puede decir, con más razón que un santo, que Aragón tiene macro-granjas, aunque el término no exista de manera oficial, que las tiene por centenares, que es líder absoluto en este tema y que cualquiera que diga lo contrario o miente, o de tan ignorante peca de, digamos ingenuo, o es irresponsable o podría ser demasiado amigo de sus amigos.

Foto: Aitor Garmendia

Recientemente, las palabras del ministro de consumo diciendo verdades como puños sobre el estado del sector cárnico en nuestro país, han puesto en pie de guerra al Paleolítico profundo de este país y lo que es más curioso, ha unido a las familias de la derecha del PSOE, que es como decir la izquierda de VOX, como García Page y el ínclito señor Lambán, con los voceros del Partido Popular, partido que, desde hace bastante tiempo, se confunde demasiadas veces con la ultraderecha más ortodoxa.

Al griterío se han juntado las grandes fortunas de la carne barata del país, mataderos de millones de animales, macro-granjas con miles de animales apiñados, fábricas de piensos de costo ínfimo y firmas semejantes.

Dejando de lado a las ultraderechas populares y a las grandes fortunas que solo quieren beneficios rápidos, fáciles y amparados por los poderes, centrémonos en las declaraciones del presidente de la DGA: “En Aragón no hay macro-granjas y toda la carne es de excelente calidad”. Estas palabras, refrendadas por su consejero Olona, son las que han azuzado el deseo de saber si responden a la realidad, son mentiras como pianos de grandes o irresponsabilidades propias fruto de la ignorancia, del “loctite” con los sillones o de las amistades con las distinguidas familias aragonesas del ramo.

Las sombras de las grandes familias aragonesas son alargadas, los Balet (1.650 millones de euros patrimoniales), Luengo (1.500), Solans (330), la familia Muro (290), la familia Carreras (190), los hermanos Samper (180), César Alierta (170), la familia Martín Blesa (150), la familia Gargallo (140), Salinas (110), la familia Yarza (110) y la familia Costa Casas (110) dan sombras muy, pero que muy alargadas y, en el caso cárnico -cerdos de cuatro patas en concreto-, las de la familia Samper con su grupo Jorge y la de Costa Casas con sus piensos homónimos, Casademont o Costa Food Meat, pueden llegar a ser tan espesas que enturbien la claridad de visión de ambos políticos.

Pasemos a los datos incontestables que, si los ponemos a trabajar y bajo la visión de todos, a poco avispados que seamos, darán fe de la certeza, mentira o cualesquiera cuestiones acerca de aquellos asertos del, probablemente, peor presidente que los aragoneses y aragonesas hemos disfrutado hasta la fecha -y mira que estaba alto el listón-.

Los datos

  • Número de granjas en el Estado español del sector porcino: 88.437
  • Número de granjas en Aragón del sector porcino: 4.400
  • Número de cerdos en el Estado español: 32,5 millones
  • Número de cerdos en Aragón: 8,8 millones
  • Cerdos “per cápita” en el Estado español: 0,69
  • Cerdos “per cápita” en Aragón: 6,52
  • Porcentaje del número de explotaciones porcinas en Aragón sobre el total estatal: 5,02 %
  • Porcentaje del número de cerdos en Aragón sobre el total estatal: 27 %

Ranking del número de cerdos por territorios

  • 1º puesto.- Aragón 27 % del total
  • 2º puesto.- Catalunya 24 % del total
  • 3º puesto.- Castilla y León 14 % del total
  • 4º puesto.- Andalucía 08 % del total
  • 5º puesto.- Murcia 07 % del total
  • Resto de territorios 20 % del total

Bien, con estos datos, contrastables todos puesto que son oficiales, tan solo habremos demostrado que en Aragón hay muchos cerdos, proporcionalmente diez veces más que la media estatal. Es un paso, pero no llega para saber si las declaraciones de Lambán y de Olona son adecuadas. Vayamos a por más.

Las explotaciones ganaderas en el sector de puercos se establecen, entre otras, de esta manera oficial:

  • Grupo II: granjas o explotaciones con más de 2.000 animales de engorde.
  • A nivel estatal, el 10,5 % del total de granjas (88.437) están comprendidas en este grupo II
  • En Aragón, es el 28 % del total de granjas (4.400) el que está comprendido en este grupo II
  • Las consideradas como macro-granjas a nivel estatal son el 2,40 % (2.126 sobre 88.437)
  • Las consideradas como macro-granjas con este mismo criterio en Aragón son el 29,5 % (1.298 de 4.400)
  • Una tercera parte de los cerdos aragoneses (casi 3 millones de estos simpáticos bichitos) está en granjas de más de 3.000 cerdos de engorde.
  • 628 explotaciones aragonesas tienen un número de cerdos comprendidos entre 2.250 y 6.250 animales.

Aragón tiene, aproximadamente, 350 granjas con más de 5.000 cerdos en cada una. El límite que la propia DGA ha puesto de UGM (Unidades Ganaderas Mayores) es de 720 instalaciones. Así que, según la DGA, todavía estamos escasos de tamañas fábricas de carne a toda leche.

Pasemos, ahora, a la clasificación por porcentaje de macro-granjas con este criterio (más de 3.000 animales).

  • 1º puesto.- Aragón 29,5 % de su total de explotaciones.
  • 2º puesto.- Catalunya 23,2 % de su total de explotaciones.
  • 3º puesto.- Castilla y León 14,9 % de su total de explotaciones.
  • 4º puesto.- Castilla La Mancha 07,8 % de su total de explotaciones.
  • 5º puesto.- Andalucía  07,0 % de su total de explotaciones.

Lideramos todas las clasificaciones habidas y por haber en lo referido al cerdo; Aragón saca muchos cuerpos (de gorrino) de ventaja sobre el resto. Si esto no es tener una barbaridad de macro-granjas que venga cualquier dios de cualquier sitio y lo vea. Claro está, que si alguien se empeña en decir que las macro-granjas comienzan cuando el número de animalitos sea de cien mil, un millón o la cifra que presidentes paletones saquen de su chistera, serían ciertas las aseveraciones del probo presidente. Pero, salvando esta majadería, ahora, con estos datos irrefutables, creo que se puede decir, con más razón que un santo, que Aragón tiene macro-granjas, aunque el término no exista de manera oficial, que las tiene por centenares, que es líder absoluto en este tema y que cualquiera que diga lo contrario o miente, o de tan ignorante peca de, digamos ingenuo, o es irresponsable o podría ser demasiado amigo de sus amigos.

Economía en el sector porcino

Digamos de entrada que el Registro General de Explotaciones Ganaderas confirma la variación del número de explotaciones ganaderas en el porcino y en el Estado español por capacidad productiva en los últimos años. Las reducidas y del grupo I (familiares y extensivas) se quedan en la mitad en el primer caso y en una cuarta parte en el segundo. Al contrario, las del grupo II y las del grupo III (explotaciones grandes, intensivas y macro-granjas) han subido un 24,7 en el caso del grupo II y un 49,2 % en el caso de las macro-granjas.

Para resumir y en román paladino, las explotaciones familiares de naturaleza extensiva en su mayor parte, corren el riesgo de desaparecer mientras que las intensivas, las fábricas de carne sin más, suben en la misma proporción amparadas por legislaciones, por amiguismos, por subvenciones, por oportunismo…

El consumo propio (en el Estado español) de carne de cerdo en fresco y en transformados (embutidos) es el siguiente:

  • En 2017: 21,1 kilos por habitante y año.
  • En 2018: 21 kilogramos por habitante y año
  • En 2019: 20,5 kilogramos por habitante y año.
  • En 2020: 23,80 kilogramos por habitante y año.

Sorprende de estos datos el salto cuantitativamente importante dado en el consumo de 2019 a 2020. Quizá fruto de una mayor oferta de carne barata y de una progresiva pobreza de la sociedad española.

Evolución de las exportaciones de todo tipo de productos de carne de cerdo. (Frescos y transformados):

  • 2013.- Unión Europea (UE): 1.087.000 toneladas; Terceros países: 282.000 toneladas
  • 2015.- U.E.: 1.254.000 toneladas; Terceros países: 490.000 toneladas.
  • 2017.- U.E.: 1.388.000 toneladas; China: 300.000 toneladas; Resto de países: 440.000 toneladas.
  • 2019.- U.E.: 1.362.000 toneladas; China: 480.000 toneladas; Resto de países: 630.000 toneladas.
  • 2020.- U.E.: 1.188.000 toneladas; China: 790.000 toneladas; Resto de países: 1.000.000 toneladas.

En el gráfico anterior, del que hemos puesto solo la evolución de tres años, se observa la disminución de las ventas a la Unión Europea y el enorme salto de exportación a China, fruto de la peste porcina de ese país y de su necesidad de importar carne en grandes cantidades hasta llegar a esos 56 millones de toneladas en que se estima su consumo interno de este tipo de carne.

Podemos destacar que los españoles consumimos menos de una tercera parte del total de producción de carne de cerdo, en concreto tan solo el 28 % de lo producido.

La segunda cuestión importante del gráfico es que, actualmente, el 26,5 % del total exportado en porcino va a China. Esto se acabará, un día u otro, al recuperar su propia cabaña el gigante asiático. La tarta del cerdo es voluminosa. En 2020, la facturación anual de este sector se cifró en 18.750 millones de euros. Y el valor de las exportaciones a China en ese mismo año fue de 1.975 millones de euros. El valor medio por kilogramo de lo exportado a China fue de 2,50 €. Mientras que el valor medio de la exportación del porcino total fue de 2,65 € por kilogramo.

Otro dato interesante es saber que el 67 % del total de toda clase de carnes producidas en el Estado español (vacuno, cerdo, ovino, caprino, pollo y resto de aves) es de cerdo. Y que el 80 % de las exportaciones españolas de todo tipo de carnes corresponde a la del cerdo.

De todos estos datos deducimos que sí, que el cerdo da mucho juego económico en el día de hoy, que es un negocio, seguramente, para muy pocos, muy jugoso, tanto como la carne de algunos de ellos. Pero, también, adivinamos una excesiva dependencia de un producto que nos sobrepasa tanto que hemos de exportar el 72 % de él y que cuando el mercado caiga, bien sea por peste o por rotura del mercado chino -las dos cosas vendrán más pronto que tarde, no hace falta ser adivino ni master en la misma universidad que Casado-, el sector parecerá un inmenso crujir de dientes con copioso llanto que pedirá auxilio al papaíto Estado (acordémonos: privatización de las ganancias y socialización de las pérdidas: primer, y casi único, mandamiento en el universo neo-liberal).

Sobre la contaminación

Que estos animalitos de rizada cola contaminan y mucho, muchísimo, creo que nadie lo pone en duda. Y lo peor es que sus purines, que de pureza solo tienen el nombre, lo hacen de manera irremediable puesto que, todavía, no se ha dado con el chiste para recuperarlos de forma sostenible. Es más, ni siquiera de manera insostenible. La emisión media de cada uno de estos animalitos de gases de efecto invernadero es de 4,5 kilos de metano y de 2,5 kilos de amoníaco, todo ello al año.

Así que si multiplicamos los 32,5 millones de cerdos nacionales por estas emisiones, nos da un total de 146 millones de kilos de metano que lanzan al viento y de 81 millones de kilos de amoníaco que lanzan a la tierra y de la tierra a las aguas.

En nuestro caso, el de Aragón, la tierra noble, los 8,8 millones de cerdos que atesoramos lanzan, ellos solitos en forma de ventosidades, un total de 40 millones de kilos de metano y otros 22 millones de kilos de amoníaco salen de sus purines. De las 25 macro-explotaciones de cerdos más grandes de la Península Ibérica en cuestión de emisiones de metano, tres de ellas están en Aragón. Dos en Zaragoza y una en Uesca.

En el periodo de 2007 a 2020, los sacrificios de cerdos en el Estado español han crecido casi un 40 %. Y la Unión Europea ha llevado a la Justicia europea los incumplimientos continuados del Estado español sobre los límites de contaminantes en aguas y suelo a causa de los desechos de tan ventosos animalitos. La Justicia fallará, es algo cantado, en contra del Estado español. El país paga un monumental y desvergonzado peaje, en muchos de los casos irreversibles, por contaminación de aire y aguas a cambio de su conversión en la fábrica mundial de cerdos. Insistimos, cerdos de cuatro patas.

Foto: Juan Mérida Conde

Es decir, que en el período en el que las fábricas intensivas de carne de cerdo se multiplicaban al calor de beneficios a corto, los límites de emisión comprometidos por el propio gobierno, tanto de metano como de amoníaco, sobrepasaban cualquier cifra comprometida con la Unión Europea a lo largo de los últimos diez años. ¿Cuánto? Según el Inventario Nacional de Emisiones del propio Gobierno, un 27 % más por encima del techo establecido y buena parte de esto gracias al salto descabellado de la cabaña porcina.

La concentración de miles de animales en poco espacio genera una producción de nitratos, purines y desechos descomunal en muy poca superficie. Lo inmediato de gran parte de esos nitratos es filtrarse al subsuelo, a los acuíferos, llegando a que muchos pueblos con macro-granjas no pueden beber el agua corriente por estar altamente contaminada. Un caso especial, y concreto, son los desechos de este tipo de granjas en la comunidad murciana, desechos que parte desaguan en el Mar Menor ayudando, junto con los nitratos de los cultivos intensivos de alrededor, a convertirlo en un nuevo Mar Muerto.

Según el Ministerio de Transición Ecológica, el 40 % de los acuíferos españoles están contaminados. Y una buena parte por la acción de tal cantidad de macro-granjas del cerdo. Incluso algunos de los que se rasgan las vestiduras ante las valientes declaraciones de Garzón, declaraban, nada menos que en Real Decreto, que "La producción porcina puede tener un significativo impacto en relación con la producción de nitratos y las emisiones de amoníaco a la atmósfera".  Esto lo aseveraba un tal Luis Planas, Ministro de Agricultura.

Según la ministra de Transición Ecológica, Teresa Rivera -otra señora con el vestido rasgado- las emisiones de nitrógeno a la atmósfera por uso ganadero y agrícola, mayormente intensivos, añaden, a causa de los abonos y del estiércol, otras 800.000 toneladas netas de media al año.

Para más INRI, todos los mandamases del Partido Popular que, coyunturalmente, han apostado por el descarado bulo, miran hacia otro lado cuando algunos de ellos, en sus propios feudos, admiten que sí, que las macro-granjas son dañinas para la explotación sostenible ganadera.

Desde luego, cualquiera que contraste estos datos y estas aseveraciones no dudará lo más mínimo de que la producción intensiva de carne barata de cerdo en macro-granjas conlleva, al tiempo, un desastre monumental en nuestro medio ambiente que, además, cuesta mucho más dinero y salud que todos los beneficios cortoplacistas de esas fortunas que promueven tales instalaciones bajo la sombrilla de algunos de los poderes. Y, desde luego, ponen al Estado español fuera del mapa de la legalidad en el medio ambiente.

Macro-Granjas y pandemias

A estas alturas, poca gente que utilice sus células grises para algo más que sestear estará en desacuerdo con el axioma: Hacinamiento, igual a elevado riesgo de peste porcina. Y, desde luego, multitud y aglomeración a tope no faltan en todos estas fábricas industriales de carne llamadas granjas intensivas.

Otra causa muy cercana a este tipo de pestes, ya se vio con la llamada “enfermedad de las vacas locas”, es la alimentación. El engorde de los animales en las macro-granjas en general y, en particular, en las de suelo aragonés, se hace, mayoritariamente, en base a piensos concentrados de soja de baja calidad. Como todo el mundo puede suponer, para que la venta de un cerdo en lonja (1,5 € el kilo en vivo) sea harto rentable, el apartado del costo alimenticio tendrá que ser bajo, tirando a lo mínimo. Y como la cantidad no se puede reducir (no engordarían), se recurre a la calidad.

Las empresas que se encargan en el Estado español de la importación, mayoritariamente brasileña, de soja, obtenida en inmensos espacios de la Amazonia gracias a deforestaciones brutales por incendios, son dos multinacionales: Cargill y Bunge (responsables de parte de semejantes claros, ¡qué casualidad!) y las empresas de Amangi, ex-cacique y exgobernador de Matto Grosso en Brasil. Amangi posee una enorme fábrica de piensos en Mequinensa. Otro imperio del pienso es el montado en Bujaraloz (Premier Piggs) además del autóctono -piensos Costa- de la familia Costa-Casas.

Estas dos circunstancias, hacinamiento extremo y alimentación barata, en el límite de los costos, reparten casi todos los números del sorteo. Y predicen, a corto o medio plazo, la aparición en cualquier momento de la temida peste porcina. Tarde o temprano, solo es cuestión de tiempo, aparecerá. Entonces, todos los fondos buitre implicados, las grandes fortunas que quieren ser mayores gracias al oportunismo y a las facilidades de sus grandes amigos del poder, les faltará tiempo para reclamar al estado dinericos por la desgracia y miles de personas perderán el trabajo yendo al paro más descarnado.

Además, hay que pensar en la interrelación, cada vez más acusada y posible, entre las infecciones del mundo animal y las que pueden transmitirse a la raza humana. Pensemos en la “gripe aviar” y en el Covid19, sin ir más lejos. Cuanto más vaya el cántaro a la fuente, más probabilidad tendrá de romperse. Las macro-granjas porcinas elevan de manera logarítmica el riesgo de transmisión de enfermedades exclusivas de los animales hacia la persona. ¿Cuánto dinero vale ese riesgo?

Mataderos

Evidentemente, si hay millones de cerdos vivos será para que engorden rápidamente y, al cabo del menor tiempo posible, sacrificarlos. Y eso hay que hacerlo en mataderos. En estos últimos años, al amparo de ese dinero fácil, de esas amistades políticas, de quién sabe qué comisiones, grupos financieros de todo tipo, incluso de gentes imputadas por la Justicia europea por estafa, han levantado inmensos matarifes de puercos a la búsqueda de rápidos, pingües y fáciles beneficios. Litera Meat del imputado señor Pini, en Binéfar, el Grupo Guissona en Épila o el alemán Tönnies en Calamocha son ejemplos. Mataderos que son capaces de matar a 22 cerdos por minuto en el caso de Litera Meat o 10.000 al día con el Grupo Guissona.

Son instalaciones fáciles de levantar, relativamente baratas puesto que la mano de obra se basa en salarios marginales, sencillas de desmantelar en el momento de que no sean rentables. Que no lo serán en el momento de que China recupere toda su cabaña porcina, eliminada hace pocos años a causa de la peste porcina africana, y deje de importar.

El futuro

El enorme crecimiento de crías, engordes y sacrificios, por lo tanto de exportaciones, se debe -ya se ha dicho-, en gran parte, al hecho de que China sacrificó toda sus cabaña porcina a raíz de la peste (550 millones de cerdos). La carne de cerdo es básica para la alimentación del enorme país y ha tenido que importar, estos últimos años, la totalidad de carne necesaria para el consumo interior. Concretamente, 56 millones de toneladas de carne en fresco. Esa circunstancia y la enormidad de tales cifras de importación, relanzó la cría y el sacrificio de esos animales en el Estado español, amparados por normativas laxas o inexistentes y la complicidad de algunos gobiernos autonómicos -dejo al inteligente lector adivinar cuáles-. De manera espectacular en el caso de Aragón pese a todo lo dicho por su presidente.

La cabaña china se está recuperando y el nivel de importaciones de carne fresca ha bajado de forma considerable desde 2020. Un informe de la Cámara de Comercio revela que las ventas para el año 2022 seguirán bajando en este tipo de carne por efecto de esa recuperación de la cabaña china. Se estima el bajón en un 10 %. Sin embargo, a pesar de ello, todavía es una ganga para esos capitales a los que les importa poco el territorio, los sueldos dignos, la contaminación del medio, o el sur sum corda. Lo que les importa, solo, es vender cientos de miles de toneladas de carne con los mejores beneficios. ¡Qué más da que sean cerdos hacinados y engordados con piensos baratos -todos podemos imaginar la calidad que puede tener un pienso de este tipo- y qué más da que un día tengan que cerrar el chiringuito! Se irán, entonces, con los bolsillos llenos y que papá estado, la DGA aquí, se las entienda con los trabajadores.

Por una de estas dos vías, la posible peste porcina o el cierre por la mengua de exportaciones, el boom de los cerdos, la burbuja porcina, estallará como todas las burbujas estallan en este país: dejando mucho dolor, mucho paro, más pobreza en los hogares de los que ya lo son, deudas en el sector público y, de una u otra forma, más doblones para los bolsillos de los mismos millonarios. De aquellos que impulsaron esta nueva pompa de jabón, confeccionada, en este caso, con grasa de cerdo de cuatro patas.

Conclusión

¿Recuerdan el inicio del artículo? ¿Esas palabras del señor Lambán, el mejor presidente paletón de los últimos doce meses? "En Aragón no hay macro-granjas y toda la carne es de excelente calidad". Creo que, ahora, el lector, cualquier lector de cualquier ideología, siempre que destine unos minutos al aseo de sus células grises, podrá discernir si lo que dijo es la más absoluta de las verdades o la más denigrante de las mentiras. Ahí lo dejo, al discernimiento del lector. Claro que si, mayoritariamente, la opinión se inclinara hacia el más burdo de los embustes, el señor presidente debería pensar, seriamente, en irse a casa. Pero no lo hará. Tiene demasiado “loctite” en el trasero de los pantalones.

Nota del autor [Datos sacados de ministerios, de la Cámara de Comercio, del INE, del Registro General de Explotaciones Ganaderas y de fuentes propias. Los artículos sobre el tema publicados por Diario.es y los análisis de Raúl Rejón, Ana Delgado y Antonio Delgado también han ayudado para la confección de este trabajo]

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