El INAGA considera "no procedente" la solicitud para realizar el festival Sizigia en La Sotonera y exige evaluación ambiental

El informe concluye que la gran afluencia de público, el ruido de la música electrónica y la logística de montaje suponen riesgos para la fauna (especialmente aves migratorias como grullas y milanos), la vegetación natural (incluidos hábitats de interés comunitario) y el suelo. También existe riesgo de incendios y de contaminación de las aguas. Los organizadores del festival, a pesar de no contar aún con autorización, están vendiendo entradas e incluso han realizado una presentación pública en la Diputación de Uesca. Es obligado recordar que, además, el evento está rodeado de polémica por su participación en el lavado de cara cultural del colonialismo israelí.

Imagen del embalse de La Sotonera. | Foto: Pablo Híjar

Una resolución del INAGA, con fecha de 16 de abril, emite un informe de "no procedencia" respecto al expediente de solicitud de autorización del festival Sizigia. Como ya adelantó AraInfo el 9 de abril, la realización de un macrofestival con un aforo previsto de hasta 19.000 personas en un ecosistema considerado de alto valor y con distintos grados de protección, entre ellos la declaración de Zona de Especial Protección para las Aves y su inclusión en la Red Natura 2000, genera importantes dudas.

Además, este festival también está provocando una importante polémica por su intención de atraer a jóvenes israelíes en el marco de los tradicionales viajes auspiciados por la propia entidad estatal tras prestar servicio en las IDF, las fuerzas armadas israelíes. Algo en lo que este Diario Libre d'Aragón ya puso el foco a comienzos de este año. ¿Cómo lo hacen? Mediante la contratación de artistas del Estado israelí, creando un entorno libre de cualquier crítica al régimen de apartheid o al genocidio contra el pueblo palestino y promocionando la asistencia en portales especializados de la escena sionista de psytrance. El antecedente de lo ocurrido en Baldellou es esclarecedor —organizado por el mismo equipo que el Sizigia—. Por desgracia, el Monegros Desert Festival, como también contó AraInfo, también se ha sumado a esta estrategia comercial.

El diagnóstico de la resolución

Volviendo al impacto medioambiental del festival Sizigia, el informe emitido considera insuficiente la documentación aportada por la empresa organizadora, Aigizis SL. Entre otras cuestiones, considera incompleta la información respecto a la gestión de suministros y residuos: no se especifica el número ni la ubicación exacta de los grupos electrógenos, depósitos de combustible, baños químicos, duchas o contenedores. Tampoco se detalla el destino final de los residuos.

Además, llama la atención sobre el uso del agua, ya que los organizadores pretenden utilizar agua del embalse para riego (control de polvo), pero esto requiere una autorización previa del organismo de cuenca que no consta. El agua potable será facilitada por el Club Náutico La Sotonera, aunque su concesión de 10.800 metros cúbicos anuales no está pensada para un número tan elevado de personas. Si atendemos al consumo medio de agua por habitante en el Estado español, los asistentes consumirían más del 80 % de la concesión anual en los cinco días de celebración.

Respecto al fuego, que expertos consultados por AraInfo ya consideraron uno de los principales riesgos del evento, el informe señala que, aunque se prohíbe la pirotecnia por parte del público, la organización pretende utilizar fuego en "rituales energéticos" con una medida de seguridad insuficiente: una distancia mínima de 25 metros respecto a las masas vegetales próximas (matorral y pinar).

El informe destaca también que las parcelas agrícolas en las que se pretende desarrollar la actividad principal del festival están dedicadas al cereal de invierno en secano, pero llama la atención sobre la existencia de "rodales de vegetación natural correspondientes a áreas de matorral mediterráneo, que en las zonas mejor conservadas han sido tipificados como Hábitat de Interés Comunitario". Como ya publicó AraInfo, el documento del INAGA también pone el foco en la existencia, de forma colindante con la parcela donde se desarrollará la actividad principal del festival (orillas del embalse y entorno del Club Náutico y de la Escuela de Vela), de pinares de repoblación, "fruto de la restauración forestal realizada tras la construcción del embalse".

La resolución del organismo público, respecto de la fauna, destaca "la avifauna, dado que el embalse es punto de parada de numerosas especies en periodos de migración, estando presentes garzas, aguiluchos y milanos". Además, subraya "su uso como zona de descanso para la grulla común en su ruta migratoria, antes o después de Gallocanta".

Según informaciones anteriores ofrecidas por AraInfo, en La Sotonera conviven 56 especies con estatus de reproductoras, una parte de las mismas incluidas en el Listado Aragonés de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LAESRPE) y algunas catalogadas como vulnerables.

Una vista de las parcelas donde se pretende organizar el festival para más de 10.000 personas. | Foto: Pablo Híjar

Afecciones al ecosistema

La resolución estima que "los principales efectos ambientales durante los cinco días de duración del evento, y los anteriores de montaje y desmontaje, tendrán lugar sobre los suelos, la vegetación natural y sobre las especies de fauna, especialmente sobre la avifauna existente en el entorno". También señala el "riesgo de incendios, contaminación de las aguas y proliferación de residuos en el entorno, que devienen fundamentalmente de la gran afluencia de personas, del ruido —ya que se trata de un evento de música electrónica—, así como de todo el transporte y logística necesarios para el montaje y desmontaje de todas las instalaciones (escenarios, duchas, baños químicos, contenedores, foodtrucks, etc.)".

El documento del INAGA sostiene que "según datos de población del IAEST de 2025, la población de la comarca de la Hoya de Huesca, si excluimos la ciudad de Huesca, es de 15.755 habitantes; por tanto, hay que considerar que la afluencia de personas prevista (19.000) es significativamente superior y, en consecuencia, los servicios necesarios durante los cinco días de duración del festival deben ir en concordancia con las personas asistentes". Concluye que esta actividad "tendrá afecciones apreciables sobre el medio y el espacio de la Red Natura 2000 afectado, cuya magnitud y alcance no han sido suficientemente descritas ni valoradas". Este apartado del informe, más allá del caso concreto que estudia, invita a una interesante reflexión respecto al desarrollo de macrofestivales en el medio rural aragonés.

Conclusión: es obligada una evaluación ambiental

La literalidad final del documento es clara: "se emite informe de no procedencia del expediente por ser supuesto de evaluación simplificada". ¿Qué significa? Que el INAGA ha determinado que el festival "Sigizia Eclipse 2026" debe someterse obligatoriamente a un procedimiento de evaluación ambiental simplificada, dada su potencial afección al ecosistema y al entorno donde se pretende desarrollar. Por este motivo, el organismo ha emitido el informe de "no procedencia", instando a la empresa promotora, Aigizis SL, a iniciar un nuevo trámite que subsane las carencias informativas detectadas.

Para que el proyecto pueda prosperar, el promotor deberá presentar un documento ambiental exhaustivo que incluya la justificación de las alternativas estudiadas y una evaluación detallada de los efectos directos, indirectos, acumulativos y sinérgicos sobre factores clave como la biodiversidad, la salud humana, el agua y el suelo. Asimismo, el nuevo informe deberá contener un apartado específico sobre las repercusiones en la Red Natura 2000, un plan de medidas preventivas y correctoras y un análisis de riesgos ante accidentes graves o catástrofes, junto con su incidencia en el cambio climático. Solo mediante la entrega de esta documentación técnica, avalada por profesionales titulados, el INAGA podrá valorar la viabilidad real del evento.

Presentan el festival y venden entradas antes de tener autorización

Lo llamativo de esta cuestión es que, a pesar de que no existe una autorización expresa para la celebración del evento, la organización lleva meses vendiendo entradas y promocionando la cita. También resulta sorpresivo que el festival se presentó en la sede de la Diputación de Uesca, con la participación del alcalde de Alcalá de Gurrea, José Eugenio Marín Atarés (PSOE), y del consejero de Cultura de la institución, Carlos Sampériz (PP), sin atender a las posibles —y en realidad evidentes— afecciones del festival en un espacio tan sensible como La Sotonera.

Las instituciones del Alto Aragón tampoco parecen escuchar las advertencias lanzadas por ‘Huesca con Palestina’ o ‘BDS Huesca’, así como por otros colectivos aragoneses solidarios con Palestina, sobre los riesgos que entraña la política comercial de este evento para atraer a jóvenes israelíes a Aragón. Tampoco parecen importar las consideraciones éticas derivadas de que nuestro territorio sea escenario del lavado de cara cultural de un Estado que, a día de hoy, continúa sosteniendo un genocidio en Gaza, mantiene la discriminación de la población palestina o protagoniza la invasión del sur de la República Libanesa.


Más información del genocidio en Palestina en este especial.