Como es conocido, Mark Bray es historiador especializado en derechos humanos, terrorismo y radicalismo político en la Europa moderna. Fue uno de los organizadores del movimiento Occupy Wall Street y es autor del reconocido libro ‘Antifa. El manual antifascista’ —editado en castellano por Capitán Swing—, una obra fundamental para comprender el movimiento antifascista a nivel internacional y conocer las claves para combatir a la extrema derecha. También escribió ‘La traducción de la anarquía. El anarquismo en Occupy Wall Street’, libro que presentó en 2015 en Zaragoza en el Centro Social Anarquista La Revuelta, tal y como recogimos en este Diario Libre.
Las enseñanzas de Bray siempre han estado muy presentes en la redacción de AraInfo, algo que se refleja en artículos sobre el fascismo como ‘Alacranes teledirigidos’, donde se analiza el auge de la ultraderecha a partir de la película dirigida por Santiago Zannou ‘Alacrán enamorado’, protagonizada por Carlos Bardem, autor de la novela en la que se basó la cinta.
Recientemente, Bray se ha visto obligado a exiliarse de Estados Unidos junto a su familia tras ser señalado por Donald Trump y el entorno trumpista después del asesinato de Charlie Kirk, y recibir amenazas de muerte contra él y sus seres queridos. Actualmente se ha refugiado en el Estado español.
Tras conocerse su exilio, desde AraInfo nos pusimos en contacto con Bray y con la editorial de su libro ‘Antifa’. No era casual: lo habían puesto en el punto de mira precisamente por haber escrito ese libro del que ya hemos hablado. Sin embargo, por ahora no hemos podido hablar con él. Desde Capitán Swing nos explicaron que habían decidido pausar las entrevistas “para darle un respiro”. Aun así, esperamos poder charlar con él más adelante. Mientras tanto, queremos contar su historia y contextualizarla a partir de la entrevista que le hizo Miquel Ramos en Público y de la conversación que hemos mantenido con el propio Miquel, que lo ha acompañado y arropado tras su llegada. Además, conectaremos su caso con otros episodios de señalamiento por parte de la extrema derecha en Aragón, para reflexionar sobre el modus operandi de las ultraderechas, aquí y en cualquier lugar del mundo.
Miquel Ramos es otro periodista especializado en la extrema derecha. Un imprescindible a la hora de conocer y analizar este fenómeno. Es autor de obras como ‘Antifascistas: Así se combatió a la extrema derecha española desde los años 90’ y ‘De los neocon a los neonazis. La derecha radical en el Estado español’. Ramos ya había sido entrevistado por AraInfo a finales de 2023, tras su participación en Zaragoza en El Coloquio, un espacio de debate y formación organizado por Izquierda Unida Aragón y la Fundación 14 de abril. En aquella conversación reflexionaba sobre el auge de la extrema derecha y cómo combatirla, señalando que “la extrema derecha desvía el foco y nunca apunta al origen del problema: la estructura, el capitalismo”.
Mark Bray: “Nunca lo hubiera imaginado”
Bray explicó a Miquel Ramos en Público que “jamás hubiera imaginado” que tendría que escapar de Estados Unidos. Según narra, “figuras de la extrema derecha en X empezaron a decir que era un profesor terrorista”, y además recibió amenazas por correo electrónico donde le decían que lo iban a “matar frente a sus estudiantes, que quemarían mi casa y cosas por el estilo”.
“Soy antifascista, claro. ¿Quién no lo es?”
“En 2017 publiqué ‘Antifa’, un libro donde entrevisto a más de 60 antifascistas de 17 países. Soy profesor e historiador. Es un libro de historia. También soy antifascista, claro, ¿quién no lo es? Pero no formo parte de ningún grupo ‘antifa’ ni milito en grupos así. Soy historiador y antifascista, pero no ‘antifa’. Sin embargo, para Trump y sus seguidores, los hechos no importan, y por eso empezaron a atacarme”, relata Bray en la entrevista con Ramos.

El trumpismo impone su relato
Tras el asesinato de Charlie Kirk, “Trump y todo el movimiento Make America Great Again (MAGA) culparon a la izquierda, pese a que el autor del crimen no tenía ninguna relación con ella”, cuenta Ramos. Aun así, “lograron imponer su relato y comenzar una campaña de señalamiento desde los entornos fascistas que rodean a Trump, responsabilizando al movimiento ‘antifa’”.
Trump decidió poner en el punto de mira al movimiento “antifa”, pese a que “ni existe una organización con ese nombre ni, obviamente, es terrorista”. Según Ramos, el presidente estadounidense “aplicó una serie de medidas para considerar una amenaza nacional todas las posturas que él llama ‘radicales’, en torno a la raza y el género. Es decir, antirracistas, feministas, LGTBIQ+, anticapitalistas... Y contra aquellas que fueran contra los (sus) valores americanos. Era muy ambiguo todo, pero ya sabemos contra quien iba: contra la izquierda”.
Amenazas, acoso y huida
Tras ese señalamiento a la izquierda, Bray comenzó a sufrir una campaña coordinada para expulsarlo de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey, donde trabajaba como profesor. Entre quienes lo pusieron en la diana “estaban figuras destacadas de la alt-right y del movimiento MAGA, como Jack Posobiec y Andy Ngo”, relata Ramos.
“Recibieron amenazas de muerte e incluso llegaron a publicar la dirección de su casa. Ante el riesgo para él y su familia, decidió huir del país”. Pero su salida tampoco fue fácil. Cuando estaban a punto de coger el vuelo, “les comunicaron que alguien había cancelado los billetes, por lo que tuvieron que pasar la noche en el aeropuerto”. Al día siguiente, “el FBI lo interceptó, le requisó el teléfono y lo interrogó delante de sus hijos”. Finalmente, logró llegar al Estado español “para intentar rehacer su vida sin saber cuándo podrá volver”.
Los señalamientos continúan
Pese a su exilio y a las amenazas reales de muerte, el acoso no ha cesado. “A día de hoy siguen señalándolo y amenazándolo desde Estados Unidos”, advierte Ramos. El periodista explica que Bray ya había vivido anteriormente en el Estado español y cuenta aquí con una red de apoyo. “Somos varias personas las que lo estamos cuidando como podemos, aunque sigue sin saber cuándo podrá volver y continúa denunciando su situación”, añade.
El fantasma de ‘Antifa’: la excusa para abatir a los movimientos sociales
Ramos hace hincapié en que en Estados Unidos “no existe una organización ‘antifa’ como tal, sino una confluencia de diferentes luchas que convergen”: el movimiento antirracista Black Lives Matter, los movimientos queer y LGTBIQA+, entre otros. “La extrema derecha y el movimiento MAGA tienen una obsesión con las personas trans, a las que también acusan de terrorismo”, recuerda. Pero, en realidad, eso que Trump llama “terrorismo” y “antifa” son “movimientos por los derechos”.
Según relata Ramos, Trump “busca atacar, silenciar y criminalizar a todos estos movimientos”. Mientras tanto, allí se vive una “situación de tensión constante”: el envío del Ejército a ciudades gobernadas por el Partido Demócrata, las cacerías y detenciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) por perfil racial, a las que se han unido grupos nazis. “Esto se ha institucionalizado, y estamos hablando de un ejército privado de Trump que se dedica a cazar inmigrantes”, advierte el periodista.
La situación, por tanto, es de “expectativa”: los movimientos sociales permanecen en alerta, observando los pasos que da Trump y preparándose ante posibles nuevas represiones.
Cristina Fallarás y otras en el punto de mira
La persecución a la izquierda forma parte del modus operandi de la extrema derecha. Aquí, lo hemos visto recientemente en cacerías y pogromos como los de Torre Pacheco contra personas de origen magrebí. Entre los autores intelectuales de esta violencia encontramos a escuadristas como Daniel Esteve (Desokupa), Roberto Vaquero (Frente Obrero) o agitadores ultras que se hacen llamar “periodistas”, como Vito Quiles.
Hace muy poco, Vox puso en su diana a la periodista y feminista Cristina Fallarás, utilizando su imagen en una página web con el hashtag #YoMeDefiendo. Una maniobra de la ultraderecha que expone a Fallarás a la violencia de los ultras al mismo tiempo que sirve al partido de Abascal para promocionarse.
Otro de los señalamientos recientes del partido ultraderechista ha sido contra la Casa Palestina de Aragón y su presidente, Ibrahim Abayat. Un ataque coordinado con el digital ultraderechista y propagador de bulos Ok Diario, que publicó un artículo criminalizando a Abayat. En concreto, Paola Ciorda —que también ha aplaudido en el medio de Inda la prisión para los seis de Zaragoza— publicó una pieza afirmando que el presidente de Casa Palestina es un “terrorista” y difundió la narrativa manipulada de que en Zaragoza “crece el antisemitismo”. Una estrategia mediática que busca justificar el genocidio en Palestina equiparando “antisemitismo” con “antisionismo”.
Estos son solo algunos ejemplos, pero la lista de periodistas, personas activistas y militantes políticas que sufren la violencia —verbal y física— de la extrema derecha crece cada día.

