Los centros de datos van a hipotecar el futuro de Aragón. Además de crear pocos empleos directos y eludir impuestos, la ciudadanía sufrirá un fuerte incremento en sus facturas de la luz. Estos nuevos clientes electrointensivos, a causa de la IA generativa, no solo consumen energía, sino que también necesitan nuevas infraestructuras y redes de transporte para poder ‘enchufarse’. Ambas necesidades repercutirán en el recibo de la luz de hogares y empresas: precios más altos en el mercado y peajes más caros para ampliar la red de distribución. Este escenario ya es una realidad en Estados Unidos, donde están solicitando una moratoria en su construcción, y comienza a verse en Europa, en países como Irlanda.
En el Estado español ha costado tiempo entender cómo se fija el precio de la luz. Se regula mediante una subasta en la que se trata de cubrir la demanda programada mediante la oferta. Primero se ofrecen las energías más baratas como las renovables (eólica, solar e hidráulica) y la nuclear. Si no se cubre la demanda, se activan las centrales de gas, que son las más caras y marcan un precio marginal, que anula el coste de producción más económico de las anteriores energías.
El consumo intensivo del gran número centros de datos va aumentar exponencialmente la demanda, de tal forma que la subasta de precio marginal puede encarecerse de forma continua en todas las franjas horarias. Cabe recordar que estas infraestructuras están ‘enchufadas’ las veinticuatro horas del día durante todo el año. Por su parte, la producción de energía en las centrales solares está limitada por la noche y en las eólicas, cuando no hay viento. Solo las previsiones del consumo energético de las dos grandes tecnológicas en Aragón ya son alarmantes.
Pero no hace falta viajar al futuro, los centros de datos ya dispararon un 7% el consumo eléctrico de Aragón durante 2025, siendo el país con mayor aumento de todo el Estado español. En la actualidad existen seis centros de datos de Amazon en funcionamiento, pero para 2036 prevé contar con sesenta en Aragón. La multinacional de Bezos fue la primera en llegar, pero ahora Azcón está sacrificando nuestro territorio a nuevos actores, como Microsoft, o especuladores, como Blackstone, Florentino Pérez, Forestalia o SAMCA. Este consumo creciente sin límite se debe a la Inteligencia Artificial generativa, como ha alertado recientemente la ONU por su coste ambiental irreversible.
Lo paradójico de este sistema es que las grandes tecnológicas compran la luz a precio más barato que la ciudadanía, gracias a acuerdos de energía conocidos como PPA (Power Purchase Agreements). Debido a su gran volumen de compra obtienen mejor precio. Además, utilizan estos contratos con productoras de energía renovable como forma de blanqueamiento ambiental (greenwashing), ya que la energía que llega al enchufe de cualquier tipo de usuario final proviene de un sistema integrado donde todas las fuentes que se mezclan en la red (mix). AraInfo desveló como Amazon presume de compromiso medioambiental de sus centros datos con la compra de 120,46 MW de energía producida por tres parques renovables promovidos por Forestalia, durante la etapa de Jesús Lobera como director del INAGA.
Pero aún hay otro coste más oculto que financiará la ciudadanía. Los centros de datos necesitan nuevas infraestructuras para su abastecimiento. Red Eléctrica de España (Redeia) es la encargada de la construcción y mantenimiento de subestaciones y de la red de transporte. Es una sociedad estatal que financia estas obras y servicios gracias, en gran parte, a los peajes de acceso que pagan los consumidores en su recibo de la luz. Un ejemplo claro de este hecho son los 8 millones de euros que invertirá Redeia en una subestación para que el fondo de inversión Blackstone disponga de energía en sus centros de datos en Calatorao.
La avalancha de proyectos de centros de datos ha desbordado tal capacidad de abastecimiento que la especulación energética se ha disparado. El pasado mes de febrero Red Eléctrica destapó cientos de proyectos fantasma especulativos con las licencias de luz. El Gobierno de Aragón ha aprovechado el actual clima político polarizado para culpabilizar al ejecutivo estatal. Pero la realidad es que, cuando Azcón usa la hiperbole para culpabilizar al gobierno, lo que está pidiendo es que sean los consumidores quienes financien las infraestructuras, no Pedro Sánchez. Otro servicio más del presidente aragonés en favor de tecnológicas y especuladores a costa de la ciudadanía.
En Estados Unidos ya es una realidad
Donde ya es una realidad este escenario sufrido por los consumidores es en Estados Unidos. Bloomberg desveló en 2025 como el coste de la electricidad se incrementó hasta un 267% en áreas cercanas a centros de datos, aumento que traspasó a los consumidores. El canal CNBC reveló que el boom de la IA está aumentando los costos de electricidad para los hogares. La noticia explica cómo esta nueva tecnología necesita nuevas infraestructuras, como líneas eléctricas y subestaciones, cuyos costos asociados pasan frecuentemente a consumidores residenciales.
El incremento de las facturas de electricidad en Estados Unidos por la demanda de centros de datos ha puesto en pie de guerra a la población. La presión ha llegado hasta tal punto que el vicepresidente de Microsoft, Brad Smith, ha instado a las grandes empresas tecnológicas a “pagar lo que les corresponde” por los centros de datos de IA ante la creciente oposición.
Ante el enfado de la ciudadanía, los cargos políticos ha comenzado a poner freno a estas infraestructuras. Recientemente Seattle ha anunciado su intención de prohibir la construcción de nuevos centros de datos. Nueva York es el último estado en plantearse una moratoria sobre estas infraestructuras. La revista Wired expone que, tanto los estados republicanos como los demócratas, han presentado en las últimas semanas proyectos de ley para detener la construcción de centros de datos. Entre los motivos que alegan están los elevados precios de la energía.
Denuncia en Irlanda
Lo que es una realidad en Estados Unidos comienza a otearse ya en Europa. En Irlanda se ha denunciado recientemente que el coste de la luz en los hogares se está incrementando debido a un “impuesto oculto” de los centros de datos. La noticia de The Guardian se basa en un informe de las organizaciones Friends of the Earth y Beyond Fossil Fuels.
El estudio estima que un hogar irlandés promedio pagó un extra de 360 euros en facturas de electricidad durante el período de 2015 a 2023. Una de las argumentaciones que avala dicho incremento es que la producción de energía a través del gas ha fijado un mayor número de horas del precio mayorista. También afirma que la demanda de energía de los centros de datos ya representa el 22% de toda la electricidad consumida en el sur de Irlanda.




