Azcón, acorralado en el debate a ocho: siete partidos le acusan de mentir

El último debate televisado del 8F abrió la recta final de la campaña con un tono más beligerante, escaso cruce de propuestas y un fuerte desgaste del bloque conservador, en un contexto marcado por la previsión de alta abstención, el conflicto laboral a las puertas de Aragón TV y un escenario electoral que apunta al fracaso de las expectativas del PP que seguirá necesitando a Vox para gobernar

Abengochea, Guitarte, Nolasco, Azcón, Alegría, Pueyo, Goikoetxea e Izquierdo en el debate a ocho de ATV | Foto: CARTV

El último debate televisado de las elecciones aragonesas del 8 de febrero abrió este lunes la recta final de la campaña con un escenario marcado por una elevada bolsa de personas indecisas, una abstención que las encuestas pronostican significativa y un tono claramente más beligerante entre las candidaturas. El debate a ocho de Aragón TV, con todas las formaciones con representación en las Cortes y sus cabeza de lista —Partido Popular (Jorge Azcón), PSOE (Pilar Alegría), Vox (Alejandro Nolasco), CHA (Jorge Pueyo), Coalición Existe (Tomás Guitarte), Podemos–Alianza Verde (María Goikoetxea), Izquierda Unida–Movimiento Sumar (Marta Abengochea); y PAR (Alberto Izquierdo)— confirmó además una sensación ya instalada tras el cara a cara de la semana pasada: poco espacio para propuestas nuevas y mucha reiteración de marcos, reproches y bloques enfrentados.

Mientras en el plató se sucedían los turnos cronometrados, la realidad social volvió a irrumpir fuera de cámara. Antes del inicio del debate, trabajadoras y trabajadores de la contrata Inevent-Telson se concentraron a las puertas de Aragón TV para denunciar el bloqueo patronal en la negociación colectiva y “años de precariedad en las contratas, con la institución mirando a otro lado mientras las empresas hacen negocio”. La protesta fue citada en los primeros minutos del debate por Jorge Pueyo, Tomás Guitarte, Marta Abengochea y María Goikoetxea, situando desde el arranque el conflicto laboral en el centro.

Un formato ágil… y un contenido calcado al cara a cara

El debate, moderado por Ana Laiglesia, tuvo ritmo, similar al celebrado días antes en RTVE. Sin embargo, el contenido político resultó en gran medida una réplica ampliada del cara a cara entre Jorge Azcón y Pilar Alegría, con el eje PP-PSOE ocupando buena parte del espacio y con la ultraderecha (Vox) tensionando el discurso desde posiciones abiertamente racistas y xenófobas.

Desde el primer minuto se notó que la campaña entra en su tramo decisivo: interrupciones, gestos de nerviosismo y dificultades para ajustarse a los tiempos, especialmente en Azcón, Nolasco, Guitarte e Izquierdo. La beligerancia creció bloque a bloque.

Encuestas, trasvase de voto y una participación a la baja

El debate se celebró además pocas horas después de publicarse la última encuesta de 40dB para El País y la Cadena SER, en el último día legal para difundir sondeos. El estudio consolida a un PP estancado como primera fuerza, pero sin mayoría absoluta y dependiendo de un Vox que se hace más fuerte. El PSOE aparece en retroceso, mientras que IU-Movimiento Sumar y CHA mejoran expectativas. Podemos-Alianza Verde pelea por mantenerse en las Cortes, lo mismo que el PAR que tras 40 años podría desaparecer de la cámara aragonesa. Por su parte, según esta encuesta, Aragón Existe se mantendría.

El sondeo apunta también a trasvases de voto desde el PSOE hacia fuerzas a su izquierda y a una desmovilización relevante, especialmente en barrios populares, lo que refuerza la opción de la abstención. Ese contexto pesó en un debate donde, más que convencer, muchas intervenciones parecieron orientadas a activar o frenar la desmovilización.

Datos contra relatos y un modelo económico en disputa

Desde el primer bloque, dedicado a economía y empleo, Jorge Azcón (PP) volvió a desplegar su estrategia habitual: una avalancha de cifras, un tono sobreactuado y dificultades constantes para ajustarse a los tiempos, hasta el punto de ser interrumpido ya en su primer minuto de intervención, una tónica que se repitió a lo largo de todo el debate. El presidente en funciones defendió su gestión económica sin apenas referencias a personas concretas ni a los efectos sociales de sus políticas y, pese a reivindicar un debate de ideas, apenas formuló propuestas reconocibles más allá de la reiteración de datos y eslóganes.

Pilar Alegría (PSOE) abrió con un golpe directo: recordó que las elecciones fueron convocadas por Azcón “por mandato de Feijóo” y contrapuso su propuesta de “una presidencia a tiempo completo, sensible en lo social y ambiciosa en lo económico”. También recordó al líder popular que “dato frente al relato de irrealidad de Azcón: Aragón destruyó más empleo del que creó en 2025”.

Alejandro Nolasco (Vox) desplegó una retórica racista y xenófoba plagada de bulos, centrada en la bajada de impuestos y en ataques constantes a derechos sociales. También en la defensa del trasvase del Ebro, lo que le valió la oposición de los otros siete partidos, con mayor o menor firmeza.

Desde la izquierda aragonesista, Jorge Pueyo (CHA) desmontó el lema del PP: “Ese ‘Aragón imparable’ es mentira. No queremos que se siga subastando Aragón. No somos un mercado persa”. Denunció el modelo extractivista del PP: “Ellos convierten a los pacientes en clientes; nuestro modelo es el de la gente”. Y aseveró: “En Aragón estamos perdiendo 350 trabajadores autónomos del sector primario al año y un 20% de las tierras pertenecen a fondos de inversión”.

María Goikoetxea (Podemos-Alianza Verde) llamó a “poner Aragón en pie para que la esperanza venza al miedo” y criticó los macroproyectos que “expolian recursos y dejan escombros”. “No podemos tolerar el recorte de la PAC mientras se aumenta el gasto militar y se impulsan tratados como el Mercosur que perjudica seriamente a nuestros agricultores”, destacó para recordar: “ Hemos llevado el Mercosur a los tribunales para paralizarlo”.

Marta Abengochea (IU-Movimiento Sumar) habló de una “brecha de luz en la izquierda” y cuestionó frontalmente los macrocentros de datos y renovables que prometen empleo y no lo generan. También el desmantelamiento de los servicios públicos.

Alberto Izquierdo (PAR) siguió en el papel que interpretó en el debate a ocho de RTVE: soberbia y chulería. Durante sus intervenciones cargó contra todos y contra todo, incluso llegó a ridiculizar al movimiento "Renovables sí, pero no así". Por su parte, Tomás Guitarte (Coalición Existe) estuvo especialmente nervioso durante todo el debate.

Foto: CARTV

Vivienda, sanidad e igualdad: el choque más duro del debate

El segundo bloque, dedicado a políticas sociales, vivienda e igualdad, fue el más tenso. Abengochea abrió con propuestas concretas y un silencio posterior que evidenció la falta de respuestas del bloque conservador. Desmontó con datos la política de vivienda del PP en Zaragoza y Chaca, denunciando la expulsión de la clase trabajadora para reivindicar: “Aplique la ley que funciona”.

Pueyo defendió con vehemencia a la juventud aragonesa y replicó con datos a un Azcón que intentó desconcertarle sobre el hotel de lujo de Canfranc: “O no sabe gestionar o favorece a sus amigos. O las dos”.

Alegría trazó una radiografía del deterioro de la sanidad pública: listas de espera, centros cerrados y transporte urgente, mientras Azcón reconocía que a él le dan cita médica en el día. “Con el mayor presupuesto de la historia, la mayor ineficacia de la historia”, le reprochó la candidata socialista.

Goikoetxea llamó a Nolasco por lo que es —racista— y defendió la intervención del mercado de la vivienda: “La clase trabajadora no puede ni comprar ni alquilar”. Y también tuvo un mensaje para Alegría: “Para el PSOE la vivienda es el derecho de Schrödinger. Cuando están en campaña dicen que van a aplicar la ley de vivienda. Cuando están en el Gobierno hacen regalos fiscales a los rentistas. Necesitamos bajar los alquileres por ley ya”.

Abengochea fue más allá, en alusiones a las derechas: “Para ustedes las residencias son nichos de negocio. Solo cuidan a sus empresas”.

Nolasco insistió en bulos y discursos de odio, calcando la estrategia trumpista, mientras Azcón confirmaba sin rubor su dependencia de Vox, al que defendió para criticar a Alegría con descalificaciones constantes.

Centralismo, financiación y pactos imposibles

El tercer bloque, dedicado a las propuesta de relación Aragón - Estado español, Pueyo recordó que en el Estado español “no conocen a Aragón” y que Aragón “cae simpático hasta que reivindica sus derechos”. Mientras que Vox llegó a afirmar que las “autonomías son corrupción”, pese a haber gobernado Aragón.

Alegría defendió un convenio autonómico digno para las trabajadoras de residencias: “No se puede gobernar de espaldas a la gente”.

Goikoetxea acusó a PP y Vox de votar en contra de pensiones y del escudo social, y propuso una financiación basada en eliminar el dumping fiscal y blindar por ley los servicios públicos.

Abengochea fue contundente contra el hub militar: “Aragón es tierra de paz. Ustedes son sirvientes de Trump”.

El bloque terminó con un cruce bronco entre PAR y Vox, mientras el PP evitaba aclarar qué hará tras el 8F si necesita a la ultraderecha.

El Aragón del futuro

En el cuarto y último bloque, Goikoetxea defendió a una juventud que apuesta por feminismo y ecologismo y sufre “sexilio”. En este punto, confrontó con el candidato de Vox: “Lo que pone en riesgo a las mujeres con los machistas como usted. Este domingo, vamos a frenar a los fascistas con más derechos y más feminismo”.

Abengochea reclamó un muro contra el fascismo con organización obrera y juvenil. Mientras un torpe Nolasco marcó como su propuesta estrella más helipuertos como solución a la corrupción.

El final de este bloque degeneró en un enfrentamiento entre Alberto Izquierdo y Tomás Guitarte, con acusaciones cruzadas de corrupción y descalificaciones personales que retrataron el agotamiento del debate. “Solo saca porquería. Es usted un impresentable”, replicó el candidato de Teruel Existe al del PAR. Por su parte, en el plató se escuchaba de fondo: “Tal para cual”, mientras Azcón y Nolasco se tildaban mutuamente de embusteros.

Así, Pueyo preguntó: “¿Qué va a hacer Azcón después de las elecciones si necesita a Vox para gobernar?”. Mientras el candidato del PP daba la callada por respuesta, el cabeza de lista de CHA defendió: “Aragón necesita más autogobierno, Hacienda Foral y, de una vez, una empresa pública de energía”.

Minuto de oro: movilizar frente a la abstención

En el cierre del debate Abengochea apeló directamente a las 53.000 personas de izquierda que no votaron en 2023, recordando que el voto útil no es solo cálculo. Goikoetxea insistió: “Cuando la gente vence al miedo, lo imposible se vuelve posible”. Pueyo cerró con una declaración de principios: “No tenemos jefes en Madrid. Nos mueve el amor por nuestra tierra. El ruido de la extrema derecha no nos desmoviliza”.

Más allá del plató: la campaña que sí debate

Mientras los debates televisados repiten esquemas y broncas, la campaña del 8F está dejando otros espacios de debate impulsados por movimientos sociales: el encuentro de PAMA sobre memoria democrática con fuerzas de izquierda, la mesa sobre política cultural organizada por 22 entidades aragonesas, el debate climático convocado este miércoles en Zaragoza por la Alianza por la Emergencia Climática o los ya celebrados por Pirineo Digno, SOS Sanidad Pública, la FAS o CEPES. Espacios donde se ha hablado de derechos, territorio, cultura, cooperación o economía social, temas ausentes o diluidos en el plató.

El contraste resume bien este final de campaña: ruido arriba, conflicto y propuestas abajo, con una ciudadanía que decidirá el 8F si convierte el cansancio en abstención o en participación.

Cobertura en directo de Radio Monotes


Todo sobre el 8F en este especial.

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