La cooperación al desarrollo y la acción internacional entraron de lleno en la campaña electoral del 8F este miércoles, 28 de enero, en el encuentro público “Aragón ante los retos globales”, organizado por la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza.
El acto reunió a representantes de siete formaciones políticas —Chunta Aragonesista, Coalición Existe, Izquierda Unida–Movimiento Sumar, Partido Aragonés, Partido Popular, Partido Socialista y Podemos–Alianza Verde—, todas las que tienen representación en las Cortes salvo el ultraderechista Vox. El objetivo de la FAS era situar en el centro del debate electoral las políticas de cooperación, solidaridad internacional, paz y derechos humanos de cara a la próxima legislatura.
El diálogo, moderado por Juanjo Hernández, se desarrolló en un formato ágil que facilitó la exposición de propuestas y el contraste de posiciones entre candidaturas. Un centenar de personas asistieron al encuentro, una participación que, según destacaron desde la organización, evidencia el interés social por una política pública que ha sufrido un fuerte retroceso presupuestario en los últimos años. Aunque el tono fue mayoritariamente calmado, en varias intervenciones se criticaron los recortes en cooperación aplicados durante la última legislatura.
Durante el acto, la FAS trasladó a los partidos siete propuestas clave, entre ellas el impulso de una nueva ley aragonesa de cooperación, una hoja de ruta para alcanzar el 0,7% del presupuesto en 2030, el refuerzo de la Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global, la mejora de los instrumentos de cooperación, el fomento del Comercio Justo en la contratación pública y una respuesta solidaria y coordinada ante crisis humanitarias.
Las distintas formaciones coincidieron en señalar la necesidad de reforzar la cooperación en la próxima legislatura, aunque con matices. Desde Chunta Aragonesista, Adrián Tello defendió “volver a defender la cooperación al desarrollo” y reclamó una posición clara del Gobierno de Aragón ante conflictos internacionales como Gaza o el Sáhara Occidental, además de reforzar los criterios éticos en la compra pública.
Izquierda Unida–Movimiento Sumar, a través de Nerea Marín, subrayó que la cooperación es una obligación institucional y defendió su blindaje presupuestario para evitar que dependa de los vaivenes políticos, mientras Tomás Aragón, de Podemos–Alianza Verde, reclamó una reforma integral de la ley aragonesa de cooperación, la exclusión del ánimo de lucro y una financiación suficiente basada en una fiscalidad más justa.
El PSOE, representado por Jorge Pastor, denunció el impacto de un recorte del 75% en cooperación y propuso firmar un nuevo Pacto de cooperación al desarrollo con una hoja de ruta clara y consensuada con las ONG. Raúl Burillo, de Coalición Existe, apostó por aprovechar la actual coyuntura económica para avanzar hacia el 0,7% mediante un mayor compromiso presupuestario.
Desde el Partido Aragonés, Eva Fortea destacó que la cooperación es una herramienta política ligada a los valores democráticos y defendió una mayor concentración geográfica para ganar eficacia. Por su parte, la diputada del PP Susana Gaspar aseguró que el compromiso de su formación pasa por “recuperar la senda de crecimiento” de los fondos desde el realismo presupuestario.
En un contexto internacional marcado por el aumento de las desigualdades, las crisis humanitarias, la emergencia climática y las vulneraciones de derechos, la FAS cerró el encuentro subrayando que la cooperación al desarrollo debe ser una prioridad política estable en Aragón y un eje central del compromiso institucional en la próxima legislatura.




