“Paremos los pies al racismo”. Con ese mensaje, alrededor de medio millar de personas se concentraron este miércoles frente al Paraninfo de Zaragoza, convocadas por el Movimiento Antirracista de Zaragoza y con el respaldo de decenas de colectivos sociales, vecinales, sindicales y políticos.
La movilización respondió a la escalada racista e islamófoba desatada alrededor de la crisis humanitaria de Ceuta y confrontó el relato que presenta a las personas migrantes como una “invasión”. “Ninguna persona es ilegal”, “ninguna frontera vale una vida” y “Zaragoza antirracista” fueron algunas de las consignas coreadas durante una concentración que se desarrolló sin incidentes.
En el manifiesto leído durante el acto, el Movimiento Antirracista de Zaragoza y la Coordinadora Antifascista de Zaragoza recordaron a las decenas de personas que han muerto intentando atravesar el mar y las vallas que separan Marruecos de Ceuta, muchas de ellas jóvenes y adolescentes “huyendo del hambre y de la falta de un futuro digno”.
“No existe invasión, sino una crisis humanitaria”
Ver esta publicación en Instagram
El manifiesto señaló directamente a la extrema derecha y a una derecha que, tanto en el Estado español como en Europa, “ha convertido estas muertes en combustible electoral”. Frente a términos como “invasión” o “avalancha”, las organizaciones convocantes reivindicaron que lo ocurrido es una crisis humanitaria protagonizada por personas que buscan un lugar donde poder vivir con dignidad.
“El lenguaje no es casual”, advirtieron, vinculándolo con los discursos que históricamente han precedido a pogromos, agresiones y “cacerías” contra personas racializadas. Para el movimiento antirracista zaragozano, “ningún ser humano es ilegal” y “la dignidad no se pierde por cruzar una frontera”.
Una advertencia que coincide con la realizada por Mohamed Mustafa, portavoz de Ceuta Ya!, en una entrevista publicada por El Salto. Mustafa señala las consecuencias de presentar a quienes migran como “invasores”: ese marco los convierte en enemigos y los despoja de su condición de personas, hasta el punto de que acaba sirviendo para justificar la violencia contra ellas.
No se trata de una posibilidad abstracta. Activistas y personas voluntarias presentes en Ceuta han denunciado agresiones continuas contra las personas migrantes. El Salto ha documentado estos testimonios, incluidas denuncias de ataques perpetrados por grupos ultras llegados a la ciudad, así como golpes, hostigamiento y abusos contra quienes duermen en la calle.
De la “solidaridad con Ceuta” al españolismo en la plaza del Pilar
Mientras medio millar de personas denunciaban el racismo frente al Paraninfo, la plaza del Pilar era escenario de la concentración institucional convocada a partir del llamamiento de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Una convocatoria formalmente presentada como muestra de solidaridad con la población ceutí, pero políticamente capitalizada por PP y Vox.
El propio Ayuntamiento cifró en 32.500 las personas asistentes. La alcaldesa Natalia Chueca y el presidente aragonés Jorge Azcón encabezaron el acto, junto a una nutrida representación institucional, y la concentración terminó con los himnos de Ceuta y España.
La cabecera contó con los principales dirigentes aragoneses de PP y Vox, además de Chueca, Azcón, la presidenta de las Cortes, María Navarro, integrantes del Gobierno aragonés, representantes municipales y la expresidenta Luisa Fernanda Rudi.
La alcaldesa leyó íntegramente el manifiesto de la FEMP situando en primer plano la “soberanía española”, la “integridad territorial” y la protección de las fronteras, hasta afirmar que lo ocurrido en Ceuta “no es un problema migratorio”. El Ayuntamiento hizo suyo ese marco y reprodujo la afirmación de que “Ceuta: eres y serás siempre España”.

Y el supuesto apoyo a la población ceutí terminó mezclándose con una ofensiva política contra el Gobierno estatal. Según recogió elDiario.es, se llegó a exigir que Pedro Sánchez fuera juzgado por “traición” y se reclamó que quienes eran denominados “invasores” abandonasen Ceuta.
El tono de la concentración también quedó reflejado en las declaraciones de algunas de las personas asistentes. “España es una y tenemos que apoyarnos los unos a los otros. Somos una familia y tenemos que estar unidos”, afirmaba una de las participantes. “Lo primero de todo, por mi patria”, añadía otra persona, mientras otra cargaba contra un Gobierno español que, a su juicio, “se preocupa más por el extranjero que por el pueblo”.
“Yo no niego que vengan extranjeros aquí a trabajar y a vivir, pero que trabajen, estudien y coticen como europeos”, sostenía otra participante. “Ceuta es española. Nosotros somos españoles”, resumía otro de los testimonios recogidos entre el público.
Así, la crisis humanitaria quedó desplazada por una exhibición de nacionalismo español y un discurso securitario sobre fronteras, soberanía y territorio, precisamente el marco que las organizaciones antirracistas reunidas frente al Paraninfo denunciaban como combustible para la xenofobia.
Sacad los apuntes y preparad el boli, que hoy se viene a aprender. 📝😂#Ceuta pic.twitter.com/FCmm7BK1B2
— Álex Plana 🔻⚒️ (@aplana_) September 2, 2026
La crítica antirracista también apunta al Gobierno de Sánchez
La concentración zaragozana, sin embargo, no limitó sus críticas a PP y Vox. El manifiesto cargó también contra las políticas migratorias del Gobierno estatal de Pedro Sánchez y Sumar, al que acusa de responder a la crisis mediante “despliegue militar, deportaciones masivas, barreras en el mar” y un endurecimiento de las políticas de extranjería y asilo.
“No basta con señalar a la extrema derecha”, defendieron las organizaciones, que denunciaron la contradicción entre una retórica gubernamental basada en los derechos humanos y la militarización de las fronteras.
Entre sus reivindicaciones figuran el fin de las devoluciones en caliente y de la militarización de Ceuta y Melilla; el traslado a la península de las personas migrantes que permanecen en Ceuta; la investigación de las muertes ocurridas en la frontera; vías seguras y legales para migrar y solicitar asilo; el cierre de los CIE y la derogación de la Ley de Extranjería.
También reclaman acabar con la financiación europea destinada a la represión fronteriza marroquí, desmantelar Frontex y los acuerdos de deportación a terceros países, reconocer efectivamente el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y avanzar hacia la “descolonización real de Ceuta y Melilla”.
“Cada persona que muere en una frontera es responsabilidad de quienes levantan y de quienes financian las fronteras, gobiernen desde la izquierda o desde la derecha”, concluyó el manifiesto.
Teruel ya había advertido de la instrumentalización
La contestación aragonesa al uso político de la crisis de Ceuta no se limitó a Zaragoza. En Teruel, CSA A Ixena, Columna Feminista de Teruel, CNT Teruel, CGT Teruel y la Asociación Africana en Teruel habían llamado previamente a no participar en la concentración convocada por el Ayuntamiento siguiendo el llamamiento de la FEMP.
Las organizaciones expresaron su “rechazo frontal” a aquella convocatoria al tiempo que mostraron su solidaridad con la población ceutí, “con quienes viven y trabajan allí, sufriendo incertidumbre y las consecuencias de esta crisis humanitaria”. Su posición quedó resumida en una frase: “Nuestra solidaridad está a ambos lados de la frontera”.
Euskal Herria: rojigualdas, himno español y respuesta antifascista
El patrón se repitió en Euskal Herria. Naiz describe las concentraciones celebradas bajo el paraguas institucional de la FEMP como movilizaciones promovidas por PP, Vox y UPN y señala que frente a ellas se organizaron respuestas antifascistas y antirracistas.
En Bilbo, varios centenares de personas acudieron a la convocatoria con presencia de cargos de PP y Vox. Ondeaban banderas españolas, sonó el himno español y, junto al lema “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, se escucharon insultos contra Pedro Sánchez y gritos pidiendo su dimisión y su encarcelamiento. A apenas 150 metros, la movilización antifascista respondió bajo el lema “¡No te confundas de enemigo! El problema no es quien sufre la miseria, sino quien la crea”.
El contraste permite dimensionar lo ocurrido: bajo una convocatoria nominalmente destinada a mostrar solidaridad con Ceuta, el españolismo convirtió diferentes plazas en escenarios de confrontación partidista y exaltación nacional, mientras las movilizaciones antirracistas situaron en el centro a quienes están sufriendo la crisis humanitaria.
Jende asko orain Arriagan faxismoren eta arrazakeriaren aurka.
Indarkeria gehiago ez! Ez Ceutan, ez inon!#InorEzDaIlegala pic.twitter.com/SmOt8iUYLz
— LAB Bilbo (@LABbilbo) September 2, 2026
Països Catalans: derecha, extrema derecha y grupos neonazis
En Països Catalans, La Directa documentó la confluencia en las concentraciones “por Ceuta” de partidos de derecha y extrema derecha con grupos neonazis.
La respuesta antifascista se extendió, además, mucho más allá de Barcelona. Según el medio catalán, Unitat contra el Feixisme i el Racisme, la Coordinadora Antifeixista, OJS, Arran y Som Antifeixistes, entre otras organizaciones, impulsaron movilizaciones bajo el lema “No al racismo” en Barcelona, Girona, Tarragona, Lleida, Sabadell, Blanes, València, Alacant o Manacor.
Barcelona es antifascista. Gigantesca manifestación contra los discursos de odio de la extrema derecha contra los migrantes. pic.twitter.com/7mcBO8J9eQ
— Fonsi Loaiza (@FonsiLoaiza) September 2, 2026
Madrid y Asturies también plantan cara al racismo
Madrid fue otro de los escenarios de la respuesta antirracista. La Asamblea Internacionalista convocó en Callao una movilización bajo el mismo lema que en Zaragoza, “Paremos los pies al racismo”, para denunciar la violencia contra las personas migrantes y reclamar una respuesta a la crisis humanitaria. Las convocatorias antirracistas se extendieron igualmente por numerosas ciudades.
También hubo respuesta en Asturies. En Xixón, varios centenares de personas participaron en una concentración antirracista en la plaza del Marqués mientras, apenas a un centenar de metros, se desarrollaba la convocatoria institucional. En esta última se escucharon consignas como “Sánchez a prisión” y, de manera explícitamente islamófoba, “España cristiana, nunca musulmana”.
Vamos a pararle los pies al odio y al racismo ✊🏾✊🏽✊🏿
Sea donde sea. No queremos racismo en nuestras ciudades, barrios y pueblos. #Antirracistas pic.twitter.com/mqUgQ979AM
— Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid (@InquilinatoMad) September 2, 2026
“La verdadera solidaridad con Ceuta”
En este contexto, el trabajador social y concejal de Zaragoza en Común Suso Domínguez reflexiona este jueves en AraInfo sobre qué significa realmente solidarizarse con Ceuta. Parte de una realidad que considera ausente de buena parte del debate político: “Una crisis humanitaria que ha dejado, no se nos olvide, cerca de 150 personas muertas”.
“Lo que estamos viendo no es turismo ni un viaje de placer, mucho menos una invasión, es simple y llanamente supervivencia, la necesidad de buscar una vida mínimamente digna”, sostiene.
Para Domínguez, la respuesta pasa por atender a quienes permanecen en las calles de Ceuta, especialmente menores y personas vulnerables, garantizar alojamiento y atención sanitaria y cumplir las obligaciones internacionales en materia de acogida y asilo. Y contrapone esa respuesta al uso político de la crisis: denuncia que el PP convoque concentraciones mientras bloquea soluciones como el traslado de menores y advierte de que alimentar el discurso de la “invasión” contribuye a la violencia y la islamofobia.
Es precisamente la línea divisoria que este miércoles atravesó Zaragoza y muchas otras ciudades: de un lado, quienes han convertido Ceuta en bandera, frontera y arma arrojadiza; del otro, quienes salieron a las calles para recordar que detrás de esa frontera hay personas y que “ninguna frontera vale una vida”.





