Aragón ha votado más ultraderecha. La ola reaccionaria que recorre el mundo ha golpeado con fuerza también a nuestro país. Las derechas populistas salen claramente vencedoras de las elecciones de este domingo, 8 de febrero, pese al batacazo del Partido Popular, que empeora sus resultados de 2023 y queda muy lejos de su objetivo declarado —gobernar en solitario o “quitarse a Vox de en medio”— tras un adelanto electoral dictado desde Génova. Mientras tanto, la socialdemocracia vuelve a enredarse en su propio laberinto, incapaz de ofrecer una alternativa nítida frente al avance reaccionario.
Con el 98% escrutado y un 67,53% de participación —un punto más que en 2023—, el PP de Jorge Azcón pasa de 28 escaños a 26, con un 34,26% de voto. El ultraderechista Vox se dispara, de 7 a 14 escaños (17,88% de voto). Pilar Alegría salva los muebles y mantiene al PSOE como segunda fuerza pero tocando el suelo de los socialistas en Aragón con 18 escaños —cinco menos que en los pasados comicios— y un 24,29% de voto.
Chunta Aragonesista, con Jorge Pueyo al frente, es el otro gran ganador de la noche duplicando su representación: de tres en 2023 a seis ahora (9,73% de voto). Izquierda Unida - Movimiento Sumar mantiene su representación, 2,94% del voto, con Marta Abengochea como nueva diputada. El Aragón Existe de Tomás Guitarte se desinfla, pasando de tres escaños a dos (3,55%). Podemos - Alianza Verde, con María Goikoetxea, y el PAR de Alberto Izquierdo se quedan fuera de las Cortes con 0,94% y 1,24% respectivamente.
Por circunscripciones, en Teruel, con el 99,49% escrutado, el PP suma cinco escaños —los mismos que en 2023— y un 28,80% del voto. PSOE los mismos que en 2023, cuatro representantes, con un 23,52%. Tres escaños son para el ultraderechista Vox —dos más que en los pasados comicios— y un 20,34%. Teruel Existe baja un representante para quedarse con dos escaños y un 12,92% del voto frente al 20,71% que tenía en 2023.
Con el 97,87%, en Uesca el PP pierde un escaños, pasando de ocho a siete, y un 32,84%. PSOE se deja dos representantes por el camino, sumando cinco frente a los siete que tenía en 2023, y un 26,68%. Vox duplica representación, de dos a cuatro escaños, y un 18,77%. Por último, Chunta Aragonesista también mejora resultados pasando de uno a dos escaños, con el 9,83% del voto.
Y en Zaragoza, con el 98,42% escrutado, el PP también pierde un escaño, pasando de 15 a 14, con un 35,33% del voto. PSOE pasa de doce escaños a nueve, con un 23,86%. Vox obtiene siete escaños, con el 17,36%, tres más que en 2023. Por su parte, CHA duplica escaños pasando de dos a cuatro, con un 10,52%. IU - Movimiento Sumar mantiene su escaño con 3,18% del voto.
Jornada decisiva para Aragón: derechos y libertades en juego
Así te hemos contado en AraInfo, esta histórica jornada electoral para Aragón. Una cobertura especial de las elecciones aragonesas del 8 de febrero, con la inestimable colaboración de Radio Monotes, con seguimiento en directo de la jornada, participación, incidencias, gráficos, reacciones políticas y sociales y el escrutinio final.
Hemos ido detallando con información contrastada y mirada aragonesa, lo que ha ocurrido dentro y fuera de las urnas, en una cita clave para decidir el modelo de país que se juega Aragón, y en la que el electorado ha optado por el modelo privatizador y reaccionario, dejando a la defensa de los derechos públicos y colectivos en la oposición.
El pasado empieza el día 9 o una segunda vuelta para la esperanza de futuro
Con el resultado del 8F aún humeante sobre las mesas electorales, y como es lógico, las aplicaciones conocidas como pactómetros comienzan a dar juego, pero no demasiado, pues las opciones para formar un nuevo Gobierno de Aragón son escasas.
La única opción, realista, que suma para nombrar un nuevo presidente o presidenta de la DGA es la de la suma de las derechas trumpistas, PP y Vox, la otra opción sería una coalición PP-PSOE, o que este último facilitara un nuevo gobierno de Azcón, pero nadie parece apostar porque esto pueda suceder, y el propio Azcón ha despreciado esta posibilidad abruptamente durante la campaña electoral.
Pero, aunque las derechas siempre anteponen sus intereses particulares sobre los colectivos (y parecen pues condenados a volver a pactar), no parece tan sencillo que Azcón y Nolasco alcancen nuevamente un acuerdo, pues la campaña electoral del 8F ha puesto de manifiesto su animadversión. Y sí, lo personal, siempre es también político. Por lo que no es descartable que tras la constitución de las nuevas Cortes de Aragón el próximo 3 de marzo, cuando se abrirá un plazo de dos meses para celebrar el debate de investidura, ninguno de los candidatos y candidatas obtengan los votos necesarios para ocupar la presidencia, y la sombra de una repetición de elecciones (que serían ya para el mes mayo) podría ser una opción real. Una opción que devolvería a la ciudadanía aragonesa la posibilidad, o bien de corregir el triunfo del trumpismo, o bien de refrendarlo.
Azcón y Vox encabezan el giro trumpista en Aragón
Aunque no ha sido una sorpresa, no deja de ser preocupante que las dos fuerzas que han peleado durante la campaña electoral aragonesa por erigirse como el principal y más genuino representante del trumpismo en nuestro país, el PP de Azcón-Ayuso y el Vox de Nolasco-Abascal, hayan recibido tan importante apoyo electoral. Un resultado que sitúa a Aragón políticamente en las coordenadas de la internacional ultraderechista liderada por el populismo autoritario del actual presidente de los EEUU, un Donald Trump cuya deriva violenta, imperialista y reaccionaria, fuera y dentro de su país, parece no tener techo.
Las políticas ejecutadas en la fallida legislatura de Azcón, primero con Vox y luego en solitario tras la huida de los más ultras, ya adelantan lo que podría venir. Han sido dos años de recortes en todos los servicios públicos, educación, sanidad y servicios sociales, en un constante desvío de dinero público hacia intereses privados. Azcón ha encabezado un ejecutivo que ha eliminado la Ley de Memoria Democrática y ha vendido el territorio a las multinacionales (para la instalación de industrias de energías renovables, centros de datos y macroinstalaciones ganaderas), fundamentalmente norteamericanas, lo que le congraciaría con el amo gringo. Pero no solo del amo gringo vive el trumpismo aragonés, pues las inversiones chinas en Aragón (las que hasta ahora parece que sí crearan puestos de trabajo reales) podrían suponerle a Azcón un problema con sus socios trumpistas en el ámbito internacional, populismo siempre, venga de donde venga.
Así, será interesante también, observar como Nolasco (en caso de repetir gobierno con Azcón) defiende las inversiones del malvado y satánico imperio comunista-bolivariano-octavaasamblea de la República Popular China, al tiempo que defiende que los aranceles (aka chantajes) de su socio Trump son buenos para el campo, la industria y los servicios de valor añadido aragoneses.
También puede pasar que a Azcón más que cara de Guardiola (su compañera extremeña) se le quede cara de su amiga María Corina Machado, y que Trump, muy dado a la simplicidad (en todas sus acepciones) elija a Vox como su único socio en Aragón, y en el Estado español. Y entonces Azcón, un profesional de esto de vivir de un sueldo público desde el principio de los tiempo, pida su ficha de afiliación a Vox, si Santiago Abascal (un cachorro profesional del PP pudo hacerlo, porqué no él).
Las socialdemocracias enredadas buscando la salida de su laberinto
Las fuerzas progresistas, en Aragón y en el mundo, andan algo despistadas con el avance de la internacional ultraderechista, o más resumido con el trumpismo. El neofascismo trumpista está decidido a aplicar su agenda reaccionaria hasta las últimas consecuencias, y una de las más graves es la ruptura de todo orden internacional basado en el derecho y la ley, el acuerdo, la palabra dada y el pacto. Para Trump, como para Nolasco y Azcón, la ley hay que cumplirla siempre, siempre y cuando les favorezca claro, y sino es porque es una ley comunista, o algo peor, y entonces es una ‘ley amoral’ que pueden incumplir a su voluntad. Los pactos en boca de los trumpistas tienen el mismo valor que un euro de madera.
Durante décadas, las socialdemocracias, incluidas las aragonesas, han fiado todo su crédito político a la denominada Sociedad del Bienestar, un modelo que tras la II Guerra Mundial sirvió de dique de contención para evitar coqueteos revolucionarios de los partidos anticapitalistas del continente. Y sirvió también para mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora aragonesa y europea (en otros continentes el nivel de explotación de la clase obrera daría para otro análisis). El denominado occidente, Europa fundamentalmente, oponía su modelo de democracia liberal al bloque soviético. Esto ha servido durante décadas, pero la internacional trumpista privatizadora esta aniquilando cualquier vestigio de Sociedad del Bienestar, y dejando a las socialdemocracias colgadas de la brocha.
Más allá de unidades tácticas o electorales, harían bien las socialdemocracias en replantear sus propuestas a la ciudadanía, y contrarrestar la enrestida ultra. Quizá en un par de meses la falta de entendimiento entre Azcón y Nolasco (tanta testosterona nubla la razón) de una nueva oportunidad a las socialdemocracias aragonesas.

