Las elecciones a las Cortes de Aragón celebradas este domingo, 8 de febrero, han concluido con una participación del 67,50%, frente al 66,54% registrado en los últimos comicios de 2023. Un dato que rompe con los pronósticos que durante la campaña advertían de una posible desmovilización y una abstención aún más elevada, especialmente tras la caída del voto por correo y el alto nivel de indecisión detectado por las encuestas.
La evolución de la jornada electoral ya apuntaba desde la tarde a una movilización superior a la esperada. En el avance de las 18:00 horas, la participación se situaba en el 56,28%, lo que suponía 1,55 puntos más que a la misma hora en 2023. En términos absolutos, 558.375 personas ya habían ejercido su derecho al voto entonces.
En el segundo avance, a las 14:00 horas, la participación alcanzó el 40,93%, con 405.501 personas votando hasta ese momento. Un dato prácticamente idéntico al de las elecciones de 2023, cuando a la misma hora se registró un 40,96%, lo que reflejaba un arranque de jornada muy similar al de los anteriores comicios.
La principal novedad llegó en el primer avance de participación, a las 11:00 horas, cuando el Gobierno de Aragón informó de una participación del 10,85%. Se trataba de un dato inédito, ya que es la primera vez que se publican cifras oficiales de participación en esta franja horaria en unas elecciones autonómicas aragonesas, por lo que no fue posible realizar comparaciones con procesos anteriores.
Finalmente, el dato global de participación confirma que, pese al contexto de fragmentación política, la dureza del clima de campaña y las advertencias sobre una posible abstención alta, la ciudadanía aragonesa acudió a las urnas en mayor medida que en 2023. Un factor que ha resultado determinante en el reparto final de escaños y que refuerza la lectura de unas elecciones movilizadas y con un fuerte componente de voto político consciente.

