El reciente asesinato del comandante iraní Qasem Soleimani ha traído ecos de la revolución iraquí de una juventud silenciada con violencia y harta de Estados Unidos e Irán. Mientras Washington mantenga sus bases militares en el Golfo Pérsico, Irán seguirá enfrentándose a EEUU en suelo árabe, sobre todo en Iraq, para no llevar el fuego a su propio territorio. Si EEUU no tiene derecho a la intrusión en el país árabe, Irán tampoco tiene derecho a someterlo.



