Durante dos años y medio no he salido de mi asombro constatando las soflamas guerreras de algunos que se dicen nuestros representantes políticos. Hablo de la guerra de la OTAN contra la Federación Rusa en terreno ucraniano y con muertos ucranianos y rusos. Algunos de estos generales sin uniforme, de ambos sexos y para más inri, de un género que el castizo llama sociolisto, su ardor guerrero ha ido parejo al de los amigos gallegos de Dorados o de quienes ocupaban chiringuitos sin dar más que palos al agua. Ciertamente entendible, si nos fijamos en su nivel de hipocresía. De …



