En un mes decisivo para la adjudicación de obra del cementerio nuclear y después de una cadena de ceses sospechosos en Enresa, dimite el presidente de la empresa pública Francisco Gil-Ortega. Las razones personales que aduce para la retirada, no pueden esconder el malestar ante unas maniobras más que cuestionables del hombre fuerte de María Dolores de Cospedal. Para Ecologistas en Acción, la dimisión presenta la oportunidad de enterrar definitivamente el cementerio en Villar de Cañas (Cuenca), un proyecto peligroso, innecesario y politizado.