'Subnormal', un relato crudo y desgarrador, tan real como necesario, contra el acoso escolar

Iñaki Zubizarreta, exjugador de baloncesto de la ACB, sufrió bullying en el colegio, hasta el punto de asomarse al suicidio. Desde su experiencia, trabaja incansablemente por ayudar a otros niños y niñas en situación similar, luchando contra este monstruo. Acaba de publicar el cómic ‘Subnormal. Una historia de acoso escolar’, en el que cuenta su relato con toda su crudeza y realismo.

Viñeta de 'Subnormal. Una historia de acoso escolar'.

"La peor sensación que tengo es de vulnerable, de solo, de frágil. Y lo más triste es la decepción de que la gente que lo estaba viendo no dijo absolutamente nada. Muchas veces, para destruirte no hace falta ponerte una mano encima. Basta con que te aíslen. Y por muy grande que puedas ser, te puedes hacer muy pequeño. Los acosadores te roban tu lenguaje interior, te cambian el nombre. En mi caso, lejos de llamarme Iñaki, era ‘el subnormal’. O el mote que me puso el padre de un compañero de clase: ‘Jacobo, cuanto más alto, más bobo’. Incluso mi profesora, aprovechaba cualquier momento en clase para llamarme Jacobo, en vez de Iñaki. Te convierten en lo que tú no quieres. Es un fracaso del sistema absoluto”.

Este es el relato que hace pocos días contaba, en un programa de Radio 3, Iñaki Zubizarreta, exjugador de baloncesto profesional, uno de los grandes pívots de la ACB, que llegó a jugar en Zaragoza, y que retrata con toda su crudeza y realismo en el cómic ‘Subnormal. Una historia de acoso escolar’, publicado por la editorial Panini.

Iñaki sufrió bullying en el colegio, hasta el punto de asomarse al suicidio con 11 años. Allí, mirando al abismo se hizo una promesa: "Jamás iba a volver a permitir que absolutamente nada ni nadie me humillase ni una sola vez más, y tampoco iba a permitir que absolutamente nadie lo estuviese pasando mal si veía algo". Ahora, trabaja incansablemente por ayudar a otros niños y niñas en situación similar.

La muerte de Jokin, el punto de inflexión

Septiembre de 2004. Los medios de comunicación hablan por primera vez de bullying. Jokin Ceberio, un chaval de solo 14 años, se quita la vida cuatro días antes de su cumpleaños. No aguanta más.

En conversación telefónica con AraInfo, Iñaki recuerda que la muerte de Jokin fue su punto de inflexión. “Cuando vi la noticia en televisión me rompí por dentro. Las heridas de niño que tenía cerradas se abrieron todas de golpe”. El caso de Jokin “era un calco de lo que me hicieron a mí”. “Me hizo reaccionar, pero me sacó la rabia mala. Me llevó a tomar un plan que lo ejecuté hasta casi el final. Un plan que podría haber llegado a tener consecuencias dramáticas, pero por suerte no lo hice”, afirma. Ese clic en su cabeza, en el momento preciso, se refleja perfectamente en el cómic.

Desde entonces, y ya retirado de las canchas, no ha dejado de trabajar ayudando, desde su experiencia, a un montón de niños y niñas que han sufrido o sufren acoso escolar, bullying. “Ese monstruo con cara de niño que destroza infancias, marca vidas, y en los casos más extremos, llega a provocar que niños y niñas de corta edad atenten contra sí mismos por no querer sufrir más”.

Junto a la Fundación Bepro, Iñaki ofrece charlas, formaciones, ayuda a chavales… “Un trabajo de campo bastante importante, con equipo formado por gente con recursos, experiencia, que sabe mucho de este tema”, detalla.

Iñaki Zubizarreta. Foto: Fundación Bepro

Un problema social

En muchas de esas charlas, madres y padres se acercan a Iñaki para preguntar: “¿Qué hago si mi hijo/hija es víctima?”. Pero pocos preguntan: “¿Qué hago si mi hijo/hija es el acosador?”.

Iñaki lo tiene claro. La lucha contra el acoso escolar, contra el bullying, “es responsabilidad de todos, de familias, del colegio, de la dirección, del profesorado, de educadores y educadoras, de la sociedad. Va mucho más allá del recinto escolar. Es un problema social, porque extrapola mucho más allá de las paredes del colegio, y más ahora con las redes sociales. Son conductas y unos códigos de violencia que, pese a la corta edad que tienen, son realmente crueles”.

La ley del silencio

Uno de los últimos casos, conocidos, de bullying ha sido el de la salvaje agresión a una niña en Jaén, grabada en vídeo y viralizada. “Es durísimo”, remarca Iñaki. “Ahí había varios testigos que estaban entre risitas y la otra grabando. La gente cuando se calla y lo permite con su silencio hace que todo sea mucho más humillante. Se convierten en cómplices. Tienen la misma responsabilidad que la persona que agrede, por permitirlo y darle ese poder”.

Desde lo que le ocurrió a Iñaki han pasado más de 30 años. “Ahora tiene un nombre, bullying, hay unos protocolos, hay unos medios, pero todavía estamos muy en pañales. Queda muchísimo por hacer”, advierte.

Iñaki Zubizarreta, dibujado por Miguel Porto, en una viñeta del cómic.

El cómic, tan real como necesario

Hablando de ‘Subnormal. Una historia de acoso escolar’, distribuido en Aragón por la librería zaragozana Milcomics.com, y del impresionante trabajo de Fernando Llor, en el guion, y Miguel Porto, en el dibujo, Iñaki subraya que ha sido un proceso creativo muy duro. Más de año y medio de trabajo, que han dado fruto a un cómic de 157 páginas, crudo y desgarrador, tan real como necesario.

Una vez concluido, Iñaki se siente muy agradecido con la editorial Panini y José Luis Córdoba, hasta hace poco su director de publicaciones y autor de prólogo, por “el hecho de que me hayan dado carta blanca para poder seguir todo el proceso, tanto con el guion, el dibujo, absolutamente todo”.

Sobre esa libertad creativa, Iñaki explica que “al final se ha hecho la obra como creía que tenía que ser. Me han dado libertad para hacer cambios y proponer cosas, y creo que el trabajo ha quedado francamente bien. Desde luego no hay paternalismo, no hay romanticismo, lo que hay es realidad. Leyendo el cómic si alguien dice que son cosas de niños, esa persona tiene un verdadero problema”.

Para que no queden dudas, sobre el título, ‘Subnormal’, idea suya -al igual que el final del cómic-, aclara que “no tiene ninguna intención despectiva, ni de insulto o burla, pero había que decir las cosas por su nombre. Es con lo que me reventaron a mí de pequeño”.

“Ayudarles es lo que me da la vida”

El cómic, que también refleja cómo afecta el bullying al entorno familiar, va más allá de la infancia de Iñaki, “muestra la ‘mochila’ del adulto”. En este sentido, sostiene que “del acoso escolar se sale, pero no se acaba solo con el hecho de terminar tu etapa escolar o cambiar de centro, puede haber unas consecuencias graves. Se necesita ayuda y herramientas. Pero desde luego, del acoso escolar se sale. Y aquí estoy, y encima, con la posibilidad de ayudar a un montón de gente, como estamos haciendo. Sobre todo, con el refuerzo de Bepro. Con ellos tenemos un equipo fantástico”.

Iñaki reconoce que “siempre queda algo, no se va del todo”. “Consigues que haya heridas que, por mucho que vayan a permanecer en el tiempo, te pueden no condicionar. Y tener ese punto para trabajar la empatía y conectar con las y los chavales como lo hago. Ayudarles es lo que me da la vida. Creo que me estoy convirtiendo en el adulto que me hubiera gustado tener de niño, y no tuve”.

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