La falta de sensibilidad del profesorado con la educación sexual es uno de los principales problemas para abordar el bullying

María del Mar Sánchez-Fuentes, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, ha publicado este estudio donde señala que uno de los principales factores de mayor vulnerabilidad para sufrir bullying es ser LGBTIQ+ en comparación con ser heterosexual o cisgénero

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Foto: Alex Jackman (Unsplash).

El acoso escolar o bullying es un fenómeno prevalente en todo el mundo. La escuela es un entorno relevante para la socialización de niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, en ocasiones, esta puede ser un lugar hostil para aquellas personas que probablemente sufren la pasividad escolar.

En un estudio publicado recientemente en la revista Aggression and Violent Behavior, María del Mar Sánchez-Fuentes, profesora del Departamento de Psicología y Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Zaragoza y Nieves Moyano, profesora de la Universidad de Jaén, realizan una revisión sistemática sobre el acoso LGTBIQfóbico en las escuelas.

Sánchez-Fuentes y Moyano seleccionaron noventa artículos publicados en revistas científicas de alto impacto a nivel internacional, donde la mayoría de los estudios se centran en estudiar este fenómeno en la adolescencia, período vital en el que aumenta considerablemente la prevalencia de este tipo de conductas. Entre sus conclusiones, señalan como factores de mayor vulnerabilidad para sufrir bullying, ser LGBTQ en comparación con ser heterosexual o cisgénero. A su vez, los chicos lo sufren en mayor medida que las chicas.

En la escuela se pueden detectar ciertos factores de riesgo y de protección. Por ejemplo, aspectos que protegerían a los adolescentes de sufrir bullying son: formar parte del grupo, contar con apoyo social, así como contar con medidas de educación inclusiva, políticas y planes de estudio de apoyo. Por otro lado, se detectan factores importantes que predisponen a agredir, como son: tener actitudes homofóbicas, prejuicios sexuales, legitimar el acoso homofóbico y desvinculación moral.

Las consecuencias de sufrir bullying por desviarse de la cisheteronorma son numerosas, en concreto se destacan: bajo rendimiento académico, mayor absentismo escolar, los efectos negativos sobre el sentimiento de pertenencia a la escuela y diversas emociones y sentimientos negativos.

Finalmente, se plantean estrategias o barreras para gestionar el acoso escolar. Desde la perspectiva del profesorado, la toma de conciencia y autoeficacia; desde la perspectiva del alumnado es más probable que intervengan cuando ven que otros intervienen.

Entre los obstáculos para abordar el acoso LGTBIQfóbico se señala la incomodidad percibida por el estudiantado al hablar sobre su sexualidad con el profesorado, la incomodidad del propio profesorado al discutir temas (incluida la falta de capacitación asociada), la falta de prioridad dada a estos tipos de acoso y las opiniones de los y las progenitoras acerca de la comunidad LGTBIQ+. Los hallazgos de esta revisión sistemática proporcionan información sobre estrategias útiles, así como de las barreras y facilitadores percibidos. “Esta revisión puede guiar mejor la prevención en el campo de la educación sexual”, aseguran desde la Universidad de Zaragoza.

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