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Soberanía Asturiana. El futuro es ecológico

Biela y Tierra ha superado ya los 1.200 kilómetros recorridos, llevan 181 kilogramos de CO2 evitados y han conocido más de 51 proyectos
| 20 julio, 2019 12.07
Soberanía Asturiana. El futuro es ecológico
Foto: LaDársena Estudio

En su recorrido en bicicleta visibilizando iniciativas de alimentación sostenible, Biela y Tierra ha superado ya los 1.200 kilómetros recorridos, llevan 181 kilogramos de CO2 evitados y han conocido más de 51 proyectos.

El 9 de julio, subieron el Puerto de Cerredo y tras pasar el punto más alto (1.359 metros) entraron en Asturies por la zona suroccidental, territorio en el que cuentan con el respaldo del COPAE. A su llegada, las recibió el espacio protegido de la Red Natura 2000 Fuentes del Narcea y del Ibias, tras salvar el segundo puerto del día gracias al túnel del Rañadoiro. Aquí habitaban los pésicos, una tribu prerromana parte de los Astures Trasmontanos que se dedicaban principalmente a la ganadería trashumante. Se distribuyeron principalmente alrededor de la cuenca del río Narcea.

En Caldevilla de Rengos, un pequeño pueblo a 730 metros de altitud en el que habitan unas 30 personas, encontraron a la familia Menéndez Riesco. Ana Amelia, pilar fundamental de la familia, siempre vio su futuro ligado a su pueblo y a su tierra. Para ella, el oficio de ganadera no es solo un trabajo, sino una forma de vida. Segundo fue minero durante 25 años y al jubilarse decidió cultivar sus tierras y criar a sus rebaños con la premisa de que la tierra debía de ser utilizada de otra manera a como él lo había hecho hasta entonces.

Ana Amelia y Segundo llevan más de 20 años en ecológico y lo definen como “un camino de no retorno”. Los motivos que les llevaron a decidirse por la producción ecológica fueron tres: la calidad del alimento, la protección del medio ambiente y el ahorro. Cuando se escoge una producción en ecológico con ganadería extensiva los insumos son prácticamente cero, los pastos son fertilizados por los excrementos del ganado, y los animales pacen libremente respetando sus ritmos naturales. No tienen ningún estrés y los tratamientos veterinarios son casi nulos.

Segundo recordaba que cuando era chico, en el valle, había rebaños de centenares de Xaldas. A los pastores no les gustaban, porque eran unas ovejas muy ágiles, vivas y andarinas y eso les llevaba de cabeza. Eran ovejas perfectamente adaptadas al medio. Ana Amelia y Segundo pensaron que esta sería la solución, que la Oveya Xalda era la raza que verdaderamente necesitaban.

La Oveya Xalda es la raza más antigua de Europa, una raza indígena que pertenece al tronco celta emparentada con razas de la Bretaña francesa y Escocia. En escritos romanos ya se nombraba la lana asturicensis en la indumentaria de las tribus locales. Su hábitat natural es el monte y su apariencia es entre oveja y cabra. Es una raza pequeña y muy rústica. Su carne es de excelente calidad y el contenido en ácidos grasos Omega 3 es muy elevado. Tiene mucha capacidad para manejar los montes ya que comen de todo: hierba, matorral, teixo, etcétera.

En la década de 1940 comenzó la extinción de la Xalda, a causa de las plantaciones en los montes comunales de especies foráneas, disminuyendo así las zonas de pasto y con ello, los rebaños. En el oriente asturiano las Xaldas fueron sustituidas por otras razas más lecheras como la carranzana o la latxa, orientadas a la producción de quesos como el Cabrales o el Gamoneu. En 1982 el censo era muy bajo: 800 hembras en todo el Principado que contrasta con los casi 600.000 ejemplares que en el siglo XVIII se recogían en el Catastro del Marqués de la Ensenada. En 1992 se creó la Asociación de Criadores d’Oveya Xalda (ACOXA) para la conservación de la raza.

En el caserío Casa Farrón, Ana Amelia y Segundo, manejan el rebaño más grande de oveya Xalda que existe en Asturies, en Europa, en el mundo. Y no solo eso, sino que también es el único rebaño que sigue viviendo en su estado natural en semilibertad en las montañas. Esta familia campesina, como la mayoría de la gente arraigada a su tierra, se alimenta principalmente de lo que produce. En este caso, hasta un 80%: crían cerdos para los embutidos, huevos de sus gallinas, carne de Xalda, frutales autóctonos y por supuesto, un hermoso y frondoso huerto.

“Sigo estrictamente el calendario y los principios de la biodinámica. Es un paso más en la agricultura ecológica. Una forma de aplicar la homeopatía en la agricultura, utilizando unos preparados que son potentísimos catalizadores de vida y que tienen como finalidad mejorar el suelo. Cuando vi los resultados decidí predicar con el ejemplo y divulgarlo en la medida de mis posibilidades”.

Foto: LaDársena Estudio

«Si queremos mantener un mundo rural habitado, ha de ser contando con las personas que viven en él y sus actividades. La ganadería siempre ha formado parte de los seres humanos y ha conformado el paisaje de estas zonas. Si desde administraciones y grupos ecologistas se apuesta por promocionar exclusivamente espacios de conservación, veremos cómo especies domésticas en peligro de extinción, en este caso la oveya Xalda, desaparecen de los montes. Y con ellas, la actividad ganadera. Y con ello, el paisaje conformado por seres humanos y naturaleza a lo largo de siglos. Y con ello, la vida en los pueblos. Las zonas rurales no pueden ni deben convertirse simplemente en lugares de ocio y observación para visitantes», explican desde Biela y Tierra.

Para su siguiente parada apenas se desplazaron un par de kilómetros hasta Casa Mario, en Posada de Rengos donde Lena y Rafa las estaban esperando. Lena y Rafa, al casarse se fueron a vivir a la casa familiar de Rafa, lo que hoy en día es Casa Mario. En los bajos de la casa, estaba el bar-tienda Casa Mario que regentaba la familia. En la zona de Cangas de Narcea era habitual que los pueblos tuvieran un bar-tienda que surtía de todo aquello que ahí no se producía: higiene, ropa, zapatos, herramientas, comestibles, etcétera. Y aparte, era un lugar de encuentro entorno a la barra del bar. Los bares-tienda en muchos casos tenían más una filosofía de servicio social que de negocio: precios ajustados al bolsillo del pueblo, partidas de cartas interminables, horario flexible según se necesite, e incluso música en el tocadiscos para los bailes de los sábados.

“Ecoturismo: el turismo aquí no es solo alojar, no somos dispensadores de camas. Sino que también incluye mostrar y conocer la zona: su historia, su artesanía, sus productores…”. El paisanaje que a lo largo de los siglos ha ido construyendo el paisaje. Casa Mario forma parte del proyecto Ceres Ecotur, una iniciativa pionera que surgió para unificar una red de alojamientos, empresas de actividades e iniciativas gastronómicas en el fomento de un turismo ecológico o ecoturismo en el medio rural en el Estado español. Se trata de una iniciativa dirigida a la preservación, conservación y difusión del patrimonio rural, etnográfico y del entorno medioambiental que lo rodea y le concede su razón de existir.

Cuando Lena recibe visitantes siempre les habla del rico patrimonio etnográfico de la zona y los anima a conocer y visitar a artesanos y productores. Oficios tan importantes y ancestrales como cunqueiros, madreñeros o talleres de cerámica negra siguen vivos en la comarca de Cangas de Narcea. La debilidad de Lena son los telares de alto lizo. Hace 22 años consiguió traer a Posada de Rengos el antiguo telar de su vecina Amparo. Lo restauraron y lo pusieron en funcionamiento. Tejer con telar es un momento de tranquilidad, concentración y unión con los hilos obtenidos de las materias primas de la naturaleza: algodón, lino, lana de oveya Xalda… «Ver con tus propios ojos cómo se va tejiendo el hilo y aparece un tejido es mágico», confiesan desde Biela y Tierra.

Foto: LaDársena Estudio

Casa Mario, junto a otras iniciativas de turismo rural, artesanos y productores de la zona organizan una vez al año el Festival “En Peligro de Extinción”. Tiene lugar la primera semana de mayo por toda la comarca. Está organizada por la Asociación de Turismo Rural de Fuentes del Narcea y pretende poner en valor el patrimonio natural, etnográfico y rural de esta joya del suroccidente asturiano.

Ya de camino a Mieldes pararon en Onón para coger fuerzas. Un cartel descolorido las dejaba intuir que había un bar. Su sorpresa vino cuando, al entrar, se encontraron en una tienda bar como la que esa misma mañana habían visitado en Casa Mario. Mieldes está situado a 880 metros. Subidas y bajadas, montes y pastos lo rodean. La actividad principal siempre ha sido la ganadería. Y con ella sigue Casa El Cuarto, Amelia y Marcelino con la ayuda inestimable de sus hijos Anil y Diego.

Ganadería Casa El Cuarto cuida y cría vacas de la raza Asturiana de los Valles en Mieldes. Es la raza autóctona de la zona y poco a poco se fue adaptando al manejo extensivo de 365 días en el monte. Cuando hace 20 años, Amelia y Marcelino tomaron las riendas de la ganadería lo tuvieron claro que sería en extensivo los 365 días del año. Querían disponer de tiempo libre y no ocupar sus días llevando a las vacas a la cuadra y sacándolas posteriormente, moviendo pacas de pasto cuando están en la cuadra, cogiendo el estiércol de las cuadras y echándolo en los pastos… Tareas innecesarias si las vacas están libres en el pasto, del cual pueden comer todo el rato y mientras tanto, fertilizarlo con su propio estiércol. De esta forma las vacas pacen libremente y no tienen estrés, se respetan sus ciclos y sus tiempos y tienen una vida muy saludable. Así consiguen reducir los tratamientos veterinarios y llegan a ser prácticamente nulos. Hace 11 años, Casa El Cuarto se certificó en ecológico.

La ganadería extensiva es esencial para mantener el paisaje de estas zonas. Es importante mantener la balanza equilibrada entre la acción del ser humano y la naturaleza. Esta es la pieza clave que ha hecho que a lo largo de los siglos estas tierras lejanas hayan albergado pueblos y habitantes. La única manera de hacer sostenible una ganadería de estas características es cerrando el círculo.

Casa El Cuarto maneja sus parcelas con el ganado y de ellas también obtiene la yerba necesaria para alimentar el rebaño en los meses de invierno. Tradicionalmente se segaba la yerba, se dejaba secar y se empacaba. Hace ya unos años que la técnica del ensilado se ha introducido en la mayor parte de las ganaderías. Consiste en empacar la yerba en verde y cerrarla herméticamente para que mantenga la humedad. La hierba ensilada mantiene las propiedades y es mucho más nutritiva. Esto se suele hacer envolviéndolo en plástico. Sería interesante encontrar una alternativa al plástico y/o procesado para su reciclaje. “Son centenares de kilos de plástico que solo en la zona de Mieldes se generan todos los años”, comenta Anil.

El 80% de sus productos se venden directamente en una carnicería de Cangas de Narcea. Y, gracias a las nuevas tecnologías, el resto lo venden directamente al consumidor por internet. Muchas son las personas que aprecian y buscan la carne de Casa El Cuarto. Y no es de extrañar porque es una carne tierna, sabrosa y muy saludable.

Tras dejar los imponentes valles del cauce alto del río Narcea, llegaron a Grado, una población de casi 10.000 habitantes muy cercana a Oviedo. Allí, desde 2 años está cerveza Asgaya, una cooperativa integrada por Vanesa, Ángel, Pablo y Juan. Decidieron hospedarse en el Albergue La Quintana.

Las recibió Juan, junto a su juguetona perra Vilma, en la nave donde producen su cerveza artesana y ecológica. Vanesa, Pablo y Juan, salmantinos de origen y “moscones” (gentes de Grado) de adopción, estuvieron unos años produciendo hortalizas ecológicas y comercializándolas en venta directa. Les gustaba su trabajo, participar en la construcción de alternativas de consumo de alimentos sanos, justos y sostenibles era su objetivo. La aportación económica no era suficiente y era necesario compatibilizarlo con otros empleos. Ángel, ovetense, estuvo unos años por tierras alemanas trabajando en una empresa cervecera. Allí, aprendió a elaborar cerveza de calidad. Cuando volvió a su tierra, coincidió con Vanesa, Juan y Pablo y juntas vieron posible iniciar un proyecto de producción de cerveza artesana en Asturies. Y si iban a hacer cerveza, tenían claro que debía ser ecológica.

No querían que alguien probara su cerveza y se echará para atrás porque supiera muy fuerte, explicó Juan. Producir una cerveza artesana, ecológica y que se pueda apreciar el sabor de la malta no es fácil. En ocasiones, las cervezas muy lupuladas abundan entre la producción artesana y no son del gusto de todos los paladares. Ángel trajo la receta de la Rubia Kolsh desde Colonia y esa fue la tarjeta de entrada en el mercado. A partir de ahí han ido aumentando la variedad. A día de hoy, producen 5 tipos:

  • Rubia Kolsh: cerveza suave, un poquito amarga y con un poquito de trigo.
  • Brown Ale: cerveza oscura bastante suave, tipo inglés y sabor a malta.
  • Undergrado: cerveza ambar, rojiza y afrutada.
  • Indian Pale Ale: cerveza más aromática y amarga.
  • NEIPA: cerveza aromática con un poco de avena y trigo, más turbia y sedosa en el paladar.

Foto: LaDársena Estudio

La cerveza es una bebida fermentada que se produce a partir de cuatro ingredientes: malta, lúpulo, levadura y agua. La malta se obtiene con la germinación del cereal que se utiliza (normalmente cebada o trigo) por un proceso de germinación e interrupción en seco, secándola con diferentes técnicas para conseguir el color y tostado deseado. Por ejemplo, las maltas muy tostadas otorgan gusto a café y aspecto oscuro, o las menos tostadas sabores a chocolate y frutos secos y colores marrones. De esta forma, aparecen las enzimas que convierten el almidón del grano del cereal en azúcares que posteriormente las levaduras transformarán en alcohol. El lúpulo es un conservante natural que aporta el sabor amargo y los aromas frutales y/o herbales en función de la variedad.

La producción de cerveza lleva varios pasos: elección de las maltas dependiendo del tipo de cerveza que se desea; molturado para triturar el grano; macerado para obtener el mosto de cerveza mezclando agua y malta a 70ºC; ebullición con incorporación del lúpulo; enfriado que depende de cada estilo de cerveza, lager (baja fermentación) o ale (alta fermentación), esto se debe a que cada levadura trabaja en unas condiciones distintas; y, finalmente, la fermentación para que trabaje la levadura convirtiendo parte de los azúcares en alcohol. Al elaborar cerveza Juan remarcó que “la limpieza debe ser muy escrupulosa para evitar contaminaciones en ollas, fermentadores, bombas, mangueras…”.

Se preocupan de conocer la procedencia de la materia prima de su cerveza buscando siempre apoyar las iniciativas rurales y locales, que fijen población en el medio. Las perspectivas van siendo positivas. La pequeña industria de cerveza artesana cada vez está más extendida y cada vez son más las personas que apuestan por productos de calidad consumiendo cerveza artesana. Desde hace unos meses están en contacto con una empresa malteadora de León que les suministra malta ecológica y de cercanía. Además, algunas de las empresas que producen lúpulo (generalmente para las grandes cerveceras) empiezan a reservar parte de su producción para la industria artesana.

La obtención de alimentos de forma artesanal y local y relocalizar la producción de alimentos se presenta como única alternativa frente al sistema agroalimentario globalizado que explota y degrada recursos naturales y humanos provocando hambruna, contaminación y sufrimiento.

Bien pronto por la mañana se acercaron al Mercado del Fontan en Oviedo, un mercado lleno de vida y ricos alimentos que conserva el dinamismo, los olores y los sabores de los mercados de siempre. Las sorprendió el precioso edificio de 1885 con estructura de hierro y amplios espacios en los que ir a hacer la compra. Encontrarse con la frutera, el carnicero, el pollero o la charcutera es un placer a incluir en algún momento de la semana. “Asturias es muy rica, aquí se da casi de todo. Tenemos un clima propicio y una tierra muy buena que da productos de enorme calidad”, cuenta Santiago, que con 86 años sigue fuerte y sano como las hortalizas ecológicas que produce.

Longina, la mujer de Santiago siempre había vendido sus hortalizas fuera del mercado, en los puestos en dedicados a las campesinas para vender. En su huerta utilizaban agrotóxicos porque era la manera “moderna” de producir, aunque a ellos no les acababa de convencer utilizar tantos productos químicos. Fueron pasando los años y hacia los 80, el hijo de Santiago y Longina les propuso cambiar el sistema y empezar a producir en ecológico, o sea dejar de utilizar tóxicos y recuperar el sistema tradicional. Era un reto, no sabían si podrían conseguir hortalizas tan aparentes y del tamaño al que estaban acostumbrados sus clientes… pero estaban convencidos que lo que no querían era seguir envenenado el campo y sus cuerpos.

En Asturies no había ninguna otra finca que estuviera produciendo en ecológico. Contactaron con gente de Nafarroa y Euskal Herria para conocer cómo estaban haciendo las cosas. Participaron en formaciones y encuentros con agricultores y agricultoras ecológicos de todo el Estado español: aquellas gentes pioneras que apostaban por producir alimentos sanos y saludables respetando el medioambiente. Santiago pasó a ser el primer agricultor ecológico de hortalizas en Asturies y, a parte de producir, comenzó a impartir cursos homologados de agricultura ecológica para ayudar a otras personas que querían dar el paso. José participó en uno de esos cursos y Santiago le ofreció la posibilidad de ayudarle en la finca, desde ese momento, en 1991 empezaron a trabajar mano a mano.

Poco a poco más personas se iban sumando a producir en ecológico, y más clientes buscaban productos libres de tóxicos. En el año 1995 quedó libre un puesto dentro del Mercado. Era la oportunidad de poder tener un lugar fijo en el que vender sus hortalizas que cada vez más gente buscaba. En ese momento nació Ecoastur, un puesto en el mercado en el que solamente se venderían productos ecológicos. Ya han pasado casi 25 años y Ecoastur sigue. Progresivamente ha aumentado de tamaño incorporando muchos productos distintos para completar una cesta de la compra ecológica.

Foto: LaDársena Esudio

Actualmente Ecoastur lo integran Santiago y José, encargados de la producción, y Ana, encargada de la tienda. Con la llegada de Ana, Ecoastur tomó nuevas energías. Ana se incorporó hace 20 años y ya tenía experiencia en la venta y el trato directo con la clientela en el Mercado. A lo largo de estos años, Ana siempre ha ido haciendo nuevas propuestas para adaptar la oferta de la tienda a las necesidades de la clientela. Y ahora, hay una parte de compra a granel, cosmética y productos de limpieza.

Para Ecoastur “la agricultura ecológica recoge los conocimientos agrícolas acumulados por nuestros antepasados, pretende obtener alimentos de la máxima calidad y sabor sin utilizar sustancias químicas de síntesis, ni organismos modificados genéticamente evitando de esta manera la contaminación de medio ambiente y favoreciendo la biodiversidad”.

Cultivan una finca de 2 hectáreas de las cuales 1.200m2 están en invernadero. “Las técnicas son muy importantes para llevar a cabo agricultura ecológica, entre ellas utilizamos asociaciones y rotaciones de cultivos, creación e setos y vegetación en los márgenes, acolchados y fundamentalmente fertilización orgánica”, explican. Las hortalizas que producen se pueden comprar en la su tienda, on-line y también directamente en su finca.

Hace un tiempo que Andrea, hija de Ana, se ha incorporado al equipo. Va aprendiendo de Ana cómo gestionar el negocio, el contacto con los proveedores, y sobre todo, la importancia de transmitir a los clientes lo que significan los productos ecológicos. Para Ecoastur es esencial el relevo y el compromiso de las nuevas generaciones. Esto nutre la esperanza e ilusión de Santiago y Ana por un futuro posible.

Desde aquellos primeros años ha llovido, nevado y tronado mucho pero Santiago sigue al pie del cañón. Él dice “yo lo tengo claro. Lo ecológico es el futuro”. Santiago sueña con crear un banco de tierras baldías que puedan dedicarse a la formación en agricultura ecológica. Abrir una Escuela de Agroecología. Sueña con que esas tierras, a través de los trabajos prácticos de dicha escuela, produzcan los alimentos para los comedores de los colegios, con tres objetivos: alimentar saludablemente a las futuras generaciones, educar en un consumo consciente y transformador y cambiar los hábitos de alimentación y consumo de las familias.

20 julio, 2019

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