#BielayTierra  Ecología

De Lodoso a Amayuelas, Biela y Tierra pedaleando puentes

En su cuarta semana en ruta, Ana y Edurne ya han superado los 730 km de pedaleo y los 110 kg de CO2 evitados al desplazarse en bicicleta.
| 28 junio, 2019 17.06
De Lodoso a Amayuelas, Biela y Tierra pedaleando puentes
Con Jeromo en Las Barrializas. Foto: Biela y Tierra.

Ana y Edurne llegaron pedaleando en su ruta por la soberanía alimentaria a pocos kilómetros de la ciudad de Burgos, donde se encuentra Lodoso, un pequeño pueblo que habitan 20 personas en invierno. En verano y los fines de semana, las calles se llenan de vida.

Esta cercanía a la ciudad ha hecho que la Asociación Astronómica de Burgos se interesara por este lugar. Javi, hijo de Lodoso y miembro de dicha asociación, lo propuso como un lugar idóneo para observar el cielo sin contaminación lumínica. La Asociación Cultural Amigos de Lodoso y la Asociación Astronómica de Burgos llegaron a un acuerdo: la primera ofrecía el terreno y la construcción de un observatorio y la segunda ponía a su disposición los conocimientos y equipos requeridos.

Así, en 2001 gentes de todas las edades de Lodoso participaron en la construcción de este espacio. Enrique, presidente de la Asociación Astronómica de Burgos y su compañero Ricardo les hablaron de que un espacio de observación cercano a Burgos cumple dos objetivos: facilita el estudio astronómico del cielo a las personas interesadas y acerca esta disciplina a vecinas y vecinos de Lodoso.

Óscar Alonso, Alcalde pedáneo de Lodoso y del Ayuntamiento de Pedrosa de Río Úrbel, remarcó la importancia de generar actividades innovadoras que conecten pueblos y ciudades y atraigan visitantes a las zonas rurales. Poco a poco los pueblos se están llenando de visitantes pero, ¿queremos que solo sean un “parque de atracciones”?

Biela y Tierra

Lodoso. Foto: Biela y Tierra

En el mismo valle del río Úrbel se encuentra Santibáñez de Zarzaguda. Allí Diego, Juanlu y un nutrido grupo de voluntarias de todas las edades recibieron a Biela y Tierra. En 2013 comenzó su actividad la Asociación Huerteco gracias a la cesión de las huertas del convento por parte de Voluntared. Un grupo de amigos con inquietudes medio ambientales empezó a soñar con tener un huerto para autoconsumo. Decidieron además contagiar sus inquietudes medio ambientales a través de diversas actividades. Empezaron con huertos escolares en Burgos y Lerma.

Aprovechando los beneficios del trabajo en el huerto comenzaron a ofrecer actividades terapéuticas a la Asociación Autismo Burgos y Asociación Daño Cerebral Burgos. Su último proyecto es Pío-pío Gallina Castellana para acercase al ciclo completo de los huevos y las gallinas castellanas, una raza autóctona que se ha ido perdiendo en favor de la productividad que dan otras razas. Es una preciosa gallina negra que pone huevos blancos. Es una raza muy rústica que se adapta perfectamente a los duros inviernos y calurosos veranos castellanos. Con una alimentación sin suplemento de pienso continúa poniendo con regularidad. Desde Huerteco colaboran con la Asociación GANECA en la búsqueda de cría, recuperación y mejora esta raza de gallinas.

Biela y Tierra

Con Huerteco en Santibañez de Zarzaguda. Foto: Biela y Tierra

Tabanera de Cerrato es un pequeño pueblo de la zona de Palencia que ha pasado de 35 habitantes a 60 en cinco años gracias a la Soberanía de la Alegría. Solo otros dos pueblos más de la zona han aumentado su población: Aguilar de Campoo y Venta de Baños, estos dos, gracias a la industria. En Tabanera de Cerrato las decisiones del Ayuntamiento, la voluntad del vecindario y la existencia de la Universidad Rural Paulo Freire del Cerrato han hecho que el pueblo se llene de vida.

En el Estado español existe una red de nueve Universidades Rurales. Su objetivo es la recuperación de saberes antiguos y el rescate de las soberanías: alimentaria, bioconstrucción… En las Universidades Rurales gente de las ciudades va a formarse a pueblos pequeños invirtiendo así el flujo tradicional del conocimiento. La educación formal no tiene espacio para los saberes más ligados a la tierra y la autosuficiencia que a lo largo de siglos era inherente al mundo rural: cultivar alimentos, construir viviendas y enseres, elaborar tejidos y ropas, organizar fiestas y celebraciones…

En la Universidad Rural Paulo Freire del Cerrato se agrupan siete proyectos:

  • Arqueología Experimental y Prehistoria: escuela de saberes ancestrales y tradicionales. Una experiencia empática de nuestros ancestros.
  • Cabeça de Vento: compañía de teatro para seguir jugando. El arte como juego y teatro transformación.
  • CabraSentada: productora de vídeo especializada en historias de vida, proyectos con alma y visibilizar al mundo rural.
  • El Naan: grupo musical de sonidos atávicos, estilos de ida y vuelta, un puente con las músicas de raíz de todo el mundo.
  • La abuelita ceiba: alquimia para la vida: alternativas a la higiene y salud diaria.
  • La Trama: arte de hilar, tejer y entender el entramado de nuestra historia.
  • Música trashumante: testimonio musical de lo que fuimos, de lo que somos. Un homenaje a los indígenas de Iberia y un canto a la diversidad.

El Taller de Arqueología Experimental y Prehistoria consiste en recuperar sabiduría de la prehistoria, crear las herramientas e investigar las técnicas ancestrales. Héctor Castrillejo se encarga de investigar y difundir en sus talleres conocimientos arcaicos (por ejemplo crear fuego con dos piedras, con dos palos) que nos conecta con algo muy hermoso que tenemos dentro. La gente se emociona. Nos conecta con lo esencial. Si sabes de dónde vienes puedes intentar imaginar un poco mejor hacia dónde ir.

Sara Leite es una portuguesa que terminó sus estudios de Físicas desilusionada. Durante la carrera universitaria estuvo preparándose para algo que parece que nunca llegaba. Sin embargo, al conocer a Carlos y mudarse a Tabanera de Cerrato pudo construir con sus manos su hogar “¿Qué más básico es construirte la casa donde vas a vivir?”. Desde joven a Sara le interesó el teatro. Para ella el teatro es una forma de comunicar el conocimiento a través del ocio pensante en el que está presente belleza, encuentro y debate. Así nació Cabeça de Vento, una compañía de teatro arte semipensante. Su último proyecto en construcción es “Al pie de la letra” un espectáculo para jugar con las palabras y las características del lenguaje.

La CabraSentada es un proyecto audiovisual. Javi Valdezate y Mercedes Méndez estaban buscando un lugar rural en el que asentarse y criar a su hijo Leo con el apoyo de la tribu y en consonancia con sus ideales. Decidieron viajar y visitar experiencias que podrían ser inspiradoras. Recogieron esta información en las piezas audiovisuales de “Y La Cabra Tiró Al Monte” y decidieron quedarse a vivir en Tabanera de Cerrato. Antes de esto, Javi trabajó en documentales frontera y, exhausto de intentar sensibilizar sobre el sinsentido de las fronteras y la cruda realidad de las migraciones, decidió dejarlo. Estar en contacto con esas realidades le hizo darse cuenta de las consecuencias que tiene nuestro nivel de consumo en otros países. Así que, Javi tomo la decisión “ya que no puedo cambiar el mundo, voy a intentar cambiar mi entorno”.

El Naán es un proyecto de música, poesía e imagen de raíz. Música del S.XXI usando parte de la tradición ibérica y otras músicas de raíz de cualquier sitio del mundo. Música de hoy y para hoy. Algunas de las personas de El Naan vienen del teatro, del colectivo Alkimia 130 y de otros proyectos de teatro de calle comprometido y vanguardista. Vienen de esa tradición de la experimentación y crean espectáculos holísticos. El Naán también bebe del viaje, de dar muchas vueltas por el mundo. Para hacer músicas étnicas usan la tradición castellana. “Para hacer música intercultural no tienes que irte fuera porque por aquí han pasado mil culturas y está todo aquí, debajo de las ruinas de nuestra tradición. El mundo entero pasa por nuestros caminos, por nuestra sangre.” Los conciertos de El Naán son espectáculos vibrantes que hacen cantar y bailar a todo el público a ritmo de ajechao, jota, vals, panaderas… y un sinfín de ritmos que nos conectan con nuestra esencia.

El objetivo de La Trama

Marta Valdivielso desarrolla La Trama, un proyecto en el que recuperan y difunden los oficios textiles para no se pierdan, recoge la sabiduría de las personas mayores para que compartan sus vivencias y sus conocimientos antiguos del mundo textil que ya no están al alcance de todo el mundo. Con La Trama, se reivindica el aporte cultural de las mujeres. Hablaban, cantaban y reían mientras, sentadas en la cocina tras las largas jornadas laborales, se dedicaban a hilar, tejer y coser. Ellas eran soberanas y hacían un gran aporte cultural trasmitiendo cuentos y canciones que han perdurado hasta nuestros días. Marta, trabajadora social, nunca se imaginó que este sería su oficio. Durante un viaje a Méjico y Guatemala descubrió esta magia al ver a las mujeres tejer. Allí aprendió durante 7 meses y volvió para seguir investigando y formándose. “Los tejidos de ahora los hacen máquinas y por eso carecen de alma. Porque es la persona que teje la que le da ese alma y está detrás de los colores y los dibujos de cada tela”.

Se despidieron de Tabanera de Cerrato con Las Tábanas para compartir juntas la Soberanía de la Alegría: “la música, la comunidad, el encuentro, la metáfora, la danza, el juego, la palabra, la celebración, el rito… Es un patrimonio, un tesoro intangible que sostiene, cohesiona y hace posible la vida en comunidad. Tan necesario como el alimento que nos nutre o el agua que bebemos.”

Jerónimo Aguado “Jeromo”, hijo de una familia campesina, nació en San Cebrián de Campos. A los 16 años formaba parte de una cooperativa agrícola junto con otros 6 compañeros. Deslumbrado por los progresos de la agricultura y las promesas de producción y prosperidad de la revolución verde, despreciaba los consejos y reflexiones de su padre. Su padre le decía “Os vais a estrellar”. Esta nueva agricultura les hacía dependientes de las empresas que proveían de semillas, fertilizantes químicos, de maquinaria cada vez más grande y más cara, de los bancos y de las nuevas tecnologías.

Fue Carlos, amigo de Jeromo y parte de la misma comunidad, quien trajo de Suiza ideas de agricultura ecológica que cuestionaban el modelo de la revolución verde. José Mediavialla, de Boadilla del Campo, se convirtió en el referente de “vivir con orgullo lo que es ser campesino”. ¿Cómo hemos podido tratar de ignorantes a nuestros padres y abuelos si toda la gente mayor es nuestra fuente de sabiduría? En los 90 Jeromo dedicó energía y esfuerzos a procesos comunitarios, a La Vía Campesina y a la Plataforma Rural. Desde muy joven estuvo en contacto con la educación popular que se centra en los procesos de transformación de la persona objeto a persona sujeto, “ser protagonistas de nuestras propias vidas”. Una de las iniciativas de educación popular con más fuerzas son las Escuelas Campesinas. Jeromo y Usi, su compañera, eran parte de Escuelas Campesinas y hace 32 años, junto con otras personas, impulsaron el proyecto de Amayuelas.

Jeromo hace 25 años se propuso transformar la finca de Las Barrializas, 12 hectáreas de tierra que era un desierto, en un vergel recuperando “aquello que nunca se tuvo que perder: agricultura con ganadería.” Si no, no es posible hacer agricultura ecológica. “Crear un modelo campesino donde la tecnología principal sean las manos, un modelo que dignifique a las personas y que no sea esclavizante.” Actualmente tienen un huerto de autoconsumo con gallinero para casa, 1 burro, 4 cabras, 100 ovejas, y engordan 800-900 pollos al año. Vende su producción directamente a grupos de consumo, “la gente que compra mis corderos y pollos lo hace porque apoya un modelo de vida”.

Melitón ha sido maestro toda la vida y siempre ha estado vinculado con la educación de adultos y los Movimientos de Renovación Pedagógica. En el año 1986, a través de un programa que vinculaba formación y empleo, participó en la creación de una cooperativa de servicios en San Cebrián de Campos que ofrecía ayuda a domicilio con cocina, lavandería y un equipo de apoyo para personas mayores en Amayuelas de Abajo, un pequeño pueblo en el que solo vivía una familia de 5 miembros. En el 1992 se empezó a rehabilitar también un espacio como albergue. A partir de ahí fueron diversificando las actividades: horticultura y ganadería ecológicas, construcción con adobe, recuperación de saberes y dinamización sociocultural. Se inició el programa Municipio Ecológico y de aquí nació el “Centro de Investigación Formación Actividades Económicas Sostenibles” (CIFAES) que posteriormente daría lugar a la “Universidad Rural Paulo Freire Tierra de Campos”.

Llegó a tener 4 cátedras: agroecología, construcción con tierra, gestión de residuos y dinamización rural. Era un proyecto vivo en el que frente a una necesidad, se buscaban soluciones. Al abrir la cocina se encontraron con un problema para la gestión de residuos, montaron un filtro verde que actualmente sirve para depurar las aguas de todo el pueblo. Había problemas de falta de acceso a la vivienda, se lanzaron a construir 10 casas bioclimáticas poniendo en práctica la construcción con tierra. Así, aprendían haciendo. Y esos aprendizajes quedaban reflejados en la Universidad. Amayuelas empujó a la gente a buscar alternativas de vida rural y agricultura ecológica. Fue un revulsivo, un proyecto político y de formación, un punto de encuentro de donde han salido muchos de los proyectos de agricultura y ganadería ecológica que existen hoy en la zona. Hace 5 años la Universidad cesó su actividad. Actualmente Amayuelas es un pueblo revivido en el que viven 21 personas muy diversas.

Melitón lleva viviendo en Amayuelas desde 1998. Ha visto cómo ha ido cambiando y evolucionando el proyecto y el pueblo a lo largo de más de 20 años. Ya jubilado sigue disfrutando de Tierra de Campos junto con su compañera Mariajo. Mariajo llegó como voluntaria en 1999 comenzó haciéndose cargo de las actividades del Pueblo Escuela y la producción hortícola. Poco tiempo después empezó a ser la panadera. La filosofía común de Amayuelas se basaba en el apoyo mutuo. Entre todas apoyaban a la persona que apostaba por ir a vivir a Amayuelas e iniciar un proyecto.

A día de hoy, la panadería cuece una vez a la semana en horno de leña. Tiene molino propio y todas las harinas y grano que utiliza son ecológicas y de cercanía. Mariajo sigue cultivando su huerto de 5.000 m2  en que distribuye las hortalizas ecológicas en grupos de consumo y restaurantes cercanos. Parte de esta producción se utiliza también en el albergue “El Patio de Amayuelas” que gestiona junto a Carmen. Una de las pasiones de Mariajo es la conservación y recuperación de variedades tradicionales. En Amayuelas tuvo lugar el 1º Encuentro de Hortelanos que fue el germen de la Red de Semillas.

En el último siglo el 75% de la biodiversidad agrícola y ganadera ha desaparecido, según datos de la FAO. La diversidad agrícola, cultural y medioambiental es fundamental para mantener vivos los agroecosistemas y la agricultura familiar. Las variedades locales, además de tener grandes cualidades nutritivas y organolépticas, poseen una gran riqueza genética que les ofrece protección frente a plagas y enfermedades, están adaptadas a las condiciones de suelo y clima locales. Estas características permiten al campesinado no depender de la agroindustria. Con esta filosofía Mariajo conserva centenares de semillas en un antiguo palomar reconvertido en un banco de semillas. Cada nidal del palomar alberga una especie. Las semillas son un pilar insustituible de la producción de alimentos. Debemos preservar nuestros derechos para desarrollar y reproducir las semillas campesinas.

Uno de los últimos proyectos que se ha instalado en Amayuelas “Volviendo al Campo”, nace de la inquietud, trabajo y sensibilidad de Enrique del Río. Pretende acoger y dar formación a jóvenes inmigrantes para que tengan una inclusión real en el tejido social y laboral. Tratan de que sepan lo suficiente de todo para mantenerse: horticultura, agricultura, ganadería, construcción con barro, fontanería, carpintería… El programa acoge y forma a los jóvenes a lo largo de un año asumiendo la manutención, gestionando la vida en común y con un acompañamiento diario. Después de 6 años de experiencia han pasado 24 jóvenes por el programa y 22 de ellos han conseguido regularizar sus papeles y un contrato de trabajo indefinido.

Este proyecto va hacia delante con la ilusión, empeño y trabajo de las personas voluntarias que ofrecen sus saberes y su tiempo y el apoyo económico de una extensa red que acerca mundos separados por la fortificada Europa. Enrique se ha convertido en un “abuelo” para ellos, los acompaña y apoya: “nuestra sociedad es corresponsable de la situación por la que se provoca la migración. A la gente se le echa de sus países. Se le roban sus materias primas, se sigue colonizando sus riquezas y se sigue una situación que obliga que la gente joven busque futuro. Nosotros tenemos la obligación moral de solidariamente acogerlos y apoyarlos y juntos buscar soluciones para que esto no se reproduzca más”.

En su cuarta semana en ruta, Biela y Tierra ya ha superado los 730 kilómetros de pedaleo y los 110 kilogramos de CO2 evitados al desplazarse en bicicleta. Han visitado 37 iniciativas de alimentación sostenible. Continuarán su ruta hasta octubre por el norte del territorio español y podréis ir siguiendo en Arainfo la ruta semanalmente y en su página web y RRSS, Facebook, Instagram y YouTube.

28 junio, 2019

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