Zaragoza no se vende vuelve a las calles este domingo, 22 de marzo, con una nueva manifestación que partirá a las 12:00 horas desde Glorieta Sasera. La Coordinadora, integrada por decenas de colectivos y organizaciones, busca repetir —y superar— la movilización de hace un año, cuando más de 10.000 personas recorrieron la capital aragonesa contra el modelo de ciudad impulsado desde el Ayuntamiento, gobernado por el PP desde 2019 de la mano del ultraderechista Vox.
Un año después, sostienen, “las razones no han hecho más que crecer”. La plataforma denuncia que Zaragoza “sigue en manos de la especulación, del derroche de dinero público y de la nula participación ciudadana”, en un contexto marcado por la aprobación de unos presupuestos municipales que consideran alejados de las necesidades reales de la población.
Desde la Zaragoza no se vende insisten en que el actual modelo de ciudad prioriza intereses privados frente al bien común. “Estamos cansadas de que no se nos deje participar en lo que sucede en ella; de que se sigan talando nuestros árboles; de que se sigan cerrando espacios públicos y recortando servicios esenciales; de que se siga vendiendo nuestra ciudad a base de pelotazo y macroevento”, denuncian.
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De la denuncia al desborde en las calles
La movilización llega tras la presentación, el pasado enero, del “Cuaderno de ciudad”, un documento colectivo en el que cerca de 70 organizaciones recogen problemáticas y propuestas en ámbitos como vivienda, servicios públicos, ecología, cultura o participación. Un texto que, según explican, no solo diagnostica, sino que plantea alternativas “para poner la vida en el centro”.
En este contexto, la convocatoria de este domingo busca convertir ese trabajo colectivo en fuerza en las calles. “Queremos que haya un grito que se oiga por toda la ciudad”, señalan, apelando a una respuesta masiva frente a lo que consideran una deriva sostenida del Gobierno municipal PP-Vox.
Entre las críticas, apuntan al encarecimiento y la dificultad de acceso a la vivienda, el cierre de servicios y espacios juveniles, la privatización de servicios públicos o la reordenación del transporte sin contar con las necesidades de los barrios. También denuncian la falta de protección ambiental, con referencias a la contaminación, la situación de las depuradoras o las talas previstas en los Pinares de Venecia.
Asimismo, rechazan un modelo de “ciudad espectáculo” que, a su juicio, prioriza grandes eventos y proyectos frente a la cultura popular y los espacios autogestionados. “Se bloquea la celebración de actividades y se cierran espacios culturales en favor de intereses empresariales”, critican.
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Un modelo de ciudad en disputa
Frente a este escenario, Zaragoza no se vende defiende la construcción de “otra ciudad posible”, basada en los derechos, los cuidados y la participación real de las personas que la habitan. “Una ciudad donde decidimos el modelo que necesitamos y no somos víctimas de la especulación”, resumen.
La Coordinadora enmarca la convocatoria en un proceso de acumulación de malestar social, pero también de organización colectiva. “Zaragoza se planta y dice basta”, afirman, en un llamamiento a llenar las calles este domingo.
Contra las guerras y el militarismo
La manifestación contará además con un bloque específico contra la guerra y el militarismo, en coordinación con la recién creada Plataforma OTAN No. Bajo el lema “Zaragoza no se vende a las guerras ni a los genocidios”, denunciarán las agresiones militares y reclamarán el embargo de armas a Estados Unidos e Israel, así como el desmantelamiento de las bases militares en el Estado español.
“Tenemos claro que con estas guerras solo pierden los pueblos”, señalan desde Zaragoza no se vende, advirtiendo también de sus consecuencias sociales y económicas, como el encarecimiento de la vida o el acceso a la vivienda.
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