Culturas

Pirineos Sur cierra su XXVIII edición con cerca de 50.000 espectadores y espectadoras, más diversidad y nuevos públicos

A lo largo de los 17 días en los que se ha sucedido la XXVIII edición de Pirineos Sur, su directora destaca "la especial conexión del festival con la naturaleza". Begoña Puértolas tiene claro que "Pirineos Sur es un festival diferente a otras propuestas y, sin duda, el entorno en el que se desarrolla es una de sus principales señas de identidad".
| 29 julio, 2019 18.07
Pirineos Sur cierra su XXVIII edición con cerca de 50.000 espectadores y espectadoras, más diversidad y nuevos públicos
Foto: @FestPirineosSur

Edición tras edición, y van 28, el Festival Pirineos Sur es capaz de mostrar el vigor y la audacia de los que solo puede presumir un festival que apostó antes que nadie por las músicas de raíz y que, como la cultura, ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Pirineos Sur 2019 llegó este pasado domingo a su fin y es hora de hacer un balance de una edición marcada por su apertura de estilos, mayor presencia de actos para todos los públicos, la apuesta por nuevos espacios naturales y la captación de nuevos espectadores y espectadoras, que encuentran en el Valle de Tena un lugar ideal donde descubrir una amplia oferta cultural y un entorno único donde pasar unos días de vacaciones. En total, por todos los actos celebrados en la edición número 28 del Festival Internacional de las Culturas han pasado en torno a 50.000 personas.

Begoña Puértolas, directora del Festival, se muestra «más que satisfecha con una edición que ha vuelto a conseguir una fantástica respuesta por parte del público». «Hemos logrado ofrecer una programación complementaria y muy equilibrada entre los diferentes escenarios. Y el balance positivo que hacen las empresas que han gestionado el recinto de Lanuza es también importante para la Diputación Provincial de Huesca», asegura. Añade además «el importante refuerzo que el Festival supone para el turismo en el Valle de Tena, que este año ha rozado el 100% de ocupación prácticamente todos los días».

Por su parte, Sergio Vinadé, programador de los conciertos de Lanuza y uno de los socios de la UTE Big Pam, encargados de la explotación de este recinto del festival durante esta edición reconoce que  “es el primer año que programamos los conciertos del Anfiteatro de Lanuza y no podemos estar más satisfechos. Era todo un reto estar a la altura del historial de un festival tan importante, pero creemos que ha merecido mucho la pena”.

A lo largo de los 17 días en los que se ha sucedido la XXVIII edición de Pirineos Sur, su directora destaca «la especial conexión del festival con la naturaleza». Begoña Puértolas tiene claro que «Pirineos Sur es un festival diferente a otras propuestas y, sin duda, el entorno en el que se desarrolla es una de sus principales señas de identidad». «Prácticamente el cien por cien de los espectáculos se celebran en entornos naturales, pero con las Experiencias en la naturaleza se ha abierto este año un formato de espectáculo que permite disfrutar de la cultura de forma diferente y una mayor conexión con el territorio», explica.

Ha sido un año en el que se ha apostado por la apertura de estilos sin perder nunca la identidad del que le ha caracterizado y se han vivido noches que van a quedar para el recuerdo. “Lo que vivimos con Andrés Calamaro y Kase. O, juntos en el escenario, va a pasar a la historia del festival. Fue algo espectacular e irrepetible. También tuvimos la suerte de ver a dos de los mejores grupos de rock de los 80; reencontrarnos con un magnífico Jorge Drexler que acabó en el agua al terminar el concierto; vivir la entrega total del público con Lee “Scratch” Perry, Third World y Green Valley; y asistir a los conciertos irrepetibles de Martirio y Chano Domínguez, homenajeando a Bola de Nieve, y la colaboración especial de Toquinho con Silvia Pérez Cruz y Javier Colina”, resume Vinadé.

Además, una de las principales apuestas de esta edición era renovar la oferta gastronómica en la carpa de Lanuza, “y el resultado ha sido inmejorable, con el restaurante lleno todos los días antes de los conciertos”, ha apuntado Vinadé.

Una año más, el público mayoritario ha sido el aragonés, fiel edición tras edición. De hecho, este año el 56% de las personas asistentes han llegado del propio territorio. Sin embargo, el mapa territorial ha estado significativamente representado con un 12% de Catalunya, un 10% de Euskal Herria, un 7% de Madrid e, incluso, más de 7.000 personas venidas desde puntos tan dispares como Andalucía, Galiza, Extremadura, Canarias o Illes Balears, entre otros. Asimismo, un 12% del total provenía fuera de las fronteras del Estado español, donde Francia sigue siendo un aliado incondicional, aunque también han llegado desde Tel-Aviv, Montreal o Berlín. Y es que, sin duda, Pirineos Sur sigue siendo la casa de todos, donde el único idioma es el sentir de la música y el sobrecogimiento del paraje.

Pirineo Sur Territorio refuerza la esencia del Festival

En torno a 28.000 personas, animadas por un clima inédito en Pirineos Sur y una programación gratuita pensada para todos los públicos, han participado en las más de 70 actividades que componían el cartel de Pirineos Sur Territorio, que se ha desarrollado durante diez días ininterrumpidos y que concluyó este domingo con el concierto de Mon Laferte.

Tal y como explica la directora del Festival, Begoña Puértolas, «la programación de Pirineos Sur Territorio responde a la esencia del festival con una programación muy variada en cuanto a ritmos y diversidad geográfica. Y es imprescindible destacar la sensibilidad del público de Sallent de Gállego, capaces de acoger con el mismo entusiasmo propuestas radicalmente diversas».

Pero además, esta nueva edición del Festival ha servido para profundizar en la relación entre la cultura y la naturaleza, con la celebración por primera vez de cuatro actuaciones en rincones en plena naturaleza y accesibles solo a pie. El Ibón de Asnos, a 2.000 metros de altura; la ermita de Santa Elena; la zona de Petrosos (Panticosa) y la explanada de la yurta en Formigal, han acogido los conciertos de Jerez Texas, Zazurca Producciones, Vegetal Jam y Rumbo Tumba. El resultado, un éxito rotundo de público y crítica.

Un camino parecido recorre desde hace ya varias ediciones el circo. La programación, que en los últimos tres años se realiza en colaboración con el proyecto transfronterizo De Mar a Mar, no solo se ha hecho un hueco fijo sino que en esta edición de Pirineos Sur ha despegado de forma definitiva. Cerca de 1.000 personas se han dado cita en cada una de las cuatro actuaciones protagonizadas por las compañías Lazuz, Mumusic Circus, La Raspa y Alodeya.

Por su parte, el corazón del festival en Sallent de Galligo ha vuelto a representarlo el espacio que conforman los Mercados del Mundo, la carpa de Acción contra el Hambre y esa suerte de plaza popular que se ha estrenado de forma casi espontánea en esta edición de Pirineos Sur, formada por La Barraca, La Tartana y La Cantina de Teatro sobre Ruedas. Un espacio que ha sido capaz de generar un público fiel a las siete payasas que han hilvanado una programación en ocasiones reivindicativa, en ocasiones didáctica; teatral o musical… pero siempre desternillante.

Un publico mayoritariamente familiar que ha respondido igualmente con gusto a la propuesta de movilización y reflexión contra el hambre que cada año concentra la carpa de Acción contra el Hambre. Allí se han sucedido diversos talleres y actividades que han colgado el cartel de completo en cada sesión. Una carpa que ha compartido espacio en esta edición con la exposición Son Cuaderno, que recoge una retrospectiva de los dibujos realizados por los dibujantes de la Asociación De Vuelta con el Cuaderno en las tres últimas ediciones del Festival y que supone un resumen gráfico de las emociones que transmite Pirineos Sur. La muestra, además, podrá verse en la sede del Museo de Dibujo Julio Gavín en Castillo de Larrés hasta el próximo 31 de diciembre.

Por este amplio zoco que representan los Mercados del Mundo, en el que se concentran más de 40 puestos diferentes, han circulado cada día miles de personas en busca de sabores propios de la gastronomía de diferentes latitudes; pero también de artesanía, ropa, bisutería y, en definitiva, recuerdos materiales con los que rememorar el espíritu de Pirineos Sur.

29 julio, 2019

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