El 8 de febrero son elecciones en Aragón y, como siempre, el voto de la clase trabajadora —mayoría social— es el que determina los resultados. Entre los análisis y promesas se desliza una realidad tozuda: quien sea que presida Aragón tras estas elecciones no irá al día siguiente a nuestro trabajo ni por ti, ni por mí. Esto que digo puede parecer de perogrullo, pero hay que tener en cuenta que las diferentes alternativas políticas se presentan como capaces de resolver nuestros problemas desde el Gobierno de Aragón. Lo cierto es que, al día siguiente, tú y yo seguiremos madrugando, …

