Las asociaciones memorialistas acogen con tibieza las ayudas de la DGA: llegan tarde y son insuficientes

Tras más de un año de la aprobación de la Ley de Memoria Democrática y con un 2019 sin ayudas, el Gobierno de Aragón ha aprobado ahora destinar 200.000 euros para proyectos de recuperación de la Memoria en Aragón, así lo recoge la Orden publicada este martes en el BOA. Sin embargo, las asociaciones memorialistas critican que el anuncio llega tarde, el plazo para presentar los proyectos es de tan solo 15 días y la cuantía está muy lejos de ser suficiente.

Martín Arnal guerrillero antifranquista, observa la exhumación de 12 de sus compañeros asesinados por fascistas en Angües. 17 Julio 2019. Foto: Pablo Ibáñez

El Departamento de Educación, Cultura y Deporte –a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural– del Gobierno de Aragón destinará un total de 200.000 euros en la convocatoria correspondiente al actual ejercicio económico para "desarrollar proyectos de investigación y difusión -producción de exposiciones, organización de jornadas, encuentros y otro tipo de actos similares, así como también para la elaboración de audiovisuales-", en los que se incluyen las acciones de localización y exhumación de fosas.

Así lo recoge la Orden publicada este martes en el Boletín Oficial de Aragón (BOA) que regula la convocatoria de ayudas, según la Ley 14/2018 de Memoria Democrática de Aragón, aprobada por las Cortes el 8 de noviembre de 2018 con un amplio consenso parlamentario. La convocatoria, que se rige por un "régimen de concurrencia competitiva", va destinada a entidades sin ánimo de lucro para la realización de actividades dirigidas a la recuperación de la memoria democrática en Aragón, periodo comprendido entre 1931 y 1978, según la Ley.

No obstante, las asociaciones memorialistas con las que ha podido hablar AraInfo, han acogido el anuncio con tibieza, crítica y cierto enfado, que viene arrastrado desde el pasado año, cuando ni siquiera salieron las ayudas, a pesar de que la Ley de Memoria fue aprobada a finales de 2018. Lo que exigen es bastante sencillo de entender: presupuestos a principios de año para que las asociaciones memorialistas puedan tener una planificación adecuada para llevar a cabo su trabajo y aumentar la partida, que queda muy lejos de ser suficiente.

"El pasado año, primer año de vigencia de la Ley de Memoria, estando con los presupuesto prorrogados, se tenía que haber sustanciado exactamente la misma cifra que el año anterior, 200.000 euros. Pero estuvimos todo el año esperando que los sacaran, a la vez que se formaba el Gobierno. Sin embargo, una vez formado el Gobierno los presupuestos no salieron y no hubo subvenciones para nadie. Tiene narices", critica Enrique Gómez, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica de Aragón (ARMHA), quien afirma que, a pesar de todo, este año "las cosas parece que han ido un poco más ligeras, pero solo un poco".

Respecto a esto, Gómez incide en que las ayudas "las sacan muy tarde, y como salen tan tarde, no sabes cuando te las van a dar y encima hay que justificar gastos antes del 15 de noviembre, todo lo que va después se queda fuera, lo cual es muy agobiante, porque a lo mejor tu tienes actos, como en nuestro caso, que íbamos a presentar el proyecto de Imagen de la Memoria de este año con el telón de fondo del campo de concentración de Gurs, que se inaugurará la exposición el 4 de noviembre, y pensábamos hacerlo con un par de actos cada semana hasta febrero de 2021".

En la misma línea se expresa Miguel Ángel Capapé, de la Asociación por la Recuperación e Investigación Contra el Olvido (ARICO): "Después de más de un año de la aprobación de la Ley, parece que ahora el Gobierno de Aragón se pone en marcha, a la pandemia se le pueden echar muchas culpas pero para poner en marcha un departamento no creo que sea tan difícil". En este sentido, incide en que "este año lo han tenido más complicado, eso es cierto, pero el pasado año no hubo pandemia y los presupuestos no salieron. Excusas pueden poner las que quieran pero ya no nos vale ninguna".

La cantidad asignada por el Gobierno de Aragón para las ayudas también es motivo de crítica. "200.000 euros se ha convertido en una cifra mantra, porque es la que aparece desde hace varios años para el tema de la memoria histórica", recuerda Enrique Gómez. Pero es que además, la Orden establece que la cuantía de las subvenciones no podrá ser inferior a 500 euros ni superior a 10.000 por proyecto, y eso en el caso de que se obtenga la máxima puntuación, 80 puntos, que se consiguen sumando los criterios de adjudicación establecidos: 1. Interés cultural del proyecto. Hasta 20 puntos; 2. Rigor presupuestario. Hasta 10 puntos; 3. Viabilidad económica. Hasta 10 puntos; 4. Viabilidad técnica de proyecto. Hasta 20 puntos; 5. Ámbito territorial de la actividad. Hasta 10 puntos; 6. Contribución de la actividad solicitada al conocimiento y difusión de la Memoria Democrática de Aragón como parte integrante del patrimonio cultural aragonés. Hasta 10 puntos. 

Miguel Ángel Capapé ahonda en esto: "Volvemos a lo de siempre. Los 10.000 euros de subvención, en el caso de que te den el 100% porque te van quitando puntos, es una vergüenza. No puedes hacer nada para una exhumación, no pasa de la investigación o de hacer un sondeo. Poco más. Con 10.000 euros se puede hacer muy poco, eso no lo han modificado, seguimos igual". Y es que las personas voluntarias de las asociaciones memorialistas hacen su trabajo de forma altruista, por un bien común. "Solo cobran los profesionales a los que llamamos para labores específicas en los trabajos de exhumación, y cobran lo que hay", no más, y suele ser más bien poco, admite Capapé.

En este sentido, el integrante de ARICO, apunta que en las ayudas de la DPZ y DPH "pueden entrar proyectos más grandes, aunque solo te dan un máximo del 80% del gasto total si te conceden la subvención al 100%. Cada cosa tiene su pega, pero por lo menos, estas ayudas, pueden pasar de los 10.000 euros y llegar a los 20.000 o 25.000 con lo que puedes hacer algún proyecto más completo".

De hecho, las exhumaciones que ha venido haciendo ARICO en los últimos años, por ejemplo, la de 12 vecinos de Angües asesinados por el fascismo a principios de 1937 y enterrados en el cementerio de Las Mártires de Uesca, fue gracias a las ayudas de la DPH. "Lo de la DGA es una vergüenza, tratándose del Gobierno de Aragón debería de abanderar la recuperación de la memoria poniendo más recursos", denuncia Capapé.

Tanto la DPH como la DPZ han ido más adelantadas y "hace tiempo que se han podido presentar los proyectos y con más calma", apunta Gómez. La DPH lanzó su línea de ayudas para las asociaciones memorialistas el pasado 29 de enero, con una dotación de 126.000 euros y un amplio plazo para presentar los proyectos -1 de noviembre-. Estas ayudas están dirigidas para actividades que deben realizarse desde el 1 de enero hasta el 31 de octubre de 2020, es decir, casi todo el año.

Por su parte, la DPZ publicó las ayudas el 12 de marzo que, aunque estuvieron paralizados los plazos administrativos durante dos meses y medio a causa de la pandemia de COVID-19, se reabrieron el pasado 1 de junio con plazo hasta el día 16 del mismo mes. La dotación de la Diputación de Zaragoza es de 150.000 euros, e incluye financiación tanto para exhumaciones e identificaciones como para iniciativas que se impulsen para "la reparación moral de las víctimas o para la difusión de la memoria histórica", y también para las asociaciones que "buscan la verdad sobre los niños robados".

En total, las ayudas de ambas diputaciones ascienden a 276.000 euros, un 28% más que las del Gobierno de Aragón. Eso sí, el proyecto de cada solicitante podrá ser subvencionado, si se ajusta a los requisitos, con hasta un 80% del presupuesto total de cada diputación.

Otra crítica en la que coinciden las asociaciones memorialistas son los plazos para presentar los proyectos en la DGA: tan sólo 15 días hábiles desde la publicación de la convocatoria en el BOA. "15 días para presentar el proyecto, y luego esperar a que te avisen si te lo han aprobado o no, en el mejor de los casos antes de vacaciones o en plenas vacaciones", lamenta el presidente de ARMHA, Enrique Gómez para añadir, con ironía: "Aunque algo ha mejorado. Hace dos años, lo publicaron en el BOA un viernes y había que presentar los proyectos el lunes. Ya no una semana ni 15 días, un fin de semana, y mucha gente tuvo que renunciar a los proyectos porque era imposibles justificarlo en ese breve tiempo".

Preguntado a Capapé qué haría falta para que hubiera una apuesta decidida del Gobierno de Aragón con la recuperación de la memoria, el integrante de ARICO lo tiene claro: "Aumentar el presupuesto y sacarlo a primeros de año, para que podamos empezar a trabajar a principios de año. Es lo que hemos hablado siempre: si te aprueban el proyecto en octubre ¿Cuándo pretenden que empecemos a trabajar? Porque depende de lo que vayas a hacer no te puedes liar la manta a la cabeza y empezar a hacer un proyecto sin saber si te lo van a aprobar o no, porque luego te lo tienes que comer tú".

Otro gran problema al que se enfrentan las asociaciones memorialistas es el tiempo, especialmente asociaciones como ARICO que trabajan con familiares de víctimas del franquismo. "Con la DPH llevamos trabajando cinco años en Uesca. No podemos hacer un proyecto en 5 o 6 años, y tampoco son proyectos exageradísimos, son 17 restos los que hemos exhumado y todavía están sin enterrar, esperamos que este año podamos, con las ayudas de la Diputación, pero en este tiempo ya se ha muerto más un familiar. Es una verdadera pena. Es lamentable que tengamos que seguir así todavía", concluye Capapé.

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