La ciudad que presume del Bosque de los Zaragozanos sigue talando árboles

En la acequia de las Abdulas, en la calle Arzobispo Morcillo, junto a la parcelación Salduba, se están cortando álamos de más de diez metros de altura

árboles cortados
Foto: ANSAR.

La Asociación Naturalista de Aragón ANSAR denuncia la tala de arboles que se está realizando en la acequia de las Abdulas muy cerca del Parque Grande, en la calle Arzobispo Morcillo, junto a la parcelación Salduba, donde se están cortando álamos de más de diez metros de altura.

Las acequias además de constituir un patrimonio cultural deberían constituir parte de la Infraestructura Verde de Zaragoza y aprovechar el agua que por ellas circula como espacio verde que amortiguase las olas de calor, sin embargo desde esta organización ecologista aseguran que “el Ayuntamiento de Zaragoza parece ignorar la importancia de esta acequia y el arbolado que en sus orillas albergaba, como lo demuestra las decenas de arboles de gran envergadura que están talando”.

“Después del destrozo del paseo de Sagasta, con la eliminación de la vegetación de sus parterres, nada nos sorprende”, añaden. El Proyecto del Bosque de los Zaragozanos llama a apadrinar los arboles que se van a plantar en el espacio periurbano pero para ANSAR esto se contradice con la práctica de tala de arboles y arbustos que se pueden encontrar cada día en la ciudad.

A ello se añade el resultado de la remodelación de las calles que se están inaugurando donde se desaprovecha la oportunidad de plantar arboles que amortigüen las olas de calor y el resultado son calles en las que prima el cemento excepto alguna pequeña zona con arbustos y algún árbol ornamental que no va a proporcionar la sombra necesaria. En opinión de ANSAR la ciudad debería ser el objetivo prioritario de plantación de arboles y no de su eliminación.

Árboles y acequias históricas

La acequia de las Abdulas es una de las acequias históricas, que desde el Parque Grande y atravesando toda la ciudad, llega hasta la huerta de Las Fuentes. Su nacimiento se enmarca en una toma que hay junto al colegio de Marianistas del Canal Imperial, a la altura de un antiguo molino. Atraviesa el Parque de Labordeta y pasa por la calle Arzobispo Morcillo de forma subterránea y aparece en doscientos metros al aire en la parte posterior de la parcelación Salduba. Posteriormente pasa por la calle Doctor Alcay y plaza Diego Velázquez.

En su giro al paseo Sagasta, cuentan vecinos que cuando la acequia llevaba caudales más amplios, llegaba a inundar los sótanos de la casa chaflán de Diego Velázquez junto a paseo Sagasta. Sus aguas históricamente desde los inicios del siglo pasado, ya giraban al Camino de las Torres cuando en su esquina con Sagasta se encontraba la antigua fábrica de acumuladores Tudor.

Un patrimonio para conocer y proteger

Las monjas octogenarias del convento de las Siervas de María situado en Sagasta enfrente del Centro de Salud, utilizaban sus aguas para regar sus jardines que en otros tiempos eran una fértil huerta, en la actualidad se tienen que desplazar unos doscientos metros para dar paso a una llave de salida de agua en esa misma esquina de paseo Sagasta con Camino de las Torres.

La acequia de las Abdulas recorre todo el Camino de las Torres de forma subterránea después de recibir los aportes de caudales de la acequia del Ontonar a la altura de la calle José Pellicer. Esta última acequia nos viene de lo alto de barrio de San José después de cruzar el Parque de la Memoria al exterior, cruzar la avenida de San José por el Colegio de Maria Auxiliadora donde en su interior es visible la acequia, cruza la fábrica de cervezas de La Zaragozana y se alarga por la calle José Pellicer donde surte de agua a la fuente de los Calderos.

A la altura del Colegio de los Agustinos, la acequia de las Abdulas reciben nombre de Acequia Mayor de San José y aún se pueden ver vestigios a la altura de la gasolinera contigua al parque de Bruil y después de atravesar parte del barrio de las Fuentes encontrar signos de su permanencia al final del paseo Echegaray, para seguir alimentando la Huerta de las Fuentes que “como todos conocemos, hoy es un monocultivo de alfalfa en su noventa por ciento”, concluyen desde ANSAR.

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