Siguiendo la táctica de su admirado Donald Trump, que durante el último mes, cada noche antes de acostarse, asegura en su red social que “Irán ha sido derrotado, he ganado la guerra y ahora nos vamos a forrar aún más con su petróleo”, el presidente en Aragón del PP, Jorge Azcón afirma día sin otro que “la crisis se ha cerrado”, pero como a Trump la terca realidad le desmiente.
La crisis política desatada por el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, tras incorporar al presidente del Partido Aragonés (PAR), Alberto Izquierdo, como asesor de su gabinete continúa lejos de resolverse. Pese a los intentos de las direcciones del Partido Popular y del PAR en nuestro país por trasladar una imagen de normalidad y dar por cerrada la polémica, las consecuencias del movimiento siguen extendiéndose por ambas organizaciones y amenazan con provocar nuevos cambios en el mapa político aragonés.
A las críticas y amenazas de dimisión conocidas durante los últimos días en distintos territorios se suma ahora una baja de peso dentro del PP en Aragón. Francisco Javier Artajona, coordinador territorial de grupos institucionales de la formación y uno de los cargos de más larga trayectoria interna, ha formalizado su salida del partido tras tres décadas de militancia. Según ha trascendido, Artajona presentó su renuncia en pleno conflicto interno provocado por los nombramientos impulsados por Azcón y rechazó además una ‘recolocación’ como asesor del grupo parlamentario popular en las Cortes de Aragón.
Su marcha se produce apenas unos días después de que más de setenta cargos y representantes municipales del PP de Teruel expresaran públicamente su malestar por la incorporación de Izquierdo al entorno del presidente aragonés, una rebelión interna que obligó a la dirección popular a abrir contactos para intentar contener el descontento.
Un cierre en falso: “¿Qué le debe Azcón a Izquierdo?”
Lejos de haberse reconducido, diversas fuentes de ambas formaciones consideran que la crisis permanece abierta. De hecho, responsables municipales sostienen que las conversaciones mantenidas durante los últimos días únicamente han servido para rebajar temporalmente la tensión pública, pero no para resolver el conflicto político de fondo.
La principal preocupación se sitúa ahora en el ámbito municipal. Alcaldes y cargos locales vinculados tanto al PP como al PAR estarían estudiando diferentes escenarios de cara a los próximos meses, incluyendo posibles cambios de adscripción política y movimientos organizativos que podrían afectar a candidaturas de cara a las elecciones municipales de 2027. Algunos responsables locales consideran que “esto no ha acabado” y creen que las consecuencias del ‘acuerdo’ con Izquierdo impuesto por Azcón “todavía están por desarrollarse”.
La situación resulta especialmente delicada para el PAR, una formación que arrastra desde hace años una profunda crisis orgánica, varias escisiones y una continua pérdida de representación institucional. El nombramiento de Izquierdo en el entorno directo del presidente aragonés ha sido interpretado por parte de la militancia y de antiguos dirigentes como una operación que acelera el proceso de integración de sectores del aragonesismo conservador dentro de la estructura del españolismo del PP. Un análisis que comparten algunos de los sectores críticos que durante los últimos años han abandonado el partido o han impulsado proyectos políticos alternativos.
Por todo ello, las especulaciones se han disparado, porque ni las bases del PP, ni las del PAR, entienden porque Azcón se ha empecinado y enrocado con la colocación a dedo y protección a ultranza de Izquierdo (vivir solo de la agricultura en Gúdar debe ser muy duro, y como en tantos otros pequeños municipios aragoneses no cobra por su cargo de alcalde), hasta el punto de preguntarse “¿qué le debe Azcón a Izquierdo?”, y las repuestas, y especulaciones ante la falta de información de las direcciones de ambos partidos a sus militantes y dirigentes locales, llegan al punto de hacer referencia a Juan Forcén.
Juan Forcén es vecino y amigo de Jorge Azcón, lo mismo disfrutan juntos de un buen concierto, que comparten alegría por las adjudicaciones que las administraciones gobernadas por el PP otorgan a las empresas de Forcén, que diseñan la estrategia económica y deportiva del Real Zaragoza. Las barbacoas dominicales de estos dos buenos amigos deberían retransmitirse en Aragón TV, por ejemplo entre corrida y corrida de toros madrileña, por puro interés público.
Pero además de amigo de Azcón, Juan Forcén es hijo de Isabelo Forcén, ya fallecido. Forcén padre fue fundador y destacado dirigente del PAR, y se hizo famoso hace años por el pelotazo urbanístico conocido como “la salchicha del Actur”, en la actualidad uno de los centros comerciales más importantes de la capital del país. Y las bases tanto del PAR como del PP especulan con una posible ‘mediación’ de Juan Forcén con Azcón para la ‘colocación’ de Alberto Izquierdo (con un sueldazo) en el gabinete del presidente.
Silencio oficial y malestar en las bases
Mientras tanto, la dirección aragonesa del PP mantiene una estrategia de contención comunicativa. Tras las primeras reacciones de rechazo conocidas en Teruel y otros territorios, el partido ha evitado alimentar el debate interno y ha tratado de proyectar una imagen de unidad alrededor del liderazgo de Azcón. Sin embargo, la dimisión de Artajona y la persistencia de las críticas evidencian que el malestar no ha desaparecido, y mientras Azcón no de explicaciones claras de su decisión, las especulaciones entre sus militantes siguen disparadas.
Las tensiones también llegan en un momento especialmente sensible para los populares aragoneses, inmersos en procesos internos de reorganización territorial y en vísperas de distintos congresos territoriales. La dirección aragonesa pretende cerrar filas en torno al presidente Azcón, pero las discrepancias surgidas por los nombramientos siguen aflorando en diferentes comarcas y municipios.
Azcón provoca una crisis de partido que afecta a su gobierno
El presidente Jorge Azcón no está teniendo un comienzo de legislatura plácido. A los reveses judiciales contra su estrategia de privatización de la Educación pública, con huelgas en sectores esenciales como Sanidad o Limpieza, asumiendo la racista e ilegal ‘prioridad nacional’, que no sabe si es arraigo, si los españoles primero, o las aragonesas después, y que ha suscitado las críticas hasta del Papa de Roma, o al fiasco de su Romareda mundialista, se suman errores de principiante para alguien que lleva toda la vida viviendo de un sueldo publico y de la política profesional. Pues el nombramiento de Izquierdo tiene también una importante derivada en su acción de gobierno.
Con su decisión Azcón ha colocado ‘el mejor talento’ en el núcleo de su gobierno. El mejor talento para insultar, pues es importante recordar que su vicepresidente primero, Alejandro Nolasco, calificaba a su nuevo asesor, Alberto Izquierdo, como “sicario de Forestalia” o responsable de una “agencia cutre de colocación”. Por su parte, el PAR define a los de Vox como “antiaragoneses, centralistas y contrarios al autogobierno aragonés”.
El Gobierno de Aragón que Jorge Azcón está configurando con base en la coalición trumpista, no parece contar con las mejores profesionales aragonesas y tendrá que gobernar mediando entre el exaragonesista Izquierdo, “sicario de Forestalia”, y un vicepresidente, Nolasco, que afirma que “las autonomías son una basura y vamos a reventarlas desde dentro”.




