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Imponer la calma… bombardeando

Las elecciones parlamentarias israelíes se celebrarán, según lo previsto, el 9 de abril. La franja de Gaza, estos días bombardeada, siempre ha sido una importante carta a barajar durante la campaña electoral israelí. La situación en la región de oriente medio se convulsiona cada vez más por las políticas de Trump y Netanyahu.
| 27 marzo, 2019 11.03
Imponer la calma… bombardeando
Foto: @UNHumanRights

Tanto Benjamín Netanyahu, actual primer ministro israelí, como su adversario en los próximos comicios israelíes el 9 de abril, Benny Gantz, venden a la población israelí humo. Humo de bombardeos sobre Gaza. De este modo continúa el juego del miedo: “si me votas, no habrá ataques de Hamas”. O, nivel regional: “si me votas, yo terminaré con Irán”.

Centrándonos en lo que está ocurriendo en la franja de Gaza desde el lunes, vemos un panorama desalentador. Es la mayor escalada de violencia desde la operación militar israelí Margen Protector de 2014. Los acontecimientos se han desarrollado gradualmente, pero cabe apuntar que la causa por la que el Ejército israelí ha sacado a pasear sus drones de ataque y cazas es imponer la calma sobre Gaza. ¿Cómo se impone la calma bombardeando?

Dos noches de infierno, decenas de personas sin hogar en Gaza

Entre el lunes 25 y el miércoles 27 de marzo las fuerzas israelíes han bombardeado docenas de “objetivos militares” a lo largo de toda la franja de Gaza. Hablamos de bombardear un lugar densamente poblado. Con 365 km2 y dos millones de habitantes, hay 5.479 personas por kilómetro cuadrado, en comparación con los 27 que hay en Ejea de los Caballeros, o los 679 de la ciudad de Zaragoza. De ahí que el Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR, en sus siglas en inglés) haya denominado los ataques israelíes como “castigo colectivo”.

De acuerdo con la documentación de los trabajadores de campo del PCHR, los bombardeos de los aviones de combate israelíes incluyen “edificios residenciales e instalaciones civiles, bajo el pretexto de tener oficinas de servicios de seguridad debajo o cerca de ellos”.

El portavoz del ministerio de Salud en la franja de Gaza, Ashraf al-Qidra, señala que el lunes hubo 7 palestinos heridos tratados en los hospitales de diferentes puntos de la franja.

En la tarde del lunes, niñas y niños palestinos fueron desalojados de las escuelas para que volvieran a casa lo antes posible ante el estado de alarma que decretaron las autoridades gazatíes. Los hospitales, desde entonces, están en máxima alerta.

Durante y después de los bombardeos, docenas de civiles tuvieron que dejar sus casas forzosamente,- cuentan desde el PCHR.- Quedándose a la intemperie de la fría noche. Trece familias de 70 miembros con 44 menores y 14 mujeres se quedaron sin hogar”.

A parte de los objetivos militares israelíes, sitios de entrenamiento militar o instalaciones de las milicias palestinas, y de las bombas que cayeron en zona agrícola, hubo varios lugares civiles bombardeados el lunes. Veintinueve personas se encontraban en sus casas en el edificio al-Ghazali, en pleno centro de la ciudad de Gaza, cuando fue alcanzado por cinco misiles de drones israelíes. La inteligencia israelí llamó al dueño del edificio, increpándole a evacuarlo ipso facto. Posteriormente, fue objetivo de los cazas israelíes que lo derribaron.

Familias con diecinueve menores que vivían en ese edificio tuvieron que ser atendidas al quedar desplazadas y sin hogar, perdiendo todas sus pertenencias esa mismo noche. Esos momentos recordaron a la traumática operación israelí de 2014 en la cual el Ejército del Aire israelí mató a familias enteras en sus casas.

Lo mismo ocurrió con el edificio Hassuna, con ocho apartamentos residenciales en la ciudad de Gaza. Las casas colindantes con la oficina del líder del buró político de HAMAS, Ismail Haniye, que también fue bombardeada, sufrieron destrozos severos, así como botes y utensilios de pescadores en el puerto de Gaza, también atacado.

Desde el PCHR enfatizamos que los continuos ataques israelíes contra áreas residenciales pobladas y el uso de armamento como represalia, constituyen graves violaciones de la Cuarta Convención de Ginebra, equivalentes a crímenes de guerra”, recuerda la organización de derechos humanos con sede en Gaza.

La segunda noche de bombardeos, el martes 26 de marzo, se centró en sitios pertenecientes a las milicias. Las autoridades israelíes advierten que los ataques pueden seguir, siendo estos la “respuesta” a cohetes lanzados desde la franja de Gaza contra Israel. Al menos uno de ellos golpeó una casa civil dejando siete personas heridas.

Sin respeto a la ONU

Los bombardeos sobre Gaza son un mensaje a HAMAS, la facción islamista que gobierna la franja desde las elecciones palestinas de 2006. Para las autoridades israelíes, HAMAS es responsable de las protestas que se repiten cada viernes desde el 30 de marzo, día de la Tierra palestina, de 2018 y cada noche desde hace semanas bajo la llamada a los jóvenes de “perturbaciones nocturnas” contra los soldados israelíes.

Aunque se trate de protestas populares con civiles desarmados, las fuerzas israelíes han matado ya a 196 manifestantes, entre ellas 8 personas con necesidades especiales, tres paramédicos que asistían a gente herida y dos periodistas que cubrían las protestas. Más de 15.200 personas han resultado heridas, incluyendo más de 3.300 menores, 177 paramédicos y 154 periodistas.

El Centro Al-Mezan para los Derechos Humanos recuerda que las protestas contra la ocupación israelí son “un derecho de libre expresión y un derecho fundamental que debe respetarse”.

La más reciente llamada de atención a Israel ha llegado de las propias Naciones Unidas donde la comisión independiente creada para investigar la reacción del Ejército y las autoridades israelíes ante las marchas del retorno llegó a la conclusión de que los ataques podrían constituir “crímenes de guerra o contra la humanidad”.

Los recientes bombardeos, que aún no han dejado retornar a niñas y niños palestinos a la rutina del colegio, ocurrían al compás de un quebrantamiento del consenso internacional con respecto a los Altos del Golán sirios, ocupados por Israel en 1967. Trump firmaba, en presencia de Netanyahu y la comitiva de la administración estadounidense pro israelí, el reconocimiento de la soberanía israelí sobre el Golán. Un hecho cuyo precedente es el traslado de la Embajada estadounidense de la capital israelí Tel Aviv a Jerusalén, nombrando esta ciudad santa dividida entre zona palestina ocupada y zona israelí, como territorio completamente israelí.

El apoyo de Trump a Netanyahu es incondicional, sobre todo ahora que llegan las elecciones y que el primer ministro israelí está envuelto en un caso por corrupción.

Netanyahu mantiene a la espera a los dos millones de personas que habitan en la franja de Gaza. ¿Decidirá seguir adelante y lanzar una operación mayor o retirará de la Línea Verde con Gaza la infantería desplegada?

27 marzo, 2019

Autor/Autora

Licenciada en Periodismo. Especializada en Seguridad en Mediterráneo y Oriente Medio. @itxaP


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