Desde la Asociación Río Aragón señalan que “en lo referente al recrecimiento de Yesa, hasta el presidente de Aragón, Jorge Azcon -PP-, ha tenido que pedir ‘una reflexión profunda al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, sobre el estado y los retrasos de la obra’, o el propio Vox recientemente pidió, en un pleno de la comarca de Chacetania, que ‘en el régimen de explotación de un futuro Yesa recrecido, se excluyan expresamente posibles desembalses rápidos’, es decir, hasta las opciones más recalcitrantes del pantanismo anclado en el siglo pasado reconocen que con el recrecimiento de Yesa algo grave pasa y que no es certidumbre a futuro lo que se derivaría de su construcción”.
Tras cientos de millones en hormigón e incluso demolición de viviendas, las laderas del embalse de Yesa “se siguen moviendo”
Después de 24 años desde que se puso la primera piedra, el presupuesto se ha multiplicado casi por cinco y lo que era un plazo de ejecución de conco años en 2001 es ahora volver a la casilla de salida con unos nuevos 54 meses. “Tras invertir cientos de millones no previstos y demolidas 102 viviendas las laderas se siguen moviendo, la opacidad y falta de rigor de la CHE resulta palmaria y las nuevas realidades asociadas a Danas o nuevos fenómenos, consecuencia del cambio climático, han dejado obsoletas normas de seguridad establecidas para un tiempo pasado”, recalcan desde la Asociación Río Aragón contra el recrecimiento del embalse de Yesa-COAGRET.
“A día de hoy (más allá de consideraciones sociales, económicas o medio ambientales) la inseguridad asociada al recrecimiento de Yesa es una realidad contrastada, tanto como la falsedad de los reiterados anuncios de estabilidad definitiva para las laderas del embalse”, enfatizan desde la entidad social, y añaden que “por ello, sólo hay dos escenarios para el futuro del recrecimiento de Yesa. El primero es continuar con la política, aplicada hasta la fecha, de negar la mayor y seguir en una huida hacia adelante irreflexiva e impulsada por algunos intereses particulares concretos. La otra, ponerse a pensar en serio ¿qué está ocurriendo con el recrecimiento de Yesa? y como consecuencia ir más allá de una reflexión y articular una verdadera auditoria o comisión parlamentaria que tenga como faro la búsqueda de la seguridad, la racionalidad en la gestión hídrica y el verdadero interés general”.
¿Vigilancia extrema y constante bajo mera observación como medidas de seguridad?
Recuerdan desde la Asociación Río Aragón que estamos ante “una obra de la que el informe del Colegio de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, que debería haber sido definitivo, sólo se atreve a afirmar que ‘cree’ que será segura. Eso sí, resultando necesario una ‘vigilancia extrema y constante’ durante la explotación, sobre todo en momentos de embalse y desembalse. Además, los problemas sobrevenidos se resolverán con el ‘método observacional’ o lo que es lo mismo por ensayo y error como se viene haciendo en el último cuarto de siglo. Todo ello resulta inaceptable, más habiendo pueblos por debajo de cota de embalse o aguas abajo de aliviaderos que se movieron en el pasado”.
“Cuando en 2007 ó 2012 se produjeron los graves episodios de deslizamientos en las obras de recrecimiento de Yesa hubiera sido deseable hacer un parón y reflexionar en serio sobre los problemas del proyecto que se estaba llevando adelante, ahora no solo es deseable, es absolutamente necesario, si no queremos asistir a un fracaso anunciado, que podría terminar costando vidas”, explican desde Río Aragón.
“La resolución del modificado nº 4, pendiente de aprobación, podría ser el momento de la valentía política para certificar la inviabilidad, desde la racionalidad y seguridad, del recrecimiento de Yesa. Se trataría de una retirada estratégica, que nunca debiera ser considerada una derrota de nadie, sino como una prueba de inteligencia colectiva que busca dotar de seguridad y bienestar a las comunidades aguas abajo de la presa”, concluyen desde la Asociación Río Aragón contra el recrecimiento del embalse de Yesa-COAGRET.

Azcón mantiene a la DGA anclada al ‘pantanismo’ más caduco, derrochador, populista y antisocial
Pese a todo lo expresado anteriormente, el presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón -PP-, como ya hiciera su antecesor Javier Lambán -PSOE-, ancla la estrategia de futuro de las políticas hidráulicas en Aragón al desarrollismo depredador más antisocial y anticientífico, así lo volvió a confirmar en unas declaraciones este pasado martes en la inauguración de la Feria SMAGUA de Zaragoza.
Azcón reclamó “que las obras hidráulicas pendientes en Aragón, y en especial las recogidas en el Pacto del Agua, recuperen el ritmo que deberían tener”. “Hoy hay proyectos de embalses de infraestructuras hidráulicas que en Aragón no llevan, ni con mucho, el ritmo que requerirían. Yesa lleva años paralizado sin que se apruebe una modificación extraordinariamente necesaria, Mularroya tiene la obra acabada, pero pendiente de unas obras para desviar un oleoducto, y, finalmente, Almudévar, otra obra fundamental para el regadío y que, pese a estar acabada, no se han hecho los trámites eléctricos para que se pueda iniciar el llenado”, enumeró el presidente Azcón, obviando intencionadamente los graves problemas económicos, judiciales, de seguridad, sociales y ambientales que las tres obras mencionadas padecen.
Sobre el recrecimiento de Yesa ya hemos recordado en este artículo, y en nuestro especial informativo, lo más grave y urgente, los cientos de millones en hormigón y los graves problemas de seguridad para las poblaciones aguas abajo de la presa. Pero Azcón mantiene que hay que acabar las obras, algún año, y obvia sus preocupantes problemas.
Sobre Mularroya también ‘saca pecho’ y pide aún más dinero, pero olvida que se trata de un pantano ilegal que seca manantiales, acuíferos y ríos en una de las comarcas aragonesas que más sufre la despoblación. Olvida que, pese a la última sentencia judicial (pendiente de recurso), las administraciones públicas (aragonesas y españolas) han sorteado cuantas sentencias judiciales firmes anulaban el proyecto y exigían la paralización definitiva de la construcción del pantano de Mularroya y su trasvase entre ríos.
Y, finalmente, respecto al otro proyecto que nombra Azcón, el embalse de Almudévar, también lo usa en su guerra hispano-madrileña contra el gobierno de Sánchez, pero una vez más, olvida que el proyecto, que tiene como objetivo seguir detrayendo caudales de los ríos Galligo y Cinca para Riegos del Altoaragón, la zona regable más grande de Europa, acarrea importantes afecciones en las estepas monegrinas, únicas a nivel continental y la zona de mayor biodiversidad conocida de Europa occidental, y que está en proceso judicial al considerase en “en claro fraude de ley”.
Además, lo que tampoco explica Jorge Azcón, es que el agua embalsada en estos polémicos proyectos de pantanos, y otros similares, algunos recogidos en el caducado Pacto del Agua, ya no tendrán como destino principal el riego agrícola o el agua de boca para las poblaciones aragonesas, si no que su prioridad pasará ahora a ser la de suministrar agua para las ingentes necesidades de los Centros de datos que anuncia a ‘golpe de propaganda institucional’ pagada a los medios afines. Azcón es pues, un digno alumno de Lambán, que supera al maestro y certifica que condena a Aragón a ser ‘tierra de sacrificio’ a mayor gloria de las cuentas de resultados y las billeteras de los oligarcas europeos.

