Síle Darragh: "El compañerismo entre las presas y el humor nos mantuvieron unidas y vivas"

En "John Lennon ha muerto", libro recientemente editado en castellano por Txalaparta, la expresa política Sile Darragh nos sumerge en un relato conmovedor, en unos tiempos difíciles, pero con ese sentido del humor tan irlandés, para sacar a la luz las luchas protagonizadas por las mujeres republicanas en la cárcel de Armagh. "Debemos contar nuestras propias historias y no dejar que caigan en manos de revisionistas", subraya la autora en esta entrevista.

31 octubre, 2024. 07:00
Síle Darragh con su libro "John Lennon ha muerto" en la presentación en Zaragoza | Foto: Iker G. Izagirre (AraInfo)

La cárcel de Armagh, en la provincia del Ulster –cuyos seis de sus nueve condados siguen bajo autoridad británica– fue la única prisión para mujeres en el norte de Irlanda durante el conflicto. Allí, las 32 presas republicanas participaron desde 1978, y durante más de dos años, en la "protesta sucia", o "protesta de no lavado", la continuación de la "protesta de la manta", para exigir la restitución del estatus político que les había sido retirado por el Gobierno británico en 1976. El 1 de diciembre 1980, tres de ellas se unieron a la primera huelga de hambre. Síle Darragh, nacida en Belfast en 1958, fue protagonista de las protestas y oficial al mando de esas presas entre las huelgas de 1980 y 1981. En 2011 relató su experiencia en un libro con el irónico título "John Lennon's Dead", rememorando una anécdota vivida durante su encierro. Gracias a la editorial Txalaparta, y la traducción de Enrique Alda, en septiembre de este año fue publicado por primera vez en castellano ("John Lennon ha muerto"), con prólogos de Rita O'Hare y Gerry Adams.

Desde muy joven, Darragh conoció en primera persona el sectarismo en todos los aspectos de su vida, incluidos los ataques de los paramilitares lealistas a su comunidad, la discriminación en el empleo y ser testigo del trato que el Estado británico daba a la comunidad republicana en los seis condados ocupados del noreste de Irlanda. Todo ello contribuyó a su concienciación política y al deseo de ver el fin de esa discriminación y la reunificación de su país. Estos siguen siendo sus objetivos. Por eso continúa trabajando a través del único partido político que agrupa toda la isla, el Sinn Féin, y es integrante del Bobby Sands Trust.

Darragh estuvo en Zaragoza el pasado 3 de octubre para presentar su libro, arropada por Enrique Alda y Pedro Santisteve, abogado y activista. Precisamente el mismo día en el que se cumplían 43 años del final de la segunda huelga de hambre, la de 1981, iniciada meses atrás por decenas de presos políticos republicanos irlandeses en la cárcel de Maze, conocida como Long Kesh o H-Blocks (Bloques H). En aquella larga protesta, murieron diez de esos jóvenes. Aquello sacudió a las comunidades republicanas irlandesas, y también al mundo. Una lucha que cambió para siempre el destino de Irlanda. Hoy Darragh, gracias a "John Lennon ha muerto", mantiene vivo el legado de esa generación. Y sobre todo, visibiliza el papel que desempeñaron las mujeres presas en las cárceles británicas. Mujeres que entraron como desconocidas y salieron siendo amigas para toda la vida. "Un acto de justicia feminista dentro de la memoria democrática", como dijo Santisteve en la presentación.

Se ha escrito que "John Lennon ha muerto" es un relato que faltaba, visibiliza el papel de la mujer en el movimiento republicano irlandés algo que no fue suficientemente reconocido ni registrado en el pasado. ¿Qué tal ha sido la acogida?

Creo que la aceptación es buena. Cuando salió en 2011 (en su primera versión en inglés, "John Lennon's Dead"), mucha gente lo compró enseguida. La gente lo sigue comprando hoy en día por recomendación de otras personas que lo han leído. Es un libro bien recibido porque eran pocas las personas que conocían la situación que narra.

Estuviste a punto de no publicarlo… ¿Qué te motivó a hacerlo 30 años después de los hechos históricos que narras?

Durante la primera y la segunda huelga de hambre saqué de contrabando varias cartas personales de la cárcel de Armagh, que me guardaron unos amigos en Chicago. Cuando me las devolvieron diez años más tarde, en 1991, los recuerdos que despertaron revivieron aquel episodio en toda su crudeza. Eran más como mis memorias, no tenía intención de que se publicaran. En 2010 le envié el manuscrito a un amigo para que lo leyera y él a su vez se lo comentó a otra persona. Esta fue quien me animó a publicarlo. “Por favor tienes que publicarlo”, me dijo.

En el libro explicas que tu "trayecto hacia el IRA comenzó muy pronto", con 13 años. Las presas de Armagh erais muy jóvenes, tú aún no habías cumplido los 19, pero estabais muy comprometidas. Habláis de una "gran camaradería". ¿Fue fundamental para sobrellevar la cárcel?

La camaradería era al cien por cien. Fue muy necesaria en la cárcel. Nos mantuvo unidas.

El paso por la cárcel deja una gran cicatriz. A pesar de la dureza del relato, también hay sitio para el humor…

Fue una época muy dura y el humor nos mantuvo vivas. Había mujeres en la cárcel que eran inocentes de los cargos que se les imputaban pero habían sido forzadas a firmar confesiones bajo coacción. Esa camaradería, el compañerismo, y ese humor nos ayudaron a seguir unidas. Incluso hasta el día de hoy porque las mujeres que estuvimos en Armagh seguimos manteniendo la amistad. Nos reunimos de vez en cuando, pero no hablamos de los malos tiempos en la cárcel. Recordamos los escasos buenos ratos que pasamos juntas, las anécdotas divertidas y las pocas pequeñas victorias que conseguimos contra el régimen.

Prisioneras republicanas en la cárcel de Armagh. Fila de atrás: Mairéad Farrell –a quien el Ejército británico mató en Gibraltar en 1988– y Síle Darragh. Primera fila: Eileen Morgan y Sinéad Moore | Foto: Patricia Craig

"No quisimos ir a la 'protesta sucia', nos vimos obligadas por las autoridades británicas"

Cuentas que había gente, incluso de vuestra comunidad, que no entendía el porqué de la “protesta sucia” para conseguir el estatus de presos y presas políticas. ¿Crees que este libro ayuda a entender mejor los motivos que os llevaron a realizarla?

Creo que sí. Cuando estás en la cárcel tienes muy pocos medios de protesta. Las mujeres de Armagh no quisimos ir a la “protesta sucia”, nos vimos obligadas a esa situación por las autoridades británicas. Solo había dos formas de hacer frente a la situación. O aceptábamos lo que nos estaban imponiendo, renunciar a nuestras creencias como republicanos e ir a las alas de la cárcel donde estaban las presas comunes, o te resistes y haces frente a eso. Y eso fue lo que elegimos todas las presas republicanas, iniciar la protesta para defender lo que creíamos. Esa fue la decisión. Y cada una de esas mujeres tomó la misma decisión.

“La sangre menstrual de las paredes de Armagh apesta, ¿nos tapamos la nariz?”. ¿Hasta qué punto ayudó este artículo de Nell McCafferty publicado en el Irish Times tras ver cómo malvivías en la cárcel?

El artículo de Nell McCafferty tuvo un alcance masivo, fue una gran ayuda. El Irish Times es un periódico con un tipo de lectores a los que jamás habríamos llegado. Y así pudieron conocer nuestra historia.

Y llegaron las huelgas de hambre de 1980 y 1981. A 40 años vista, ¿Qué aprendizajes dejaron?

Creo que el movimiento republicano aprendió mucho de esas huelgas, y especialmente cuando Bobby Sands y Kieran Doherty (presos republicanos en los Bloques H, en Long Kesh, que murieron durante la huelga de 1981) fueron elegidos miembros del Parlamento británico. Miles de personas en Irlanda salieron a la calle en defensa de los huelguistas y de las personas que estábamos en la cárcel, mientras el gobierno británico nos decía que no teníamos ningún apoyo en el exterior. Y hoy en día, el Sinn Fein es el partido más votado en los seis condados. Es un giro completo de lo que sucedía cuando yo estaba en Armagh.

Pedro Santisteve, Enrique Alda y Síle Darragh | Foto: Iker G. Izagirre (AraInfo)

"La comunidad fue la columna vertebral de un movimiento republicano fuerte"

¿Subestimó el gobierno británico vuestra voluntad de resistencia?

Totalmente. El gobierno británico y sus apoderados. Y la administración en la prisión. Todos ellos subestimaron lo que el movimiento republicano irlandés y los nacionalistas representaban, lo que éramos capaces de hacer. Pensaron que quebrando la voluntad de los presos y las presas ganarían. Pero la realidad era que no solamente éramos las presas y los presos los que resistíamos. Eran nuestras familias, nuestras comunidades, nuestros vecinos. Eso es lo que subestimaron.

¿Cuándo llegasteis a ser conscientes las presas y presos de que tenías ese apoyo en el exterior y qué importancia tuvieron los comités que se crearon?

Los republicanos ya sabían del apoyo antes de que cualquiera de ellos fuera a la cárcel. Sin la comunidad, el republicanismo no podría haber sobrevivido. La comunidad fue la columna vertebral de un movimiento fuerte. El comienzo de los comités de apoyo vino de las familias de los presos y presas y a través de los vecinos, que estuvieron en las protestas en la calle, se hicieron cada vez más grandes. Estos comités, a su vez, se multiplicaron. Surgió el grupo de jóvenes contra los Bloques H, y mucho de ellos acabaron en prisión. Los comités se extendieron por toda Irlanda. Durante todo el tiempo que estuvimos en prisión estuvimos informadas de lo que ocurría en el exterior.

En Aragón existen colectivos –como CAMPA– o han existido –como ASAPA– que trabajan con personas presas. En Irlanda funciona Coiste na nIarchimí (Comité de exprisioneros y exprisioneras) ¿Cuáles son sus principales líneas de actuación? ¿Con qué dificultades se han encontrado?

En Irlanda hay tres organizaciones que trabajan con exprisioneros y exprisioneras republicanos. Una vez que has pasado por la cárcel es muy difícil encontrar trabajo. Coiste na nIarchimí les ayuda a conseguir un empleo. También han llevado casos a los tribunales porque los expresos y expresas no pueden adoptar a un niño. Tampoco podían obtener una licencia de taxi. Hay una serie de barreras que aún se levantan contra ellos y cuesta derribarlas. Pero no eran criminales. Eran prisioneros republicanos. También existe otra organización, Tar Anall, que proporciona clases educativas para exprisioneros y exprisioneras y otro tipo de ayudas. Por ejemplo, para ser guardia de seguridad para según que actos necesitas un permiso de la policía, y Tar Anall facilita esos cursos para que los expresos y expresas puedan adquirir esa formación y las licencias.

¿La experiencia de la cárcel os ha llevado a las expresas y expresos a cuestionar el sistema de Justicia Penal o a defender un cierto abolicionismo de las instituciones de encierro?

No creo que se puedan abolir las prisiones. Hay una serie de delitos, como los crímenes contra las mujeres de los que se tiene que ocupar el sistema legal. Recientemente ha habido varios casos en diferentes partes de Irlanda en los que mujeres han sido asesinadas por sus parejas o por extraños. En los últimos años hemos visto una eclosión de traficantes de droga, personas que viven gracias al dolor haciéndose millonarias. No se puede esperar que esa gente siga caminando por las calles. Pero también creo que las lecturas actuales de los regímenes penitenciarios deben orientarse hacia la rehabilitación de las personas. Simplemente encerrar a la gente en las cárceles no sirve para nada. Hay veces que se envía a la cárcel a gente que ha cometido delitos menores, como robos o consumo de drogas. Hay que cambiar el sistema de justicia criminal.

"El corazón ha sido herido en ambos lados"

Se han cumplido 30 años del comunicado del IRA anunciando el cese total de las acciones armadas y 26 del Acuerdo de Viernes Santo. Gerry Adams dejo escrito: "Ninguna parte de nuestro pueblo tiene el monopolio del sufrimiento. Todos hemos sido heridos. Y todos hemos provocado heridas". ¿Cómo se encuentra ese "necesario proceso de curación" que citaba Adams?

Es un proceso muy difícil. Porque la gente de la comunidad unionista, no sé cómo decirlo, no se lo cree. Todavía hay muchos de ellos que creen que hay una jerarquía de las víctimas, del sufrimiento. Que unos sufrieron más que otros, que las víctimas del IRA están por encima de las víctimas del Gobierno británico o de los grupos lealistas. Nosotras no creemos eso. El corazón ha sido herido en ambos lados y la gente necesita reconocer que no hay diferencia. No hay un sufrimiento mayor o menor. El Estado también tiene que reconocerlo. Durante el conflicto miles de republicanos entraron en la cárcel. Y solamente un soldado británico fue condenado a prisión. Tuvo una condena muy corta y cuando salió fue recibido de nuevo con los brazos abiertos en el Ejército británico. El gobierno de los “tories” (Partido Conservador británico) introdujo una ley para que no se pudieran hacer investigaciones sobre lo que realmente pasó con muchos asesinatos, para ocultar lo que sucedió, esos asesinatos de Estado. No quieren que la gente sepa que el Estado británico estaba asesinando.

Síle Darragh firmando un libro dedicado a Javitxu, preso político zaragozano | Foto: Dora Díaz (AraInfo)

"Las cosas son muy diferentes donde yo crecí. Ya no existe la misma opresión pero porque ya no pueden salirse con la suya"

¿En qué ha cambiado la vida en las comunidades republicanas de los seis condados?

Ha cambiado considerablemente. Por ejemplo, en mi comunidad la mayoría de los jóvenes ahora tienen trabajo pero en el pasado, debido a la discriminación y al sectarismo, para un joven republicano era muy difícil conseguir un empleo. Ahora hay leyes que no permiten la discriminación. Ahora nuestros jóvenes están más por la educación. Hay más gente joven en los seis condados que se prepara para la Universidad. Estudian Derecho, Medicina. Mientras que en mi tiempo estas profesiones estaban orientadas a la clase media. Ahora tienes a jóvenes de clase trabajadora que salen con títulos universitarios. También se estudia, cada vez más, lengua irlandesa. En mi época no pude aprender porque no se nos enseñaba. Las cosas son muy diferentes donde yo crecí. Ya no existe la misma opresión pero porque ya no pueden salirse con la suya. Y sólo un ejemplo, porque sigue habiendo lucha contra lo que nos pasó. Una joven de 17 años encarcelada conmigo en la prisión de Armagh fue obligada a firmar una declaración que la condenó a cadena perpetua. Hoy tiene 67 años, y hoy le han anulado la condena. Ella no era culpable. Esto es parte de lo que estaba pasando y la gente no se ha rendido.

Al hilo de esto, en el libro cuentas que de joven deseabas ir a la Universidad, pero las circunstancias lo impidieron. ¿Qué carrera te hubiera gustado estudiar?

Siempre he sentido pasión por la lectura. Aprendí a leer muy joven. Cuando salí de la cárcel me preparé una titulación para dar clases a personas adultas para que aprendieran a leer y escribir. Probablemente eso sería algo de lo que me hubiera gustado estudiar. Ayudar a las personas que, como yo, no tuvieron la oportunidad de aprender.

"En los últimos 40 años ha habido un crecimiento de la lengua irlandesa, cada vez más niños, niñas y jóvenes la estudian en las escuelas"

Hablando de lenguas maternas. En Aragón, el aragonés es una lengua minorizada. Cuando gobiernan las derechas tratan de ocultarla, pero hay colectivos que trabajan a diario en su defensa, por su difusión. ¿En Irlanda, en qué situación se encuentra la lengua irlandesa?

El irlandés nunca se ha suprimido. En los 26 condados es la lengua del Estado. En los seis condados, en los últimos 40 años, ha habido un crecimiento, se ha expandido, y cada vez más niños, niñas y jóvenes la estudian en las escuelas. Tengo una sobrina que tiene 43 años y habla irlandés perfectamente, lo aprendió desde muy chiquitita. Y también ha llevado a sus hijas a esas escuelas. Las tres hermanas hablan irlandés con fluidez. Incluso en East Belfast, en una comunidad unionista, también hay una escuela donde enseñan irlandés. Así que el crecimiento de la lengua es fantástico.

En una ocasión dijiste: "Tenemos el deber hacia las generaciones futuras de garantizar que nuestra revolución no se reescriba”. ¿A qué te refieres?

En 1916 se produce en Dublín el Levantamiento de Pascua contra los británicos. Luego hubo una guerra, y en los años 20 una guerra civil. Ha habido conmemoraciones en los 26 condados para algunas de esas personas que participaron en 1916 y en la guerra civil. Y hay un revisionismo que continúa sobre lo que realmente pasó. Se han escrito muchos libros sobre la lucha reciente en los seis condados, pero muchos han sido escritos por gente que no son republicana. Lo que quiero decir es que debemos contar nuestras propias historias y no dejar que caigan en manos de revisionistas, no dejar que otras personas escriban la historia por nosotras.

Sinn Féin es la única formación política en Irlanda organizada y activa en los 32 Condados. En 40 años ha pasado de ser una formación estigmatizada a convertirse, con dos mujeres al frente, en primera fuerza política tanto en Dublín como en Belfast. ¿Se está haciendo realidad esa "venganza" en "la sonrisa" de vuestro hijos e hijas?

Sí. Sin duda.

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