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Irlanda: revolución en las urnas

Hace escasamente un mes, una canción parecía vaticinar la tormenta del cambio que ha arrasado este fin de semana en Irlanda. El pasado 8 de enero, entre la estupefacción de unos y la chanza de otros, el clásico “Come out Ye Black and Tans” de los Wolfe Tones, grupo icónico de música tradicional irlandesa, subía al top de canciones en Irlanda, Reino Unido e incluso Australia.
| 12 febrero, 2020 14.02
Irlanda: revolución en las urnas
McDonald, presidenta del Sinn Féin.

Esta canción, versión de un clásico revolucionario de la Irlanda de los años 20, narra en tono crítico las brutalidades de los llamados popularmente Black and Tans (Negros y Tostados), patrullas policiales británicas (RIC) que operaban en la Irlanda ocupada de principios de siglo y que recibían este nombre por el color de los uniformes que portaban. Creados en su origen por las fuerzas de ocupación británicas para luchar contra el Ejército Republicano Irlandés-IRA, fueron sobradamente conocidos por sus crueles ataques a la población civil, por lo que los Black and Tans perviven en la mente colectiva irlandesa como un símbolo de brutal opresión.

De esta forma, no es de extrañar que el motor de subida al top de esta canción fuese el escándalo provocado por el conservador Fine Gael (FG), partido en el gobierno irlandés desde 2016 y liderado por Leo Varadkar, actual Primer Ministro o Taoiseach, al dar a conocer la preparación de un acto de homenaje a las RIC, patrullas de los Black and Tans. Esta conmemoración pensaba celebrarse en Dublín el pasado 17 de Enero, pero el duro rechazo de la población, las fuertes protestas sociales y las controvertidas opiniones de los miembros de los diferentes partidos, con el Sinn Féin (SF) a la cabeza, consiguieron que finalmente el homenaje fuese suspendido.

Pero no sólo la izquierda liderada por el Sinn Féin mostraba su evidente rechazo. Un medio británico publicaba el pasado 11 de febrero que el Primer Ministro Varadkar había recibido cientos de correos electrónicos de ciudadanos molestos y enfadados con el supuesto homenaje a las patrullas de las RIC. Incluso afiliados históricos del Fine Gael, dirigieron misivas al Primer Ministro afirmando que jamás volverían a votar a su partido. También multitud de miembros del Fianna Fáil (FF), partido irlandés de centro-derecha e histórico rival del FG, se enmarcaron en la dura oposición a dicha celebración. Así, fue precisamente Cathal Crowe, representante del Fianna Fáil en Clare, el primer político en declinar públicamente la invitación para asistir a la conmemoración.

Sin ninguna duda, la controversia suscitada en torno a la realización del homenaje a las RIC, se encuentra entre una de las razones de los bajos resultados del Fine Gael en estas últimas elecciones, algo que se empezó a vaticinar en las primeras encuestas electorales a fines de Enero. Predicción que este pasado sábado se cumplía, con los nefastos resultados electorales para el FG. Tras este batacazo electoral ha conseguido un escaso 20’86% de votos, con una representación de 33 diputados y un primer ministro saliente. Por su parte, el Fianna Fáil ha superado muy ligeramente al FG con un 22% de votos y una representación de 34 diputados.

Tras esta tormenta electoral, el partido más beneficiado ha sido sin duda el Sinn Féin. Con un 24’53 % de los votos, por primera vez en la historia, cada uno de los 32 condados de la isla, incluyendo tanto la República como el Norte, está representado por un miembro de este partido en el Parlamento (irlandés en el caso de la República o en Westminster, sin representación real, en el caso del Norte de Irlanda). Por otra parte, 17 de los 20 candidatos más votados en estas pasadas elecciones irlandesas han sido miembros del Sinn Féin, además de que sus 37 representantes han sido elegidos para el Dáil Éireann, el Parlamento Irlandés. Es decir, todos los delegados presentados por el partido, lo que supone un éxito absoluto.

Para Mary Lou McDonald, actual presidenta y representante del Sinn Féin en el Dáil, estos resultados llevan sin duda al inicio de diálogo con el resto de fuerzas políticas minoritarias como los verdes o los laboristas, con la intención absoluta de formar gobierno.

Crisis del bipartidismo

Para entender el impacto real del reciente resultado electoral y el éxito sin precedentes del actual Sinn Féin, es necesario dar un vistazo al contexto histórico irlandés del pasado siglo. Así, el complejo panorama político de Irlanda sigue marcado por la división administrativa y política que surgió a partir del Tratado Anglo-Irlandés, firmado en Londres en Diciembre de 1921. En este tratado, se decidió que el recién formado Estado Libre de Irlanda continuase siendo parte de lo que posteriormente se conocería como Commonwealth, es decir, seguiría subyugado a la corona británica, por lo que realmente se ofrecía una relativa independencia de Irlanda respecto a la ocupación anglosajona. A este hecho posteriormente se le sumaría la permanencia absoluta de seis condados irlandeses bajo dominio británico, territorio que oficialmente y para disgusto del republicanismo irlandés se bautizaría como Irlanda del Norte.

Paradójicamente, ambos partidos, tanto el Fine Gael como el Fianna Fáil, surgieron a raíz de la división que supuso dentro del Sinn Féin y el IRA de principios del siglo XX la aceptación o no del Tratado Anglo-Irlandés. Por un lado, en sus inicios el Fine Gael estaría formado por aquellos que apoyaron el Tratado, mientras que el Fianna Fáil se fundaría por aquellos que se mantuvieron en contra del Tratado. Ambas posturas resultarían irreconciliables y formarían el germen de lo que hoy representan ambos partidos.

En la actualidad, el Fine Gael, representa a la derecha ultraconservadora y pertenece al grupo del Partido Popular Europeo. Por su parte, el Fianna Fáil, fundado por Éamon de Valera en 1926, se puede calificar como centro-derecha y desde 2004 forma parte del grupo de los liberales europeos. Ambos partidos conservadores se han alternado en el gobierno irlandés prácticamente desde sus inicios en el pasado siglo. Y tan asumido está este hecho en la sociedad irlandesa, que incluso Micheál Martin, actual líder del Fianna Fáil, afirmaba rotundamente tras las elecciones del pasado sábado que “Nadie imaginaba que el Sinn Féin lograría este resultado”.

Todo ello en un país en el que la moral conservadora y católica ha sido el principal legislador real a lo largo del pasado siglo y en el que la homosexualidad fue considerada ilegal hasta 1993. El relevo generacional, la apertura de las propias creencias individuales y sobretodo el llamamiento a la necesidad de relegar la religión al ámbito privado, ha llevado a generar rápidos cambios sociales en los últimos años. Cambios que contrastan fuertemente con el tipo de sociedad irlandesa de hace escasamente 40 años. Así, hay que señalar como verdaderos logros de la última década la celebración del referéndum por el matrimonio igualitario en 2015 (que dio al Si una victoria del 62%) y la despenalización del aborto en mayo de 2018, tras una votación también histórica.

Panorama político

El actual cambio político ha sido propiciado fundamentalmente por el voto de los jóvenes, así como la pérdida de apoyo al Fianna Fáil en las zonas rurales y el descontento general por las medidas tomadas por el actual gobierno. Temas candentes como el establecimiento real de la edad de jubilación en los 65 años y el reclamo de un sistema digno de pensiones, han caldeado el ambiente pre-electoral. También los problemas en el sector salud, que ha enfrentado numerosas huelgas en los últimos años.

Pero sin duda, en el aspecto social, la causa fundamental del actual cambio ha sido la crisis de la vivienda. Ni siquiera lo que parecían medidas emblemáticas por parte del gobierno consiguieron cambiar una situación límite que cada vez generaba más descontento entre la población. Así, el proyecto gubernamental Rebuilding Ireland (Reconstruyendo Irlanda), promovido por el Fine Gael y que consistía en un plan de acción para promover la vivienda y luchar contra la mendicidad, no consiguió rebajar el nivel de descontento en una población con dificultades cada vez más grandes para acceder a la vivienda. Un panorama no muy diferente al que se vive en otros países europeos.

Los resultados del pasado sábado indican que el Sinn Féin ha sabido gestionar con éxito las exigencias de las nuevas generaciones. Tal y como afirmaba la vicepresidenta del SF y líder en el Norte, Michelle O’Neill, al ser preguntada por el reciente éxito de su partido: “Creo que hemos participado en la campaña de una forma muy positiva. Y la ciudadanía ha respondido a ello porque necesitan ver cambios. Personalmente lo tomo como si la gente estuviera diciendo “ya basta” y que las políticas fallidas del Fine Gael y el Fianna Fáil están acabadas. Es este el cambio que el Sinn Féin ofrece”.

Mural del Sinn Féin en una calle de Belfast.

El Sinn Féin se hace fuerte

Los esfuerzos del Sinn Féin por modernizar sus posiciones respecto a temas tan controvertidos como el aborto han supuesto desde hace algunos años reflexiones y cambios internos en el propio partido. De esta forma, no hay que obviar la labor fundamental de Mary Lou McDonald en el impulso y renovación del SF, principalmente en la República de Irlanda. McDonald, quien sustituyó a Gerry Adams en la presidencia del Sinn Féin en Marzo de 2018, se ha convertido en un motor absoluto del partido, gracias a su popularidad y carisma. Labor en la que también ha jugado un papel fundamental la vicepresidenta y líder del partido en el Norte, Michelle O’Neill. Curiosamente, este tándem político formado por Mary Lou McDonald y Michelle O’Neill recuerda mucho a aquel otro dúo imbatible del que se muestran orgullosas herederas: Gerry Adams y Martin McGuinness. Si con ellos el Sinn Féin comenzó a alejarse del pasado revolucionario marcado por los Troubles y tendió a despuntar en las aguas de la política mediática, con este dúo de mujeres carismáticas al frente, el SF está logrando consolidarse como un partido fuerte y de referencia, tanto en el Norte como en la República de Irlanda.

Pero más allá de la cara mediática, el SF tiene al frente otras mujeres con una trayectoria impresionante, que suponen una fuerza y una mayoría representativa dentro del propio partido. Así Martina Anderson, representante hasta hace pocos días en el Parlamento Europeo por el Norte de Irlanda, quien ha tenido que abandonar su puesto por la salida del Brexit, aunque se mantiene como actual portavoz legislativa por Foyle, circunscripción del condado de Derry. Y tantísimas otras cuya implicación ha sido definitiva en la actual ruta que ha tomado el Sinn Féin.

En referencia a la violencia y a las amenazas recibidas por algunos de los miembros del partido, Michelle O’Neill ha afirmado hoy que los paramilitares disidentes “No tienen agenda política ni estrategia. Están en guerra con su propia comunidad y además amenazan a los representantes elegidos por la ciudadanía. El Sinn Féin no va a rendirse. Continuaremos persiguiendo nuestro objetivo de ver una Irlanda unida. Estos grupos armados no tienen nada nuevo que ofrecer. Es hora de que se disuelvan”. Así, conseguir la reunificación de Irlanda es uno de los objetivos que tras estas elecciones parece más cercano que nunca.

12 febrero, 2020

Autor/Autora

Mariado Hinojosa (Mairéad Hache) (@haizearenzizua) es escritora y activista. Miembro de FIBI-Ireland, Fundació Andreu Nin, Sociedad Orwell e IAPh-International Association of Women Philosophers. Ha publicado en The volunteer (albavolunteer.org); La Directa (directa.cat); Nueva Cultura (nuevacultura.es); y Scholarship@western de Western University-Canada (https://ir.lib.uwo.ca). Es coordinadora de la Exposición itinerante ‘Espacios de memoria: las Brigadas Internacionales’.


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