#BielayTierra  Ecología

Descubriendo decenas de iniciativas agroalimentarias sostenibles en Aragón

Biela y Tierra entra en Aragón para finalizar su viaje descubriendo iniciativas aragonesas de agroalimentación sostenible en lugares como Chaca, Sieso de Chaca, Aísa, Biescas, Orós Baixo, Aragües del Puerto o Aineto
| 22 septiembre, 2019 07.09
Descubriendo decenas de iniciativas agroalimentarias sostenibles en Aragón

Las compañeras del Colectivo Feminista Acción Grrrl prepararon un encuentro muy especial con Biela y Tierra en Chaca. Yhovanna y María propusieron realizar una actividad que reuniese varios grupos y temáticas. Acción Grrrl son un grupo de mujeres diversas que de la Comarca de la Chacetania. Comenzaron juntándose para preparar la Huelga Feminista del 8 de marzo de 2018, y tras ver el éxito, decidieron continuar trabajando.

En 2002, nació Jaca sin perder el norte, una asociación que opone resistencia al proyecto de la autovía Iruñea-Uesca por el norte de la ciudad. Esta infraestructura es la opción que mayor afección e impacto ambiental y social tiene para la ciudad de Chaca. Desde la asociación ya recogieron 4.000 firmas que mostraban el rechazo de una parte importante de la población a esta infraestructura. Si se mantiene el trazado previsto de la autovía va a destrozar el valle del río Aragón a su paso por Chaca provocando: fragmentación de toda la zona norte de Chaca, contaminación acústica, polución atmosférica e impacto visual directo a todas las construcciones ya existentes, graves afecciones a vestigios históricos y una parte del Camino de Santiago que es Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO. Jaca sin perder el norte defiende preservar el paisaje, el entorno y la calidad de vida de Chaca. Esta asociación apuesta por crear nuevas alternativas turísticas que permitan reactivar el valle y potenciar el turismo verde más allá de las pistas de ski. 

Leticia presentó el Fesmap, el Festival por la Salud Mental y las Artes de los Pirineos. Este año se celebrará en septiembre la 6ª edición de este festival que ha recibido numerosos premios y reconocimientos en el Estado español y Europa. Leticia contó que trabajaba en gestión cultural rural en Escocia, entre otras, sus funciones estaban relacionadas con el Scotish Mental Health Arts Festival. Allí, llevaba muchos artistas españoles que tenían muy buena acogida y reconocimiento. Con esta idea, pensó volver al Estado español y, con las habilidades adquiridas fuera, montar algo parecido. El Fesmap se desarrolla en distintos lugares de los Pirineos y a partir de propuestas artísticas quiere abordar la temática de la salud mental. Busca hacer de altavoz de proyectos e iniciativas que compartan los valores de desestigmatización y a su vez dar difusión y proyección internacional a proyectos locales a través de la creación de redes de colaboración, exhibición e intercambio. Pese a que a que fuera del ámbito institucional el Fesmap está muy valorado por su trabajo y calidad, desgraciadamente recibe muy poco apoyo de las administraciones. De nuevo el mundo rural acoge actividades diversas, creativas y socialmente necesarias que muestran nuevas maneras más humanas y sensibles de afrontar la diferencia. 

Una muy grata sorpresa fue descubrir Radio Espiritrompa, una radio libre e independiente que empezó su andadura en 2010. Ofrecen una alternativa ciudadana y comunitaria a los medios de comunicación comerciales/institucionales. Una radio no profesional, autogestionada, participativa y asamblearia, llevada a cabo por y para los vecinos y vecinas que hace de altavoz sobre la actualidad, noticias y cultura alternativa de la comarca. Se puede sintonizar Radio Espiritrompa en el 102.2 de la FM y también se pueden descargar sus podcast en Ivoox. Esta radio colabora con otras radios libres con las que comparte programación. La magia de la radio y de la voz llega a lugares y toca teclas que otros medios no consiguen, como nuestra querida Radio Valdivielso que transforma las pedaladas de Biela y Tierra en mensajes por las ondas. Hace poco, Radio Espiritrompa ha trasladado su sede a Candarenas para empezar una nueva etapa que cuenta con nuevas e interesantes colaboraciones, como la de los compañeros de Sieso de Chaca

Sieso de Chaca es un pueblo okupado que se encuentra en el Alto Galligo, cerca de Chaca. Este pueblo se despobló en 1965 con la marcha de la última familia a causa de las expropiaciones forzosas para repoblación forestal. Fue en 2005 cuando un grupo de jóvenes decididos llegó con la intención y el deseo de devolverle la vida y vivir en comunidad. Sieso de Chaca es “un proyecto colectivo de educación, aprendizaje y rehabilitación, con una base autogestionaria y agroecológica”. La comunidad de Sieso de Chaca está formada por 18 personas adultas y 13 niñas y niños que se organizan de manera asamblearia y que trabajan en colectivo para sostener y hacer crecer el pueblo. Gracias a los habitantes de Sieso la escuela pública de Candarenas sigue abierta. Desde su llegada muchas son las tareas que han tenido que asumir, empezando por la rehabilitación de las casas para poder habitarlas. Como contaban, “cada vez que se inaugura un tejado es una gran fiesta” y ¡ya llevan 9 casas y bordas rehabilitadas! Su funcionamiento parte de la base de la soberanía alimentaria y por ello intentan producir la mayor parte de sus alimentos en su pueblo: huertas, frutales, ganado y forraje para lo que poco a poco van abriendo más campos de cultivo y pastos que ganan a los bosques de reforestación. Como complemento económico a su economía de subsistencia comercializan miel y licores que elaboran en el obrador compartido de Adecuara en el vivero de empresas agroalimentarias de Biescas. Además, llevan 10 años organizando campamentos de verano en colaboración con Ecologistas en Acción para jóvenes de entre 12 y 17 años en los que de manera vivencial se transmiten  valores de sostenibilidad, colectividad, feminismo, asamblearismo… Llevan tiempo intentando sentarse con la administración para buscar una vía que regularice su situación, pero para ellos esta regularización no puede pasar por nominalizar las propiedades. En Sieso lo colectivo es lo fundamental “aquí las casas no tienen llaves”, contaban.  Sieso de Chaca es una de esas experiencias, como Lakabe, que apuestan por un mundo más habitable y humano desde el trabajo y vida en común. Y, entre todos, han construido una red de personas y actividades a través de la que están coordinados. Una manera de estar y entender el mundo. Estos puentes de comunidad y cuidados son indispensables para afrontar los retos sociales, culturales y económicos que nos vienen. 

Todas sabemos que la educación es una pieza clave para poder acercarnos a un mundo más sostenible y humano. La siguiente iniciativa que se presentó fue el Bosque Escuela Caxico, en Ulle. Hace dos cursos, alrededor de diez familias de la Chacetania se juntaron para formar una escuelita en la naturaleza. Y desde entonces, durante el curso escolar, peques de entre 2 y 6 años se juntan cada día para formarse en contacto continuo y consciente con la naturaleza que nos rodea y de la que formamos parte. Su filosofía se basa en el hecho de que esta etapa es fundamental para que las niñas y los niños aprendan a conocerse a sí mismos y sus emociones, enseñando a relacionarse de manera respetuosa con la naturaleza y con los demás. Sus materiales en la escuela son, principalmente, los que les aporta el medio natural. Y, en el caso de condiciones meteorológicas adversas, disponen de un pequeño refugio donde los pequeños pueden seguir realizando sus actividades sin ningún problema. Aunque dijeron: “no hay climatología mala, sino ropa que no abriga lo suficiente”. Para llevar este proyecto a cabo, las familias han formado la Asociación Educativa Mochuelos que se rige por este principio: “el respeto por la naturaleza es fundamental para afrontar los problemas que como sociedad hemos creado y que tenemos la obligación de resolver. El hecho de que los niños estén en contacto con la naturaleza, viviendo y experimentando sus cambios y sus ciclos y sintiendo los beneficios de encontrarse en el medio natural nos parece fundamental para crear una conciencia ambiental en las futuras generaciones”, explicaron.

Chaca está llena de alternativas que ayudan a transitar hacia la sostenibilidad, como Jaca Residuo Cero, un grupo de personas preocupadas por la cantidad de envases y otros residuos que se generan en la sociedad actual. Para poder afrontar esta problemática, trabajan día a día para tener una ciudad limpia consecuente con la crisis climática y ambiental. Ejemplos de sus actuaciones son la promoción de compostaje de materia orgánica en algunos barrios y sus acciones de sensibilización en escuelas con el Día del Almuerzo Sin Residuos para mostrar, desde bien pequeños, la importancia de cuidar nuestro entorno. 

Desde hace 7 años, un grupo de personas se unieron para comprar directamente a fincas de agricultura y ganadería lo más local posible: Grupo consumo ecológico Lupierra. Tienen un local para guardar todos los productos no perecederos y repartir los frescos. Para los productos de la huerta tienen un compromiso con un productor ecológico de Huerta Gratal. Siguen el modelo de responsabilidad compartida de las AMAP francesas. Estas Asociaciones para el Mantenimiento de una Agricultura Paisana, o agricultura sostenida por la comunidad, establecen un contrato solidario basado en un compromiso de los consumidores para apoyar a los productores. Y, ¿cómo funciona todo esto? La base es la responsabilidad y la confianza y solo es posible gracias a la cooperación de todos los miembros. Se organizan en grupos de trabajo. Una de las cosas que más nos llamó la atención es que tienen una parte de producción propia y, por ejemplo, elaboran el jabón de lavadora que luego se suministra entre las personas socias del grupo de consumo. 

Y no ocurren cosas solo en Chaca, sino que toda Chacetania es una comarca muy activa. Una vez al mes se realiza en Puente La Reina el mercado Expo Choven, un espacio abierto y dirigido a productores y artesanos jóvenes de la zona que pueden ofrecer y vender sus productos y a la vez encontrarse y compartir. Es una propuesta que actualiza la función social de punto de encuentro que tenían tradicionalmente los mercados agrarios. Se realiza cada último domingo de mes por la mañana. 

Por último, las trabajadoras y bomberas forestales quisieron destacar y dar importancia a la labor que hacen en los bosques y montes y cómo este colectivo está ayudando a la fijación de población en el territorio. Con la reducción y casi desaparición del sector primario en la zona, los bosques van ganando terreno ya que la actividad agrícola mantenía los bosques alejados de los núcleos habitados y la ganadería extensiva permitía mantenerlos limpios. Actualmente una parte de este importantísimo trabajo se hace con la mano de obra de las brigadas de bomberos forestales. En la comarca de la Chacetania hay alrededor de unas 70 personas trabajando directamente en este sector: tres cuadrillas terrestres; una helitransportada; dos torres de vigilancia; dos centros de interpretación y cuadrillas en los Espacios Naturales y Protegidos como el de San Juan de la Peña y Oroel y Valles Occidentales. El resultado son 70 personas que viven repartidas a lo largo de todo el territorio de la Chacetania, principalmente en pequeños pueblos. El presupuesto y esfuerzos que desde la administración autonómica se realizan para este colectivo son escasos. La mayoría trabajan de media solamente 7 meses al año con muy poco reconocimiento. Desde el colectivo piden un trabajo continuo los 12 meses del año, ya que es necesario promover empleo digno y porque el trabajo de mantenimiento y prevención de incendio debería hacerse los 12 meses del año. En la charla reflexionaban “si tanto se habla de la España Vaciada, apostar por este tipo de empleo directamente vinculado al mantenimiento del mundo rural sería algo lógico y necesario”. Y no solamente por fijar población sino para trabajar en la prevención de los incendios que cuando ya se han iniciado generan un enorme impacto medioambiental y suponen un coste de millones de euros en su extinción. Gracias a la entrega y responsabilidad de las bomberas y trabajadoras forestales, pese a las condiciones de trabajo en las que se encuentran, muchos de esos incendios se controlan en las primeras fases. 

En Chacetania la creación de las pistas ha hecho que el desarrollo económico se centre en el turismo de esquí y cada vez sean menos los ganaderos y ganaderas que siguen adelante. Con 3 ganaderas, Inma, Rosa y María, compartieron buenos ratos, su trabajo, sus animales y su experiencia. 

Cuando Inma y su marido Miguel cogieron el relevo de la ganadería de vacuno familiar en Aísa se dieron cuenta de que era necesario buscar un nuevo modelo de negocio. La ganadería familiar se dedicaba a vender terneras lechales para engorde y notaban que faltaba algo. Cuando, en 2016, surgió la posibilidad de incorporarse a un programa del Instituto Aragonés de Fomento (IAF), Inma no dudó en presentar su propuesta: un proyecto de negocio que incluyera como piezas clave dar valor a su carne de vacuno y al valle de Aísa y centrarse en la venta directa al consumidor. Así surgió Ternera Valle de Aísa. La formación le sirvió a Inma para valorar los pros y los contras de lo que quería hacer y aprendió sobre la comercialización vía on line. En septiembre del 2016 empezaron a comercializar de forma directa. 

Inma y Miguel tienen un rebaño de unas 120 madres de la raza parda de montaña y 3 toros. De mayo a diciembre los animales pastan en el monte y después, cuando las condiciones climáticas así lo requieren, las vacas permanecen estabuladas y se alimentan de hierba recogida durante el verano en sus campos. Los terneros a partir de los 6 meses se destetan y pasan al engorde con pienso elaborado a base de cereales.  La venta la realizan a través de su página web, por teléfono o WhatsApp, facilidades para que la comunicación sea directa. Se pueden adquirir todo tipo de piezas: solomillo, chuletón, churrasco, filetas, lotes para brasa, para guisar, etc. Incluso preparan deliciosas hamburguesas, steak tartar, paté o churrasco precocinado a baja temperatura. Esto es gracias a la colaboración de Bea, cuñada de Inma, cocinera de profesión y amante de la buena comida. La Ternera Valle de Aísa lleva un proceso de maduración que consigue que la carne se vuelva más tierna, sabrosa y más digerible. 

Para que Inma haya podido llevar a cabo la venta directa de la Ternera Valle de Aísa ha sido imprescindible la sala de despiece que se encuentra en el obrador compartido del vivero de empresas agroalimentarias de Chaca impulsado por la Asociación para el desarrollo integral de la Cuna de Aragón La Jacetania y Alto Gállego, ADECUARA. Todo comenzó en el 2013 cuando un grupo de personas relacionadas con el sector primario se mostraron interesadas en transformar sus materias primas y obtener así el valor añadido de sus productos. Había gente joven que quería coger el relevo de las fincas familiares o que querían instalarse en el mundo rural para ser ganaderas o agricultoras y que estaban interesadas en romper la cadena de venta a distribución tradicional. En aquella época no había muchas referencias de obradores compartidos así que se pusieron manos a la obra. Muchas fueron las trabas que encontraron para poder obtener los registros sanitarios necesarios. Desde la administración les decían que eso era imposible. Por suerte, a día de hoy cada vez son más los referentes y la documentación para potenciar y hacer viable la creación de obradores compartidos. En diciembre del 2015, ADECUARA, tras realizar reuniones, superar las dificultades con sanidad y presentar el proyecto a distintos Ayuntamientos de la zona, empezó con dos espacios de obradores compartidos: uno en Biescas y el otro en Chaca. 

El obrador de Chaca cuenta con sala de despiece de carnes frescas de porcino, ovino, vacuno, equino y caprino así como empaquetado al vacío y elaboración de embutidos; obrador de platos preparados cárnicos y vegetales envasados al vacío y/o pasteurizados; y obrador de repostería y mermeladas. Para complementar estas actividades está el obrador de Biescas con obrador de lácteos para la elaboración de queso y cuajadas; planta de extracción y envasado de miel y otros productos apícolas como polen o tintura de propóleo; y bodega para vinos y licores. ADECUARA realizó la equipación de los espacios y hay una persona de mantenimiento y una técnica de calidad de ADECUARA trabajando en los obradores. Estas instalaciones están siendo un puente, un trampolín para pequeñas fincas familiares. Las empresas se acercan al obrador colectivo para elaborar sus productos, ver si funcionan en el mercado y si funcionan, poder dar el paso y realizar la enorme inversión que supone la construcción de un obrador propio. 

La siguiente parada fue en el Valle de Tena. Allí, en Orós Baixo, se encuentra Borda Matías. Las recibieron Rosa y su hija Izarbe. Rosa conoció a su pareja Ricardo, ingeniero agrícola, en un congreso sobre razas autóctonas. Comenzaron en 1990 con unas pocas ovejas de raza Churra Tensina y a día de hoy tienen 400 ejemplares. Comercializan cordero tensino a través de los supermercados IFA Alto Aragón que tiene un apartado específico de productos locales. Además en Borda Matías también trabajan con otras razas autóctonas: cabras Pirenaicas, burros Catalanes, cerdos Bigordanos, gallinas del Sobrarbe y pavo Oscense (estos dos últimos descubiertos por Ricardo). Hace unos años decidieron trasladarse a Orós Baixo, el pueblo de Ricardo. Su objetivo es mantener las razas y lo hacen de una forma respetuosa con sus animales. Pasan varios meses en régimen de semilibertad en los pastos de alta montaña y en invierno bajan a la zona de pastos cercanos al pueblo y a la cuadra. Alimentan con pastos, forraje y pienso sin transgénicos. Todo esto redunda en el bienestar, fortaleza física y correcta morfología de los animales. Para poder llevar a cabo las labores de pastoreo y ganadería, como hemos visto en otras ocasiones, es fundamental la labor de los perros guardianes y pastores. En Borda Matías, también trabajan con razas autóctonas para ello: Can de Chira (otra raza descubierta por Ricardo) y Loba Herreña (autóctona de la isla del Hierro). 

Ricardo lo explica con un ejemplo «cuando me preguntan cuál es la diferencia entre una gallina normal y una del Sobrarbe siempre digo: la normal es la de Sobrarbe, la otra es un híbrido industrial creado en una fábrica con cruce de 40 estirpes». Rosa y Ricardo tienen también una asesoría con la que realizan tareas de consultoría vinculadas a la ganadería y trabajan como técnicos en asociaciones de razas autóctonas. Izarbe es una niña muy alegre que ama los animales y los trata con cuidado y cariño. Esta “miniganadera” como ella misma se definese cría en valores y de manera sencilla y natural. 

Así también están criando a sus hijos María y Quico, nuevos pobladores de Aragüés del Puerto, cerquita de Aísa. Estuvieron un tiempo colaborando con Surco A Surco (SAS), una de las iniciativas hacia la soberanía alimentaria de Madrid, como Bajo el Asfalto está la Huerta (BAH), que desde el año 2002 y 2000, respectivamente están demostrando que es posible un modelo alternativo de producción y consumo a partir de la agroecología, la autogestión y el asamblearismo. Con SAS estuvieron en el Grupo de Trabajo de Iglesuela (Toledo). Decidieron apostar por la ganadería, la rama de la agroecología que ellas pensaban que estaba menos desarrollada. Para ello se formaron en dos Escuelas de Pastores distintas: María se fue a Andalucía y Quico a Euskal Herria. Aprendieron mucho pero también encontraron que necesitaban profundizar más desde un punto de vista agroecológico fuera de la agroindustria. En Iglesuela tuvieron dificultades con el proyecto que montaron y decidieron trasladarse. Redactaron un proyecto y recorrieron varios pueblos del Pirineo. María tenía relación con la zona porque su hermano trabajaba en la sede de Chaca del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC). Su iniciativa estaba basada en la ganadería extensiva de cabras y la transformación de la leche en queso. Al Ayuntamiento de Aragüés del Puerto le pareció una buena idea el proyecto de María y Quico y les apoyaron. Esto fue en el 2015, así que en el 2016 se instalaron en Aragüés con su proyecto y una nueva etapa en familia, había nacido Guille. Encontraron una nave en renta para guardar sus 40 cabras y 10 ovejas por la noche y comenzaron los papeleos con el registro sanitario de la Quesería Bajo El Roble. María contaba que fue muy duro, sobre todo por la incertidumbre. “Entregas unos papeles, y no sabes cuándo te van a contestar, ni qué será lo siguiente que te pedirán. Te sientes como en una selva” decía. Quico contaba, por su parte, que vivir en el pueblo le ha hecho alejarse de las polarizaciones, y acercarse más a la realidad, que tiene muchas caras y visiones “Aquí sí o sí has de convivir con gente muy diferente, como somos tan pocos hablamos todos con todos y esto hace que vayamos aprendiendo y entendiendo enfoques y posturas alejadas a las nuestras” 

Pastorean a diario su rebaño de 40 cabras y tienen 8 ovejas que en época estival están en el puerto y en invierno cerca de la cuadra, en régimen de semilibertad. Las cabras paren una vez al año, en su ciclo natural y esta temporada ha sido la primera que han elaborado su queso y vendido directamente en Aragüés del Puerto. Trabajan su pequeña ganadería fuera de subvenciones, fuera de la PAC. “No recibimos ningún dinero de la Política Agraria Comunitaria (PAC) ni subvención alguna, ni la hemos recibido nunca. Rechazamos deliberadamente estas “ayudas” porque nos empujan, bajo amenaza y chantaje velado, hacia el modelo industrial.” Es primordial para el mundo rural y para la sociedad en general contar con pequeñas ganaderías en muchas manos que asienten población en el territorio. Nada que ver con las grandes explotaciones ganaderas basadas en la intensificación y la estabulación permanente de los animales,  que alimentan con piensos compuestos elaborados con soja y cereales que recorren miles de kilómetros, producidos con agrotóxicos y que favorecen la deforestación de enorme superficies. Evidentemente estos dos modelos son antagónicos. 

Este año escribieron un artículo aclaratorio muy interesante “En defensa del pastoreo, los bosques y la libertad”. Comienzan este artículo esclareciendo: “La labor de este escrito es decir fuerte y a viva voz que la mirada de nuestras ovejas, vacas, cabras, cerdos, yeguas, burros, gallinas, patos, ocas, perros y gatos nada tiene que ver con ese mundo de tortura e ignominia que es la zootecnia industrial de confinamiento permanente automatizado, hiperproductivista, de deformación genética cruel que son las miles de naves de concentración ganaderas modernas creadas por el Estado y su retoño mimado, el Capital.” La ganadería extensiva es la única alternativa a una producción cárnica insostenible e insalubre para los seres humanos y para el resto de seres vivos. No todas las carnes ni todas las ganaderías son iguales. “Somos orgullosamente pastores, ganaderos de extensivo, amantes enfervorecidos de nuestros compañeros los animales y no vamos a permitir que se nos iguale con el inmoral negocio industrial de ponzoña humana, porque es faltar a la verdad y a la justicia. Y porque somos la alternativa ética y viable a este”, dicen María y Quico. Los deberes del pastor están insertos en la palabra pastoreo en el idioma euskérico, en el idioma francés, en el idioma inglés, en el idioma castellano y aragonés. En palabras de Xabi Akizu: “El ser humano ha de cuidar (artzain), debe elevar (eleveur), debe guiar (shepherd) y debe alimentar (pastoreo). El pastor no debe o no tiene derecho a depredar, a explotar a las ovejas o cabras. No debe mirar si puede, sino, si se debe.” 

La vida se construye de casualidades, esto lo tienen clarísimo Felipe Menchu que son el alma de Cervezas Borda. “Para mí, el cambio es algo necesario en la vida. Hay momentos en los que la vida te propone el cambio y has de aceptarlo para seguir creciendo y aprendiendo”, decía Menchu. 

Felipe, en una visita a Aineto, conoció a Trapalanda, una compañía de títeres. Felipe estaba interesado en empezar a trabajar con títeres y Trapalanda estaban buscando a alguien que supiese de animación infantil, así que, sin pensárselo dos veces, se trasladó a vivir a Aineto. Allí hacía un poco de todo, construir títeres, crear espectáculos, actuar, dinamizar, gestionar… Y, sobre todo, adaptarse a su nueva vida en un pequeño pueblo del Pirineo oscense. Trapalanda acabó su periplo, y Felipe creó su propio proyecto de animación infantil Aibaibai. Él disfrutaba muchísimo y los peques también: ¡desde la construcción de títeres hasta inventar cuentos conjuntamente! Sus espectáculos y actividades eran una caja de sorpresas. Llegaron momentos de difícil coyuntura económica, entorno al 2008, y era necesario pensar en una alternativa. A Felipe siempre le ha gustado trastear y experimentar. Empezó a elaborar cerveza casera como afición con otro chico del pueblo y, poco a poco, fue aumentando las cantidades. Daba a probar a amigos y familia y a todos les encantaba.

Menchu, trabajadora social de formación, comenzó su vida laboral con trabajos de dinamización sociocultural en la zona de Casp. Después de un tiempo, cambió su lugar de residencia y su trabajo, cambió su vida. Pasó a vivir en Zaragoza y durante años estuvo trabajando en el centro Alba de Zaragoza para la prevención de VIH. Con 46 años dejó el trabajo y se puso a estudiar cocina (algo que siempre le había apasionado). Estuvo trabajando en distintos restaurantes y colectividades, trabajo no le faltaba. Hasta que conoció a Felipe. 

Y fruto de estas dos personas, de la casualidad y de acoger los cambios con ilusión emergió, en 2016, Cervezas Borda, artesanas y ecológicas. Cervezas elaboradas con agua de excepcional calidad del Pirineo aragonés e ingredientes ecológicos, respetando la proximidad. La microcervecería la construyeron en una borda (un edificio que antiguamente se usaba para guardar el ganado), manteniendo su estructura y el tejado de losa, aunque tuvieron que desmontarlo entero para cambiar sus vigas de madera. Como contaba Felipe “nosotros nos empeñamos en poner la fábrica de cerveza en el pueblo donde vivimos. La administración nos hubiera dado muchas más facilidades si hubiéramos puesto la fábrica en un polígono industrial de Sabiñánigo o en Aínsa, pero entonces nos pasaríamos el día en la carretera”. Está claro que apostar por montar la cervecería en el pueblo ha revertido en generar riqueza ahí mismo. “Cuando hemos tenido que hacer trabajos, por supuesto, por lógica llamamos a nuestros vecinos, carpinteros y albañiles, para hacer las obras. Y el hecho de que ahora en el pueblo haya una cervecería también atrae a gente al pueblo para conocernos y conocer el entorno, es una manera de generar movimiento en el pueblo. Además, es una forma de asentar población en el territorio y luchar contra la ‘España vaciada’ de la que tanto se ha hablado en los últimos tiempos”, contaba Menchu.

Reacondicionar la borda para obtener los permisos de la microcervecería no fue una tarea sencilla, no por la obra en sí, sino, una vez más, por la falta de visión para comprender que los pequeños proyectos de transformación artesana nada tienen que ver con el modelo industrial de las grandes cervecerías. Menchu y Felipe contaban que desde que iniciaron el proceso hasta su finalización nunca acabaron de saber cuál era el siguiente paso. En los últimos años han aparecido algunos Manuales de Obradores Compartidos que facilitan el montaje y puesta en marcha de este tipo de instalaciones.

Pese a estas dificultades, Cervezas Borda vio la luz, y actualmente es la única cerveza artesana y ecológica en Aragón. Porque, eso sí, cuando pensaron en hacer cerveza tenían claro que “íbamos a hacerla en ecológico, de manera artesana y natural, utilizando el agua de manantial que tenemos en Aineto y sin echarle ningún producto para cambiar su composición”. Cuidan sus materias primas y se preocupan de que sean lo más próximas posibles. El lúpulo lo traen de Gerona y la malta han empezado a comprarla a Grannaria, una maltería de León. Es importante que los pequeños proyectos se apoyen entre ellos. 

Con 7 tipos diferentes de cervezas, desde las más suaves y refrescantes (con limón natural, con jengibre) pasando por la cerveza negra tipo stout, muy cuidada y especialidad de la casa, hasta una rubia suavecita o las variedades IPA, tostada, roja o de trigo. Cada una pensada y elaborada con mimo y cariño por Felipe, utilizando mezcla de maltas con distinto grado de tostado y diferentes lúpulos, con recetas que con pasión y entrega elabora para satisfacer los gustos de sus clientes. La Roya es de un color rojizo y tostada, con sabor fuerte; la Fusca es más oscura y cremosa, con toques de café y mucho cuerpo. Si se prefieren cervezas suaves, está la Jengiber con un sabor diferente, rubia y más refrescante, la Badina, un poco más suave o la Lemon Borda, con limón de verdad. Para los amantes de la cerveza IPA, cerveza Borda Ripa es perfecta, una cerveza rubia más amarga; y si lo que nos gusta es la cerveza de trigo, la Trigo Duro es de un sabor más afrutado y una textura cremosa.

Una cocinera con larga trayectoria y un cervecero con exquisito paladar hacen una combinación perfecta. Además realizan catas y maridajes que consiguen potenciar el sabor del alimento y de la cerveza a partes iguales. Contaron que para conseguir un buen maridaje no ha de sobresalir el sabor de la comida ni el de la bebida el uno sobre el otro y ha de buscarse un equilibrio entre los aromas y los sabores. Y es que, algo característico de la cerveza artesana, es que tiene muchos matices en sus aromas. Menchu decía que ella, a día de hoy, no puede beberse una cerveza industrial. “Es que la industrial no sabe a lo que tiene que saber. La muestra está en que la cerveza artesana has de beberla no muy fría para poder apreciar todos los olores y sabores y que no pierda sus propiedades organolépticas. Y, sin embargo, la cerveza industrial solo la puedes beber fría

Aineto es un pequeño pueblo, en el que actualmente viven poco más de 40 habitantes, pero no siempre ha sido así. Nuevos pobladores llegaron a principio de los años 1980 con el deseo de vivir más en contacto con la naturaleza y de acuerdo con principios de vida comunitaria.  Aineto, como tantos pueblos del Pirineo sufrió la presión de las repoblaciones de pinos en los años 1960. Hasta ese momento, este pueblo funcionaba con economías de subsistencia vinculadas a la producción agrícola y ganadera. La mayor parte de los habitantes trabajaban las tierras y ofrecían sus servicios a la familia más pudiente del pueblo. Cuando esta familia decidió vender sus tierras al estado, el resto de sus moradores que ya no pudieron seguir con las actividades que tradicionalmente llevaban a cabo, se vieron forzados a abandonar el pueblo y trasladarse a las ciudades para trabajar en la industria.

Ana, una de las primeras pobladoras de la nueva etapa de Aineto, salió de Madrid junto a su hermana y sus parejas huyendo de una ciudad. Buscaban el contacto con la naturaleza, la vida sencilla y volver a los valores tradicionales. Tras un año en una casa en Lasaosa, también en el valle de la Guarguera, que restauraron con mucho trabajo e ilusión, se vieron forzadas a abandonarla. Habían oído que otras parejas habían llegado a Aineto y que estaba abierto a nuevos pobladores así que se fueron a investigar. Al llegar sintieron que este era su lugar y empezaron a trabajar en comunidad para reconstruir y acondicionar alguna de las casas del pueblo. Mucho trabajo, condiciones difíciles que no les echaron para atrás: sin pista asfaltada, sin agua ni electricidad, jóvenes y con ilusión para construir nuevas alternativas y nuevos mundos. Al poco tiempo otras familias se fueron uniendo y en 1987 consiguieron el acuerdo con el gobierno de Aragón para la cesión del pueblo durante 5 años. La cesión se hizo a la asociación Artiborain: constituida por los tres pueblos que estaban en la misma zona y situaciones parecidas: Aineto, Ibot y Artosilla. Desde entonces, periódicamente han de renovar la cesión con la DGA que es la propietaria de los pueblos y las tierras.

Aineto pertenece al municipio de Samianigo y tiene pedanía propia. Las decisiones se toman en asamblea entre todos sus habitantes y es la encargada de asignar vivienda a las nuevas personas que llegan a Aineto. Y es que las viviendas y las tierras no tienen propiedad privada, se pueden utilizar y arreglar mientras uno vive en el pueblo, pero no son suyas. Además, desde hace años, los cultivos que se realizan en Aineto son ecológicos.

Dar vida a pueblos abandonados, a casas que no se utilizan, es una de las pocas alternativas para afrontar la despoblación. En los núcleos rurales el acceso a tierra y vivienda está muy complicado. En general, la gente sigue migrando del campo a la ciudad e incluso las ciudades más pequeñas están reduciendo su población para favorecer el macrocrecimiento de las grandes urbes. El ejemplo está claro, Aragón, el territorio del Estado español con menor densidad (13,97 habitantes por kilómetro cuadrado) excluidas las capitales, está viendo como sus pueblos pierden vida. Con la mitad de la población aglutinada en la capital, es vital que se despenalice la rehabilitación de pueblos abandonados. Ejemplos como Fraguas que se abandonó en los años 60, y desde el Estado se ordenó su demolición para replantar pinos. Después se convirtió en zona de prácticas militares. Fraguas se empezó a rehabilitar en 2013 y varios pobladores se asentaron allí. A día de hoy, una sentencia obliga a demoler el pueblo. 

Aineto sigue vivo y nuevos proyectos sostenibles se abren para asentar población en el territorio. Porque Aineto y Cervezas Borda son ante todo el resultado de la ilusión y perseverancia de sus creadores, que demuestran día a día que en pequeños pueblos se cocinan grandes cosas.

22 septiembre, 2019

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