#BielayTierra  Ecología

Biela y Tierra: memoria, acción, soberanía y autogestión frente a la despoblación

Irunberri y Artieda son los pueblos protagonistas de esta etapa del proyecto donde encontraron vino ecológico, cooperativismo y un territorio que a través de la lucha contra un pantano que pretende destruirlo ha conseguido afianzar como un ejemplo de la batalla contra la despoblación
| 12 septiembre, 2019 13.09
Biela y Tierra: memoria, acción, soberanía y autogestión frente a la despoblación
Biela y Tierra a su paso por Artieda conocieron el proyecto de Diego y Rosa 'Senderos de Teja'. Foto: Biela y Tierra.

Lumbier o Irunberri es un pueblo muy antiguo. Hace 2.000 años, llegaron los romanos y encontraron a los vascones iluberritani habitando estas tierras. En el S. I, el escritor latino Plinio se refirió a este pueblo como una localidad vitícola. En aquel entonces, llegó a haber hasta 20 hornos de cerámica. La alfarería era una actividad muy importante relacionada con la elaboración del vino en tinajas. Javier, de Bodegas Azpea, enamorado de su pueblo, explicaba todo esto. También nos habló del ingenioso tren Irati, el primer tren eléctrico de toda la provincia que unía Pamplona con Sangüesa, su función era trasladar madera. En Lumbier confluyen dos ríos, el Salazar y el Irati. Está en un alto y sus calles recuerdan a los pueblos del Pirineo: casas de piedra con callejones estrechos.

Bodegas Azpea es una bodega de carácter familiar fundada en el año 2000 aunque fue ya en los años 80 cuando Javier cogió el relevo de las viñas de la familia. Siguiendo los consejos de los técnicos empezó la intensificación y la utilización de productos fitosanitarios, pero algo no funcionaba. Javier decía que, tras los tratamientos más agresivos, volvía a casa y se sentía mal. Y ya le decía su padre y su abuelo “¿para qué echáis todo eso?”. Y los técnicos insistían “si no seguís los consejos, no cogeréis nada”. Con la revolución verde estuvieron unos 3 años, vieron que eso no era lo suyo, que no querían tratar a la tierra así y decidieron pasarse a ecológico antes incluso de que empezasen las certificaciones. “La dedicación al campo viene de familia, y el amor al vino de nuestra cultura.”

En Lumbier todo el mundo hacía vino en casa, tanto para autoconsumo como para vender. Fue en 1934 cuando se formó la primera cooperativa vitícola y la gente abandonó las bodegas y con ello las tinajas de sus casas. Para Javier es muy importante su trabajo en el campo y seguir la tradición de su pueblo. Como agricultor que es, vive de la salud de la naturaleza y se debe a ella. “Todos los vinos que hacemos son de agricultura ecológica y en un futuro cercano de agricultura biodinámica, consiguiendo de esta forma la garantía de ofrecer a todos nuestros clientes un vino de calidad y con un verdadero carácter propio, siguiendo así nuestra idea de lo que es hacer un verdadero vino navarro y con ello intentar hacer honor al sabor de nuestra tierra.” Javier explicó las diferencias entre un vino industrial y uno artesano “Mira, yo no quiero hacer coca cola. Yo hago vino. Vino que cada año es distinto en función de cómo haya sido la campaña y la cosecha. No quiero echar esto y lo otro para obtener un sabor determinado. Quiero que la naturaleza nos dé lo mejor a través de la uva.”

Para hacer estos vinos cuentan con 17,5 hectáreas propias de viñedo de agricultura ecológica, con cepas de cabernet sauvignon, merlot, tempranillo, garnacha, viura y moscatel de grano menudo. Pero, como decía Javier, lo que mejor funciona es la garnacha antigua, y de estas cepas quedan muy pocas. “Con la revolución verde se empezaron a implantar variedades que no eran de aquí, y la verdad es que aquí lo que realmente sale bueno son las garnachas, y sobre todo, las garnachas de antes.” Javier ha conseguido 2 hectáreas de viñas centenarias (5 viñas en total) de abuelos de Lumbier. En este pueblo, con la llegada de la revolución vitícola, se arrancaron 250 hectáreas de viñas viejas de garnacha para plantar 300 con nuevas variedades. Con el tiempo, el precio de la uva fue bajando y muchos agricultores decidieron cambiar de producción. Con lo que se arrancaron 260 hectáreas de esas viñas que ahora son campos de cereal.

Calendula ecologica en la finca de Josenea en Lumbier

A pesar de todo esto, Javier y su familia siguieron con la tradición vitícola apostando por la calidad. Y para poder seguir en este camino era necesario diversificar. La madre de Javier siempre fue una excelente cocinera que regentó durante muchos años un reconocido restaurante en el centro de Lumbier. Tras su jubilación, Javier y Maite decidieron seguir y abrieron un restaurante – bodega en la ribera del río en el que ofrecen un menú degustación para poder probar todos los vinos. Alimentos de calidad y frescos, cocinados a la brasa, regados de rosado, blanco, tinto joven, tinto selección y vino dulce.

En la bodega se puede adquirir directamente el vino. Javier contaba que, para ellos siendo una bodega pequeña y artesana, es muy importante que la comercialización sea lo más directa posible. Hace poco, se ha creado Biba Ardoak, una cooperativa en la que participan 13 bodegas ecológicas y biodinámicas, “bodegas pequeñas de Euskal Herria de talla humana, enraizadas y comprometidas con nuestros pueblos y comarcas”, como ellas mismas se definen. La idea de agruparse es una forma de asegurar su independencia y condiciones dignas de trabajo y vida además de crear riqueza y desarrollo en el territorio.

Javier decía que Lumbier de siempre ha sido un pueblo de oficios: guarnicioneros que fabricaban aperos para caballos, herreros, ceramistas, reconocidos constructores de carros e incluso había un tostadero de café. Cuentan que las actas de los plenos del Ayuntamiento recogían numerosas iniciativas de emprendedores que se presentaban y que el consistorio apoyaba. Y es que Lumbier, siempre ha sido un hervidero de nuevas y de emprendedores como la siguiente visita de Biela y Tierra, Txus Cia, fundador de Josenea.

Txus, mecánico, era jefe de producción en una fábrica de automoción y trabajaba personas con diversidad funcional. Por desavenencias con la empresa derivadas del trato que daban a sus compañeros, acabó dejando el trabajo. Se encontraba en un momento crítico, superada la cuarentena, necesitaba reinventarse. Se sentó y pensó en crear una iniciativa de proyecto social. En ese momento, CEIN abrió una formación para impulsar como 2ª actividad familiar proyectos económicos con plantas aromáticas y medicinales. A Txus, por tradición familiar, siempre le había interesado este tema.

Así, Txus Cía funda Josenea en 2002, una asociación laboral sin ánimo de lucro dedicada a favorecer la inserción laboral de personas que se encuentran en situación de exclusión. Txus reflexionaba que las dificultades a las que se enfrentan las personas que se han quedado al margen del mercado laboral son la falta de autoestima y una situación económica precaria. Por tanto, abordar estos dos aspectos es fundamental si se pretende impulsar un proyecto de inserción laboral: “es importante encontrar en cada uno lo mejor de sí mismo. Ir buscando en la vida aquello que te hace feliz, aquello con lo que te encuentras mejor. Encontrar tu vocación para estar a gusto.” Cuando una persona comienza a trabajar en Josenea se le piden dos compromisos personales: querer verdaderamente salir de la situación en la que se encuentra y no faltar al trabajo. Además, se hace un seguimiento y apoyo globalmente a su vida. Las personas están entre 6 meses y 3 años para que posteriormente puedan obtener un empleo o emprender un proyecto. Su misión principal es servir de puente o trampolín.

Las actividades económicas de Josenea se dividen en tres sectores: cultivo ecológico y transformación de plantas aromáticas, medicinales y condimentarias; trabajos ambientales que incluyen una planta de compostaje; y visitas turísticas a la finca que ya ha recibido más de 25.000 visitantes en los años que lleva en funcionamiento. Josenea se inició en una finca de 3 hectáreas que pertenece al Gobierno de Navarra con 7 trabajadores. Actualmente, manejan una finca de 14 hectáreas, tienen una planta de transformación y envasado de plantas medicinales y, en total, hay 50 personas trabajando. Más de la mitad de la plantilla forma parte del programa de inserción laboral.

Desde un principio en Josenea querían demostrar tres puntos: que los pueblos tienen mucho potencial y que trabajar y obtener rendimiento económico del campo es posible; que trabajar con personas en proceso de inserción laboral es viable para sacar adelante un producto de calidad y una empresa competitiva en el mercado; y que una empresa de estas características puede autoabastecerse a nivel energético. En la finca de Josenea en Lumbier todo lo han imaginado, construido e instalado entre las personas que trabajan: los edificios, los invernaderos, la planta de secado, las placas fotovoltaicas, el aerogenerador, etc. “El producto final ha de ser muy bueno, excelente. Por eso, nos pusimos como meta ofrecer el mejor producto para que nadie cuestione el valor de las empresas de inserción y para que las personas que trabajan con nosotros se sientan orgullosas de su trabajo” dijo Txus. La rentabilidad de las empresas ha de valorarse con parámetros económicos, ambientales y sociales, como ya comentó Xabi de Haristizabal Baserria. El poder de Josenea se basa en las personas que lo forman. Un gran poder reconocido en diversas ocasiones como por ejemplo con el Premio Carlos III de Navarra.

En las fiestas de Lumbier se llevaron una grata sorpresa cuando, un poco asustadas después del toro de fuego, todo el pueblo salió a la plaza y al son de las dulzainas bailaron en círculo danzas tradicionales. Gentes de todas las edades, mejores y peores bailarinas, reían y danzaban compartiendo la tradición.

Y de allí partieron hacia una pregunta ¿Un pueblo en el que son sus vecinas y vecinos las que deciden qué necesitan y cómo pueden avanzar para llenar sus calles de vida? Pues sí, se puede. Desde Artieda, se está llevando a cabo Empenta Artieda, “Una propuesta de Investigación-Acción Participativa (IAP) para enfrentar la despoblación desde el ámbito local.” En el método IAP lo importante es conocer y actuar, implicando a la población que se convierte en investigadora de su realidad (sus problemas, necesidades, capacidades, recursos) y en generadora de soluciones y alternativas para abordarla.

Y es que Artieda se puso en marcha a través de la acción y la participación, para que sus vecinos se empoderaran actuando frente a los problemas de despoblación que afectan a todo el medio rural, agravado en el caso de Artieda por la afección que sufre como consecuencia del recrecimiento del embalse de Yesa. Actuar mediante la movilización colectiva proponiendo soberanía y autogestión ha desembocado en el empoderamiento y la acción transformadora del propio pueblo. Pero todo esto no sale de la nada. En 2016, el Ayuntamiento de Artieda empezó con este proceso. Anchel Reyes, sociólogo de formación, y Víctor Iguácel, nacido en Artieda, impulsaron esta propuesta junto con 3 concejales del Ayuntamiento y las técnicas de desarrollo económico de la comarca. Rápidamente el pueblo lo hizo suyo, y es que en Artieda el espíritu comunitario siempre ha estado muy presente.

Con Victor y Maria parte activa de Empenta Artieda. Foto: Biela y Tierra.

En 2017 se realizó la parte de Investigación, el diagnóstico participativo a través de encuestas, encuentros entre vecinas y grupos de trabajo y talleres participativos. Se hicieron preguntas muy diversas: “¿Qué echas en falta viviendo en Artieda o qué necesitarías para vivir aquí? ¿Hasta cuándo se considera a una persona joven en Artieda? ¿Qué crees que necesita la gente joven para vivir aquí?” fueron algunas, entre otras. Hubo una enorme participación de vecinas y vecinos de todas las edades. Una vez terminadas las encuestas, todo el mundo estaba expectante por saber los resultados. Tras analizarlos vieron que para construir el futuro del pueblo había tres áreas de trabajo claramente diferenciadas y necesarias: empleo, vivienda y socialización. Y, aunque no salió identificada en la encuesta, el grupo motor o colla motor añadió una cuarta área imprescindible para la vida, los cuidados.

La intervención se inició en el 2018. Diseñaron un plan de acción que respondiera a las necesidades identificadas a través de talleres participativos y debates sobre el diagnóstico. Gracias a todo esto se concretaron 30 propuestas: 16 de trabajo, 2 de vivienda, 7 de socialización y 5 de cuidados que respondían al horizonte deseado dibujado por las vecinas y vecinos. Y llegó el momento de ponerse manos a la obra.

Para la vivienda se reformó un edificio municipal que a día de hoy son dos apartamentos que albergan familias jóvenes de nuevos habitantes. Se propuso también, con el asesoramiento de Zaragoza Vivienda, un plan para promover el alquiler de viviendas privadas con el apoyo del Ayuntamiento. Siguiendo el modelo de Navarra, en el que desde la administración se apoya económicamente la rehabilitación de viviendas, se garantiza la habitabilidad para quien alquila, se hace de intermediario en el proceso y se asegura el cobro, pretendían ampliar la oferta de viviendas de alquiler en Artieda. Se ha elaborado un plan de alquiler que está en proceso de implementación.

Para el área de trabajo, las dificultades de acceso a Internet de calidad eran una limitación. A través de un proceso participativo las vecinas el pueblo decidieron contratar un servicio comunitario de Internet, con Ribagüifi, con el que hicieron llegar una señal de calidad la pueblo. Cada familia aportó una cuota inicial para poder instalar la infraestructura. A partir de esto, cada hogar que desee internet paga una cuota fija al mes, y ellos mismos realizan mantenimiento y autogestión de la red a nivel municipal. Esa acción se complementó con la inauguración de un espacio de coworking en instalaciones municipales. Facilitar un espacio equipado en el que poder trabajar es esencial para permitir compatibilizar la vida en el pueblo con la realidad del mercado laboral vinculada al teletrabajo. La creación de alternativas laborales en el pueblo sigue siendo una de las preocupaciones y tema de debate en el pueblo, especialmente entre los jóvenes. A día de hoy están valorando la posibilidad de impulsar alternativas laborales colectivas.

Para el área de los cuidados se vio especialmente importante trabajar con la gente mayor y de ahí nació el programa Envejece en tu pueblo, que se centra en cubrir las necesidades básicas de las personas mayores para que puedan seguir viviendo en su hogar y en su pueblo. Este programa incluye distintas actividades que llevan a cabo desde Senderos de Teja: acompañamientos individuales con Rosa, psicóloga; acompañamientos externos para visitas esporádicas al médicos, al banco, etc.; comedor social dos días a la semana, en el que se reúnen en el albergue del pueblo mayores, voluntarios y todas aquellas personas que quieran compartir alimento para el cuerpo y para el alma como en Arenillas de San Pelayo; talleres de entretenimiento y gestión del grupo de voluntariado para dar forma a la vecindad. “Tener este comedor es “lo mejor que nos puede pasar, porque podemos seguir viviendo en nuestro pueblo”. Hablaron de la historia del pueblo, de cómo han cambiado las cosas, de las nuevas vecinas y los jóvenes que llenan de vida las calles… Sabiduría y experiencia de nuestros mayores que merecen ser cuidados, respetados y reconocidos ya que ellos son parte imprescindible del pasado y presente de nuestros pueblos.

Senderos de Teja está formado por Diego, Rosa, Rebe, Isidre y Natalia que llegaron a Artieda a principios de 2018, para hacerse cargo de la gestión del albergue y restaurante del pueblo. Nuevos pobladores que se suman a la fuerza del pueblo y van más allá. Su deseo es mantener los pueblos vivos de forma sostenible, aprovechando los recursos de cada territorio y generando un impacto positivo. Rosa y Diego explicaban que las personas mayores son como los árboles, cuantos más años tienen, mayores son las raíces y más difícil es transportarlos. Poder alargar al máximo el tiempo en el que las personas mayores pueden seguir viviendo en sus casas, sin ser dependientes es esencial para mantener vida en los pueblos, fijar población y servicios en las zonas rurales. Senderos de Teja lleva ya años impulsando programas como el Envejece en tu pueblo en distintos territorios. Con su experiencia ofrecen servicio de consultoría para que este programa pueda ser replicado en otros territorios. Antes de empezar el programa es importante hacer un diagnóstico de las necesidades que incluya conocer cuáles son los miedos y las inquietudes de las personas mayores: la soledad y tener que abandonar su pueblo suelen ser los más comunes.

El desarrollo rural será con conciencia ecológica o no será. El desarrollo rural debe ser intersectorial e intergeneracional. Lo tienen claro en Senderos de Teja, por eso, desde el primer momento se involucraron en el proceso de Empenta Artieda proponiendo e impulsando actividades de dinamización como la Jornada Agroecológica y de intercambio de semillas que se realizará en septiembre. Y esta es sólo una de las actividades de dinamización que se ha organizado en Artieda. Favorecer la dinamización y la socialización del pueblo y sus habitantes era otra de las áreas impulsadas desde Empenta Artieda. Muchas han sido las actividades que se han propuesto, jornadas de Montaña, encuentros de promoción de la lengua aragonesa, campeonatos deportivos o la novedosa Expo Choven. Y es que el espíritu colectivo y comunitario es algo que se respira y se siente en Artieda, empezando por la Tabierna el bar-cantina comunitaria y colectiva que usan y cuidan todas las vecinas y vecinos del pueblo o la lucha por el recrecimiento del pantano de Yesa con la que llevan más de 40 años movilizándose y actuando. Y es que, Artieda es un pueblo con muchas generaciones marcadas por la sombra de Yesa.

En 1959 fue inaugurado el pantano de Yesa, haciendo desaparecer los pueblos de Tiermas, Ruesta y Escó. Como contaba David, uno de los vecinos asiduos al comedor social de Envejece en tu pueblo, “mi madre era de Tiermas y mi abuela con 96 años tuvo que abandonar el pueblo al ser inundado. Tiermas era el motor de la comarca, tenía autobús a Jaca todos los días porque con los baños termales mucha gente venía. Con el pantano todo eso quedó sepultado y la comarca perdió riqueza, fuerza y oportunidades”. El valle tenía una vega muy fértil que proveía de alimentos a una población importante y servía de eje de comunicación de la Canal de Berdún que unía los valles del Roncal, Hecho y Ansó. Tras la construcción del pantano el territorio quedó fracturado. Creó un vacío poblacional, reduciéndose de 2.727 habitantes en 1950 a poco más de 700 en 1970. Un valle marcado por tierras y casas expropiadas, familias partidas y huida a la ciudad para ofrecer mano de obra a la industria que tanto lo necesitaba.

Comedor social parte de el programa Envejece en tu pueblo. Foto: Biela y Tierra.

Estos hechos marcan y siguen marcando la historia pasada y presente de Artieda, porque en 1985 se presentó la propuesta de recrecimiento del pantano para triplicar su capacidad. Posteriormente se reformuló para reducirlo, solamente duplicar su capacidad, pasar de 500 a 1.000 hm3 y, con este recrecimiento, de nuevo inundar zonas de cultivo y expropiar tierras de vecinas y vecinos de Artieda y del término municipal. Y desde ese momento los jóvenes de Artieda no se resignaron y ya son varias generaciones que luchan y denuncian el sinsentido de un recrecimiento que tendrá un enorme impacto social, medioambiental, económico, cultural y paisajístico. Un embalse que pretende hacer regular el caudal de un río, como el Ebro, naturalmente irregular, construyendo dos enormes balsas de agua en la parte alta, el pantano de Itoiz y Yesa. Muchas han sido las modificaciones que ha sufrido el proyecto de recrecimiento de Yesa desde sus inicios. Multitud de irregularidades, falta de criterios técnicos claros, manipulación informativa y un aumento sobre el presupuesto inicial que supera el 260 % la han convertido en la obra hidráulica con mayor presupuesto de todo el Estado.

Hay fundadas dudas sobre la seguridad de la obra planteada con deslizamientos primero de la ladera derecha, y por último, el deslizamiento de la ladera izquierda que provocó el desalojo de toda una urbanización perteneciente a la población de Sangüesa y, con ello, una gran movilización y rechazo al por parte de sus vecinas y vecinos. Con el recrecimiento del pantano se inundaría también una parte del Camino de Santiago que pasa por Aragón con el impacto cultural que eso conlleva. Pero las obras para el recrecimiento siguen adelante. Y las gentes de Artieda siguen con su lucha y la reivindicación de mantener sus tierras y su historia, poder seguir viviendo en su pueblo y de sus tierras.

Artieda. Foto: Biela y Tierra.

En esta lucha, en 2012, en una acción de protección y protesta para evitar la expropiación de 62 hectáreas de tierras del término municipal de Artieda se produjeron fuertes cargas policiales contra el cordón de vecinas, vecinos y colaboradores que acudieron a apoyar a Artieda. Numerosas personas heridas, y 8 personas inculpadas y sentenciados a pagar multas por delitos de resistencia. Y este recrecimiento ¿para qué está planteado? En un principio se planteó dentro del proyecto de trasvase del Ebro, que quedó paralizado frente al enorme rechazo que mostró la población. Pero la propuesta de recrecimiento sigue ahí, las obras avanzan, y parte de las tierras han sido expropiadas. Desde la Confederación Hidrográfica del Ebro y las administraciones plantean nuevos usos para este recrecimiento como por ejemplo el aumento de abastecimiento de agua para regadío en la Comarca de Las Cinco Villas. Pero hay dudas de que esto sea cierto, entre otras cosas porque no se están haciendo obras en los canales que llevan el agua hasta allí y, a día de hoy, el caudal ya es el máximo posible. Si pensamos en el trasvase del Ebro, la agricultura intensiva de Levante y los numerosos campos de golf que cada vez llenan más la costa necesitan enormes cantidades de agua para su mantenimiento. ¿Hasta cuándo se querrá mantener un modelo explotador de recursos, degradador de tierras y de personas?

En Artieda hay un grupo de jóvenes que han apostado por volver a su pueblo como hace 30 años otra generación decidió lo mismo. La sombra de Yesa les ha aportado unión, fuerza y decisión y sobre todo valorar y amar a su tierra sobre todas las cosas. Porque como su pueblo, no hay otro. Esto lo tienen claro y ahora es el momento de proponer y construir, el mundo necesita muchas Artiedas.

12 septiembre, 2019

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