#BielayTierra  Ecología

Pedaleando Burgos por la Soberanía Alimentaria

En su tercera semana en ruta, Biela y Tierra ya ha superado los 430 km de pedaleo y los 60 kg de CO2 evitados al desplazarse en bicicleta. Continuarán su ruta hasta octubre por el norte del territorio español y podréis ir siguiendo aquí la ruta semanalmente y en su página web y RRSS, Facebook, Instagram y YouTube.
| 22 junio, 2019 09.06
Pedaleando Burgos por la Soberanía Alimentaria
Ana y Edurne en su visita a El Granero en Burgos.

La ruta de #BielayTierra tiene su siguiente parada en Belorado, Fernando es el único de los hijos de Ana y Ramón que nació allí, compraron la central hidroeléctrica de San Miguel y empezaron a llamarles “los chicos de la central”. A principios del S.XX, la mayoría de pueblos que tenían un buen curso de agua cerca generaban su propia electricidad gracias a los saltos de agua que nutrían de energía las centrales hidroeléctricas.

Regresaron a Belorado desde Madrid hace 22 años y abrieron en Burgos el Bar Carabás: un bar de encuentro “sin tele, ni fútbol, ni tragaperras”. Este espacio ha ido cociéndose a fuego lento y es un referente musical para toda una generación en Burgos, donde además cuidan la cocina. A finales de los 90 la central hidroeléctrica de Belorado apareció en sus vidas. Un inmenso caserón de piedra de 300 m, situado a las afueras del pueblo, rodeado de agua y con terrenos colindantes que hacen de él un paraíso de posibilidades: El Salto, a día de hoy, el único taller mecánico de bicicletas de la zona y un increíble albergue para peregrinas, viajeras y cicloturistas, amable y con una cocina nutrida de su propia huerta y productos de la comarca.

Mucha gente en el pueblo no comprende por qué estos dos hermanos dejaron Madrid para vivir en un pequeño pueblo de Burgos. Quedarse en el pueblo es fracasar. Para Fernando, encontrarse en el medio rural, rodeado de naturaleza y hacer de sus aficiones un “jugar a ser empresario” significa triunfar.

Desde Belorado #BielayTierra pedaleó hasta Villasur de Herreros pasando por Pradoluengo, donde Irene y Laura han gestionado durante 6 años el Albergue Municipal del pueblo: Trébole. Una decisión tomada por la administración municipal, ha hecho que Pradoluengo, por el momento, pierda sus variadas actividades.

La Sierra de la Demanda, uno de los tramos más hermosos de la ruta, las llevó hasta El Puchero de VillasurVillasur de Herreros es un pueblo a 26 km de Burgos. Viven todo el año en torno a 70 personas, aunque empadronadas son más de 200, y en verano y fines de semana aumenta mucho la población. Román y David les contaron que la noche anterior heló (¡12 de junio!) y las alubias, patatas y calabazas estaban muy afectadas. Era necesario resembrar. Azada en mano compartieron en la huerta conversación y trabajo. La huerta ocupa cerca de 1 hectárea y está formada por pequeñas parcelas, la mayoría cedidas por vecinas y vecinos del pueblo, y se encuentran en la zona baja, cercanas al río. Hace 4 años, Román decidió empezar a cultivar la huerta y preparar cestas ecológicas para repartirlas en Burgos, David se unió al proyecto y para ambos la huerta es el elemento que les vincula a la tierra y al territorio. Su agricultura es manual, natural, recogiendo saberes tradicionales, trabajando la tierra con apoyo de sus yeguas y, colaborando con las fuerzas de la naturaleza.

La casa del Puchero es la casa familiar de Román a la que él se trasladó hace más de 15 años. Llegó con un grupo de personas con la idea de construir un proyecto colectivo ligado a lo rural y a la tierra. Fue uno de los impulsores de la panadería artesanal y ecológica La Artesa de Villasur. El obrador tiene un impresionante horno de escopeta de los años 50 y preparan pan, magdalenas y dulces reconocidas por su calidad. Todos sus productos son ecológicos y se elaboran en el horno de leña, respetando los ritmos. Es también conocida por ser un proyecto colectivo. Es una cooperativa que tiene como filosofía el apoyo mutuo cubriendo y compartiendo parte de las necesidades vitales de las personas que lo integran: casa, coche, alimentación, etc. A día de hoy hay 4 personas socias y 2 trabajadoras.

En Villasur de Herreros se siente el movimiento de apoyo mutuo. En los pueblos siempre ha habido trabajos conjuntos que se realizaban con el apoyo de toda la comunidad. Y esto ha llegado a nuestros días: limpiezas de las regueras, construir un gallinero común.

Llevar cerca de 500 km pedaleando hasta Burgos se nota, y en La Estación de Bicicletas, Cruz arregló en tiempo récord sus vehículos. Es un maravilloso espacio especializado en la restauración de bicicletas antiguas, un lugar increíble en el que hacen milagros con la máquina más perfecta que existe. También en Burgos Bike Rental, taller de reparación, venta de bicis y alquiler de material para cicloturistas y bicigrinos adquirieron para Milagritos (la bicicleta que monta Edurne) dos alforjas delanteras.

En Burgos capital, el movimiento de alimentación y sostenibilidad tiene como referentes y pioneras La Despensa Biológica y el Restaurante Gaia. En 2004, Susana e Inma, quisieron integrar ambas ideas y en 2004 apostaron por crear un espacio que las unificara. Así nació Masala: una tienda de productos ecológicos con un restaurante cafetería de perspectiva vegetariana, y un espacio que promueve actividades en torno a la alimentación, la salud y la sostenibilidad.

Por esta misma idea de diversificación ha apostado la Asociación Ábrego: Medioambiente y Desarrollo Rural, que nació con el ARTIM, un proyecto de personas con intereses afines en el medio rural: el encuentro y la autogestión para conectar pueblos con ciudades. Fueron creciendo y además del ARTIM, que se celebra una vez al año, empezaron a conectar el mundo rural y el urbano, a través de la conservación e intercambio de saberes y creación de redes durante todo el año.

Se dieron cuenta de que para dar continuidad a todas esas conexiones, necesitaban un local, y decidieron vincularse a un proceso productivo. Así surgió El GraneroClaudia, Carlos y Diego son la cooperativa que pone en valor el trabajo de los productores a través de una tienda, donde se respeta el precio que ellos fijan. Un establecimiento de productos de cercanía y a granel centrada en la sostenibilidad con criterios de KM0, artesano, social y orgánico. Suman a la certificación de ecológico los productos de confianza, donde la propia cooperativa certifica que ese producto cumple con todas las garantías

Sus bicicletas las llevaron a uno de los barrios más conocidos por la lucha político social de Burgos, Capiscol, donde se encuentra la Huerta Comunitaria de Capiscol, que nació de la asamblea de barrios del 15M. Limpiaron todo el solar que era un vertedero y lo habitaron para que fuera un espacio colectivo y huerto comunitario. Cultivan entre todas las personas y se reparten la cosecha, sin dinero de por medio.

Poca gente sabe que en el centro de Burgos, a escasos metros del Museo de la Evolución Humana, se encuentra Huerta Molinillo. Un proyecto que ha recuperado las antiguas huertas del convento de Santa Teresa para cultivar hortalizas ecológicas ofreciendo cestas a 160 socias del proyecto.

Y por último, conocieron Salvana que es un proyecto formado por un matrimonio en Castrillo del ValSalva y Ana. Salva, hijo de agricultores y ganaderos decidió a principios de los 90 dejar de utilizar agroquímicos y acercarse a la agricultura ecológica lo que le despertó rechazo e incredulidad por parte de los vecinos del pueblo. Ana, mujer de ciudad, aprendió todo sobre el campo y junto a Rafa llevan ya más de 20 años cultivando cereales y legumbres en ecológico, aplicando siempre que pueden los principios de la biodinámica.

22 junio, 2019

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