La incertidumbre sobre el futuro del Parque de Atracciones de Zaragoza ha reactivado las denuncias de la Plataforma Salvemos los Pinares de Venecia, que lleva más de 16 meses movilizada contra el modelo impulsado por el Gobierno municipal de PP y Vox. La posible entrada en concurso de acreedores de la familia Morte —con el 20% de la sociedad adjudicataria Moncayo Leisure Zaragoza— ha puesto en riesgo la continuidad de 79 personas trabajadoras y ha vuelto a situar el foco en un proyecto que, según denuncian, “nunca fue viable”.
La concesión del parque, finalizada el 8 de febrero de 2025, dio paso a un proceso que la plataforma ha venido calificando de “precipitado, opaco y sin participación ciudadana”. Pese a ello, en febrero de 2026 el Ayuntamiento de Natalia Chueca adjudicó la gestión a Moncayo Leisure Zaragoza —participada en un 80% por el grupo argentino Fénix Entertainment—, cuya propuesta obtuvo una valoración global de apenas 36 puntos sobre 100 y cero puntos en el apartado ambiental.
En paralelo, la situación laboral se agrava. La empresa ha negociado sin acuerdo un ERTE que afectaría a 79 personas, mientras la fecha de reapertura sigue sin concretarse tras varios anuncios incumplidos.
Un proceso cuestionado desde el inicio
La Plataforma Salvemos los Pinares de Venecia sitúa el origen del conflicto en septiembre de 2024, cuando responsables municipales del Gobierno Chueca —el director general de Proyectos Estratégicos y Proyección Exterior José María Ruiz de Temiño, y el concejal de Presidencia, Ángel Lorén— impulsaron una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para ampliar el parque incorporando cinco hectáreas de pinar y nuevos espacios de aparcamiento. Esta propuesta, que salió adelante con los votos de PP y Vox —y la oposición de ZeC y PSOE—, se tramitó sin debate público y con el objetivo de dejar en manos de la futura concesionaria la redacción del Plan Especial, denuncian.
Las alegaciones presentadas por colectivos vecinales, educativos, culturales y ecologistas fueron rechazadas, y el proyecto siguió adelante hasta su aprobación en Pleno municipal en apenas unos meses después.
Para Salvemos los Pinares, el resultado es un modelo “alejado de las necesidades de la ciudad” y enmarcado en un contexto de crisis de los grandes parques de atracciones, lo que —afirman— explica la actual situación de bloqueo.
Críticas desde la oposición
Rizando aún más el rizo, las dudas sobre el proyecto han aflorado incluso dentro del propio discurso institucional. Según publicó el periodista Iván Trigo en El Periódico de Aragón el pasado 17 de marzo, el Gobierno de Natalia Chueca ha llegado a cuestionar sus propios pliegos, calificándolos de “demasiado exigentes”, aunque mantiene que la empresa adjudicataria cumplía los requisitos.
Desde Zaragoza en Común, Suso Domínguez respondió con dureza: “Llamar exigencia a lo que no es más que una chapuza tiene guasa”. El edil recordó que el proyecto obtuvo solo 36 puntos sobre 100 y advirtió del impacto sobre “los 3.454 árboles que quedan dentro de su perímetro”.
Exigencias: paralizar el plan y proteger el pinar
En este contexto, la Plataforma Salvemos los Pinares de Venecia exige la anulación de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana, actualmente recurrida en los tribunales, y reclama abrir un proceso real de participación ciudadana que permita redefinir el futuro del parque.
Asimismo, defiende el mantenimiento de todos los puestos de trabajo y la necesidad de que el Ayuntamiento de Zaragoza asuma un presupuesto propio, al margen del canon de la concesionaria, destinado a la revitalización del pinar. Como medida de protección, también plantea la declaración de los Pinares de Venecia como “Arboleda de interés social” coincidiendo con la celebración de su centenario —algo que ya ha aprobado la Junta de Distrito de Torrero—.
Las organizaciones insisten en que la situación actual “confirma todas las advertencias” realizadas desde el inicio del proceso: un proyecto con baja puntuación técnica, sin garantías ambientales y ahora también sin estabilidad económica.
No es la primera vez que Salvemos los Pinares alerta sobre el rumbo del proyecto. Ya en diciembre de 2025 reclamó una partida plurianual para la recuperación del monte de Torrero y transparencia en la gestión forestal, mientras que en noviembre denunció el “fracaso” del modelo tras un proceso con una única oferta y graves carencias en sostenibilidad.

