Criadas contra la ‘food truck’ antiabortista de PP y Ciudadanos en Zaragoza

Esta acción feminista ha denunciado el nuevo paso dado por el Gobierno de Azcón en el Parque Grande de Zaragoza con la colocación de este negocio que defiende la penalización del aborto. Los abortos inseguros son la tercera causa más habitual de muerte materna del mundo.

criadas
Activistas feministas de Zaragoza junto a la food truck antiabortista en el Parque Jose Antonio Labordeta.

Este sábado, la distopía de Margaret Atwood llegó al Parque Grande de Zaragoza. Tres criadas, con su sombrero blanco y su traje rojo simbolizaron el futuro que le espera a la ciudad si las entidades antiabortistas continúan bajo el abrigo del PP y Ciudadanos y de las arcas públicas.

El pasado 15 de abril, el periodista y colaborador de AraInfo, Eduardo Bayona, apuntaba en Público algunos de los movimientos de la entidad antiabortista RedMadre como la colocación de una “food truck” en el emblemático parque José Antonio Labordeta. Una perversión surrealista donde puedes comerte un crepe al ‘solecito’ y contribuir a la penalización del aborto, no sería gracioso ni aunque fuese ficción.

Como ya avanzamos en AraInfo, el primer golpe de efecto de esta entidad fue el convenio de 30.000 euros concedido por el PP y Ciudadanos, que dejaba entrar en la casa de todas las ciudadanas y ciudadanos un debate superadísimo desde que el feminismo le ganara la batalla a Alberto Ruiz Gallardón, padrino de la entidad, por cierto.

Ahora, la concejalía de Servicios Públicos de Natalia Chueca ha permitido que la entidad instale una furgoneta, en apariencia inofensiva pero sangrienta en sus intereses, en una zona privilegiada de la ciudad. Entre otras cuestiones, en la parte técnica Bayona apunta que “es la primera autorización para un negocio de ese tipo que se expide en la ciudad en un escenario como el parque, en el que operan tres quioscos/cafetería que pagan sendos cánones al ayuntamiento por operar allí”.

Hablemos de la vida

Al margen de la moralidad, ideología, clase social, religión, étnia, género o [insertar aquí cualquier categoría], lo cierto y así lo corroboran varios estudios como el del Instituto Guttmacher, organización sin ánimo de lucro del campo de la salud reproductiva con sede en EEUU, es que quien quiere abortar lo hace.

Según este estudio que recoge Amnistía Internacional, la tasa de abortos es de 37 por 1.000 personas en los Estados que prohíben el aborto totalmente o lo permiten sólo en caso de riesgo para la vida de la mujer y de 34 por 1.000 personas en los que lo permiten en general, diferencia que no es significativa estadísticamente.

Hablemos de la muerte

Por lo tanto, la única diferencia entre los Gobiernos que permiten el aborto y los que no es cómo se realizan esos abortos, si se protege la vida de quienes deciden hacerlo, y de quienes no, no olvidemos que este también es un derecho de quienes deciden seguir con el embarazo.

A diferencia de los abortos legales, practicados por proveedores de servicios médicos capacitados, los abortos inseguros pueden tener consecuencias fatales. Tanto es así que los abortos inseguros son la tercera causa más habitual de muerte materna del mundo y dan lugar además a cinco millones de discapacidades en gran medida evitables, según la OMS.

Así están las cosas en el mundo y así se colocaron varias activistas feministas, en silencio como se hacen las cosas en Gilead, para denunciar que a la vista de los datos de inofensiva no tiene nada esta caravana, y que quienes defienden a entidades prohibicionistas también son responsables de la violencia que vendrá, con crepe o sin ella.

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