En Aragón es tristemente conocido el significado de la mazada “quien tiene madrina se bautiza”, al que habría que añadirle el sectario lema del Régimen del 78 “el que se mueve no sale en la foto”. Ambas expresiones muestran claramente la relación de subordinación y sumisión que las administraciones públicas aragonesas, y las empresas y entidades bajo su control e influencia, imponen a la sociedad aragonesa para desarrollar cualquier actividad económica, social, cultural o deportiva que requiera de su autorización o apoyo.
Las élites políticas, económicas y mediáticas de nuestro país no consienten ni un miligramo de contestación, disidencia u oposición social que suponga un revés, por leve que sea, para sus intereses electorales, económicos o de acumulación de influencia y poder. Con el BOA, los presupuestos públicos, la engañosa colaboración público-privada y el control de los medios de comunicación, como armas más importantes de control social, los caciques aragoneses deciden arbitraria y sectariamente quien “es buen aragonés” y quien no, y por tanto quien tendrá autorización para sus proyectos, subvenciones, ayudas públicas, publicidad institucional y el apoyo de los medios de comunicación dependientes de ellos, y quien será castigado como “mal aragonés” sin ayudas públicas, sin permisos administrativos y quemado en la hoguera mediática de su caciquesfera.
El triunvirato que gobierna esta caciquesfera con mano de hierro contra la disidencia, antes conocida como participación ciudadana, lo forman el Gobierno de Aragón, Ibercaja, y el grupo Heraldo-Henneo, y las puertas giratorias entre estas entidades, y otras menores pero no menos importantes, son de sobra conocidas por la sociedad aragonesa, como pública es la relación societaria entre ellas.
No es casual que estas tres instituciones sean también las principales promotoras de los proyectos de ampliación de estaciones de esquí aragonesas, desde Castanesa a la Canal Roya. Proyectos sin interés social, territorial, económico o deportivo, pero con un claro interés pecuniario para los caciques que integran el triunvirato, aunque para ello tengan que seguir destrozando las montañas y el medio ambiente de toda la ciudadanía aragonesa, de la buena y la mala, de la sumisa y la disidente.
Cuando la disidencia, la sociedad civil organizada, desborda los diques de la caciquesfera sumando adhesiones, elevando sus demandas al ámbito internacional o inundando las calles con sus pancartas de colores, el triunvirato aragonés del Régimen del 78 recurre a su Ley Mordaza, para reprimir con multas, sanciones, e incluso penas de cárcel, a quien ose contradecir a quienes saben ‘que es lo bueno para nosotras’.
El castigo a la disidencia también alcanza a los clubs deportivos
Nadie es susceptible de escapar a las represalias cuando el triunvirato se siente herido en su orgullo de cacique todopoderoso. Y está vez, le ha tocado el turno al club deportivo Montañeros de Aragón Barbastro, que este 2024 celebra el 75 aniversario de su fundación.
Como adelantaban los diarios digitales del norte del país, Ronda Somontano y Diario de Huesca, la empresa Aramón (50% Gobierno de Aragón y 50% Ibercaja) ha decido castigar al club somontanés vetando la organización de una cronoescalada, pruebas de skimo y unas competiciones de carreras de montaña.
Tras anunciar la Federación estatal de Deportes de Montaña y Esquí -FEDME- que este año no habrá competiciones estatales, ni en la estación de Cerler ni en la de Panticosa, por la ‘negativa administrativa’ de la empresa Aramón, el Club Montañeros de Aragón Barbastro confirmaba que tampoco se realizará la Cronoescalada Memorial del Recuerdo, ni otras carreras que ya habían adquirido la consideración de ‘tradición deportiva’.
El club de montañismo recordaba que la Federación estatal de Montaña había otorgado este año al club la organización del Campeonato estatal en la modalidad de Sprint y Relevos, las dos modalidades que van a ser olímpicas en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno. “Todo un eventazo”, enfatizaban desde el club, y añadían, “pero la empresa Aramón no lo ha visto así y ha vetado las pruebas de skimo en sus instalaciones, sin duda, por el tema de la oposición tanto de la FEDME como de nuestro club al proyecto de Canal Roya”.
El club Montañeros de Aragón Barbastro explicaba en sus redes sociales que “así nos tratan en Aragón, y en particular Aramón, a los clubes de montaña que queremos organizar pruebas deportivas de esquí de montaña”.
Así, la XXIV edición de la clásica cronoescalada Memorial del Recuerdo en la estación de Cerler organizada por el club no podrá celebrarse este año, al no recibir autorización de la estación de esquí Aramón Cerler. En la pasada edición la prueba se celebró el 21 y 22 de enero y reunió a unos 160 esquiadores esquiadoras y acogió un Open Sprint valedero para la Copa de Aragón.
Tal y como indica Ronda Somontano, el director deportivo, Jairo Lanau, lamentaba que Aramón no haya visto interesante la realización de las pruebas deportivas “y ha vetado las pruebas de esquí de montaña en sus instalaciones, sin duda, el tema de la oposición tanto de la FEDME como de nuestro club al proyecto de Canal Roya ha tenido que ver”, señalaba.
Por su parte, desde la FEDME, su presidente el jaqués Alberto Ayora lamentaba que “pese al intento por parte de la dirección general de Deportes para revertir esta incomprensible decisión para nuestros clubes y deportistas, no ha sido posible”.
Desde la FEDME trabajan para encontrar “una rápida solución que permita contar con el calendario que requiere una especialidad olímpica como el esquí de montaña. Esperemos que en 2025 se rectifique y reconduzca esta absurda situación que deja a Aragón, y en especial al Pirineo aragonés”, fuera del panorama estatal e internacional, señalaba Ayora en un comunicado.

