Las plataformas vecinales y asociaciones firmantes, que apoyan la manifestación en Zaragoza de este domingo, 16 de abril, con el lema “Renovables sin especulación”, suman a sus reivindicaciones un manifiesto contra la ganadería industrial.
Estos movimientos vecinales aragonesas y organizaciones ecologistas y de defensa del medio rural manifiesta su “desagrado” con las políticas actuales que están haciendo aumentar las explotaciones de ganadería industrial a pasos agigantados, “expulsándonos de nuestros territorios”, denuncian.
Ahora mismo resulta muy ventajoso económicamente producir ganado de manera intensiva. Lo es para las empresas del sector, como son las integradoras, los mataderos, la industria de productores de piensos y los dueños de la explotación ganadera, ya que no están incorporados los costes ambientales que ocasionan a los ríos, aguas subterráneas (acuíferos) y a la salud de las personas.
El Estado español es el tercer productor mundial de ganado porcino. Aragón produce 10 millones aproximadamente de cerdos anuales, más de la mitad se exportan a estados como China, estado el cual espera ser autosuficiente en cinco años. La burbuja porcina está a punto de explotar. Como dato, aportan que nuestro territorio dispone de 3 de las 25 macrogranjas porcinas más contaminantes del Estado español.
¿Cuáles son los costes ambientales y para la salud de las personas?
Para empezar, las entidades destacan un déficit de calidad de vida de los animales. El ganado desarrolla problemas de comportamiento al no salir nunca al aire libre y concentrarse muchos animales en pequeños espacios cerrados. Su dieta se centra en el consumo de piensos industriales elaborados a base de alimentos transgénicos cultivados en otros continentes. Suministrándose medicamentos de manera sistemática que se eliminan a través de las heces, llegando con los purines a las tierras de cultivo y a las aguas. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el 10% de estos animales mueren en el proceso de producción.
Faltan tierras para echar tanto purín. Los purines de esta industria no son lo que se conocen como “estiércol”: es una mezcla de heces, orines y agua con productos químicos para limpiar las instalaciones, que debido al hacinamiento deben limpiarse frecuentemente, además de antibióticos y metales pesados. Eliminar estos contaminantes cuesta mucho dinero que tendría que repercutir en el precio de la carne del porcino y ello suponiendo que tales contaminantes se puedan eliminar. “Podríamos decir que el purín resultante de la Ganadería Industrial no es un fertilizante sino que es un residuo contaminante”, acusan.
El exceso de estos purines, por el exceso de producción, en el abonado de nuestros campos, conlleva en muchas ocasiones exceso de nitratos en los ríos y aguas subterráneas-acuíferos, que contaminan por décadas el territorio.
Diversas poblaciones en Aragón no pueden beber agua potable de sus grifos. El 30% del territorio de Aragón se encuentra en zonas vulnerables que ya están contaminadas por nitratos. En Aragón hay pueblos sin acceso a agua potable.
También destacan la que contaminación por emisiones de gases invernadero como el amoniaco. Las balsas de purines generan metano, amoniaco y otros gases de efecto invernadero. El Estado español acaba de ser sancionada por la UE al no cumplir los objetivos de reducción de emisiones contaminantes. El amoniaco causa efectos respiratorios en las personas.
Los piensos que se administran a la ganadería industrial están elaborados con alimentos transgénicos, como la soja, producidos en Latinoamérica, donde se emplean productos fitosanitarios cuyo uso está prohibido en Europa.
Además, nuestra dieta ha cambiado mucho en las últimas décadas, consumiendo grandes cantidades de productos procedentes de la ganadería industrial. Por lo que se hace necesario consumir menos productos de origen animal y únicamente los procedentes de la ganadería extensiva. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo de 20 kgs/carne/persona/año, en el Estado español se están consumiendo más de 50 Kg.
Desde las entidades también quieren poner el foto en la resistencia a los antibióticos en los seres humanos. El uso de antibióticos de manera sistemática por parte de la ganadería industrial y, concretamente, por parte del sector porcino, es causante de una serie de secuelas ambientales y sanitarias que representan un gran problema a escala mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sentenciado que “la resistencia a los antibióticos es hoy una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo”.
No contribuye a fijar población, ni a crear empleo agrario en las zonas rurales. La intensificación ganadera no ha contribuido ni a fijar la población rural ni a aumentar el empleo agrario, sino que es inversamente proporcional. Además de estar contaminándola.
Por otra parte, también hablan del olor insoportable para las personas que habitan esas zonas, lo que ahuyenta el turismo rural y sostenible además de a posibles nuevos habitantes.
Por todo esto, piden al Gobierno de Aragón y a todas las Instituciones implicadas, la paralización de la concesión de licencias para ampliaciones o nuevas instalaciones de ganadería industrial, hasta que no exista una nueva regulación que asegure el bienestar animal y la no contaminación del medio ambiente, además de que se corrijan sus daños ambientales, inversiones obligatorias para corregirlas y apercibimiento de cierre.
Las entidades firmantes de este manifiesto son Alianza Emergencia Climática Aragón; Amigos de la Tierra; Coordinadora Aragón Stop Ganadería Industrial (formada por siete plataformas vecinales); Asociación naturalista de Aragón (ANSAR); Ecologistas en Acción Aragón; Defensa de la Huerta de Zaragoza; Justicia Alimentaria, y Sociedad Aragonesa de Protección a los Animales y Plantas (SAPAP).

