Por 40.000 mañanas más en el CSO Kike Mur

La manifestación en defensa de los espacios autogestionados recorrió este sábado las calles de Torrero, en el XVI aniversario del centro social okupado y bajo la amenaza de desalojo del Gobierno PP-Vox de Zaragoza. El apoyo vecinal, el llamamiento a la huelga de vivienda del 11N y un final entre bengalas y canciones del Coro Libertario de Torrero marcaron la movilización: “Nos temen porque tenemos las llaves de todas las puertas”.

25 octubre, 2026. 13:28
“Torrero, okupa y obrero”. Con este lema una manifestación recorrió este sábado el barrio zaragozano en defensa del CSO Kike Mur | Foto: Iker G. Izagirre / AraInfo

Pasaban las 18:30 horas de este sábado cuando desde la plaza de la Memoria Histórica, a las puertas del CSO Kike Mur, partía la manifestación. Dieciséis años después de su apertura, el centro social okupado sigue en pie, aunque sobre él pesa la amenaza de desalojo del Gobierno municipal de Natalia Chueca. Y esa fue la razón de una marcha que recorrió buena parte de Torrero bajo el lema “Defendamos los espacios autogestionados, recuperemos las calles”.

Desde el CSO, y tras una pancarta en la que se leía “Torrero, okupa y obrero”, la manifestación bajó por la avenida de América hasta la plaza de las Canteras y continuó por Fray Julián Garcés, donde hizo acto de presencia la Policía. Después siguió por la calle Granada hasta la sede de la Asociación Vecinal Venecia Montes de Torrero. Allí, su presidenta expresó el respaldo del tejido vecinal del barrio al Kike Mur, un espacio con el que las entidades de Torrero llevan años compartiendo actividades y reivindicaciones.

La marcha continuó por las calles del barrio hasta llegar a Hogar Cristiano, donde en febrero un amplio despliegue policial ejecutó el desahucio de Hamza y su familia pese a la movilización vecinal para tratar de impedirlo. No fue una parada cualquiera: el recuerdo de aquel desahucio estuvo presente en una manifestación que también quiso señalar la lucha por la vivienda.

Por la calle Loarre, la marcha regresó al CSO Kike Mur. Allí, frente a la antigua cárcel, entre bengalas y aplausos, la asamblea del centro social leyó su manifiesto.

“Nos temen porque tenemos las llaves de todas las puertas”

“Nos hace mucha ilusión estar frente a este edificio, nuestro querido CSO Kike Mur, otro año más. Otro año que resistimos frente a sus amenazas de desalojo y su constante acoso, con la cabeza bien alta y con cada vez más ganas de luchar”, comenzó la lectura.

La asamblea recordó que hace cien años, en 1926, comenzó a construirse la cárcel de Torrero. Durante décadas, sus muros encerraron a personas represaliadas por la dictadura, a los insumisos, y también presos comunes, hasta que en 2001 la población reclusa fue trasladada a Zuera. El edificio quedó vacío y abandonado.

Pero en 2010, dos días después del desalojo del CSO La Vieja Escuela —también Torrero—, la asamblea okupa de Zaragoza decidió recuperar parte de aquellas instalaciones y abrirlas al barrio. “No cambiaron solamente sus paredes, ahora llenas de vida, también se empezó a crear una historia de apoyo mutuo y solidaridad, que dura ya 16 años”, recordaron.

Hubo palabras para quienes han pasado por el centro social durante todos estos años, para quienes lo mantienen abierto y para quienes ya no están. “Un espacio son las personas que lo habitan: quienes llegan por primera vez y encuentran una puerta abierta. Quienes vienen a una asamblea. Quienes cocinan para otras. Quienes limpian después de un evento. Quienes organizan”.

También agradecieron expresamente el apoyo de Torrero: “Gracias a las vecinas y vecinos que siguen dando la cara por el CSO. Gracias por las muchas muestras de solidaridad recibidas”.

“Nos temen porque tenemos las llaves de todas las puertas”, proclamaron antes de que se escuchara el grito de “¡Diez, cien, mil centros sociales!”.

Lectura del manifiesto en las puertas del CSO | Foto: Iker G. Izagirre / AraInfo

El manifiesto fue especialmente crítico con Natalia Chueca. La asamblea recordó el episodio de la pancarta por la que meses atrás la alcaldesa se dio por amenazada y subrayó que aquel mensaje “ni siquiera iba dirigido hacia ella”. Calificaron de “ridículo” que se victimizara por una pancarta mientras, denunciaron, sus políticas contribuyen a empeorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Y encadenaron preguntas sobre las muertes laborales, las fronteras, la DANA, los suicidios juveniles, los incendios, los macroproyectos y los desahucios.

También recordaron a Maricarmen, la mujer de 87 años que falleció tras ser expulsada de su vivienda en Madrid el pasado septiembre, y denunciaron un sistema que, en palabras del colectivo, “hace negocio con nuestros hogares y con nuestras vidas”.

“Compañeras, son las muertes de nuestra clase las que lloramos. Son los futuros posibles que nos son arrebatados por los que hacemos luto”, afirmaron mientras las bengalas iluminaban la entrada de la antigua prisión.

La asamblea reivindicó después la necesidad de organizarse frente a ese modelo social, recuperando una conocida frase de la tradición libertaria: “A nosotras no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”.

Antes de terminar, enviaron su apoyo a otros centros sociales amenazados de desalojo y recordaron los espacios que han desaparecido en Zaragoza durante los últimos años, como el CSC Luis Buñuel, el CSO Loira y La Fábrika de Chocolate. “¡Que su llama siga viva en nosotras y que su lucha se proyecte más allá de sus paredes!”, reclamaron.

La manifestación llegaba, además, apenas un día después de que centenares de personas volvieran a salir a las calles de Zaragoza para denunciar la represión policial contra la movilización antifascista del jueves en la Universidad, durante la visita del agitador ultraderechista Vito Quiles. Una jornada que dejó cinco personas detenidas, posteriormente puestas en libertad con cargos, y una docena de heridas. Dos días de movilizaciones distintas, pero con la defensa del derecho a organizarse y protestar como telón de fondo.

“La Kike es de todes”

El manifiesto terminó con una consigna que ya se había escuchado en otras movilizaciones: “Si el CSO Kike Mur cae, Zaragoza se levanta”. Entre aplausos, otra respuesta surgió frente a sus puertas: “La Kike es de todes”.

La manifestación todavía tenía un último acto. El Coro Libertario de Torrero tomó el relevo y ofreció un repertorio de ocho canciones que comenzó con versiones de Barricada y RIP, “Matilde Landa” y “Terrorismo policial”, y continuó con clásicos revolucionarios como “Arroja la bomba”, “Himno del guerrillero”, “A las barricadas” y “A la huelga”. Esta última sirvió para recordar la convocatoria de huelga general de vivienda del próximo 11N. También sonó “A galopar”, el poema de Rafael Alberti popularizado por Paco Ibáñez.

Y el final llegó con La Polla Records. El coro cerró su actuación con “Ellos dicen mierda, nosotros amén”, una canción cuya referencia a las 40.000 mañanas puso la banda sonora a una tarde dedicada a defender el futuro del CSO Kike Mur.

El centro social celebra durante todo este fin de semana su XVI aniversario con charlas, conciertos, talleres y actividades de memoria vecinal. Entre ellas, la exposición “Torrero, un barrio construido por sus vecinas”, que se ha inaugurado este domingo en la sala dedicada a Joaquín Salvador “Yayo”, histórico referente vecinal fallecido en enero.

La celebración llega seis meses después de que el Gobierno PP-Vox aprobara el proyecto para instalar un equipamiento municipal para personas mayores en la antigua cárcel, paso previo a solicitar judicialmente el desalojo del CSO. Una decisión que encontró el rechazo de entidades vecinales y colectivos sociales de Torrero.

Cien años después de que comenzara a construirse una cárcel para encerrar personas, el Kike Mur sigue abriendo sus puertas. Y este sábado, Torrero volvió a reclamar que permanezcan abiertas durante muchas mañanas más.

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