Una crónica que iré acelerando, añadiendo elementos, agentes y factores a modo de conclusión. La agonía es compleja, como la realidad.
“La roda gira i gira i el present és ja passat / Veritat i mentida, teatre i realitat / Rebel i consentida, l’escenari és respirar”. (Raval, disco Raval).
Cabe escribir un poco sobre los que dan lecciones. Esto no es algo nuevo. A la izquierda y cuando todo es micro, la supremacía moral es un patrón habitual. Las redes sociales han potenciado todo esto y este quinquenio está lleno de memes, provocaciones, mensajes e insultos en esta línea.
El activismo puro y duro ya llevaba tiempo encastillado en sus pantallas virtuales. X (el microblogueo de Twitter se crea en 2006), Facebook y redes varias. Instagram opera desde 2010, y mucho más recientes son Twitch o Tik Tok. Por citar un poco, claro está.
Todo ha cambiado en comunicación política y nuestra forma de organizarnos también. El fascismo lleva tiempo movilizando a sus electores mediante la segmentación del discurso, las noticias falsas y un mensaje simple y directo (Trump, Bolsonaro, Vox, Alvise). En este sentido, la izquierda está siendo derrotada en un juego imposible. El enemigo juega en otra liga y nos va a costar mucho revertir la situación. Calle contra pantallas.
2019 empezó fuerte. Se lió gorda con la charla que organizó Rasmia para dar voz a las madres de Altsasu, ya que desde PP y Ciudadanos se alertó de que se organizaba un acto para enaltecer el terrorismo y que ZeC lo permitía al dejar un equipamiento municipal. Tocó ser solidarias con Red Roja, Nines Maestro y otras compañeras, acusadas, también de terrorismo, por resistir contra el imperialismo israelí.
La lenta agonía empezó en febrero de 2019, suspendimos nuestra participación en ZeC, tras meses de intensos debates internos. Nuestro ciclo concluía aquí en lo que a confluencias se refiere, con la justificación de no cumplir con el programa tal y como pensábamos, pero con la impotencia colectiva del quizás. Tendríamos que haber hecho un esfuerzo mayor por trabajar desde dentro. Nuestras costuras se rompían y eso no era culpa del reformismo socialdemócrata.
Un año que representó, casi con total seguridad, la última oportunidad de Puyalón para rehacer o refundar el debilitado movimiento independentista. Se intentó pero el verbo era imposible de conjugar. Una paradoja ya que nos vimos inmersas en un ciclo electoral a triple banda. El 6 de abril se presenta Ahora Repúblicas en un abarrotado Centro de Historias. Intervenciones del eterno Oskar Matute (EH Bildu), de Mirella Cortès (ERC) y Marta Rosique (Jovent Republicà), y mi aportación mitinera como secretario general de Puyalón. Quizás fue lo más bonito de la campaña.
Aquí me toca soltar una pequeña dosis de turra. Sobre un censo de 1.019.050 posibles votantes -autonómicas de 2023-. El famoso 1% indepe trasladado a lo electoral. Creo que esta idea quedó desechada hace tiempo. Es mucho suponer que haya diez mil personas en Aragón que sean soberanistas. Y por supuesto no todo el censo va a votar en unas elecciones. La tendencia al cero-cero pone al independentismo aragonés en un espejo, que retoma esas preguntas que hace el CIS sobre pertenencia territorial y la forma de organización del Estado. Los datos cualitativos son pesimistas, en un péndulo a favor de un Estado sin autonomías, desde 2017 con el contexto del referéndum catalán. Malos tiempos para quienes queremos que la autonomía se convierta en un Estado independiente. Y mucho ruido de sables para ensanchar una supuesta base del aragonesismo, mucho más débil de lo que siempre pudimos pensar. Imaginarios hay muchos y la estadística está hecha para ser cocinada: en 2013, el barómetro autonómico del CIS apuntaba a un 3’6% de las encuestadas como favorables a que Aragón fuera un Estado independiente. Así, como suena. Podemos purgar, ya que hace poco se publicaba un sondeo de sentimiento identitario, en el que los votantes de Aragón Existe, CHA, Podemos, Sumar y PAR se sentían “sólo ciudadanos de mi Comunidad Autónoma/región” en un porcentaje superior al 40%. Jajaja.

2019 quedó marcado por el reto de Agora Republicas. Una coalición liderada por EH Bildu, con BNG, ERC, Ara Més, Ahora Canarias, Andecha Astur y nosotras. Era la sucesión natural de Los Pueblos Deciden y el debate sobre participar fue relativamente sencillo, a pesar de que la incorporación de ERC no fuera de nuestro agrado. Se trataba de un doble combo, europeas y generales. El desafío llegó con la campaña para la recogida de avales, previa y necesaria para presentar candidatura en los comicios estatales. El paso previo para tener listas en las tres circunscripciones electorales del país. Fue una pelea dura, moviendo todos los recursos que teníamos. Mesas para la recogida de firmas, campañas virtuales y un esfuerzo militante que comprometió a muchas más personas de nuestro entorno cercano. El objetivo se logró y fue un éxito, aunque parezca nimio leerlo ahora por aquí.
Nuestro campo de acción se abrió y eso permitiría lanzar y construir un discurso que nos era muy propio: derecho de autodeterminación, soberanías, antifascismo, feminismo, ecologismo, laicismo. Una alternativa anticapitalista para confrontar a un régimen de imposición, a un Estado fallido como el español. En los foros a los que fuimos invitadas, trasladamos todas estas cuestiones. Una coalición que permitía visibilizar al independentismo aragonés, una vez más. Se intentó buscar una candidatura plural, participaron personas independientes del entorno y también hubo ayuda de Aragón Sí Puede -el soberanismo postpodemita de Uesca-. Casi que el programa electoral era lo de menos, aunque marcaba una línea de trabajo que ya llevábamos tiempo construyendo.
En las europeas nuestra marca obtuvo 1.805 votos (0,27%). Para las generales, lógicamente, el resultado empeoró, por aquello del voto útil: el 28 de abril, 824 votos (0,11%) y en la repetición del 10 de noviembre, 630 votos (0,09%). Primera experiencia en unas estatales. Aproximadamente, entre 4-6 candidaturas por delante nuestro, de las que no llegan al 1% famoso. Ahí teníamos a PACMA, Escaños en Blanco y alguno más.

Las europeas eran una historia pero también hubo elecciones nacionales y municipales. Para las Cortes, Vox es votado por 40.000 electores (6%) y entra en la Aljafería con 3 diputados, pero el PSOE vence al PP. Como el meme de Spiderman contra Spiderman. Lambán repetiría presidencia.
El 22 de marzo de 2019 fallece Chesús Bernal, tras una larga enfermedad, a los 59 años. Una persona clave para entender la historia de Chunta, la ilusionante y la decepcionante. Make Great Chunta Again. Una renovación exasperantemente tranquila, en la figura de Joaquín Palacín, antes con Nieves Ibeas o José Luis Soro. En las elecciones nacionales de este año, volvería a reeditar su gobierno con PSOE, y ahora con dos socias más, Podemos y PAR. CHA había pasado su peor momento (tres escaños, unos 40.000 votos) y disfrutaba de cierta autocomplacencia. Poder institucional y laissez faire para el Lambanato.
Chunta buscó su momento y aquí se encontró con el Tribunal Constitucional, que paralizaba la Ley de Derechos Históricos de Aragón. Una puerta abierta a la nacionalidad foral y esas cosas. Un buenismo de corto recorrido, que situaba a Aragón como sujeto de su propia libertad. La hidra españolista atacó visceralmente, patologizando nuestros derechos. ¿El separatismo como enfermedad?.
Eloy Fernández Clemente nos dejaba en 2023. Emilio Gastón, ya lo había hecho a principios de 2018. Una generación que va desapareciendo. Una cuestión biológica. En 2022 se estrenaba el documental Labordeta, un hombre sin más (de Paula Labordeta y Gaizka Urresti), un hype de bucle melancólico hacia una época de referentes. Un espejo deformado que debemos superar.
El 27 de junio de 2019 presentaba en Zaragoza mi querido libro Identidad e historia. Aragón como construcción nacional. Fuego, drama y sonrisas, para acabar una larga travesía por el desierto. No es que quiera dar publicidad, pero cuando pasan dos largas décadas desde que redacté este ensayo, es oportuno entender mi alegría personal que venía a solaparse con este cierre de ciclo que estoy exponiendo. En el texto exponía tesis o conclusiones sobre la actualidad, en un exceso de optimismo sobre muchas de las cuestiones que abordo en esta crónica.
En este momento toca escribir sobre la fallida compleganza, que se propuso desde CHA. La idea no era mala, agrupar organizaciones en torno a fechas simbólicas, como el 20-Aviento o el 23-Abril. Alazetal, Aragón Despierta, CHA, CUT, Estado Aragonés, Fundación Gaspar Torrente, ISTA, OSTA, Partido Carlista de Aragón, Renacer, Rolde de Estudios Aragoneses, SOA. Este es el listado de apoyos que han ido sumando en estos actos unitarios. La pregunta que me corresponde responder sería ¿por qué no está Puyalón?. Y no os asustéis, simplemente nunca se nos invitó a participar, con lo cual, pocas especulaciones al respecto. La fontanería interna de esta compleganza nunca la llegué a entender.
Para otoño tuvimos nuestra V Asambleya Nacional (Dibuixando a soberanía enta un atro Aragón), en la que dilucidamos pocas cuestiones relevantes. El cambio de ciclo se había producido sin darnos cuenta. Me tocó redactar el informe de gestión y la palabra que lo definía era la frustración, por todo lo que he ido desgranando en esta crónica, tanto individual como colectivamente. El quiero y no puedo y los errores de planificación. En mi debe, el vínculo con Purna, que se perdió definitivamente, y el no rearmar la organización en un ciclo que podría haber sido favorable. El compañero Chabi salió elegido como secretario general y el debate de mayor calado se dio en torno a los dos proyectos que estaban encima de la mesa: impulsar una nueva organización a través de Airaz o retomar un frente soberanista refundando Rasmia.
Teníamos encima la repetición electoral de las generales, lo que no ayudó al debate asambleario. Nuestra campaña ponía la voz del Aragón Rebelde. Los resultados ya los hemos comentado, mínimos, pero la fuerza relacional nos permitiría llevar iniciativas propias al Congreso de los Diputados.
En la Asamblea se apostó por Airaz. ¿Pero qué era Airaz? Una idea que se fue fraguando a fuego lento a lo largo de 2019. Crear algo nuevo para justificar el no aprovechar las estructuras que existen. Esto lo pienso ahora. En aquel momento era diferente. Había una necesidad imperante de construir las bases de un poder popular en torno a una nueva organización. Plural, de izquierdas y en clave territorial no electoral. Hubo trabajo, reuniones, un documento estratégico e incluso una plataforma on-line para involucrar a personas externas.
Este proyecto surge de la necesidad de refundar nuestro movimiento, ya que Puyalón estaba agotado y desde Purna (o algunos sectores cercanos) se veía la necesidad de construir una nueva herramienta de intervención sociopolítica. Una organización de “masas”. Pero justo cuando celebramos la mencionada Asamblea, Airaz ya estaba muerto. Aunque no lo sabíamos aún. Agonizó sin más.
De agentes políticos como Estado Aragonés podría escribir en cualquier momento de esta crónica. Pero quizás, por que su leit motiv de los últimos años ha sido la compleganza, es mejor hacerlo justo ahora. Su apuesta ha sido la unidad del aragonesismo a través de un acercamiento táctico a CHA, que no ha dado los frutos esperados. Quizás su mayor mérito ha sido sobrevivir, que no es poco, a través de una línea municipalista, que le llevó a presentar candidaturas en el Moncayo, Somontano de Barbastro y en Zaragoza. Su ingreso en la Alianza Libre Europea (ALE) le abre una vía estratégica para intervenir sociopolíticamente. Nuestras relaciones con EA nunca han sido fluidas, no hay que engañarse. Las dinámicas tóxicas del pasado y una competencia por un espacio pequeño ha llevado a un diálogo prácticamente inexistente.
El españolismo echó bilis y mucho odio cuando Teruel Existe irrumpió en Congreso y Senado, y su apoyo sería decisivo para la investidura de Pedro Sánchez. Queja, lloro y sentir lástima. ¿A mí qué cojones me importa lo que tenga que pedir un señor de Teruel? Eran felices con la arcadia ciudadana de la España vacía/vaciada hasta que esta quiso organizarse en política. Periferias paletas, provincianismo. En realidad, desconocer las complejas identidades territoriales que afloran en el Estado español. ¿Flor de un día? No sabemos, y algunas voces autorizadas ya apelan a que convertir un movimiento ciudadano en un partido más ha sido un grave error.
Tomás Guitarte se convirtió en la voz de Aragón en Madrid durante una larga legislatura y eso rompió el relato narrativo de partidos como CHA; una confrontación marcada por la competencia electoral y la bandera del irredentismo territorial a través del ecologismo y la reivindicación de infraestructuras. Un ciclo electoral marcado por el primer gobierno central de coalición (PSOE-Unidas Podemos), con apoyo de fuerzas independentistas como ERC o EH Bildu.
Para 2020 llegaba la nada más absoluta. Y la causa no fue la pandemia de la COVID-19. A efectos de Puyalón, el cierre de ciclo ya estaba ejecutado. Cerramos la sede nacional un poco antes del confinamiento. Tras el fracaso de Airaz y antes del torbellino pandémico, se lanzó un llamamiento al diálogo sin imposiciones, en clave territorial y de clase. Un grito vacío en el desierto. El coronavirus trajo reforzar el discurso de proteger y potenciar nuestro sistema de salud y también todo lo relacionado con la economía de cuidados. Nos ahogamos con las reuniones online y un largo letargo, común a todas las organizaciones y movimientos sociales.
Toca hablar un poco de Podemos. En febrero, se produce el cese de Nacho Escartín, que era secretario general de esta formación desde 2017, tras la etapa de Echenique. Con anterioridad las purgas habían sido notorias. A golpe de Madrid -de Vistalegre a Magariños- iban dejando por el camino muchos cuadros y toda la ilusión por asaltar los cielos. No haré de notario de esta formación. Pero un buen ejemplo sería su oportunidad perdida con Espacio Municipalista por Teruel. La dejadez por sistema y el encastillamiento del Pignatelli aceleraba la descomposición de Podemos.
También en febrero se crea la Plataforma a favor de los paisajes de Teruel. La oleada de macroproyectos de energías renovables sobre las comarcas del sur, exigía de la acción y resistencia colectiva. El campo de acción de la defensa de la tierra pasaba de los grandes pantanos y el trasvase a una expansión desmesurada de placas y molinos. Procesos de alegaciones, campañas, charlas divulgativas, concentraciones. El dejar hacer del gobierno central y del autonómico aceleró una brecha que etiquetaba este conflicto bajo los parámetros del extractivismo colonialista. Ni más ni menos. En este sentido nos tocaba facilitar la labor de denuncia por lo que se llevó el tema al Parlamento Europeo a través de Agora Republicas.

En esta funesta crónica también hay momentos para la alegría y la esperanza. Radio Monotes nació como proyecto de comunicación en 2020, en plena pandemia, con David y Julián al frente. Poco a poco fueron carburando y su aportación al aragonesismo mainstream ha sido vital. Estos últimos años no se entienden sin el #CafecicoMonoter o el programa #MoliendoGordo, con humor gamberro y somarda, pero con seriedad y con un compromiso pleno con el antifascismo y las injusticias sociales y territoriales. Siempre desde el sur. Una línea de trabajo que amplía una sonrisa, aunque ahora se encuentren también en una especie de parón con su proyecto.
El último disco de ZOO se grabó en marzo de 2020 pero tuvo que salir a la luz al año siguiente. Llepolies se titula, una palabra que significa golosina. Un manjar dulce, como todo el disco.
En Puyalón tocaba renovar la estética. Para ello se planteó una nueva imagen pública, renovando logotipo y se rehizo la página web, con una mejor accesibilidad y un formato más atractivo. Las TIC-TAC condicionaban todo y en este sentido adaptamos todo nuestro discurso a lo virtual.
En 2021, desde Puyalón seguíamos acelerando con iniciativas institucionales. En mayo mantuvimos una reunión con Oskar Matute en Madrid, presentando una Proposición No de Ley para impulsar una red ferroviaria aragonesa vertebradora, huyendo de los tópicos de la Alta Velocidad. Esta demanda venía a apoyar las protestas que se estaban desarrollando en el país, concentraciones bajo el lema “Aragón, No pierdas tu tren”, por el Jalón o el Cinca Medio. La precariedad de servicios esenciales como fiel exponente de un colonialismo histórico.
También insistíamos con Mularroya, la gran olvidada de la izquierda divina y pirineista, llevando a la Comisión Europea una pregunta sobre la adecuación del túnel del trasvase del Jalón a criterios y estrategias de sostenibilidad. A través del grupo parlamentario The Left, Pernando Barrena planteaba nuestra iniciativa, ante un proyecto que incumple los objetivos del Pacto Verde de la UE.
Se buscó retomar contactos y alianzas, con organizaciones cercanas. El ejemplo más claro se dio con Anticapitalistas, con quienes coincidíamos bastante respecto al tortuoso camino de ambas por los espacios de las confluencias. Por a, por b o por c, no hubo más. La lenta agonía.
Este año sería el último 20-Aviento organizado desde la izquierda soberanista, con CATA, CUT, SOA y Rasmia. Resistir ye vencer como lema y con el insulto españolista a los restos de Juan de Lanuza V como telón de fondo.
Para finales de 2021, Ixo Rai! anunciaba su vuelta a los escenarios, aprovechando el tirón de un libro que estaban presentando sobre su historia como grupo musical. Aparecen en el título de esta crónica por varios motivos. La emotividad es el principal, ya que es grupo referencial para toda una generación (baby boomers) y ahí el aragonesismo de sustrato fluye, en recuerdos, ideología e identidad. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? No creo, pero en cierta medida marcaba un momento de extraño revival, acogedor para recordar pero siendo conscientes de que el tablero social era otro y con otras reglas de juego.
2022 venía marcado por la candidatura a los Juegos Olímpicos de invierno en Aragón, conjuntamente con Catalunya. El aquelarre estaba montado de antemano. Y desde Puyalón movimos ficha, para evitar este despilfarro de recursos públicos, en un momento de emergencia climática sin parangón en la historia reciente de la humanidad. Iniciamos contactos y reuniones, con plataformas que pivotaban las CUP. Tenían prisa y poco respeto por los referentes territoriales. La candidatura, al cajón y poco más.
Yolanda Díaz apañó otra reforma laboral, un parche o engaño más. Y aquí toca escribir sobre el sindicalismo aragonesista, para entender mejor esta década del quiero y no puedo.
Desde Puyalón tuvimos debates asamblearios sobre el marco sindical y las organizaciones preferentes en ese sentido. En 2016 la apuesta era clara. El Sindicato Obrero Aragonés (SOA) aparecía como un aliado seguro, por compromiso ideológico y sinergia militante. La desaparición del BIC descoordinaría la estrategia, llevándonos a una dinámica de vasos escasamente comunicantes. En un ciclo que ha agudizado la minorización del movimiento y en este sentido cada organización ha seguido con sus historias. Para bien o para mal.
El recorrido de SOA en esta década ha sido de estabilidad, con su modelo clásico “sin liberados ni subvenciones”. Esto conlleva un voluntarismo militante que plantea una cocción a fuego lento y una sensación de que no se está en la lucha diaria, pero que es falso. No soy muy objetivo, ya que milito en este sindicato desde hace bastantes años. El Sindicato Obrero Aragonés se ha ido consolidando poco a poco, en esta década, casi sin enterarnos y mirando para otro lado en luchas clave lideradas por esta organización: ¿Sabías que el conflicto laboral más largo en la historia reciente de Aragón ocurrió en Zaragoza y SOA estaba organizando esta lucha?. Las dinámicas del independentismo aragonés no han ayudado y también que el entorno mayoritario de afiliación de SOA no responde al caladero tradicional del soberanismo. Una década de consolidación, buscando el hueco sindical, pero también con riesgos, ya que la precariedad global afecta a todas. Altavoz en variados comités de empresa, continúa siendo un referente en sectores tan vulnerables como el telermarketing. Queda saber si la hoja de ruta de SOA amplía y refuerza el independentismo o simplemente es de crecer como organización. La generosidad como estímulo.
En los frentes amplios siempre nos encontramos con la Organización Sindical de Trabajadores de Aragón (OSTA). El debate sobre la pertinencia de militar en uno u otro se ha dado y se dará. OSTA es un referente extraño, como CHA. El reformismo y el blablabla. El mundo sindical es complejo y se configuran como la alternativa a UGT y CCOO. No será una vía soberanista pero puede ayudar. 22 años de trabajo y en todo caso, un agente importante con el que actuar y dialogar.
Otro de los sindicatos aragonesistas es el CUT (Colectivo Unitario de Trabajadores), amparados en su hegemonía en la empresa Avanza, la que gestiona el transporte de autobuses municipales en Zaragoza. La conflictividad laboral hecha huelga y con un recorrido de lucha que es un ejemplo en Aragón. El personalismo de Chabier Anadón y cierta soledad, fruto de la ultrasegmentación del movimiento, hace que su fuerza relacional sea mínima, por lo menos con Puyalón y su entorno directo.
Cabe mencionar también a STEA, confederada en la Intersindical Aragonesa (ISTA), y que representa a las trabajadoras de la enseñanza pública en Aragón. Aunque su huella dentro de lo que nos ocupa ha sido mínima. Igual que CATA (Colectivo Asambleario de Trabajadores/as de Aragón). Un sindicalismo unido puntualmente y desunido en la mayoría de los frentes. Lejos de la hegemonía. Toca reflexionar y ser generosas.
S’han fet de pau i de guerra / totes les contradiccions / i les cançons, ventiladors / que esguiten merda, merda per a tots!! (Ventiladors, disco Raval).
Falleció Rogelio Calavia el 25 de enero. Uno di noi, que dicen los italianos. Ley de vida, su semilla está ahí y perdurará siempre. Militó en Puyalón durante un tiempo, un activista de la vieja escuela, sindicalista e internacionalista hasta el fondo de su corazón, luchador y comprometido en todas las causas en las que se implicó.
El 23 de abril era la fecha señalada para la vuelta a los escenarios de Ixo Rai! Un hype aragonesista de manual, sobre todo por la interconexión generacional que sucedió aquella noche en el pabellón Príncipe Felipe -José Luis Abós en nuestro inconsciente-. Hubo más conciertos después, apoyando luchas y causas. Pero aquel día fue mágico. Reconciliarse y seguir agonizando.

“Porque creen que somos tontos / Por si vienen los fascistas / Por rompernos la camisa / Por vergüenza (...) / Porque queda la esperanza (...) / Y aún quedan más, y más / Y más que tu tendrás. “ (33 razones, disco Con el agua al cuello, 2001).
En la línea pragmática llevada por Puyalón, el goteo del discurso seguía centrado en las soberanías, variadas y con aristas de todo tipo y condición: empresas públicas para controlar las concesiones caducadas de las centrales hidroeléctricas, la financiación propia, una línea de industrialización propia. El territorio y sus condiciones. Marcando y generando críticas por una deriva falsa. La coherencia se paga con un precio alto. 2014 quedaba lejísimos.
ZOO está en su punto álgido. Llenan en diciembre tanto el Palau Sant Jordi como el Wizink Center. Parece mentira. Un grupo de la Terreta, de Gandía, invadiendo y ocupando espacios, con letras revolucionarias.
En los Pilares zaragocetas suprimieron la tradicional programación de música folk. ¡Ya tu sabeh! Azcón y toda la hidra antiaragonesa que lleva a sus espaldas. La respuesta popular fue contundente y esto demuestra que estamos muy vivas. Hubo folk, manifiestos y contraprogramación. También mucha rabia ante un agravio bien medido. Mientras escribo esto, las juras civiles de la bandera española siguen su curso. La batalla cultural sin tapujos ni maquillajes. Por cierto, ¿os gustó el diseño de la jotera orinando para un disco de Nogará?. La mierda franquista de Vox campando a sus anchas y decidiendo sobre la cultura libre y la libertad de expresión. Una más. Censurar la primavera.
Welcome my friends, / colonizats vos saluden, comunistes manipulen / (indepenazis no ajuden) / hem millorat en l’anglés!!!! (Tobogan, disco Llepolies).
Colonizadas pero conscientes de nuestra memoria y nuestras luchas. Por eso, el pulso de movilizaciones se ha ido recuperando tras el letargo de los confinamientos. Contra la proliferación de renovables, por Palestina y contra el sionismo, el 1 de mayo, Canal Roya, el antifascismo, Los 6 de Zaragoza, la sanidad pública, contra las guerras o en defensa del CSC Buñuel. En este sentido hay un ciclo de auge. En Muel organizaron en mayo de 2024 un festival, “Territorio Sisón”, con música alternativa, reivindicación y lucha, al calor de la organización colectiva contra los macroparques de renovables.
2023 refuerza esta estrategia. Un año complicado que empezó de una manera triste con el cierre y desalojo del CSC Buñuel en la madrugada del 8 de febrero. “Aquí no acaba la lucha”, ya que unos meses después se ocupaba un espacio en La Madalena, el CSO Loira. El tema no es menor ni mucho menos, la represión ha seguido su curso y esta vez atacando al medio de comunicación que destapó las miserias del denunciante, por parte de la asociación Escuela y Despensa, la que interpuso el contencioso contra el Buñuel. El hijo del fundador de esta asociación ha recibido jugosas subvenciones por parte de la espléndida derechona que gobierna desde 1707 este mísero país.
¿Es necesario AraInfo en este país de desinformación y caciques? El enemigo lo tiene claro. Judicializar y silenciar. Un altavoz de contrainformación para contrarrestar la mentira y manipulación del Grupo Henneo.
Y llegaron los últimos comicios nacionales y municipales. En los que el desgaste del PSOE imposibilitó la reedición de un gobierno social-liberal. Una campaña huérfana para la izquierda de la izquierda. Y no es una opinión sino un sentir general para mucha gente. Votar no es importante, o no es lo prioritario, pero las urnas marcan y deciden la vida directa de todas nosotras.
35 diputados para PP-VOX frente a 28 de PSOE-CHA-Podemos-IU. Los árbitros de la XI legislatura en el parlamento aragonés fueron el PAR y Aragón Existe. Unidad de España, machismo, nativismo ultraxenófobo y autoritarismo. Podemos conjugar los verbos como queramos, pero esto es así.

El adelanto electoral de las generales nos trajo una sorpresa de consumo interno. Jorge Pueyo se postula como candidato de CHA en la coalición Sumar y de manera sorprendente sale avalado por Chunta. ¿Quién es Jorge? Un activista casi casi millenial, hablante nativo de la lengua aragonesa, abogado de formación y socializado en el aragonesismo por muchas cuestiones; adquiere cierta relevancia mediática gracias a dos programas de Aragón Televisión: Charrín Charrán y A escampar la boira. El efecto Pueyo está ahí. Tenía 9 años cuando Chobenalla fue expulsada de CHA.
Casi 70.000 votos avalaron su acta de diputado por la circunscripción de Zaragoza. Más allá de valoraciones tácticas o estratégicas. El PSOE sujeta voto en unos comicios extraños, convocados para verano, con un PP-Vox que no suman suficiente y que dejan una legislatura caliente, un campo minado de polarización, fango y todo el tema de la amnistía encima de la mesa.
La descomposición es total. Purna viró en cuestiones nacionales en su última Asamblea Nacional. El contexto general de la juventud organizada en el Estado español nos habla de una desafección generalizada ante partidos/movimientos que eran los referentes hasta hace nada. Euskal Herria prendió la llama con un cuestionamiento claro hacia la acción institucional de EH Bildu. En paralelo, las CUP también sufrían desgaste. La Coordinadora Juvenil Socialista es ya una realidad en 2024. En nuestra escala, esta situación venía de antes. De hecho, casi se diría que apenas ha afectado a la situación del movimiento en global.
Construir socialismo destruyendo el régimen y huir de la colaboración institucional que sólo lleva a reforzar las posturas socialdemócratas. Lo más interesante llega con el alejamiento explícito de la imaginería aragonesista, la voluntad de construir nación desde Aragón. Esto que leéis es un resumen de un resumen (aquí tenéis alguna aportación personal y respuesta de Guillén González al debate). En todo caso, el CSA Enrestida desapareció tras la pandemia. Y ahora se ha convertido en un centro social trotskista (La Comuna). El independentismo aragonés en ruinas. Rasmia se diluyó con luchas internas por su legitimidad.
Igual que existe franquismo sin Franco, también puede haber socialismo sin socialistas. ¿E independentismo sin independentistas? Esto ya lo veo más difícil.
Para nosotras, la coyuntura ya no acompañaba. Nuestra VI Asambleya Nacional (Muel, 25 de noviembre) cierra ciclo definitivamente, aunque parezca mentira. Quedan flecos pero poco que aportar como organización política. Se piensa en trabajar por un modelo tipo Compromís, por generar una fundación de repliegue cultural, por sostener.
Para diciembre, se organizó en Artieda una convocatoria abierta bajo el nombre de Tronada. Un encuentro político y social en un lugar emblemático, por resistencia, resiliencia y compromiso en la defensa del país. Oficialmente se plantea como un movimiento de movimientos, con estrategias para confrontar los desafíos actuales. Me acerqué, participé e interpreto que la onda generacional aún tiene hueco. El camino es duro pero siempre lo ha sido, para los que vienen y los que se van.
Ya hemos visto como el ciclo abre y empuja, y no todo es cerrar etapas. En lo musical hay un resurgir, con grupos como Au d’astí y su himno “Puya”, Mallazo o La Cara B de Uesca, y tantos otros de creación reciente, como el indie folk de Ixeya o el rapero Krevi Solenco. O Fongo Royo, con sus ritmos de ska-punk y rap. Mallacán dejó los escenarios en 2012, y volvía hace poco para la fiesta del aniversario de AraInfo. Una barbaridad.
Hablamos de Aragón, pero ha sido una década con la escena musical valenciana marcando ritmo y compás. Aspencat, La Raíz, Auxili, El Diluvi, Mafalda. Y por supuesto, ZOO, que ha puesto letra a esta crónica, pero que marcha y se despide.

2024 es el año del cierre de ciclo. No haremos fiestas pero seguiremos luchando por lo que siempre defendimos. Una idea de país y una utopía alternativa al capitalismo. Hace nueve años ya denunciamos la discriminación del aragonés y catalán en la Comisión Europea. De Os Pueblos Deciden a Agora Republicas. La lucha sigue.
Las lenguas propias hay que cuidarlas. Y hace años que los consensos se crebaron. El 24 de febrero se organizó una concentración en defensa de las lenguas de Aragón. La crítica en redes vino por el tema del postureo y el oportunismo hacia determinadas organizaciones -os aclaro, CHA y acólitos-, que se hace extensible a todo el aragonesismo cultural. Y esto es una cata mínima de lo que puede leerse a diario, desde hace tiempos, respecto al aragonés y las políticas de protección y normalización. Casi lo dejo aquí, leed mi opinión sobre el tema que no ha variado mucho en estos años.
Vox tiene una hoja de ruta clara. Primero, equiparando chapurriaus y fablas varias, siempre con el castellano como lengua preferente. A partir de ahí, folclore y destrucción: disolución de la Academia Aragonesa de la Lengua y a seguir con su etnocidio.
ZOO anunció su despedida el 7 de enero. Se intuía por la exigencia de la propia banda, el cansancio y las expectativas vitales de sus componentes. 2024 es el año elegido para su despedida.
There is no alternative thatcheriano resuena con fuerza. Casi no tenemos paredes que defender. Los principios universales se derrumban y esto atemoriza. Sabíamos que nos mentían, que el capitalismo se legitima como clase para unas élites. La ultraespañolización avanza a lo bestia, no se tapan.
¿Qué fer? Esa es la pregunta que nos hacemos todas en este momento. ¿Hay fuerzas para reconstruir el soberanismo? No. ¿Se pueden priorizar otros espacios? Sí.
Y un último epílogo, ya en enero anunciaba su cierre Casa Emilio. Otro fin de ciclo nostálgico para un local mítico en la hostelería zaragozana. Andalán, el PCE, Labordeta, aragonesismo, antifascismo. Compromiso y lucha. Una pena. La vida se nos va, como a Emilio Lacambra, su alma máter.
El 30 de mayo se aprobó la Ley de amnistía. Los 6 de Zaragoza ya llevan dos meses en prisión. El gobierno de PSOE-Sumar mira para otro lado ante las exigencias de absolución. Hace nada conocíamos la sentencia de Las Seis de La Suiza. Tres años y medio de cárcel y una generosa indemnización. ¿Su delito? Hacer sindicalismo.
“Vas a passejar-te amb suficiència, / com els senyorets de temps passats. / Vas a regalar condescendència / canviant il.lusions per veritats. “ (Xuplasangs, disco Tempestes vénen del sud).
Y esto es todo lo que quería contar. Una década larga, en la que el tablero social ha cambiado en su totalidad. Para el independentismo aragonés el cambio apela a sobrevivir. Casi no queda nada de lo que existía en 2014. El ciclo debe cerrarse. Esto no significa nada. Las ideas están ahí. El derrumbe también. Sin acusar ni llorar. Somos lo que somos, seremos lo que quiera el pueblo.
¡Avant!





