Una crónica del independentismo aragonés (2014 - 2018): fuego y drama

Cierre de ciclo. De Ixo Rai a ZOO, pasando por Puyalón y Podemos. Este texto que vas a leer, reproduce en su totalidad un recorrido personal como activista político, o eso creo. No vas a disfrutar de un relato al uso. Me tocó “asumir” la Secretaría General de Puyalón de Cuchas en noviembre de 2016 y eso me ha permitido tomar decisiones, observar, reflexionar y escribir. Esto no va de Puyalón. Pero el cierre de ciclo sí. La historia sigue. No acaba aquí. Disfrutad de esta larga crónica, con dos capítulos, del fuego que ilusiona y quema al cierre que se veía venir y que aún estamos por validar.

La ilusión de la toma del poder municipal en Zaragoza.

Pablo Iglesias y su marca electoral Podemos, entran como un elefante en una cacharrería el 22 de mayo de 2014. Elecciones europeas. Cinco escaños y casi un 8% de los votos. La formación morada se situaba como la cuarta fuerza más votada a nivel estatal. Pero esto no se quedó aquí, una avalancha de gente iba a llenar esos famosos círculos donde se quería impugnar todo.

Es precioso contar lo que pudo ser y no fue, pero lo más triste es empezar por aquí, justo cuando cerramos persianas y vemos cómo ha quedado todo desde aquel lejano 2014.

Pero esta crónica va del independentismo aragonés. Era el momento de la candidatura de Os Pueblos Deciden. Un esfuerzo descomunal para obtener 1.238 votos (0,28%). ¿Pudimos hacerlo mejor? Probablemente no. Era nuestro mejor momento como movimiento. Y éramos felices, sólo había que leer el comunicado de satisfacción por los resultados de las europeas.

Un esfuerzo descomunal para un resultado frustrante.

Para entonces, Vox ya aglutinaba unos diez mil votos en Aragón. Muchos más de esos mil y poco que había obtenido el independentismo aragonés.

En esa primavera el grupo valenciano ZOO estrena su sencillo "Estiu". Un preludio de su primer disco, 'Tempestes vénen del sud'. Una maravilla que va a ir acompañando a esta humilde crónica de década corta y mirada larga. Versos y letras que inspiran, en los tres discos de unos artistas que han marcado estos diez años con su creatividad y compromiso.

Nuestro movimiento vivía relativamente tranquilo en 2014. Con un modelo organizativo consolidado -o eso se creía-, militancia joven y cierto prestigio en las luchas sociales del país. En unos dos años todo se fue esfumando. Como un castillo de naipes, frágil. Por deserción, acción y omisión. Pero se aguantó una larga década. Como la palmera que aguanta el huracán (ZOO, Avant, disco Llepolies).

Capítulo 1, 2014-2018. Fuego y drama

Pero hui ja passe del drama, vull tocar el foc, sentir que crema. Jo tinc set de vida, no de fama, no vull que un error siga un problema. (Estiu, disco Tempestes vénen del sud).

Suena Zoo para todas y para Puyalón de Cuchas mucho más. A principios de 2014 se presenta la campaña Mete-le Color a la Foscor, con un programa de 30 propuestas concretas para dar un cambio radical a la situación del Pueblo aragonés. Gamonal (Castilla) ardía por esas fechas, con un movimiento vecinal que se opuso frontalmente y con insistencia, a la reforma de una de las vías principales de este barrio burgalés. La solidaridad por esta causa se concretó con una manifestación en la capital del país, que fue duramente reprimida por la Delegación del Gobierno -con el virrey Gustavo Alcalde- tras una redada en el barrio de La Magdalena que acabó con cuatro detenidos y un buen puñado de multas.

Color y rebeldía programática ante las políticas capitalistas.

La línea estratégica de hace una década poco difería de lo planteado en años anteriores. Puyalón renovaba programa en su III Asambleya Nacional, “Crebando as mugas, a luita ye l’unico camín” era el leitmotiv de una etapa que se había iniciado unos años antes y que conformaba una organización que quería dar el salto cualitativo como partido político. Honradez, honestidad y reconocimiento dentro de los movimientos sociales eran nuestra carta de presentación. Indepes pero buena gente. Nuestro extraño estigma.

El poder para la clase trabajadora, en un contexto de inmediatez que ya no daba para análisis muy desarrollados. Y tampoco para grandes discursos, aunque parezca mentira. Las redes sociales irrumpen poco a poco y aunque en 2014 casi ni se intuía lo del vídeo corto y el texto sencillo y directo, es importante apuntar esta cuestión por aquí, al inicio de nuestra crónica.

“Creyando os alazetz de l’esdevedinero” era el lema de la IV Asambleya Nacional de Purna, que se celebró en Uesca y planteaba una vía para consolidar la organización con estrategias que incidían en un feminismo inclusivo con todas las opresiones (en la línea teórica de Angela Davies) o la precariedad y la emigración de la juventud aragonesa.

En marzo, el colectivo A Clau Roya decide escindirse del Bloque Independentista de Cuchas. Esta organización feminista había presentado un protocolo contra las agresiones machistas y la confrontación o desinterés interno provocaron su salida. Un serio aviso de lo que iba a pasar después.

En este año feliz, la calle era protagonista y allí estaba el independentismo organizado. Con actos y protestas de todo tipo y condición. Se organiza junto a Purna el homenaje por el aniversario del bombardeo de Alcañiz. De la memoria antifascista a empujar protestas colectivas, con la Red de Agua Pública de Aragón o las Marchas por la Dignidad. No pudimos salvar Averly, a pesar del empuje ciudadano por salvaguardar un icono del patrimonio industrial del país. Y en el verano se organizaban concentraciones y acciones de apoyo a Palestina, ante el eterno acoso y derribo del sionismo. Un 2014 marcado por la abdicación de Juan Carlos I, por lo que impulsábamos una manifestación por la república aragonesa al son de “Borbón, au d’Aragón” (19 de junio). Y también con momentos tensos de compromiso internacionalista, ya que brigadistas del movimiento (indepe) fueron expulsadas del Sáhara por el régimen marroquí. El festival “Esfendemos” se iba consolidando y se trabajaba en campañas de concienciación, por unos Pilares libres de agresiones sexistas y contra el maltrato animal. Eso sí, la extrema derecha seguía amenazando y señalando, con una agresión neonazi al Secretario de Organización de Puyalón.

El rei ja no ès el rei si el cap li tallen. / Vinguen les armes als meus, plouen les pedres, / el poble salva al poble d’eixos putos merdes. (...) /Tempestes vénen del sud, sonen corbelles que tallen la boira. / I creix una flor al mur, vol ser futur, és present, és memòria. (Corbelles, disco Tempestes vénen del sud).

No queríamos ser súbditas de nadie. República aragonesa.

En paralelo a la calle, al activismo, y tras las mencionadas elecciones europeas de mayo, la izquierda se encapsulaba en eternos debates para reorganizar todo el magma de ilusión y expectativas que generó Podemos. Un ciclo dentro de otro ciclo. Nuestra apuesta fue de apoyo, en la medida que esto permitía influir y construir desde abajo, con un municipalismo radical que pudiera transformar la sociedad. ¿Nos equivocamos? No lo creo, tras varias décadas de Régimen del 78, era el momento. Al final, el menú fue indigesto. Así estamos. Pero en aquel momento, hicimos la lectura correcta. Otra cuestión era la correlación de fuerzas.

Todo iba muy rápido, que si Ganemos o Podemos. Se discutía todo y a todos los niveles. El papel de la gente no adscrita a organizaciones políticas. IU, Puyalón y Equo firmando un documento, un llamamiento a un Ganemos Aragón (otoño de 2014) que no llegó a cuajar. El runrún de las personas anti-partidos y los debates sobre programa o metodología marcaron este momento. Confluencias en Zaragoza, Uesca, Morata de Jalón, Ricla, Calatayub, Chaca, Pastriz y alguna más que me dejaré.

Para 2015 el latido ya acompasaba de otra forma. Casi que las luchas en la calle quedaban apartadas, un gran error para la izquierda de letra mayúscula y trazo grueso. Del fuego a la ilusión y enseguida, el drama. La Ley Mordaza fue aprobada en marzo de 2015. El aparato del Estado lo tenía claro. Reprimir, aleccionar y meter miedo.

Momentos complicados, a Raquel Tenías le pedían 4 años de cárcel tras participar en una movilización masiva de Marchas por la Dignidad: carga policial y detención. La única prueba era el atestado policial. La ternura internacionalista es infinita, Los 5 de Askapena entraban en escena, acusados bajo el mantra del “todo es ETA”. Tocaba denunciar también esta injusticia con una organización que tenía relaciones sólidas con organizaciones como Puyalón. Para 2016 fueron absueltos por la Audiencia Nacional tras seis años de juicio político.

El 13 de junio fue investido Pedro Santisteve como alcalde de Zaragoza. Zaragoza en Común obtenía casi un 25% de los votos y 9 concejalías. Algo histórico para la izquierda. Igual que gobernar en Uesca, aunque fuera con el PSOE, en una coalición que terminaría mal y eso que desde Puyalón ya lo avisamos con muchísima antelación. Es mejor apoyar desde fuera, que desgastarse en ser una muleta del social-liberalismo. Los escenarios se abrían, aunque la legislatura sería dura. ¿Os acordáis de cambiar el nombre de un pabellón en Zaragoza? Esto resume todo. El fango y la mierda. Y un saludo a José Luis Abós.

La ilusión de la toma del poder municipal en Zaragoza.

A nivel nacional, la legislatura sería comandada por el PSOE de Lambán, gracias a una coalición con CHA (2 diputados), que entraba por primera vez en el Gobierno de Aragón, y al decisivo apoyo en la investidura de Podemos, que con un 20% de votos y 14 escaños, se presentaba ante una oportunidad única para incomodar al poder de la rosa. El PP pasaba a la oposición y casi a la inacción.

Pero volvamos a lo nuestro. La apuesta por consolidar la organización se concretaba con la apertura en octubre de la Sede Nacional en el histórico barrio zaragozano de San Pablo. El debate interno fue arduo pero sí queríamos dar un salto cualitativo, tener un espacio físico de referencia, era fundamental. Por esas fechas, una delegación de Puyalón visitaba Bruselas para poner en agenda diferentes problemas que afectaban al territorio aragonés (fracking, Yesa, Mularroya…). ¿Todo perfecto? ¿Todo fluía? Hay que saber un poco de Geología y de la tectónica de placas, para entender, que el magma iba por dentro, destruyendo y las placas chocando, milímetro a milímetro.

En una charla que ofrecí en diciembre de 2015 para Puyalón, establecía una serie de conclusiones descriptivas sobre el independentismo aragonés. Esta crónica me permite revisarlas y en cierta manera, adelantar mis torpezas en el análisis o el pecar de un relajado optimismo conformista.

En aquel momento plantear que éramos un modelo joven e incipiente suponía una obviedad, pero los riesgos estaban ahí, por lo menos en lo que afectaba a Puyalón. Sin relevo nunca hay futuro. Una segunda conclusión incidía en el papel del BIC como necesario para la coordinación unitaria de las organizaciones. El Bloque Independentista de Cuchas desapareció (se disolvió) en 2016, sin un entierro oficial ni nada por el estilo. La tercera y cuarta conclusión vienen entrelazadas. Los “segundos y terceros círculos” no existían como tal; este concepto siempre fue una obsesión para Puyalón. Y todo ello ha llevado a una atomización, que se ha ido acelerando, tal y como veremos en unos párrafos más adelante, cuando abordemos las celebraciones del 20 d’Aviento y otras historias.

Las dinámicas tóxicas (ausencia de una política de cuidados y empoderamiento) aderezan este análisis. Y de postre, el no ser capaces de desarrollar una base cultural sólida. Un peaje muy fuerte a pesar de las variadas iniciativas que se desarrollaron con o desde el independentismo aragonés: Lagor, Subrarbre, Rasmia, etc.

En 2016 empieza a intuirse el drama. Yesa, Artieda y tantas tramas entrelazadas aparecen por el camino. Fue el año del juicio de Los 8 de Yesa (10 de octubre de 2012). Previamente 21 eurodiputados firmaron un manifiesto de apoyo a su causa. Delito de resistencia, multas y sin entrar a la cárcel.

Se firmó un acuerdo electoral con Podemos Aragón, para crear una plataforma ciudadana de apoyo a la candidatura en base al derecho a decidir del Pueblo aragonés (Chuntas Podemos). En las generales de junio, Pedro Arrojo obtuvo acta de diputado por Zaragoza y Jorge Luis Bail por Uesca. Los resultados habían sido espectaculares (sobre un 20%), eso es así. Creo que íbamos en una línea coherente, no podíamos desentendernos tal y como nos pasó con el movimiento 15M. Las críticas eran fáciles de unos y de otros: el soberanismo se difumina; no hay alternativa; todo esto es una mierda. El drama de la izquierda que da lecciones fáciles.

El problema de colaborar en lo institucional se visualizó con nuestra campaña por la disolución de la UAPO, las líneas rojas de Zaragoza En Común. Era un acuerdo de programa que no se cumplió. Presiones y reuniones para nada. El entorno reaccionó y en un acto de protesta de Purna la policía local procedió a identificar a las compañeras.

En el verano, Puyalón denunciaba el ataque patrimonial que está sufriendo el entorno del pantano de Mularroya. La ermita de Los Palacios ya no existe. Causa y efecto. Se trataba de un perfecto resumen de la desidia de los poderes públicos. También trabajamos por la memoria histórica, en la línea de divulgar y conocer realidades como los campos de concentración franquistas en Aragón, la historia que no recogen los libros o un gaitero aragonés silenciado por el franquismo. Sirva de ejemplo la denuncia pública por la incompetencia de la DGA por no querer comprar una bandera original del Consejo de Aragón que se encontraba a subasta en un foro de internet. Así de triste y lamentable es todo en Aragón.

Pudiera parecer que estábamos diluyendo el discurso. Al fin y al cabo, teníamos representación en la DPZ, con Rubén Ramos, gracias a los resultados en Pastriz. En una institución que queremos disolver, pero el pragmatismo de aprovechar la coyuntura nos permitió colocar nuestra agenda (moción para promocionar el aragonés y el catalán, cursos de formación online). Se pudo hacer más, pero la correlación de fuerzas no daba para tanta agitación. En el Viello Aragón, Raúl Remón era consejero comarcal en Jacetania y puso las bases para un proyecto de emprendimiento rural denominado Empenta Artieda.

Todo esto que escribo nos lleva a la incomprensión y estupefacción de nuestro entorno, muy directamente relacionado con una base cultural floja, incapaz de entender la multidimensionalidad de las denuncias sobre afecciones al patrimonio, social y cultural. Nos habíamos alejado de muchas cosas, pero nos acercábamos al país real. Sin estridencias. En noviembre de 2017 realizamos un acto de protesta en Chodes, para reclamar un paso alternativo a los camiones que estaban destrozando una plaza barroca declarada BIC. La agonía del ser, del estar y del aparentar.

Otra de las líneas discursivas ha sido el tema de la desvertebración industrial, asociada a la carencia de soberanía en términos absolutos. La pedagogía es una debilidad que siempre ha percutido sobre el independentismo. Así que para febrero de 2018 se lanza la campaña “Economía agraviada”, con datos y comparando realidades. La apuesta por el militarismo en Uesca, la viticultura, el despilfarro de Motorland, la deslocalización de Schindler. Disponer de soberanía económica, algo fácil y pedagógico.

El momento álgido de Purna fue, sinceramente, 2016. Por volumen de actividad, crecimiento. Pulso en la calle y hegemonía de todo tipo. Mil aplausos ya que llevaban una línea correcta de intervención. Tenían una herencia adecuada, barras en Pilares, el festival Esfendemos, un local como A Enrestida, pero el crecimiento era suyo. La marcha nocturna feminista de este año es un ejemplo perfecto de ampliar movimiento, discurso y avanzar luchas.

A finales de 2016 asumo la Secretaría General de Puyalón. En realidad y dadas mis circunstancias, inicialmente tenía otra idea. Pensaba en llevar algún tipo de responsabilidad en política territorial o formación. Para esas fechas me mudaba a Zaragoza y tenía ganas de volver a un activismo más directo, tras dos años de letanía por la Celtiberia. La IV Asambleya Nacional determinó una serie de cambios en la estructura de la organización. Y me tocó asumir la máxima responsabilidad del partido. La coyuntura no era tan mala, a pesar de que el desgaste de nuestra participación en ZeC ya era palpable. La inconstancia se pagó cara.

2017 emergía con un apoyo decidido de Puyalón a Siria y el gobierno legítimo de Bashar al- Ássad. Contra el imperialismo no teníamos ninguna duda. Y de la solidaridad anticolonial a la lucha por superar el colonialismo interno. Teníamos la Celtiberia en el centro de nuestros análisis, de todo tipo, denuncias patrimoniales o posicionamientos para su desarrollo socioeconómico. En cierta manera, anticipando modas y obsesiones del sistema.

En julio presentamos el Pacto Nacional por las lenguas de Aragón, en el que interpelamos a CHA para normalizar la situación del aragonés y la pugna por codificar o imponer una grafía. El tema no tuvo mucho recorrido y eso que mantuvimos una reunión con José Ignacio López Susín. Todo muy cordial. Rollo distensión de la época de la Guerra Fría.

Darle vida a la sede era una prioridad y las charlas podían ser una salida sencilla y eficaz: sobre brigadas feministas en Palestina, nuevas masculinidades, bullying y delitos de odio, las prisiones de menores en Aragón, lucha obrera y memoria en Occitania, el Consejo de Aragón, la presentación de un libro sobre Doris Benegas, la soberanía en las instituciones. Lo que no salió bien fue la apuesta por mantener una línea de agitación y propaganda, ideas como cruzar el Ebro para protestar contra el azud, se quedaron en el tintero. Un síntoma de lo que ocurriría un tiempo después.

En marzo ZOO presentaba su segundo disco, Raval, una obra maestra en letras y compromiso. La periferia de la periferia. Mestiza, inquieta y combativa. El salto de calidad. Mientras se combatía de otra forma, en la arena intelectual, tratando de entender el concepto de populismo progresista. Este artículo de Iñigo Errejón se publicó en las mismas fechas. Si te gusta, like… ¡ye broma!

Mutaba el discurso y las formas. El fondo era el mismo. Como la denuncia para que las concesiones de los saltos hidroeléctricos del Pirineo pasen a los poderes públicos.

El 24 de septiembre organizamos con Purna una votación simbólica en la sede de San Pablo. Ese mismo día se produce un asedio de la ultraderecha a un acto de Podemos en el pabellón Siglo XXI de Zaragoza. Firmaban un manifiesto por una consulta pactada, en la que participaban importantes cargos electos del universo de las confluencias. La Delegación del Gobierno se lavó un poco las manos y dejó hacer a su séquito de intolerantes, justificando la falta de efectivos policiales. Nuestro acto intentó ser boicoteado de varias formas. Y de hecho tuvimos que activar una alerta antifascista ante las informaciones que nos llegaban, así que por la tarde la alargada e histórica plaza de San Pablo se quedó pequeña. Apoyo mutuo y solidaridad, algo recíproco. Nuestra votación se realizó sin grandes dificultades, vino gente e incluso grabaron desde un medio de información ruso.

El derecho a decidir es innegociable. La solidaridad con el 1-O catalán.

El 1 de octubre de 2017 fue un momento con mayúsculas. Una bisagra incrustada que nos hizo soñar. No me extiendo con el tema. Nuestro análisis de los acontecimientos posteriores incidía en que la izquierda estaba fallando. No se trataba de estar a favor o en contra de la independencia. Apelábamos al derecho a decidir. Esa era la pedagogía. La extrema derecha creció y Aragón se llenó de banderas españolas en los balcones, algunas aún perviven, siete años después. La catalanofobia se disparaba. Aunque hubo actos y concentraciones de apoyo al referéndum, con un acoso evidente desde redes sociales y también físicamente. Luego llegaron los CDR y en Aragón aparecieron lazos amarillos de manera improvisada.

El 24 de noviembre, Rasmia organizaba una charla con el título “La clase obrera y el derecho de autodeterminación”, con Andrés Bódalo y Óscar Reina (SAT), Albano Dante Fachín (Som Iniciativa), Oskar Matute (EH Bildu) y Mireia Vehí (CUP). Un exitazo de evento en el salón de actos de la biblioteca universitaria María Moliner. La pedagogía de la autodeterminación en una ventana de oportunidad única. El entorno fluía y las expectativas eran muy firmes.

Un subproducto del procés fue la famosa aplicación del artículo 155 y en este sentido el largo y sufrido litigio de los bienes religiosos tenía su momento cumbre un 11 de diciembre, cuando se realizó el traslado de una serie de obras, desde el Museo de Lleida a Sijena. Ya había una orden judicial en firme y faltaba que Ministerio de Cultura y la Consejería de la Generalitat coincidieran en la misma persona. La magia de la represión sobre el autogobierno catalán trajo monstruos, supremacistas catalanes ajustando un relato equivocado y baturrismo regionalista en una revancha cortoplacista.

La organización del 20 d’Aviento es un buen termómetro para valorar la salud del propio movimiento independentista. De hecho la tendencia cambia en esta década. Se venía de organizar un movimiento popular en torno a un calendario simbólico y como plataforma para la agitación cultural -la iniciativa En a tuya man-. Un proyecto dinamizado desde el BIC vía Puyalón que no llegó a tener mucho éxito.

Por ello se intentó reconstruir el puzzle unitario aragonesista. En 2016, bajo el lema ”Por un Aragón Libre”, con una concentración de todas en la plaza de Aragón. Pero la voluntad política era otra. CHA jugaba con su violín, y quien no le aplaudía, no entraba en su pista de baile. Allí estábamos todas, desde SOA y OSTA, hasta Puyalón y Purna. Incluso Entabán, que luego desapareció. Esta estrategia no funcionó muy bien. A pesar de que se ha intentado reproducir con la denominada compleganza, de la que escribiremos más tarde.

A partir de aquí se buscó resignificar la fecha, ampliando el concepto de represión a personas y colectivos que la sufrían en la actualidad. Esta fue nuestra sincera apuesta para el 20 d’Aviento, tratando de purgar el folclore historicista.

2018 se cuece lentamente, nos desvinculamos de Podemos (“Chuntas Podemos”), ya que no había sintonía -y demasiados incumplimientos-, a esto se sumaba la deriva de esta formación, que se había acelerado con su rojipardismo en el 1-O catalán. En julio se celebrará el último festival Esfendemos. De una forma tormentosa que no cabe desarrollar por aquí. El ciclo festivo moría súbitamente, el de Chobenalla, BIC, la Espelunga, el Dispierta Fierro…

Como todo eran buenas noticias, nos atacaron la sede nacional, también lo hicieron en los locales de CGT y ZeC. Los fascistas andaban rabiosos por la retirada de los restos del dictador Franco, del Valle de los Caídos. Y así nos lo hicieron saber.

La actividad de denuncia continuaba; en noviembre solicitamos la colocación de una placa en memoria de las y los 23 obreras fallecidas en el incendio de tapicerías Bonafonte, en el zaragozano barrio de las Fuentes. No era un tema puntual, ya que estamos hablando de una tragedia que marca un antes y un después en lo que actualmente llamamos prevención de riesgos laborales. En principio, gobernando ZeC, no habría problemas, pero pasaron los meses y al final el proyecto lo recuperó el PP, que tampoco se complicó mucho. Pero la placa se instaló.

Al calor del 1-O catalán y con la necesidad de reagrupar militancia soberanista se funda Rasmia, de la que ya habíamos escrito con anterioridad charla. Con un planteamiento de convertirse en una asamblea aragonesa por la democracia y la soberanía. Una buena idea pero excesivamente ambiciosa, visto lo que ha pasado después. Aún con todo, sujetaron discurso durante un tiempo. La foto inicial de su génesis los asociaba a Puyalón, por militancia más o menos directa.

CHA siempre ha vivido de creer que todo lo que hacía era perfecto. Y en este ciclo le ha tocado gobernar en Aragón. Casi nada. No hay excusas que valgan en dos legislaturas (2015-2023) con la responsabilidad de la consejería de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda.

Se va complicando el escenario de intervención. Puyalón va sufriendo un goteo de bajas variadas, que debilitan los objetivos de la IV Asamblea Nacional. Aparecen agentes de los más variados para ayudar en la causa de la confusión. Creo que por estas fechas se crea el grupo informal Alazetal, para buscar sinergias electorales aragonesistas de cara a las elecciones de 2019.

I un altre any perdut en esta confusió vital / Lluitant contra els dimonis que van per dins cridant / Buscant guanyar-me la partida, i perdre la raó… (Estiu, disco Tempestes vénen del sud).

No perdemos la razón al afirmar que la cuarta ola del feminismo también ayuda a entender ciertas partes interpretativas de esta decadencia del independentismo aragonés. Algunas lo tenían claro hacía tiempo. Taza y media de realidad material. 2017 con su campaña del #MeToo y la Marcha de las Mujeres, que marca un antes y un después en los movimientos sociales del siglo XXI. Las redes sociales y la globalización potencian un discurso que pone en el centro la lacra de los feminicidios, la visibilización del acoso sexual, los abusos de poder y por supuesto, la exigencia de igualdad real de oportunidades y derechos. Sororidad como herramienta revolucionaria y que ha hecho temblar las bases del sistema patriarcal capitalista.

Al año siguiente se convocó una histórica huelga feminista (Paro Internacional de las Mujeres) el 8 de marzo. En 2019 SOA continuó dando cobertura legal a la huelga feminista en Aragón, y así hasta 2024. Un dato que no es anecdótico.

Vamos cerrando este quinquenio con reflexiones variadas. El relato de España como existencia política, paraguas moral o anímico, en un mundo sin certezas, con la historia como hilo conductor y legitimador. Aceptar las estructuras que estructuran (Pierre Bourdieu y el habitus) y seguir siendo súbditos, ahora ciudadanos, de una falacia que tiene poca gracia.

El 6 de mayo de 2018, Teruel Existe movilizó a casi 50.000 personas por las calles de Zaragoza, al grito de “¡Salvemos Teruel!” ante el abandono institucional. La lucha contra la despoblación entraba en la agenda política y nadie discutía la urgencia de lo que se estaba planteando. Un relato cómodo para el discurso indepe pero con giros y virajes que harían generar contradicciones, muy relacionadas con la construcción de una identidad de resistencia/resiliencia respecto a la ruralidad. Aragón Existe está aprendiendo esta tesitura a base de reveses electorales.

Al año siguiente el reto demográfico se convierte en plataforma. ¡La revuelta de la España vaciada! concentra a unas 100.000 personas en Madrid a finales de marzo, con el apoyo de más de un centenar de organizaciones. El cálculo electoral se sitúa encima del tablero y la realidad de la despoblación nos zambullía en el conflicto urbano-rural, tan interseccional, que cabían todas. Guitarte, Soria ¡Ya!, el rebufo de Sergio del Molino y su etéreo ensayo La España vacía. Viaje por un país que nunca fue (2016).

El 16 de noviembre es el Día Universal del Orgullo Rural. Una celebración que nació en 2019 en el sur, con la Plataforma Ciudadana Rural Minera. Un año antes, en Pastriz (17 de noviembre) impulsamos desde Puyalón una asamblea destinada a la gobernanza del medio rural aragonés. Solo desde los pueblos, salvaremos los pueblos. Ya intuíamos el drama y el modelo de las CUP nos parecía una buena referencia para ensayar en el país. De aquí nació La Riada, que llegaba para organizar ese rumor o runrún en torno a personas del medio rural, poder conectarlas y contribuir al relevo generacional. Para marzo de 2019 tuvo su puesta en escena en Burbáguena. Ramblas y tronadas, que luego arrasó la pandemia. O eso interpreto.

Mientras tanto, Lambán justificaba todo, incluso la bondad del proceso de españolización de Aragón. Y en buena medida era un termómetro falso, horrible. Aunque se ha ido cubriendo de gloria, declaración tras declaración. Por no hablar de su acción de gobierno en lo económico y energético, vulnerable y cortoplacista: agroganadería intensiva a lo macro (porcinización), tsunami de macroparques de renovables, alfombra roja para Amazon, Yesa, Mularroya, desmantelamiento ferroviario, negacionismo ante la emergencia climática. Un país de las maravillas, fuertemente cuestionado desde ámbitos que exceden al independentismo y que se ejemplifica en la etiqueta #AragónNoSeVende.

El 20 d’Aviento de 2018 fue de un recuerdo especial. Se ampliaron frentes y esto supuso el organizar una manifestación antifascista para conmemorar la decapitación de un tal Juan de Lanuza. Probablemente la última movilización exitosa de la izquierda independentista en un formato que tratábamos de resignificar, con un toque obrero, feminista, antirracial y LGTB. Se trataba de focalizar la cultura antirrepresiva a través de una fecha simbólica, el Día Nacional de la Lucha Aragonesa. Por cierto, la manifestación fue un éxito de participación, por lo menos para las cifras históricas que manejábamos.

Resignificando el 20 d’Aviento.

La encrucijada del independentismo ya se podía intuir, en un círculo vicioso que no romperíamos. Nuestro mejor momento había pasado. Esa era la lectura desde Puyalón. Los anglosajones describen esta situación como catch 22, o la pescadilla que se muerde la cola. El mito de Sísifo, eternizado. Da igual lo que hagas, salir o encastillarte en el ghetto, construir o destruir. El destino estaba ya marcado. Por eso, de 2019 a 2024 asistimos a una lenta agonía que aún no ha cesado. En la próximo capítulo la contamos...

No veiem més que figures borroses i fang, / siluetes d’herois que es desfan, / llums es reflecten a un mur / que era blanc i ara es negre. (Presoners, disco Raval).

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