Todo indica que Pedro Asua podrá volver a Bizkaia después de pasar 84 años en una fosa común de Chaca

Aunque todavía queda esperar a los resultados de la prueba del ADN, las anotaciones confirman que el cuerpo encontrado corresponde a Asua. Esta ha sido la primera exhumación de las 23 fosas que se encuentran en el cementerio de Chaca.

12 diciembre, 2022. 07:00
La antropóloga Lourde Herrasti junto con el alcalde de Galdakao, Iñigo Hernando Arria Exhumación de Pedro Asua.

Los pasados días 13, 14 y 15 de octubre en el cementerio de Chaca se llevó a cabo la primera excavación de una fosa común de personas republicanas fusiladas. Desde el 28 de julio de 1936 al 23 de febrero de 1942 hubo 406 fusilamientos en el partido judicial de Chaca. En su cementerio se realizaron algunos de estos enterramientos en nichos, tumbas de beneficencia y cementerio civil, aunque su gran mayoría están en enterradas en las 23 fosas comunes ubicadas en las cuatro esquinas del cementerio viejo.

Las investigaciones de un familiar de una de las personas enterradas, Josu Larrea, el seguimiento que durante años han realizado varios miembros del Círculo Republicano de Jaca recopilando y contrastando relatos y registros, la recogida de datos de antiguos y actuales de enterradores de Chaca y los trabajos realizados por el historiador contratado por el Ayuntamiento de Galdakao (Bizkaia), concluyeron que Pedro Asua estaba enterrado en una fosa común del cementerio oscense.

Se da la circunstancia de que este primer levantamiento se produce para poder recuperar y trasladar a su tierra natal, Bizkaia, a Pedro Asua Zubiaur.

El galdakoztarra nació en 1916 en el barrio Elexalde de Galdakao, se trasladó al frente como voluntario de Izquierda Repulicana nada más comenzar la guerra de 1936. Cuando Bilbo cayó en manos franquistas en junio de 1937 fue cautivo y trasladado a un batallón de trabajadores para realizar labores de manera forzosa en Chaca. Tras una denuncia, fue juzgado por un tribunal militar, condenado a muerte y fusilado el 7 de febrero de 1938 en el mismo cementerio de Jaca. Lo enterraron en una fosa, sin nombre.

Desde 2005 buscando a Pedro

La familia sabía que lo habían matado, pero no mucho más. En 2005, su sobrino pequeño, Josu Larrea, descubrió que su tío se había ido de voluntario y que había sido fusilado en Chaca. Se puso en contacto con el médico forense de la causa, Paco Etxebarria, y se puso a investigar. Desde entonces no ha descansado.

Según todos los registros era el último enterrado en la última fosa común abierta en el cementerio jaqués. Registrado como “más sin nombre” en el libro de registro del cementerio a fecha 7 de febrero, momento en que fue fusilado Pedro Asua.

El 10 de diciembre de 2021 tuvo lugar la primera visita de representantes del ayuntamiento de Galdakao y de Josu Larrea al ayuntamiento y cementerio de Chaca. Tras esta reunión oficial entre las dos instituciones hubo otra informal con miembros de la junta del Circulo Republicano de Jaca Galán y García. “Desde el primer momento nos ofrecimos a colaborar en todo lo que estuviese en nuestras manos”, explican desde esta entidad memorialista.

Fue el primer paso ya que obtuvieron el permiso de la institución jaquesa para la posible exhumación y a este primer paso le siguieron los correspondientes permisos de la DGA y la coordinación de los trabajos con la fundación Aranzadi. Fundación dedicada a la ciencia referente en muchos ámbitos en todo el Estado español y que trabaja en la conservación y puesta en valor del patrimonio científico, histórico y cultural.

Un equipo de Aranzadi, bajo la dirección de la antropóloga Lourdes Herrasti, trabajó el pasado octubre en la exhumación. En los trabajos de localización han colaborado activamente miembros del ayuntamiento de Galdakao y miembros del circulo republicano de Chaca. Tras encontrar el ultimo cuerpo de la fosa se realizó un informe de los restos y se recogió muestra de ADN, que se comparará con la familia más cercana. De momento, los restos se han vuelto a depositar en el mismo lugar dentro de una caja.

Todos los datos con los que se contaban y el informe de los restos encontrados apuntan a que pertenecen a Asua. Siguiendo el libro de registro del cementerio, en un segundo intento se encontró el emplazamiento exacto y los restos óseos. Como señalaba el libro de enterramientos, en una esquina de la referida fosa común: Pedro Asua, varón de menos de 25 años enterrado sólo.

Para comprobar el cumplimiento de las referencias y teorías elaboradas, se buscó si había más restos en la fosa común y su orden, y, tal y como indica el libro del cementerio, estaban los restos de otro joven varón, seguido de otros dos. Los restos de estos dos últimos permanecían uno sobre otro, señal de que habían sido arrojados en la misma fecha.

La familia y el Ayuntamiento han quedado a la espera de los resultados de la prueba de ADN que realizará Aranzadi para poder solicitar llevar a Galadakao los restos del joven de 21 años fusilado en 1938 en Chaca. Este seria el último paso para la familia de Pedro Asua para poder enterrar los restos de su tío en su tierra, en su casa.

Su sobrino nieto, Josu Larrea, afirma que así se cerraría poéticamente el círculo, ya que los terrenos del cementerio de Elexalde pertenecían a la familia de Asua y significaría volver a sus tierras que, siendo Pedro hijo único, hubiera heredado.

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