La celebración del inicio de la primavera china iluminó este viernes la ceremonia de inauguración de los XXIV Juegos Olímpicos de invierno de Beijing -Pekín en su adaptación al castellano- en el Estadio Nacional, conocido como El Nido del Pájaro, bajo temperaturas inferiores a los cinco grados bajo cero. Una vez más, Occidente marca el calendario mundial, ahora en un país que es sede de una cita olímpica de una estación ya caduca.
Los Juegos de invierno, los primeros de la historia en emplear un 100% de nieve artificial, se disputarán hasta el 20 de febrero en el recién estrenado 'Año del Tigre'. Cerca de 3.000 atletas de 91 estados participan en 15 deportes, sobre hielo -bobsleigh, skeleton, luge, hockey, curling, y patinaje artístico, de velocidad y velocidad en pista corta- y sobre nieve -biatlón, combinada nórdica, esquí acrobático, alpino y de fondo, snowboard y saltos- repartidos en 109 eventos, siete de ellos se estrenan en las modalidades de trineo, patinaje, snowboard, saltos de esquí y esquí acrobático, y con más competiciones mixtas. Estos Juegos tendrán tres sedes: la propia capital, Yanqing y Zhangjiakou, a 80 y 180 kilómetros de Beijing, respectivamente.
Un 45% de las y los atletas participantes en Beijing son mujeres (frente al 41% de PyeongChang 2018). En concreto, de las y los 2.874 atletas que participan habrá 1.293 mujeres y 1.581 hombres, según los datos del COI.
Con una cuenta atrás de los 24 períodos solares, fuegos artificiales y el festejo del inicio de la primavera china -como marca el primer día del calendario lunar chino, que se celebró esta misma semana-, arrancó el sensorial espectáculo inaugural sobre una gigantesca pantalla LED de 11.600 metros cuadrados instalada en los 330x220x69 metros de El Nido, que vió cómo una gota de tinta china lanzada desde el cielo se convertía en un río y un cubo de agua gigante del que emergieron los aros olímpicos.
Beijing, con una puesta en escena dividida en 15 segmentos y dirigida al igual que en 2008 por el cineasta Zhang Yimou, celebró también que es la primera ciudad que organiza los Juegos de invierno y verano, 14 años después, con un canto a los sentidos en el que la luz, el baile y las referencias a la lucha contra la pandemia fueron las protagonistas.
Bajo el lema "Juntos por un futuro compartido", el presidente chino, Xi Jinping, dió el pistoletazo de salida a la cita deportiva. Todo, entre las múltiples denuncias de diferentes organizaciones internacionales que acusan a China de cometer abusos contra los derechos humanos, entre otros a la minoría musulmana uigur, de la región autónoma de Xinjiang. Así, la cita olímpica ha sido boicoteada por media docena de países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y Australia, pero solo en lo diplomático, ya que sus atletas sí que participan en los eventos deportivos. Un boicot anecdótico, alejado de lo ocurrido en Moscú 1980 o Los Ángeles 1984, que más tiene que ver con la "guerra tecnológica y comercial" que mantienen Washington y Beijing que con el cumplimiento de los derechos humanos.
Tras las palabras del máximo mandatario chino llegaron, a continuación, los discursos de los presidentes del Comité Organizador de Beijing 2022, Qi Cai, y del COI, Thomas Bach. "Mientras seguimos conviviendo bajo el impacto del COVID la seguridad de las y los participantes sigue siendo nuestra máxima prioridad", destacó Qi Cai. Por su parte, Bach hizo alusión a la simbología del 'Año del Tigre' porque representa la "ambición", el "coraje" y la "fuerza". "Gracias a esta ambición China alberga los Juegos de invierno. Desgraciadamente la pandemia mundial sigue siendo una realidad, y por ello nuestro agradecimiento es aún más profundo, por hacerlos realidad de una manera segura", dijo.
Y es que esta será otra cita olímpica marcada por la pandemia. Ante la expansión de ómicron, el Gobierno chino ha vetado la entrada de público extranjero. Además, atletas y equipos deportivos estarán aislados: no podrán salir de las instalaciones olímpicas ni mantener contacto con la población local. Tampoco se venderán entradas para las competiciones y solo podrán asistir a los eventos las personas invitadas por las autoridades.
La situación política mundial también ha tenido su hueco en la ceremonia inaugural con una clara alusión al conflicto entre EEUU y la OTAN con Rusia y China. El presidente del COI, organismo históricamente poco neutral, que prohíbe de forma tajante cualquier declaración política de las y los deportistas, y que su defensa se basa en proteger sus intereses económicos al estilo de una gran multinacional, quiso poner el acento en que el movimiento olímpico demuestra que se puede ser "grandes rivales mientras hay una convivencia pacífica y cargada de respeto". Así, instó a "construir puentes y nunca levantar muros". "Respeten su compromiso con esta tregua olímpica. Les pido que le den a la paz una oportunidad", concluyó.
La ceremonia en el Estadio Olímpico de Beijing siguió con un Castillo de fuegos artificiales, el lema 'Juntos por un futuro compartido' y la música de 'Imagine' de John Lennon mientras un grupo de patinadores trazaban el eslogan del COI de 'Más rápido, más alto, más fuerte, juntos' sobre la 'pista de hielo' de El Nido de Pájaro, en un arranque en la que ha estado presente Bing Dwen Dwen, la mascota de estos Juegos, un oso panda gigante, animal tradicional de la cultura y mitología china. Los dos últimos relevistas chinos posaron la antorcha olímpica en el centro del estadio bajo un gran copo de nieve formado por otros 91 copos de los países que disputarán los Juegos de Invierno 2022.
Dos semanas después se celebrarán también allí los Juegos Paralímpicos de invierno, del 4 al 13 de marzo. Para estos Juegos, China ha realizado una inversión multimillonaria para poder cubrir de nieve artificial lugares como Zhangjiakou, zona muy próxima al desierto del Gobi, y una de las áreas más secas del país. Se usarán 350 cañones de nieve, que necesitan grandes cantidades de energía y 185 millones de litros de agua para funcionar. Todo un ejemplo de malas prácticas ambientales.
Una cita poco o nada seguida en Aragón, sin ninguna representación deportiva en Beijing, pero que por el empeño de constructoras y partidos especuladores podríamos ser sede, junto a Catalunya, de los Juegos de 2030 en el Pirineo, a pesar de suponer un auténtico despilfarro económico y de ser incompatible con la lucha contra el cambio climático en unas montañas que cada año tienen menos nieve.
Más información, calendarios, medallas y resultados en la web oficial.



